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‘Knock Knock’ de DJ Koze es una carta de amor al after

Por lo general, el dance es para los antros o el bajón. Con su último álbum, el productor alemán le dio un honorable soundtrack a los afters.

por Matthew Francey; traducido por Daniela Silva
28 Mayo 2018, 4:59pm

Arte de portada para 'Knock Knock'

Es domingo por la tarde y te tambaleas en tu sala, con los ojos llorosos, la cabeza palpitando, recogiendo en una bolsa de basura colillas de cigarro y latas de cerveza. Con cada ruido de las latas pegándose unas con otras, y cada pizca de ceniza volando en el aire, te juras a ti misma que esta será la última vez. Por supuesto, en menos de un mes estarás haciendo exactamente lo mismo. Pero la próxima vez que te atrape ese miedo existencial de recoger la basura con todo y bajón, hazte un favor: tómate un pequeño descanso y revisa tu historial de YouTube de la noche anterior; presiona el botón de ir hacia atrás, y transpórtate a las conversaciones que recuerdas a medias, a las epifanías fugaces y a las apreciaciones demasiado sinceras de la noche anterior. El soundtrack del after es increíble y ahora tenemos la reproducción más exacta de uno, con el último álbum de DJ Koze, Knock Knock.

Koze, o Stefan Kozalla, es un productor alemán con una trayectoria de 25 años haciendo música rara y se ha convertido en una de las figuras más interesantes de la electrónica. Decir que "es un personaje un poco raro" es subestimarlo; lo han llamado tanto el “príncipe payaso de la música dance" y "genio rebelde". Después de pasar años haciendo hip hop como parte de Fischmob y electro funk con International PONY, decidió irse por el house y el techno y se convirtió en uno de los DJs más solicitados en el circuito internacional. En 2016 hizo el remix de la canción "Operator" de Låpsley, que se convirtió en una de las canciones casi obligatorias para las pistas de baile de todo el mundo, desde Printworks hasta Pacha. Ahora ha vuelto con su segundo álbum, uno tan raro y ecléctico como el hombre que lo hizo, y es la encarnación de los afters. Ya sea intencional o no, ningún otro trabajo ha recreado con tanta precisión la confusión aturdida y la euforia tenue de un after.

Al estilo típico de Koze, los dos primeros tracks suenan como si se transmitieran directamente del espacio. "Club der Ewigkeiten" (club de la eternidad) y el sampler de Bon Iver "Bonfire" suenan a ese momento cuando todos se mueven del antro a alguna casa –donde puedes escoger la música que quieras y las posibilidades son infinitas. La tercera canción "Moving In A Liquid" es para cuando empieza formalmente el after: cortinas cerradas, el volumen hasta arriba, latas aplastadas, humo de cigarro filtrándose y adhiriéndose a la alfombra. Y si la letra no es un guiño para que te drogues con ketamina, entonces táchame de cínico. ¿Qué más te hace sentir como que te estás "moving in a liquid" (moviendo en un líquido) o que te estás convirtiendo en “a melting piece of golden sand” (una pieza de arena dorada derritiéndose)?

El siguiente fragmento del álbum presenta un flujo constante de vocalistas invitados y diversos géneros, pasando del hip hop, al folk, al pop a través de José Gonzáles, Sophia Kennedy y Róisín Murphy. Esta es la parte cuando todavía no se te baja, todavía no llega la luz del día y todos te piden una laptop para poner música. Esa idea (la de los amigos pasándose la laptop, peleando por la música) es la que me llega instantáneamente al escuchar Knock Knock, y lo relaciono directamente con las puntas de los dedos manchadas de nicotina y las cajas de DVDs polvorientas del after. Aunque nunca suenan a una compilación o a un Ipod en shuffle, muchas de las canciones están entrelazadas al final o son interrumpidas por samples que suenan como anuncios de otra dimensión. Esto se vuelve más evidente en "Planet Haze", una canción que promete ser todo un éxito para el antro, pero después de cuatro minutos y medio se queda completamente en silencio. Y luego un sample vocal espeluznante repitiendo la frase "He’s Got The Whole World In His Hands" deja atrás el silencio, matando el mood como los anuncios invasivos de YouTube.

Sin embargo, tal vez la canción en donde se ve más reflejada la evocación al after es "Pick Up". Para empezar, utiliza el mismo sample de Gladys Knight que Midland usó para su "Final Credits" que conquistó el mundo, una pista que se ha convertido en un must para los afters y que tiene un lugar casi permanente en mis videos recomendados. Desde ahí, la noche se vuelve borrosa y ya empieza a salir el sol, y el tercio final de Knock Knock es un viaje al espacio de ritmos cósmicos. "Jesus", "Lord Knows", "Seeing Aliens" y "Beam Me Up, Flashy" tienen el tipo de electrónica que muchas veces aparece cuando los afters pasan a ese modo de pláticas profundas. También los títulos en sí, evocan ese filosofar que ocurre en ese momento. Sólo le falta una canción que se llame "DMT Elves" para tener el set completo.

Tengo la teoría de que los álbumes de dance generalmente caen en una de dos categorías: el antro o el bajón. Cada categoría no sólo describe las emociones que evoca la música, sino que también actúa como una recomendación dependiendo del ambiente. Los álbumes para los antros suelen ser una colección de cuatro éxitos para bailar; canciones que sonarán en el antro y están pensadas para un show en vivo. Como la obra maestra homónima de Bicep o el trío de álbumes de Kölsch. Mientras que los álbumes para el bajón están llenos de canciones que no incluyen una pista de baile, pero están diseñados para escucharse en la comodidad del hogar, idealmente de un jalón. Por ejemplo: el maravilloso experimento que surgió en Love What Survives de Mount Kimbie o Arpo de Call Super. Pero con Knock Knock, Koze encontró un lugar intermedio, entre el rush y el bajón, combinando la energía del antro con la introspección y el experimentalismo del bajón.

En una escena enfocada en los éxitos para antros, para la radio y el streaming, puede parecer contradictorio perder el tiempo y la energía en un trabajo más grande que podría no recibir la atención que merece, por eso desde hace tiempo la música dance ha tenido una relación incómoda con el formato del álbum. En otros géneros, los artistas realizan giras para promocionar el disco, pero en la música dance, las giras muchas veces son el objetivo final, y una canción con éxito publicitario puede asegurarte actuaciones más grandes en mejores lugares. En pocas palabras: tener una sola canción exitosa en un grupo de Facebook como el de The Identification of Music puede tener un efecto más inmediato y tangible en tu carrera que esclavizándote haciendo un álbum de estudio. En fin, siempre es impresionante cuando un artista de música dance no sólo se dedica a hacer un álbum, sino que sobresale al hacerlo. Y es aún más impresionante cuando en el camino logran crear algo verdaderamente único dentro del canon, como lo ha logrado Koze. Puede que sea el"hombre más raro de la música dance", pero también puede ser el más importante. Además, también nos regaló "XTC", que probablemente es la mejor canción sobre éxtasis que hay. Felicidades al rey alemán del soundtrack para el after.

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