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Los responsables de los tiroteos masivos desde 1996 tienen cuatro características en común

El estudio más grande sobre tiradores masivos financiado por el Gobierno de EE.UU. revela información sorprendente sobre los perpetradores.

por David Noriega, y Tess Owen; traducido por Daniela Silva
27 Noviembre 2019, 9:11pm

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

El estereotipo de un tirador en masa es un hombre blanco con antecedentes de enfermedad mental o violencia doméstica. Si bien eso puede ser, anecdóticamente cierto, el estudio más grande de tiradores en masa jamás financiado por el Gobierno de EE.UU. encontró que casi todos los perpetradores tienen cuatro características específicas en común.

Un nuevo estudio financiado por el Departamento de Justicia de todos los tiroteos masivos (asesinatos de cuatro o más personas en un lugar público) desde 1966 encontró que los tiradores suelen tener un trauma en su infancia, una crisis personal, y un "guión" o ejemplos que validan sus sentimientos o que les proporcionan un plan. Luego, un cuarto elemento: el acceso a un arma de fuego.

Entender cuál es la principal causa de los tiroteos masivos es un debate sumamente partidista: por un lado se culpa a la salud mental y por otro, a las armas. Los investigadores esperan que los hallazgos del estudio puedan dar paso a un enfoque más holístico y basado en la evidencia del problema, y brindar oportunidades para la acción política.

"Los datos son datos", dijo Jillian Peterson, psicóloga de la Universidad de Hamline y coautora del estudio. “Los datos no son políticos. Nuestra esperanza es que (el estudio) promueva más este tipo de conversaciones".

La investigación, compilada por el Violence Project (Proyecto Violencia) —un grupo de expertos no partidista dedicado a reducir la violencia en la sociedad— fue publicado el martes de la semana pasada y es la base de datos más completa y detallada de tiradores masivos hasta la fecha, codificada con 100 variables diferentes. Su publicación llegó menos de una semana después de que un adolescente matara a dos estudiantes en su secundaria en Santa Clarita, California, antes de dispararse en la cabeza.



Los investigadores utilizaron la definición del FBI: "asesinato en masa" —cuatro o más personas asesinadas— excluyendo al autor, y la aplicaron a los tiroteos en un lugar público. El conjunto de datos se remonta al 1 de agosto de 1966, cuando un exmarine prendió fuego a una plataforma de observación en la Universidad de Texas, matando a 15 personas. Este no fue el primer tiroteo masivo en EE.UU, pero los investigadores lo eligieron como punto de partida porque fue el primero en ser cubierto por la radio y la televisión.

La base de datos ofrece una serie de hallazgos sorprendentes. Los tiroteos masivos se están volviendo mucho más frecuentes y mortales: de los 167 incidentes registrados, por los investigadores en ese período de 53 años, el 20% ha ocurrido en los últimos cinco años, y la mitad desde 2000.

También son cada vez más motivados por el odio racial, religioso o misógino, particularmente los que ocurrieron en los últimos cinco años.

Y en una era en la que fortalecer las leyes sobre armas es un problema político nacional, el estudio encontró que más de la mitad de todos los tiradores en masa habían obtenido sus armas de manera legal.

Sin embargo, los investigadores dijeron que estaban particularmente impresionados por la cantidad de tiradores masivos que mostraron síntomas de estar en algún tipo de crisis antes del tiroteo. "Esas son oportunidades para la prevención", dijo Peterson.

5 perfiles de tiradores masivos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que no existe un perfil único para un tirador masivo. Pero los investigadores del Proyecto Violencia encontraron que algunas características personales a menudo se alinean con cierto tipo de ubicación a las que apuntan los tiradores, y crearon cinco categorías generales:

  • Tiradores K-12: Hombres blancos, por lo general estudiantes o exalumnos de la escuela, con antecedentes de trauma. La mayoría son suicidas, planean su crimen detenidamente y hacen que otros conozcan sus planes en algún momento antes del tiroteo. Usan múltiples armas que normalmente le roban a un miembro de la familia.
  • Tiradores universitarios: hombres no blancos que son estudiantes actuales de la universidad, son suicidas y tienen antecedentes de violencia y trauma infantil. Por lo general, usan pistolas obtenidas de manera legal y dejan algún tipo de manifiesto.
  • Tiradores en el lugar de trabajo: hombres de cuarenta y tantos años sin un perfil racial específico. La mayoría son empleados del lugar que tienen como objetivo del tiroteo, muchas veces es su lugar de trabajo, y tienen alguna queja contra el mismo. Utilizan pistolas y rifles que compran de manera legal.
  • Tiradores de lugares de culto: hombres blancos de 40 años, generalmente motivados por el odio o la violencia doméstica que se extiende al público. Por lo general, sus crímenes implican poca planificación.
  • Tiradores en un lugar comercial (como una tienda o restaurante): hombres blancos de 30 años con antecedentes violentos y antecedentes penales. Por lo general, no tienen conexión con el lugar que tienen como objetivo y usan una sola arma de fuego obtenida de manera legal. Alrededor de un tercio muestra evidencia de un "trastorno del pensamiento", un término para una afección de salud mental, como la esquizofrenia, que resulta en pensamiento desorganizado, paranoia o delirios.

Son motivados por el odio

El estudio muestra que el número de tiradores motivados por el racismo, el odio religioso y la misoginia ha aumentado desde la década de 1960, sobre todo en los últimos cinco años.

Desde 2015, los tiroteos alimentados por el odio contra los feligreses negros en Charleston, los judíos en las sinagogas en Pittsburgh y Poway, las mujeres en un estudio de yoga en Tallahassee y los latinos en Walmart en El Paso, han dominado los encabezados nacionales y han agregado otra capa de complejidad al problema de violencia masiva en Estados Unidos.

Entre 1966 y 2000, hubo 75 tiroteos masivos. De ellos, el 9% estuvo motivado por el racismo, el 1% por el odio religioso y el 7% por la misoginia. De los 32 tiroteos masivos ocurridos en EE. UU. desde 2015, el 18% fue motivado por el racismo, el 15% por el odio religioso y el 21% por la misoginia.

El aumento de los tiroteos masivos que son motivados por una ideología ha coincidido con el surgimiento de una extrema derecha recientemente envalentonada, que ha establecido alianzas nacionales e incluso internacionales de odio. El gran aumento de los tiroteos inspirados en la misoginia también cuadra con el surgimiento de los "Incels", abreviatura de "celibato involuntario", una subcultura en línea compuesta por jóvenes enojados que se resienten profundamente y culpan a las mujeres por su soledad.

La salud mental es un factor, pero raramente la causa

Dos tercios de los tiradores masivos en la base de datos tenían un historial documentado de problemas de salud mental. Si bien esto parece alto, los investigadores señalan que aproximadamente el 50% de los estadounidenses han experimentado algún tipo de problema de salud mental en algún momento de sus vidas.

Además, el porcentaje de tiradores cuyos crímenes fueron motivados directamente por los síntomas de un trastorno mental (como delirios o alucinaciones causadas por la psicosis) es mucho menor: aproximadamente el 16%. Ese es un porcentaje menor al de los tiradores motivados por el odio, una queja en el lugar de trabajo o un conflicto interpersonal.

"Si alguien tiene antecedentes de salud mental, creo que tenemos la costumbre de responsabilizar a la enfermedad por sus acciones", dijo Peterson. "Pero alguien puede tener, depresión por ejemplo, y no todo lo que hacen está impulsado por esta condición".

Dicho esto, el estudio encontró fuertes vínculos entre las motivaciones suicidas y los tiroteos masivos. Casi el 70% de los tiradores se suicidaron antes o durante el tiroteo, y los números son aún más altos para los tiradores escolares.

Estos hallazgos podrían tener implicaciones poderosas para las políticas públicas, según los investigadores. "Esto nos muestra que hay oportunidades para la intervención, esto no es algo que sucede de la nada", dijo Peterson.

"Sabemos mucho más sobre la prevención del suicidio que sobre este tema, y sabemos lo que funciona: cosas como limitar el acceso a las armas, hacer preguntas directamente, conectar a las personas con recursos externos y no hablar de eso en las noticias".

Buscan la fama

El estudio encontró que el porcentaje de tiradores impulsados por un deseo de fama ha aumentado sustancialmente en los últimos cinco años. En los primeros 15 años del siglo XXI, alrededor del 3% de los perpetradores estaban motivados por el deseo de pasar a la historia como un tirador masivo. Entre 2015 y 2019, ese número aumentó a 12%.

Una motivación específica para los tiradores que buscan la fama sigue siendo extrañamente persistente a través de los años: la masacre de la Escuela Secundaria Columbine.

Hubo muchos tiroteos masivos e incluso tiroteos escolares antes de eso, pero Columbine, que tuvo lugar en 1999 en una escuela secundaria pública en Littleton, Colorado, redefinió el tiroteo escolar como un espectáculo mediático. La escena caótica fuera de la escuela se transmitió en vivo durante varias horas antes de que se descubriera que los autores habían muerto por suicidio, los tiradores dejaron un extenso registro de sus planes y motivos.

La influencia de Columbine es tan grande que el estudio incluso descubrió que la búsqueda de fama como motivo de tiroteos masivos se limitaba en gran medida al oeste norteamericano: el 70% de este tipo de tiroteos tuvieron lugar en la región. (En comparación, los investigadores no encontraron tiroteos masivos en el noreste directamente motivados por la fama).

La manera en que obtienen sus armas

Casi la mitad de los tiradores masivos en la base de datos compraron su arma de manera legal. El 13% obtuvo su arma por "robo", que incluye pedir prestado a amigos o familiares. Los tiradores escolares, abrumadoramente jóvenes, tenían más probabilidades de adquirir sus armas de esta manera. Los investigadores dijeron que esta función de datos en particular podría reforzar los argumentos a favor de la legislación que requiere el almacenamiento seguro de armas de fuego.

Las pistolas fueron, por mucho, el arma de fuego más común utilizada en disparos masivos, y se usaron tres veces más que las escopetas, rifles o fusiles de asalto.

Los fusiles de asalto se prohibieron en 1994 durante la administración Clinton, pero la prohibición federal expiró una década más tarde y los fabricantes de armas aprovecharon la oportunidad de volver a comercializar armas de fuego de estilo militar a los civiles.

Los investigadores dijeron que hubo un aumento estadístico significativo del uso de fusiles de asalto en tiroteos masivos en los últimos cinco años, lo que también coincidió con los tiroteos cada vez más mortales.

Portada: Dolientes se reúnen en conmemoración a las víctimas del 17 de noviembre de 2019 en Santa Clarita, California. Nathaniel T. Berhow, un estudiante de 16 años, murió a causa de una herida de bala autoinfligida después de matar a dos personas e hiriendo a otras tres en el tiroteo del 14 de noviembre en la escuela secundaria Saugus en Santa Clarita. (Foto por Apu Gomes / Getty Images)

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