Eileen Truax: "Donald Trump no invirtió en promoción, los medios se la dieron buscando el click fácil"

"Me parece que no hay temas latinos, que hay temas que afectan a todos los que viven en Estados Unidos, y que lo que hace falta es hablarlos desde una perspectiva latina o incluyendo a los latinos".

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sep. 30 2016, 3:00pm

Ilustración por Julio Derbez.

Eileen Truax nació en la Ciudad de México en 1970 y dice que a los tres años empezó a leer. Actualmente tiene más de 20 años de experiencia en el periodismo, se ha especializado en temas migratorios y vive en Los Ángeles desde 2004. Eileen es morena, con pelo negro y ojos cafés. Su risa y tono de voz da confianza.

Cuenta que en una ocasión entraba al edificio donde vivía y su vecina, una mujer blanca, le preguntó sonriente: "Are you a nanny?" Eileen tiene una licenciatura en Comunicación Social y una maestría en Comunicación Política y publicó el libro Dreamers, sobre estudiantes indocumentados hispanos. Sin embargo, la lógica de una mujer blanca, estadounidense, es que se gane la vida cuidando niños.

Eileen pertenece a un sector de migrantes privilegiado: migró con papeles y con estudios para continuar con su carrera. Probablemente va a presenciar el cambio demográfico más importante en Estados Unidos a mediados de este siglo, donde una de cada tres personas será de origen latino, según la Oficina del Censo de los EU. Esta generación de hispanos no serán "nannies", lavalozas ni obreros; también serán políticos, académicos, artistas y cada vez tomarán más fuerza y presencia en la toma de decisiones. Se estima que habrá una población blanca de viejos y una joven de latinos, dejará de ser una mayoría anglosajona y será una sociedad en donde la minoría se vuelva mayoría. Si alguien quiere entender un poco más la comunidad hispana en Estados Unidos, debe hablar con Eileen.

Platiqué con ella previo a la plática que dará en el Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

Los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos no son una comunidad heterogénea, no es lo mismo un puertorriqueño en Nueva York, que un salvadoreño en Texas, un cubano en Miami, un mexicano en Los Ángeles o un guatemalteco en Washington. Lo que sí comparten es el idioma y, a excepción de los cubanos que viven otra situación, lo que buscan es regularizar su estatus migratorio; aspiran por los mismo derechos.

—¿Hay algún tema latino del que no se esté hablando?—, le pregunto a Eileen.

—Me parece que no hay temas latinos, que hay temas que afectan a todos los que viven en Estados Unidos, y que lo que hace falta es hablarlos desde una perspectiva latina o incluyendo a los latinos. Por ejemplo, el caso de las elecciones en Estados Unidos. He visto la nota de "latinos que votan por Trump" o "mexicanos que votan por Trump" decenas de veces, porque Trump ha hablado mal de los mexicanos. Pero eso no es una nota, ni es un tema latino; es un tema de una comunidad (en todo caso, Trump también ha hablado mal de las mujeres, y nadie está haciendo la nota "mujeres que votan por Trump"). Si Donald Trump llega a la Casa Blanca, más allá del muro o las deportaciones a latinos, muy posiblemente habrá consecuencias económicas para todos, en materia de seguridad social, acceso a la salud, recortes en programas que apoyan educación temprana o control de armas, por mencionar algunas. ¿Cómo afectan estos cambios a la población en general y a la comunidad latina en particular? El problema es que en los medios ghettizamos a la comunidad latina, y con ello le negamos su cualidad de ciudadanos del país en el que viven, con todos sus derechos.

—La fuerza que ha tomado la comunidad latina se refleja en todos los ámbitos de la cultura norteamericana, ¿cuáles son los guiños que más han permeado?

—Cuando hablamos de influencia cultural es fácil encontrar el sentido original del "melting pot". Damos y tomamos. Nuestras frases, expresiones, actitudes van permeando a la sociedad en la que vivimos, pero también las de ellos nos permean a nosotros. Tenemos calles en las que conviven un restaurante oaxaqueño con uno coreano y hasta un Jack in the Box. Entre los centros nocturnos de Hollywood y de Sunset Boulevard no falta el que está hecho para bailar salsa o son cubano, pero nosotros adoptamos y adaptamos desde el rap y el hip hop hasta la música country. Es difícil hablar del tema sin caer en los clichés, y es difícil generalizar, porque no es lo mismo ver nuestra influencia en estados como California o Texas, que en aquellos con menor población latina. Y te escribo todo esto desde una ciudad que se llama Los Ángeles, no The Angels.

El empoderamiento de los latinos es evidente y, mientras se fortalece, crece una discriminación cada vez más latente, más apabullante. La sociedad está polarizada. Eileen argumenta que las causas principales de esta discriminación son económicas. Hay un sector clasemediero, blanco, que se vio tremendamente afectado por la crisis, que lo perdió todo: su casa, sus ahorros, su trabajo. Este sector no recibió ayuda, está resentido y su lógica es que los grupos minoritarios les quitaron las oportunidades.

—¿Te sorprendió un fenómeno como Trump?

—Sí. No imaginé que pudiera quedar como candidato, pero creo que los medios crearon a Trump. Nunca lo tomaron en serio, y por lo tanto, nunca lo cuestionaron, sancionaron por decir algo incorrecto o discriminatorio y no le hicieron fact checking. Trump no tuvo que invertir en promoción, los medios se la dieron buscando el click fácil y la nota espectáculo. Todos sabíamos que el rey iba desnudo y aún así los medios hablaban sobre cómo le ajustaba el traje. Cuando quisieron empezar a hacer fact checking, justo antes de las convenciones, ya era demasiado tarde—, dice.

Mientras las elecciones presidenciales suceden, Eileen está trabajando en un nuevo libro sobre exiliados de la violencia, un sector del que no se habla. Comenta que en México no asumimos responsabilidad alguna con los que se fueron; un mexicano exiliado por violencia que se fue a Estados Unidos por seguridad deja de ser responsabilidad del Estado. Estamos en deuda con esas 100 mil personas que cruzaron de Juárez a El Paso.

"Los mexicanos que salen de su país para salvar la vida lo hacen debido a que el Estado no ha cumplido con su función de protegerlos", asegura Eileen. "Pero tampoco la sociedad ha respondido por ellos. Si un mexicano debe abandonar su país —la migración forzada para salvar la vida ante la violencia es la peor, la más dolorosa de las migraciones— el Estado debería hacer hasta lo imposible por hacer justicia y resarcir el daño. Si el Estado, a través de su gobierno, no lo hace, la sociedad debería demandárselo. Pero la sociedad también los ha olvidado. Una vez que la gente cruza la frontera, desaparece para el imaginario social mexicano. Como si llegar a Estados Unidos fuera el 'y vivieron siempre felices'".

Para Eileen, el momento que se vive actualmente en Estados Unidos es "difícil, pero inspirador. Como siempre ocurre ante las amenazas xenófobas o racistas, la comunidad latina reacciona y el tejido se fortalece. Creo que estamos en un momento así. Falta ver si ese sentimiento alcanza para que el voto de nuestra comunidad llegue a las urnas." Mientras pasan los debates presidenciales y esperamos las elecciones del próximo 8 de noviembre el diálogo por una sociedad plural, diversa, abierta y respetosa debe de resonar cada vez más fuerte.

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