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Un equipo de la BBC expulsado de Corea del Norte por su 'cobertura desleal'

El reportero británico Rupert Wingfield-Hayes ha sido acusado de “distorsionar los hechos y la realidad”, en su cobertura, según ha proclamado un miembro de la autoridad norcoreana, y nunca jamás se le permitirá entrar de nuevo en el país.
09 Mayo 2016, 1:50pm
Un surcoreano junto a una pantalla que muestra la emisión de noticias sobre el gobierno de Corea del Norte en Seúl el 6 de mayo de 2016. Imagen por Jeon Heon-Kyun/EPA

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El gobierno de Corea del Norte ha detenido y expulsado a un equipo de periodistas de la BBC por su desleal cobertura mediática. Así lo han comunicado la emisora y las autoridades locales. Los hechos se han producido después de que una amplia delegación de periodistas internacionales haya viajado al país para cubrir el primer Congreso del partido gobernante, el Partido de los Trabajadores, en muchos años.

El corresponsal en Tokio de la BBC, Rupert Wingfield-Hayes, quien trabaja para la cadena británica desde 1999 fue detenido el viernes cuando se disponía a abandonar el país. El periodista británico se encontraba con un productor y con un operador de cámara en el momento de ser detenido, según ha informado la BBC. Los tres trabajadores han salido hoy mismo rumbo al aeropuerto de Pyongyang.

El periodista británico Wingfield-Hayes ha sido acusado de "distorsionar hechos y realidades" en su cobertura y no podrá volver a entrar al país nunca más en su vida. Así lo ha proclamado el funcionario norcoreano O Ryong II. Según ha informado la BBC, Wingifeld-Hayes habría acudido a Corea del Norte para acompañar a una delegación de ganadores del premio Nobel que se disponía a llevar a cabo una investigación.

"Se ha referido en términos muy irrespetuosos al gobierno del país y a su líder", ha comentado Ryong II, secretario general del Comité de Paz Nacional a los periodistas concentrados en Pyongyang. Así lo ha revelado un vídeo publicado por Associated Press. Según señalan sus indignadas autoridades, el periodista británico se habría referido de manera irreverente y montaraz al dictador Kim Jong-un y habría "insultado la dignidad" del país.

Según ha comentado John Sudworth, otro enviado especial de la BBC en Pyongyang, habría existido "un desacuerdo sobre el contenido de las informaciones de Rupert", quien habría cuestionado la autenticidad de un hospital infantil que ha visitado durante su estancia.

Corea del Norte se prepara para celebrar el primer congreso del partido en 36 años. Leer más aquí.

Wingield-Hayes había acudido a un hospital de niños de Pyongyang. Una vez culminada su visita el reportero señaló que los pacientes tenían aspecto de estar "extremadamente bien" y que no había visto a un solo doctor trabajando en las instalaciones.

"Todo lo que vemos parece un decorado", ha comentado en su reportaje.

Según cuenta Sudoworth, tal comportamiento habría provocado que el viernes pasado, cuando se disponía a abandonar el país, Wingfield-Hayes fuera interceptado por las autoridades para ser interrogado.

"Fue separado del resto de su equipo, se le impidió embarcar en su vuelo, fue trasladado a un hotel y fue interrogado por los servicios de seguridad del gobierno de Pyongyang. Una vez culminado el interrogatorio se le hizo firmar una declaración, hasta que le permitieron regresar al hotel junto al resto de nosotros", explica Sudworth.

El interrogatorio ha durado ocho horas y ha sido orquestado por un individuo que que se presentó ante Wingfield-Hayes como la misma persona que encargó de imputar a Kenneth Bae, un misionero estadounidense que se pasó dos años retenido en Corea del Norte. A Bae se le acusó en su día de crímenes contra el estado, tal y como ha relatado un tercer corresponsal de la BBC en Pyongyang, Stephen Evans.

Bae fue liberado, finalmente, en noviembre de 2014.

La celebración del congreso del Partido de los Trabajadores ha provocado que el régimen norcoreano haya permitido el insólito acceso al país de una numerosa delegación de 128 periodistas. Los reporteros procedían de 12 países distintos y habrían sido invitados para informar del primer congreso celebrado por el Partido de los Trabajadores en 36 años.

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Como era de esperar los movimientos de la prensa han sido controlados muy de cerca. A mediodía de hoy los reporteros seguían cumplimentando los trámites necesarios para acceder al Congreso que había empezado el viernes.

Mientras hacían tiempo para que se aprobaran sus acreditaciones, los periodistas han sido conducidos por distintas instalaciones del país. Los autoridades norcoreanas les habrían mostrado un hospital de maternidad, una planta de cableado eléctrico y un centro de atención para niños.

Hoy lunes, los periodistas han sido conducidos hasta una fábrica textil, que lleva el nombre de Kim Jong Suk, la abuela del dictador.

El gobierno de Corea del Norte, que se encarga de gestionar el funcionamiento de todos los medios de comunicación domésticos, controla a rajatabla la visitas de periodistas extranjeros, a quienes siempre se asigna a "cuidadores" para que les acompañen allá donde vayan y para que supervisen aquello de lo que están informando.

Hoy lunes, la KCNA, la agencia de noticias que controla el gobierno de Corea del Norte ha informado que el régimen de Kim Jon-un planea seguir fortaleciendo su arsenal nuclear y que su Congreso así lo ha aprobado. Se trata de una decisión deliberadamente contraria a las resoluciones de Naciones Unidas.

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