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ESPAÑA

Así es como el ejército español se deshace de sus soldados enfermos

Los tribunales médicos son utilizados para llevar a cabo cribas en las fuerzas armadas de España, de acuerdo con varios testimonios consultados por VICE News. Hablamos con soldados, ex oficiales y abogados sobre la cuestión.

por Quique Badía
22 Febrero 2016, 7:45am

Soldados españoles en el aeropuerto de Almería antes de partir a Irak el 7 de febrero de 2015. (Imagen por Carlos Barba/EPA)

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El soldado Darío Márquez no cabía en sí de alegría cuando, a mediados de febrero, el Ministerio de Defensa español resolvió que el Ejército debía readmitirle. Márquez fue dado de baja el marzo de 2015 después de ser considerado no apto tras un trasplante de riñón por enfermedad renal. Su madre fue la donante.

"Me dijeron que yo no valía para nada, que con un riñón no podía trabajar", explica a VICE News con enfado Darío Márquez. El calvario del soldado andaluz comenzó en noviembre de 2007, casi un año desde su entrada en el Ejército, cuando le detectaron el problema renal. Desde esa fecha y hasta 2013, cuando le operan, Márquez desarrolló su actividad con normalidad. Pasados seis meses de la intervención los sanitarios le permitieron reincorporarse a filas.

Un tribunal médico castrense le abrió un expediente para determinar si podía seguir ejerciendo el oficio de militar. Lo declararon "inválido para el servicio" mientras que le reconocieron, solamente, un grado de discapacidad leve. A los pocos días de la resolución acudió a la prensa para difundir su caso. Varios medios se hicieron eco de ello, contrató a un abogado, buscó segundas opiniones y, finalmente, el Ministerio tuvo que readmitirlo. El caso de Márquez no es ninguna rareza.

El abogado Antonio Suárez-Valdés, especializado en derecho militar, asegura a VICE News que sostiene varios litigios similares. "Nos estamos encontrando casos de personal a los que se les dictamina un 10 por ciento de minusvalía y se les está echando a la calle", cuenta Suárez-Valdés. El jurista comparte con este medio un caso muy parecido al de Márquez: el de una soldado que apeló ante los tribunales su expulsión por una patología de riñón. Lo ganaron.

Es un tema que genera una amplia preocupación entre los militares profesionales. Y los datos apoyan la tesis. En 2015, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), la mayoritaria en la institución, tramitó 90 expedientes y más de 300 consultas sobre cuestiones relacionadas con esta problemática. "La mayoría de consultas que tenemos en la asesoría jurídica son de situaciones médicas o expedientes psicofísicos", afirma el miembro del colectivo, Marco Domínguez.

El tribunal médico produce un terrible miedo entre la tropa. VICE News contactó a una soldado, cabo de rango, que prefiere mantener el anonimato. Asegura que tuvo que acogerse al alta voluntaria tras sufrir un cáncer para que no le cambiaran de destino. "Todavía no me habían ajustado la medicación y andaba con mareos", asegura la militar. Ella se queja de la falta de consideración individual de los casos. "Creo que dependiendo de la enfermedad deberían de dar más tiempo o menos tiempo", lamenta.

Un tuit ironiza sobre la instrumentalización de los tribunales médicos en las fuerzas armadas españolas.

En 2014 trascendió un informe del Ejército de Tierra que sugería tomar medidas para "renovar y rejuvenecer" sus filas dificultando el acceso a contratos de larga duración. El documento señalaba un "exceso de permanencia" de los efectivos. En los últimos años, se ha prescindido de 10.000 militares. "Imagina cualquier otro Ministerio que hubiera perdido a 10.000 componentes", se pregunta ante VICE News Luis Gonzalo, antiguo teniente de las fuerzas armadas y autor de la novela Código Rojo, en la que denuncia los abusos dentro de la institución.

¿Cómo funcionan estos tribunales?

La resolución de un tribunal médico es el resultado de una disquisición conjunta entre la junta médico pericial ordinaria y la junta permanente, de la que participan militares sin formación en el ámbito de la sanidad. La junta permanente tiene la potestad de rectificar el dictamen de los médicos, de acuerdo a las fuentes consultadas.

Zaida Cantera, ex comandante de las fuerzas armadas que solicitó la baja por el acoso sexual de un coronel, y laboral por parte de algunos de sus superiores, fue una de las víctimas de estas supuestas rectificaciones. El caso de Cantera obtuvo una gran notoriedad tras ser difundido por el programa Salvados, de la cadena de televisión La Sexta. Hoy ocupa un escaño en el Congreso por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Cantera cuenta a VICE News que la junta permanente exigió que se suprimiera la referencia al acoso laboral de su informe para que no pudiera alegar una relación causa-efecto entre su posición en el Ejército y su depresión. De esta manera, las causas de su baja se deberían al acoso de un individuo y la institución quedaría exenta de pagarle una indemnización.

Una prescripción médica de baja del puesto puede materializarse en una orden si el jefe de unidad lo cree conveniente. "A mi la primera baja que me dieron fue una orden específica. El psicólogo me dijo, por orden, 'tú no vienes a trabajar porque le vas a partir la cara al coronel'", recuerda la ex comandante.

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Doble vara de medir

Varias de las personas consultadas perciben un agravio comparativo entre los mandos y la tropa ante los tribunales médicos. "Nosotros estamos cortados con otras tijeras", deplora el soldado Darío Márquez. "La ley es absolutamente discriminatoria, porque existe una ley distinta para el personal de tropa y otra para los oficiales y suboficiales", añade a lo dicho por Márquez el abogado Suárez-Valdés.

Esta desigualdad apuntala un problema endémico en el Ejército español: un exceso de mandos, y muy envejecidos. La llamada macrocefalia, una metáfora referida a una patología en la que el sujeto tiene la cabeza demasiado grande en relación al cuerpo, ha ido asociada a las fuerzas armadas desde la Guerra de Independencia de principios del XIX. La reforma socialista de 1982 contribuyó a paliarla, pero hace más de 15 años que se intuye una vuelta al pasado.

Se prescinde de tropa pero los oficiales y suboficiales siguen ahí. Los mandos no abandonan el cargo hasta que no se da una extinción completa de la escala. "Tenemos un excedente de oficiales, una macrocefalia brutal", declara Luis Gonzalo. "Se está constatando un envejecimiento de los cuadros de mando. Cada vez que sacan una imagen del personal que tenemos destinado en zona de operaciones, es personal que ya tiene una edad", agrega Antonio Suárez-Valdés.

La ahora diputada socialista Zaida Cantera apoya, en parte, las afirmaciones de Márquez, Gonzalo y Suárez-Valdés: "Si es por un excedente de pérdida de condiciones psicofísicas, cuando eres permanente a ti te queda una pensión. Al militar de tropa y marinería lo que le queda es el paro". Pero matiza que esto está supeditado al tipo de contrato. "Esto no es porque seas oficial, esto es por el tipo de contrato y el tipo de compromiso que tú tengas con las fuerzas armadas".

Administración solidaria

Los testimonios consultados por VICE News aseguran haber recibido apoyo de la administración militar y de algunos mandos. La cabo que sufrió el cáncer explica que en su base se perdían los papeles deliberadamente para alargar su baja, pero pasado el tiempo establecido en los protocolos la visita ante el tribunal médico fue ineludible.

Darío Márquez también señala complicidades entre los oficiales, que habrían retrasado la tramitación de su expediente para que pudiera seguir percibiendo una asignación.

Y es que se han documentado casos de abusos muy graves. A finales de 2014 el Ejército tuvo que readmitir a Silvia Ruiz, una soldado de 30 y pocos años que fue expulsada por "absentismo" cuando le extirparon un pecho. Tras una baja de 84 días fue arrestada durante dos semanas acusada de "fingir dolor".

"Es la gran amenaza: si te portas mal, tribunal médico, si haces cualquier cosa, tribunal médico. Y además te echo aunque no tengas lesión", concluye el ex teniente Luis Gonzalo.

Por el momento no es posible corroborar que los tribunales y las juntas permanentes tengan órdenes de cribar a los militares de contrato. Pero algunos datos pueden ser muy ilustrativos: disponer del número de personas que han sido dadas de baja por razones psiquiátricas y psicológicas y, de éstas, saber cuántas de sus patologías son derivadas de su actividad profesional en el Ejército y cuantas se han designado como endógenas, o que ya traían los soldados consigo, para no tener que pagar una compensación.

"Si son de carácter endógeno da que pensar cual es el filtro para entrar en las fuerzas armadas, porque si esa patología no fue detectada en las fuerzas armadas hay que pensárselo muy bien", opina Zaida Cantera.

Hasta la publicación de este artículo no ha sido posible obtener información del Ministerio de Defensa sobre el funcionamiento del tribunal médico ni sobre el número de personas que han sido dadas de baja por causas endógenas pese a los requerimientos de VICE News.

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