Arrestada en Nueva York por fumar mota

Desperdicié 12 horas de mi vida en un juicio inexistente y obtuve moretones en las muñecas debido a las esposas.

por T. Kid
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28 Mayo 2013, 3:00pm

En muchos lugares del mundo la mota es ilegal. Pero a pesar de eso, algunos oficiales de la ley toleran su uso. Sin embargo, en muchas ciudades existe un entendimiento entre los que fuman mota y algunos policías: mientras seamos discretos, no nos van a arrestar por fumarnos un gallo.

Antes de llegar a Nueva York, vivía en Filadelfia, donde la policía de Fili me veía como un “universitario” y probablemente como un joven “no negro”, lo que implicaba que podía fumar libremente en cualquier lugar de la ciudad sin problema. Cuando tomaba el metro en la noche, caminaba hasta el final de la plataforma y me fumaba medio porro mientras esperaba. Cuando me compré un auto, tenía un guato permanentemente a plena vista. En una ocasión mi madre fue testigo de mi imprudencia, lo que llevó a un debate sobre todos los problemas que me podría traer fumar tan abiertamente. La discusión terminó una vez que yo iba en mi auto y me encontré a mi madre en el suyo, acompañada de nuestro agente inmobiliario, un ex policía de Fili. Entonces el olor a mota entró por la ventana. El agente hizo una broma al respecto. Mi madre se volteó y le dijo: “Steve, mi hijo fuma mariguana. ¿Lo pueden arrestar por eso?” Antes de que yo pudiera abrir la boca para decir: “¿Qué carajos, ma?” Steve le dio un no definitivo. “Ningún policía va a arrestar a un chico por fumar, a menos que quiera parecer un cabrón”.

Como todos sabemos, a muchos policías les gusta ser ojetes, en especial en los suburbios donde se aburren más, pero este cambio en la percepción pública de la mota y las penas asociadas parece indicar que muchas personas no creen que uno deba tener problemas por fumar una pequeña cantidad. Claro, a menos que vivas en Nueva York.

Antes de mudarme aquí, sabía que todo había llegado a su fin. Junto con las otras leyes que acompañaron a la teoría de las Ventanas Rotas para hacer de Nueva York un lugar adorable en los noventa, fumar mota sigue siendo razón de arresto. ¿Qué punto tiene embellecer un parque si no puedes fumar en él?

Mientras el resto de Estados Unidos empieza a aceptar la idea de la legalización de la mariguana, la ciudad más grande e increíble sigue siendo la más grande aguafiestas. La policía de Nueva York no sólo te arresta si te agarra fumando, sino que patrullan todo el tiempo en busca de dealers y de esas pobres almas que sólo quieren darse unos jalones. Eso le pasó a mi amiga Judy Runt. Su historia es como muchas otras, sólo que ella logró tomar varias fotos el día de su audiencia. Quiero que todos sepan que esto es lo que pasa cuando te agarran fumando en Nueva York.

Empezaré diciendo que he fumado mariguana regularmente durante 12 años. Fumo entre tres y cinco veces a la semana, a veces todos los días, y lo hago porque me ayuda a controlar mi estrés y mis migrañas. No tengo condenas previas ni antecedentes penales. Trabajo por mi cuenta en la industria fotográfica. El 19 de abril de 2013, alrededor de las 3PM, salí de mi estudio en la zona industrial de Greenpoint para fumar y despejarme un poco. Justo después de fumar una sola vez, dos detectives antinarcóticos encubiertos se me acercaron. Me habían estado observando desde una camioneta azul marino. No puse resistencia y les entregué mi hitter y la mota.

Justo al principio, se disculparon, insistiendo que por lo general no perderían el tiempo dándome una infracción por fumar mota, pero como tenían que llenar una cuota, su sargento ordenaría mi arresto. En ese momento, revisaron mis antecedentes y me esposaron, antes de asegurarme que harían lo posible por mantenerme cómoda. Tuve que sentarme esposada en la parte de atrás de una camioneta sin ventanas durante tres horas mientras manejaban por la ciudad arrestando dealers de verdad. Cuando llegamos a la estación, me colocaron en una celda otra dos horas. Durante todo el proceso de la toma de huellas y fotografías, me sorprendió la actitud que los oficiales tenían conmigo. Se estaban portando bien, me preguntaban sobre mi trabajo, buscaron mi página en internet, y me pasaron dulces y cigarros por los barrotes. Quizá sólo estaban ligando. Como sea, me dijeron repetidas veces que mi arresto no era “gran cosa” y que el caso sería descartado como un ACD (Aplazamiento en Contemplación de Desecho, por sus siglas en inglés) siempre y cuando no me volvieran a arrestar en los siguientes seis meses. Recibí un recibo que decía que DEBÍA APARECER en corte el 22 de mayo de 2013.  

Ese día llegué a la corte en el centro de Brooklyn en la calle Schermerhorn a las 9:30AM. Ya había cientos de personas esperando para pasar al estrado. Hice lo que pude para tomar algunas fotos mientras un joven tras otro pasaba al estrado por “ACD con mariguana”. Había todo tipo de delincuentes juveniles, empresarios, ancianas y yonquis. Mi abogado no recibió mi archivo hasta la 1PM, y para entonces la corte ya había entrado en receso y me habían dicho que volviera después. Para las 3PM, yo era una de las últimas personas en la corte, y me dijeron que mi archivo “se había perdido” porque alguien había escrito mal mi nombre. Al juez no podía haberle importado menos que hubiera estado esperando todo el día y apenas me miró mientras descartaba el caso en diez segundos con la condición de que no me volvieran a arrestar en el siguiente año (no seis meses como habían dicho los policías). Todo el asunto fue una pérdida de 12 horas de mi vida que nunca podré recuperar además de los moretones por las esposas y el trauma de ser detenida como una criminal. ¿Realmente no fue gran cosa?

Qué mierda, ¿no? Y esta no es la peor historia que he escuchado. Si tienes la mala suerte de ser arrestado un viernes por la noche, puedes permanecer en espera hasta el lunes. Uno pensaría que en una ciudad tan grande los policías tendrían algo mejor que hacer que acosar a la gente por fumar mota en la calle, y la verdad es que seguro tienen mejores cosas que hacer.

@Imyourkid