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Mineral del Chico: escalar en medio de un bosque a las afueras de Pachuca

Por sus condiciones geológicas y su clima frío que permite que la adherencia a la roca, Mineral del Chico​ es una zona​ óptima para practicar el 'Boulder'.​

por José Manuel Bahamonde
06 Marzo 2019, 11:12pm

Fotos por José Manuel Bahamonde. 

Artículo publicado por VICE México.

A 30 minutos de Pachuca, escondido en medio del bosque, se encuentra una zona ideal para la práctica del Boulder, una forma de escalada en donde se suben rocas de no más de siete metros solo con la ayuda de tus gatas (zapatos especiales) y magnesia para que no te suden las manos. Por sus condiciones geológicas y su clima frío que permite que la adherencia a la roca, Mineral del Chico es una zona óptima para practicar este deporte.

Hace unos días visité Las Manzanas, una zona dentro del bosque de Mineral del Chico que cada fin de semana da hogar a varios escaladores que llegan en busca de encadenar sus proyectos. Ahí me recibió la señora Lili, dueña de este lugar que además administra un restaurante en donde se alimentan los escaladores.

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Después de armar la casa de acampar, me encontré con Santiago Rodríguez —quien lleva seis años explorando, limpiando y registrando la zona— y nos preparamos con lo necesario para pasar el día escalando: nuestras gatas, magnesia y crash-pads. Nos adentramos en el bosque y caminamos diez minutos antes de llegar al primer lugar que escalaríamos: unos grandes bloques de piedra manchados de tiza blanca en sus agarres.

“Son alrededor de 400 los boulders abiertos en la zona, y apenas es una pequeña parte”, comenta Santiago, “el potencial es impresionante. Podría haber hasta 2,000 en todo el lugar. El problema es que somos muy pocos los que dedican su tiempo a desarrollarla”.

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Santiago Rodríguez.

Fue en 2004 cuando Santiago conoció este sitio a través de su amigo, que había abierto unas rutas muy cerca de la zona, en “Las monjas”, también en Mineral del Chico. Las primeras visitas fueron bastante esporádicas, una forma de escapar de la rutina de las zonas más conocidas. En 2012 Santi decidió venirse a vivir a Mineral del Chico y desde entonces ha dedicado todo su tiempo libre a desarrollarla.

La mayoría de los bloques son de un nivel técnico. “Pocas veces abrimos fáciles, ya que no es muy divertido que digamos”, dice Santi mientras llegamos al lugar donde calentaremos. “Solo cuando hay festivales, como el de “Roca y montaña”, aprovechamos para limpiar bloques sencillos para gente que apenas va empezando”.

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Nos ponemos nuestras gatas y le damos unos pegues de calentamiento a un V0. Poco a poco le vamos aumentando de grado y pasamos al “Terco”, un V4. Ahí es cuando yo me empiezo a caer desde la entrada. Santi le da un pegue y lo saca sin mayor problema. Él lleva casi 21 años escalando y comenzó en una zona muy clásica llamada “Las ventanas”, también en este parque nacional, no muy lejos de donde estamos. “No siempre hice boulder. De hecho empecé haciendo gran pared. En su momento fui a Yosemite, donde escalé El Capitán. Habré tenido unos 22 años…”, me dice.

Mientras baja el sol, el frío hace que las condiciones para escalar sean mejores. Dejamos un rato “El terco” para seguir conociendo la zona y pronto llegamos a otro fácil. Ahí puedo probar la roca un poco más, aunque no tardo en caerme a los crash-pads que pusimos al pie de la ruta. “Hay un punto en que no hay de otra”, me dice Santiago, “o le aprietas, o te caes unos metros a los colchones”.

Llega la noche y regresamos a darle unos pegues nocturnos al “Terco”, aunque no tardamos en dejarlo para el día siguiente.

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Pamela, otra de nuestras acompañantes, comenzó a visitar Mineral del Chico en 2014 y afirma que el desarrollo del lugar es notorio.

Amanece nublado, pero la banda escaladora sigue llegando. El bosque se torna tétrico y muy fotogénico. La neblina hace que me llegue a la mente alguna película de suspenso. Uno de los encantos que se tenía guardada esta zona.

Retomamos la escalada desde donde la dejamos el día anterior, aunque hoy con mucha más compañía. Locales de Pachuca y otros grupos de la Ciudad de México que llegaron por la mañana para disfrutar del domingo en increíble este lugar. Pasamos la mañana escalando y a medio día bajamos al pueblo para despedirnos de Santiago. Él me comenta que ya está trabajando en la guía del lugar y que lo más probable es que salga este mismo año. Según él, esto aumentaría el turismo escalador en esta región del país, apoyando a la economía del pueblo y posicionando a México como un destino para escaladores profesionales de talla internacional.

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