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Creer que eres malo para las matemáticas causa una ansiedad muy específica

Muchos necesitamos superar lo que se conoce como "trauma a las matemáticas".

por Jennifer Ruef; traducido por Paola Llinás
16 Noviembre 2018, 1:00am

Westend61/Getty Images

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Yo les enseño a las personas a enseñar matemáticas, y he trabajado en este campo por 30 años. A lo largo de esas décadas, he conocido a muchas personas que experimentan diversos grados de lo que es conocido como trauma a las matemáticas: una forma de parálisis mental debilitante que aparece cuando se hacen operaciones matemáticas.

Cuando las personas comparten sus historias conmigo, emergen temas comunes: estos incluyen que alguien les diga que no son "buenos para las matemáticas", sentir pánico sobre exámenes matemáticos cronometrados, o atascarse en algún tema de matemáticas y luchar para superarlo. Los temas pueden ser tan amplios como fracciones o una clase entera, como álgebra o geometría. El concepto sobre quién es —o no es— una persona apta para las matemáticas, guía la investigación que hago con mis colegas.

Uno de los retos más grandes que enfrentan los profesores de matemáticas de Estados Unidos es ayudar al gran número de profesores de primaria que están lidiando con trauma a las matemáticas. Imagina que te pidan enseñar matemáticas a niños cuando es uno de tus miedos personales más grandes. El trauma a las matemáticas se manifiesta como ansiedad o pavor, un miedo debilitante a equivocarse. Este miedo limita el acceso a formas de vida para muchas personas, incluyendo elecciones escolares y de carrera.

Aunque el trauma a las matemáticas tiene múltiples raíces, existen algunas sobre las que padres y maestros pueden tener influencia directa: ideas anticuadas sobre lo que significa ser bueno en matemáticas, por ejemplo. Estas incluyen rapidez y precisión, que fueron importantes en décadas pasadas cuando los humanos eran computadoras de verdad.

Pero una investigación ha confirmado lo que muchas personas comparten anecdóticamente conmigo: vincular la rapidez con la computación debilita a los aprendices. Las personas que luchan con completar un examen cronometrado de datos matemáticos usualmente experimentan miedo, el cual paraliza su memoria funcional. Esto vuelve imposible el hecho de pensar, lo que refuerza la idea de que una persona simplemente no puede hacer matemáticas; que son "malos para las matemáticas".

Incluso, los estudiantes que tienen éxito en exámenes cronometrados podrían creer que ser bueno en matemáticas significa simplemente ser rápido y preciso al calcular. Esta creencia puede llevar a una identidad matemática frágil. Los estudiantes temen revelar que no saben algo o que no son tan rápidos, y pueden volverse cerrados y tímidos ante trabajos desafiantes. Nadie gana.

El mito de que la evocación rápida de datos matemáticos es buena para el aprendizaje tiene raíces profundas y perniciosas. Proviene de las mejores intenciones, ¿quién no quisiera que los niños fueran buenos calculando? Pero las investigaciones evidencian que la fluidez de datos (la habilidad para recordar datos fácilmente, como 3 x 5 = 15) se desarrolla mejor al dar sentido primero a operaciones aritméticas. En otras palabras, el primer paso para construir una memoria matemática es entender cómo funciona esa matemática.

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Un entendimiento más profundo de los conceptos como multiplicación y división le permiten a las personas ver patrones en los números. Por ejemplo, 3, 5 y 15 están en una relación triangular, donde 3 x 5 = 15, 5 x 3 = 15, 15 ÷ 5 = 3, y 15 ÷ 3 = 5. Jennifer Ruef, CC BY

Omitir el paso de dar sentido vuelve frágil el entendimiento y costosa cognitivamente la memorización. Cuando alguien únicamente memoriza, cada dato nuevo es como una isla en sí misma, y es más fácilmente olvidable. En contraste, entender patrones en datos matemáticos comprime la carga cognitiva requerida para recordar datos relacionados. Dar sentido promueve entendimiento profundo, robusto, y flexible, permitiendo a las personas aplicar lo que saben a nuevos problemas ¿Qué pueden hacer entonces padres y maestros para ayudar a la fluidez de datos?

Primero, encontrar el asombro y el placer: juegos y acertijos que hacen que las personas jueguen con números, como Sudoku, KenKen o determinados juegos de cartas, crear una necesidad intelectual de usar datos matemáticos que ayude a los niños a desarrollar fluidez en ellos. Pedirle a los niños que expliquen su razonamiento —usando palabras, imágenes, u objetos— valida la importancia de sus ideas.

Reformular errores como exploraciones. No tener una respuesta correcta no significa que todo el razonamiento sea incorrecto. Pedirle a los niños que expliquen su razonamiento también ayuda a comprender lo que saben ahora, y lo que podrían aprender después. Preguntas sobre cómo un niño obtuvo una respuesta puede hacerlos pensar sobre lo que no funciona muy bien y merece una revisión. Cuando uno hace estas preguntas, es bueno mantener una cara inexpresiva; si uno evidencia que una respuesta es correcta o incorrecta, puede reforzar la creencia de que solo las respuestas correctas son las que cuentan.

Segundo, no causar daño. Es importante que los padres eviten dar a los niños mensajes de que no son personas buenas para las matemáticas. Esto puede causar un impacto negativo en las creencias de los niños sobre su propia habilidad para aprender. También, guardarse afirmaciones de que los niños deben sufrir para aprender matemáticas.

Para muchos adultos, las clases de matemáticas de hoy en día son muy diferentes a esas que experimentamos nosotros. Las escuelas de Estados Unidos se han alejado de la rapidez y la precisión, hacia la discusión y el dar sentido a las matemáticas. Los educadores en matemáticas coinciden con que esto es bueno. Buscar el significado más profundo en lo que el hijo de uno está aprendiendo, saber que el entendimiento más profundo proviene de conectar formas múltiples para resolver problemas.

Si reconoces que has experimentado trauma a las matemáticas, sé fuerte: no eres el único, y hay formas de superarlo; comenzando por entender que la matemática es amplia y hermosa. La mayoría de nosotros somos mucho más matemáticos de lo que creemos.


Jennifer Ruef es una profesora asistente de estudios de educación en la Universidad de Oregón. Este artículo es republicado en un formato editado de The Conversation bajo una licencia de Creative Commons. Lee el artículo original.

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