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Siria

Vídeo del hambre extrema en la clínica siria de Madaya donde ahora operan por WhatsApp

VICE News ha obtenido un vídeo e imágenes del interior de la pequeña clínica improvisada en la sitiada ciudad siria de Madaya. El único médico se ha visto obligado a huir, prácticamente no hay instrumental y ahora reciben instrucciones por WhatsApp.

por Louise Callaghan
10 Febrero 2016, 8:55am

Aula Ahmad Murad, 12 ans. Elle est arrivée à la clinique en février, elle souffre de malnutrition. Photo via l'équipe de la clinique de Madaya

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ADVERTENCIA: Contiene imágenes perturbadoras

Después de tres años en estado de sitio, hambruna masiva y bombardeos incesantes, el pueblo de Madaya pensaba que nada podría ser peor. Pero entonces su único médico desapareció en medio de la noche.

Esta ciudad siria, que llegó a los titulares internacionales en enero cuando las imágenes de sus residentes hambrientos circularon por todo el mundo, el único centro de atención médica, que eufemísticamente es llamado hospital de campaña, es ahora dirigido por dos dentistas, un ingeniero agrónomo y un veterinario. 

Fuentes sobre el terreno han confirmado a VICE News que un enfermero anestesista conocido como doctor Khaled, quien dirigía la clínica hasta mediados de enero, tuvo que pagar a un contrabandista miles de dólares para poder salir de la ciudad, tras ser advertido de que un sicario había sido contratado para matarlo por hablar con los medios de comunicación. 

Cómo una familia de EEUU acabó en la ciudad sitiada de Madaya y ahora lucha contra el hambre. Leer más aquí.

La pequeña clínica se encuentra en la habitación de un sótano, trasladada allí después que el personal fuera expulsado del hospital principal a causa de los bombardeos. En el interior hay una mesa de operaciones, un soporte para goteros y algunos medicamentos básicos — principalmente cajas de solución de glucosa. Para los 90 pacientes que buscan tratamiento allí todos los días, sobre todo por desnutrición o gripe, hay pocas opciones de tratamiento.

El único centro de tratamiento médico en Madaya se encuentra en un sótano, mínimamente equipado y dirigido por dos dentistas, un ingeniero agrónomo y un veterinario.

"Hacemos todo lo posible, pero es poco lo que podemos hacer", se lamenta Muhammad al Shami, el ingeniero agrónomo, en diálogo con VICE News. "Podemos aplicar inyecciones y el veterinario puede coser heridas, pero más allá de eso es muy difícil".

A menudo no hay otra opción que dar a los pacientes que sufren de malnutrición grave — que requieren un tratamiento médico experto, incluyendo pruebas de laboratorio para deficiencias de proteínas y minerales — algo de comida y un goteo intravenoso. A veces ni siquiera eso.

"Para cuadros de desnutrición, dar comida no es suficiente. Es necesario darles atención médica avanzada en un centro médico avanzado porque si les das de comer demasiado rápido pueden morir", expresa un médico de la Sociedad Médica sirio-estadounidense (SAMS, por sus siglas en inglés), que trabaja de forma remota con la clínica. "Ellos no tienen nada de esto".

Los niños y los ancianos, que se ven particularmente afectados por la desnutrición, constituyen la mayoría de los pacientes en la clínica.

el convoy de ayuda que transportó alimentos a la ciudad en enero tras la presión internacional también trajo algunos suministros médicos — sobre todo la solución de glucosa para tratar la desnutrición — pero se están acabando rápidamente. Al menos 11 personas han muerto de hambre, desde entonces, de acuerdo con la SAMS.

Para los casos más complicados, hay muy pocas esperanzas. Muchos mueren si no se les permite salir de la ciudad al hospital más cercano, a sólo cinco minutos. Los soldados de Hezbollah que rodean la ciudad, la cual está circundada por concertinas y unas 6.000 minas terrestres, juegan un grotesco juego de azar con los pacientes que la clínica lleva ante ellos; algunos pueden pasar, mientras que otros son enviados de vuelta a una muerte segura.

La ONU dice que hay que evacuar a 400 sirios que sufren por inanición en la ciudad de Madaya. Leer más aquí.

Hezbollah, la milicia chiíta libanesa, es aliada del presidente sirio, Bashar al-Assad, y sus combatientes conforman parte de las fuerzas que luchan a favor del régimen. Durante el levantamiento de 2011, Madaya fue uno de los centros de resistencia rebelde contra del gobierno. En la guerra que este marzo alcanzará los cinco años, Assad ha utilizado una táctica de "cerco de hambre" en las áreas controladas por los rebeldes para obligarlos a recapitular. La ciudad, que tiene una población de 40.000 habitantes, es una de las aproximadamente 18 áreas en estado de sitio en el país, por las fuerzas de Assad, por militantes de Estado islámico o grupos rebeldes. 

"Están siendo selectivos. Con los casos de hambre a veces dicen que sí, a veces dicen que no", narra el doctor de la SAMS, que no puede ser identificado ya que miembros de su familia están todavía en Siria. "Existen unos 400 casos que necesitan atención médica avanzada de inmediato. Estos pacientes necesitan salir de Madaya".

Mohamed Darwish, uno de los dentistas que dirige la clínica, no sabe por qué no permiten salir a Aula Ahmad Murad, de 12 años, quien está al borde de la muerte por inanición. En un video grabado en el interior de la clínica en febrero, se estremece mientras está en posición vertical, apenas capaz de sostenerse por sí misma. Su piel cuelga de su rostro, y su diminuto cuerpo se tensa del dolor.

Su hermana mayor la llevó al hospital, pero es muy poco lo que el personal puede hacer en su caso.

"Ella está sufriendo de una desnutrición severa", dice Darwish. "Está claro que está con un grave dolor. Sus huesos son frágiles debido a la falta de vitaminas y proteínas básicas en su dieta. Ha estado viviendo a base de arroz o trigo bulgur y ha estado en cama durante un mes".

"Tiene que abandonar la ciudad inmediatamente. Hemos contactado a todas las organizaciones humanitarias, pero no hay respuesta. Tratamos de ayudarla, y confiamos en Allah".

La ciudad siria de Madaya recibe la ayuda humanitaria de la ONU para combatir la hambruna. Leer más aquí.

El doctor Khaled Mohammed, quien dirigió la clínica durante el largo lustro de guerra civil siria, realizaba complicadas cirugías, incluyendo múltiples amputaciones de extremidades. Mohamed Youssef, el veterinario, lo asistió en varias ocaciones.

"Si un niño pisó una mina ahora, no habría nadie para ayudarlo, a menos que el veterinario recuerde cómo operar", añade el médico SAMS. "No hay atención médica disponible".

Fue el doctor Khaled quien tomó muchas de las fotos y vídeos de los ciudadanos demacrados de Madaya que consiguieron llamar la atención internacional.

Fuentes dentro de la ciudad aseguran que los combatientes de Hezbollah que rodean Madaya pagaron a un sicario para asesinar a Khaled por haber hablado con los medios. Tras haber sido alertado sobre el plan, el médico huyó de la ciudad esa noche bajo un nombre falso. Pago 7.500 dólares a contrabandistas para que lo sacaran a través de los puntos de control.

Ahora que se ha ido, la atención médica avanzada es imposible. La clínica se mantiene en marcha gracias a un grupo de WhatsApp donde se envían fotos y preguntas sobre pacientes a los médicos sirios que viven fuera de las zonas sitiadas. La vida y la muerte de muchos dependen de sus respuestas.

La falta de espacio en la pequeña clínica provoca que los pacientes se vean obligados a acostarse en el suelo.

"Una mujer que estaba embarazada de cuatro meses llegó a la clínica porque había sido apuñalada en el estómago", cuenta Mohammed Shami, el ingeniero agrícola. "Sólo tenía 18 ó 19 años, y entró con su madre. Se sabía que tenía una hemorragia interna. Podíamos ver sus intestinos".

Shami envió fotos de la herida al grupo de WhatsApp, y le respondieron rápidamente. "Me dijeron que moriría si no conseguía ayuda. Tenía que salir de la ciudad. Pero los soldados la enviaron de vuelta", continúa Shami.

"Desde el grupo nos dijeron que teníamos que conseguir una partera para inducir un aborto involuntario, y que si no podíamos encontrar una, el veterinario debía hacerlo".

'Los niños están comiendo hojas de los árboles': el nuevo infierno sirio se llama Madaya. Leer más aquí.

Después de horas de discusión, y con la intervención de funcionarios de la ONU, los soldados finalmente la dejaron salir. El grupo de la clínica desconoce que pasó después.

"Ellos hacen todo lo posible, pero realmente no tienen la experiencia necesaria para realizar un buen cuidado de los pacientes", opina el médico SAMS. "Tienen una mesa de operaciones, pero no tienen anestesiólogos, no tienen el medicamento para sedar a los pacientes ni la experiencia necesaria para operarlos.

"Necesitamos asistencia médica avanzada para la mayoría de los pacientes dentro de Madaya, de lo contrario van a morir".

Durante el frío invierno estalló una epidemia de gripe que afecta particularmente a los niños de la ciudad.

La ciudad, que antes de la guerra era un lugar de veraneo para los ricos de Damasco y turistas del Golfo, es una de las aproximadamente 18 áreas sitiadas por las fuerzas aliadas al Gobierno sirio que han puesto un estimado de medio millón de personas en riesgo de inanición. Un informe de Amnistía Internacional sobre Madaya, publicado en enero, afirma que las escenas de horror que había son sólo la "punta del iceberg".

Es escasamente probable que la ciudad reciba más ayuda a corto plazo, lo que significa que quienes viven allí seguirán muriendo de hambre por la falta de atención médica básica.

"Nos preocupa que solo permitan un convoy en un momento dado y eso sea todo", expresa al Shami. "Nos preocupa que el mundo se olvide de Madaya de nuevo y que las personas sigan muriendo en la miseria y el hambre".

Sigue a Louise Callaghan en Twitter: @louiseelisabet

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Todas las imágenes vía el personal de la clínica Madaya

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