La artista latina que captura la escena punk de LA en retratos crudos e íntimos

Shizu Saldamando crea retratos hechos a mano de amigos en fiestas en patios traseros, noches de club y conciertos de rock como una forma de honrar a su frecuentemente ignorada comunidad .

por Eva Recinos; traducido por Laura Castro
26 Agosto 2018, 2:00pm

Todas las imágenes son cortesía de Shizu Saldamando.

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Probablemente no reconocerás a la mayoría de los rostros en los retratos de Shizu Saldamando. Pero no se supone que debas hacerlo.

A la retratista radicada temporalmente en Los Angeles no le interesa retratar a celebridades o activistas. Por el contrario, representa su latinidad y la identidad de la gente de color en las escenas artísticas, queer y punk de los rostros de Los Ángeles que rara vez se exhiben en los museos y las galería donde sus dibujos terminan colgados.

Los modelos de Saldamando normalmente están fuera de su contexto original, a veces retratados en un lienzo en blanco, un lienzo de madera cubierto con laminado de oro, o, en ocasiones, una sábana de flores colgada en una pared. Con expresiones cariñosas, amorosas, de embriaguez, y cansancio, te miran fijamente, congelados en un momento y, a menudo, en una emoción. Depende del espectador llenar los espacios en blanco sobre dónde están o en qué momento se encuentran: un trabajo que, de manera importante, es más sencillo para quienes están familiarizados con las subculturas que Saldamando retrata, y es aún más fácil para aquellos que realmente participan de todo ello.

Al crecer en Mission District, San Francisco, Saldamando dice que realmente no vio a nadie que reflejara su propia personalidad hasta que se mudó a Los Ángeles, donde al instante encontró a otras personas de color que amaban a The Cure y hacían arte. En fiestas en los patios traseros, conciertos de rock y noches de club, comenzó a fotografiar momentos íntimos mientras se desarrollaban a lo largo de la noche y luego usaba las fotos como referencias para los dibujos. Ahora, se enfoca en los creativos de LA que influencian su propia práctica, como la artista Gabriela Ruiz alias Leather Papi, Limp Wrist, el cantante de Los Crudos Martin, Sorrondeguy, y los organizadores detrás de Chicas Rockeras, un campamento de rock para niñas en Southeast LA.

Como alguien de origen tanto latino como japonés, Saldamando captura, de una manera que se siente más auténtica que voyeurista, la complejidad de las identidades de sus figuras, así como también fotos instantáneas de una escena creativa que por lo regular es ignorada. En un clima político que consistentemente pinta imágenes excesivamente simplistas y negativas de las comunidades latinas, la obra de Saldamando parece ser aún más necesaria.

Hablamos con Saldamando sobre por qué y cómo elige a sus modelos para representar a las personas de color en sus retratos, y cómo es hacer este tipo de obras hoy en día.

La entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.

La declaración curatorial de tu más reciente exposición individual comparó tu obra a la de David Hockney y Alex Katz. Pero, por otro lado, en el pasado has hablado acerca de no privilegiar específicamente a un público blanco en tu arte, lo cual lo diferencia por completo. ¿Dónde crees que encaja tu obra en la escena del retrato contemporáneo?

La referencia de Alex Katz o David Hockney está más en sintonía con los artistas que retratan su propia vida sin importar el género o el color. Son artistas realmente famosos dentro del canon que documenta su propia escena en particular, ya sea que se trate de las familias adineradas del norte de Nueva York o de otros artistas en el estudio. Eso es más a menos por lo que se les conoce, ¿cierto?

Para mí, eso es lo que veo que hace mi trabajo, documentar el círculo de amigos con los que salgo... es ahí donde se da un paralelo entre ellos y yo. Y ese paralelo es más cierto que, digamos, una comparación con alguien como Kehinde Wiley o alguien que simplemente saca a la gente de la calle y la lleva al estudio sin que haya una relación personal entre ellos.

Obviamente, con los recientes retratos presidenciales hechos por Wiley y Amy Sherald, ha surgido un gran interés en la conversación sobre los artistas de color que crean retratos de otras personas de color para exhibirlos en lugares prominentes donde hay falta de diversidad. ¿Qué piensas sobre esta conversación?

Mucha gente de color toma fotos de, digamos, alguien interesante y otra persona de color y dicen, "oh, dibujémoslos", pero no son sus amigos. No tienen una relación con ellos ya establecida. Creo que es importante conocer a la persona, especialmente ahora, en esta etapa de mi carrera. No puedo simplemente tomar una foto de quien sea y luego dibujarlo sin su permiso. La dinámica de poder en eso simplemente no es correcta. Hay un cierto nivel de respeto que le debes dar a quien estás representando... En el clima actual, hay muchas imágenes de personas de color y sus cuerpos que están siendo explotadas y mostradas en los medios. Son imágenes muy detonantes de violencia, crimen y estereotipos. Y es muy fácil, supongo, consumir todas esas imágenes. Veo la pintura y el dibujo como una forma de meditar al respecto y de honrar a la persona.

Este clima político está completamente lleno de estereotipos y xenofobia. ¿Cómo ha afectado eso el tipo de arte que haces y tu proceso al hacerlo?

Cuando era más joven, tomaba fotos de personas que no conocía y luego les preguntaba si podía dibujarlas casualmente... ahora soy más consciente de la política que rodea a quienes crean imágenes, y quienes difunden imágenes e información. No quiero retratar a celebridades o activistas demencialmente famosos. Porque siento que, en este día y época, ya existe la idea de que hay buenos inmigrantes que contribuyen activamente y respetan la ley y contribuyen con el capitalismo, y debemos honrarlos y permitirles permanecer en nuestro país. Hay una noción de que tenemos que demostrar nuestra humanidad como personas para ser tratados con respeto. Y eso es simplemente ridículo. Hay algo muy triste en ello. Siempre he dicho "no, voy representar a mis amigos que beben, se divierten y son perfectamente imperfectos en su particular y automedicada manera de enfrentar los traumas". Y aún así merecen igualdad de derechos, y tal vez tú te puedas identificar con eso, incluso si no eres latino.

¿Han cambiado las reacciones que recibes por parte de las personas después de Trump? ¿Crees que tu trabajo es aún más impactante ahora?

Al terminar el posgrado, hubo esta especie de retroceso de considerar que "la pintura y el dibujo no tienen futuro, están acabadas, así que realmente deberías pensar en hacer más trabajo en video o deberías estar haciendo algo más cautivador"... Creo que tal vez la gente lo dio por sentado, que pensó que sólo eran retratos. Y ahora, con respecto a una gran cantidad de artistas que conozco, una generación más joven como por cinco años, realmente siento, por primera vez en mi carrera, una especie de parentesco y admiración mutua.

¿Cómo forjas un espacio para ti y tu trabajo? ¿Y en qué forma eso es diferente ahora de cuando eras más joven?

Siempre he creado mi espacio a través de la representación de mi vida en los retratos [de] las personas con las que convivo. Esa es la forma en que elijo ganar espacios. Al decir "sí, estas son las personas a las que elijo representar, a las cuales, por la razón que sea, admiro". Es muy personal, es muy narcisista, ¿por qué alguien querría ver retratos de mis amigos? ¿Quién querría hacer eso a excepción de mí? Y esa es la forma en que lo he hecho. He sido muy privilegiada al tener un título en arte. Así que me he visto involucrada en un mundo artístico más amplio, ha habido muchos museos en los que he tenido la suerte de exponer mi obra... [pero] siempre he intentado conectarme con otras comunidades que no están asociadas con instituciones. Esa ha sido una manera formidable de mantenerme con los pies en la tierra.