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Las posturas más rápidas para llegar al orgasmo femenino (medidas con cronómetro)

¿Con qué poses nos venimos más rápido las mujeres? Luego de varias faenas, nuestra columnista de sexo responde a la pregunta.

por Baranda Pons
29 Octubre 2017, 6:04pm

Montaje: Mateo Rueda | VICE Colombia

Artículo publicado por VICE Colombia.


Abro el Kamasutra y veo sesenta y cuatro formas distintas para tener sexo. La verdad es que más de la mitad de esas posturas son para acróbatas chinas y si uno dobla la pierna y la sube hasta la oreja, no llegará al orgasmo sino al médico de urgencias. Las posturas que me excitan y me hacen babear nunca duelen. Se disfrutan con cada empujón y con unos buenos tipos en la práctica aseguran el éxtasis celestial.

Para escribir esta crónica sobre las mejores posturas para el orgasmo femenino, usé un reloj y tomé notas en mi mente de mujer que es capaz de hacer cinco cosas al tiempo, incluida coger, mientras realizaba cada postura. Para ello le pedí a José Miel, mi comprometida pareja, que me permite escribir del sexo que tenemos y que jamás en la vida permitiría que yo escriba su nombre de pila, que viniera sagradamente a hacer el amor conmigo de una forma distinta cada semana. Cada postura tuvo la misma receta infalible de preliminares para que el estudio fuera válido. Y esa receta para desear que me penetren más que ganarme la lotería la revelaré en mi siguiente texto.

A continuación, les presento mis cuatro favoritas:

Postura del perrito: Buscando el orgasmo a cuatro patas… o a seis.
Dificultad: Básica
Tiempo para encontrar el orgasmo: 11 minutos

Esta es una de mis posturas favoritas porque nunca falla. La postura del perrito es fácil, siempre que se tenga un buen colchón, y jamás recomiendo hacerla en el suelo porque destroza las rodillas con cada embestida.

Con esta postura canina puedo estimular mi clítoris al mismo tiempo que José Miel entra una y otra vez, mirándose al espejo en los primeros minutos. Lo del espejo en mi caso es importantísimo, este truco sustraído de mi época motelera es una de mis claves para excitarme y aún mejor, para que el atlético José Miel se excite todavía más.

El perrito permite que mi pareja pueda empujar de rodillas, apoyado en un pie o con los dos pies. Para que esto funcione es ideal hacerlo en una cama que no sea de reina, de esas que son demasiado altas, y olvídese si tiene una cama muy bajita o 'tatami'. Me imagino que los japoneses no practican el perrito de pie. En realidad como cogen los japoneses me importa un culo; han pasado cuatro minutos y estoy muy cerca del orgasmo. José Miel me pregunta si quiero cambiar de posición y le digo que la mantengamos hasta que yo llegue.

Para el tramo final nos ponemos de frente al espejo y me coge de las tetas, me da unas palmadas en las nalgas y por último, cuando estoy al borde de mi propio nirvana, me agarra del pelo como si estuviera montándome, cosa que no me parece machista sino que hace parte de mis sueños eróticos más íntimos, y en el minuto diez empiezo a sentir la llegada del orgasmo. Cuando el reloj marca las 21:11 he llegado a un orgasmo que me produce tres espasmos vaginales. ¡Soy una Baranda Pons nueva!

Postura: ¡Arriba mujer! Baranda Pons se pone el sombrero de vaquera
Dificultad: media
Tiempo de llegada: 7 minutos

Hoy es el día que haré la vaquera. Como no tengo sombrero de cowgirl pero me la quiero pasar muy bien, me pongo mi sombrero vueltiao y José Miel abre los ojos y se ríe al mismo tiempo que me señala su monumental erección.

El truco para que la vaquera salga bien es que la zona esté muy lubricada, y como los juegos que hemos hecho me han gustado mucho hoy estoy súper excitada y mojada. Para entrar, si no estuviera tan mojada, echaría lubricante y empezaría el show. Hombres y mujeres que practican sexo en el mundo: siempre tengan a la mano lubricante y serán más felices.

La vaquera es una posición que me exige algo más que el perrito. Yo decido el ritmo y el ángulo, así que apenas puedo y estoy arriba le digo a José Miel que doble y abra por completo sus piernas, y así el ángulo es favorable al 100%. En el minuto 3 me empieza a besar y a chupar los pezones. En esta postura, la visión de José Miel son mis hermosas tetas, y me perdonarán el cumplido porque lo son.

La vaquera puedo hacerla sentada en ángulo recto sobre él o puedo ir variando los ángulos en la medida en que me acerco y aprieto a José Miel. En el minuto 5, para subir el nivel de excitación le digo que me chupe más fuerte las tetas y pego mi pecho a su cabeza. El efecto de esta decisión es que su pene se pone aún más duro y yo me excito más.

Si alguna vez quieren aprender a hacer el beso de Singapur, que consiste en estrangular el pene de su pareja con la presión de los músculos de la vagina, esta es la postura para hacerlo. Y eso es lo que hago en el minuto 7 ¡El orgasmo es mejor que ver a David Gahan cantando en mi baño!

Postura: acostada con mis rodillas en sus orejas
Dificultad: básica
Tiempo al orgasmo: 6 minutos

Esta postura la hago casi siempre después de pasar por otras posturas. Pensaba que era una postura de transición, hasta hoy. Los preliminares han estado muy bien y como estoy ovulando, el deseo lo tengo más alto que jugador de la NBA.

José Miel sabe que tiene que entrar despacio. El asunto que hay que cuidar con esta postura tiene que ver con que favorece la penetración más profunda. Esto puede resultar ser un salvavidas para las personas que tienen el pene más pequeño o para las mujeres que por su peso no quieren hacer demasiado deporte en la cama.

José Miel entra en las profundidades de mi caverna y empieza despacio en los 2 primeros minutos. Aquí la variación la regula él. En el minuto 4 abre mis piernas y acaricia mi clítoris. Veo el reloj al tiempo que siento que voy a empezar a tener un orgasmo. Cierra mis pies y los besa (nunca he entendido por qué los hombres besan los pies como si fueran de helado) pero parece que esto le excita y a mí me da cosquillas cuando pasa su lengua entre mi dedo gordo y el siguiente, que con este nivel de arrechera ni me acuerdo de cómo se llama.

En el minuto 5 me abre de piernas y pone sus dedos en mi clítoris. Antes de lo que me imagino llego al orgasmo con sorpresa. ¡Squirting en el minuto 6! God must be a woman.

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Postura: sexo oral
Dificultad: media
Tiempo al orgasmo: 5 minutos

Esta es una postura que incluyo en mi receta previa a la penetración. Para esta crónica quiero ver cuánto tardaría en llegar solamente mediante el uso de la lengua de José Miel en mi vulva periodística.

A mí siempre me ha gustado que me den sexo oral; me parece que es el mejor invento de la humanidad y no hay nada que se le parezca (olvídense de los juguetes con forma de lengua). La lengua de José Miel es sabia y empieza en el minuto 1 por el perímetro de todo mi clítoris. Eso quiere decir que me lame los labios mayores y me recorre los menores, me despierta mis terminaciones y después empieza a lamer suavemente mi timbre.

Cuando las mujeres aprenden que su clítoris es mucho más largo y extenso que sólo el timbre pueden enseñar a los hombres a que las coman por completo.

En el minuto 4 la zona está completamente humedecida y deseando la penetración. Cuando hay una comida de coño así, puede que sea tanto el deseo de mi vagina por ser penetrada que incluso puede doler. Recuerdo esta sensación de cuando era más joven y no me acostaba con los hombres sino que jugaba hasta el punto de máxima excitación; ese mismo punto que a los hombres los mandaba a la casa con dolor de huevos, pues en mi caso se traducía en un dolorcito de vagina.

En el minuto 5, casi sin poder evitarlo, porque me encantaría poder seguir sin que llegara tan rápido, tengo un orgasmo que calificaría introductorio.

Como es natural, no me voy a quedar con las ganas de penetración. Y como ya tengo mis 3 posturas más increíbles para correrme, me dispongo a tener una sesión de sexo que sólo José Miel y yo vamos a conocer.

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