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Europa

Noruega arrebata la custodia de niños de manos de sus padres y desata el escándalo

Un escándalo sobre la custodia de los cinco hijos de una familia cristiana azota Noruega. No es el primero que golpea al sistema de protección infantil de Noruega, que ya acumula varias denuncias por discriminación de extranjeros a sus espaldas.

por John Dyer
18 Abril 2016, 8:00am

Photo via Flickr

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Las autoridades noruegas han despertado la controversia internacional tras decidir hacerse con la custodia de los hijos de una familia evangélica cristiana. Sus defensores aseguran que la familia está siendo perseguida por motivos religiosos.

Esta vez el escándalo ha alcanzado a Ruth y Marius Bodnariu y a sus cinco vástagos. Pero no es el primer caso que pone de manifiesto la brutalidad del sistema de protección infantil del país escandinavo, al que se conoce como Barnevernet. No es la primera vez que los funcionarios públicos son acusados de arrebatar a niños de manera errónea, y de discriminación al extranjero.

Claro que ningún caso había sido tan alarmante como el caso en que se han visto involucrados los Bodnarius y sus cinco hijos.

El pasado mes de noviembre, las autoridades del Barnevernet se personaron en el hogar de la familia en Naustdal, una aldea situada en un remoto valle noruego. Lo hicieron dos días consecutivos sin mediar previo aviso, según informa la BBC. En su primera visita los agentes se llevaron a las dos hijas mayores de la familia, de 8 y 10 años, y a sus dos hijos, de dos y cinco años respectivamente. Aquel día dispusieron que la madre debía de acompañarles para ser interrogada. Al día siguiente, los agentes regresaron para llevarse al hijo de 3 meses de la pareja.

Ruth es noruega y Marius es rumano. Ambos se conocieron cuando Ruth trabajaba de misionera en Rumanía, explica Cristian Ionescu, un amigo de la familia que es reverendo de la iglesia pentecostal rumana Elim de Chicago.

"Te puedes imaginar lo devastador que está siendo para ellos", explica Ionescu a VICE News. "No han parado de llorar. Han perdido peso. Están viviendo momentos de auténtica desesperación. Dios, su familia y amigos de todo el mundo rezan incansablemente para alentarles".

Ionescu y otros simpatizantes han organizado manifestaciones frente a la embajada noruega en Washington DC y en otros puntos de todo el mundo para mañana sábado. Solo en Estados Unidos ya han reunido más de 60,000 firmas para exigir a las autoridades noruegas que devuelvan a los niños a su familia.

Los funcionarios noruegos han asegurado que no están en disposición de discutir los detalles del caso debido a las exigencias legales de privacidad. Sin embargo, las informaciones apuntan a que habría sido el director de la escuela donde estudian los niños, el primero en expresar su preocupación ante la situación de la familia. Ruth habría admitido en presencia de los agentes del Barnevernet que azota a sus hijos, algo que la ley noruega prohíbe específicamente.

"No lo hago cada vez que se portan mal, solo de vez en cuando", ha explicado la madre a la BBC sobre la frecuencia de sus azotes. Los agentes, ha contado, "no encontraron ninguna marca física ni ningún otro rastro de maltrato cuando procedieron a examinarles físicamente. Estaban todos bien".

Una imagen de archivo de la familia Bodnariu. (Imagen vía Flickr)

Jon-Age Oyslebo es consejero en materia de cultura, comunicación y educación en la embajada noruega de Washington DC. Y si bien Oylsebo no está al corriente de los sucedido debido al secreto de sumario, explica que, en su país, arrebatar los niños a una familia no es una cuestión baladí.

"En Noruega los derechos de los niños son muy poderosos", cuenta Oyslebo a VICE News. La ley prohíbe explícita y terminantemente que los niños reciban ninguna clase de castigo corporal".

En febrero la familia se reunió por primera vez desde que los niños les fueran arrebatados. La semana pasada, después de que la familia llevara a la agencia Barnevernet a los tribunales, un juez noruego devolvió la custodia del bebé a sus padres y falló que podrían ver a sus dos hijos durante dos veces a la semana durante dos horas a cada uno, tal y como expresa la web de la familia. Se ignora cuál fue el veredicto del juez respecto a las niñas.

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El veredicto del tribunal es privado, cuenta Oysleb. Pero especula que la corte tiene que haber llegado a alguna clase de acuerdo con los agentes del Barnevernet si resulta, como parece, que el juez no permitió el regreso de los niños a casa.

"El veredicto apunta a que existirían motivos para intervenir a la familia", ha dicho. "La decisión de enviarles a hogares temporales lejos de la custodia de sus padres se debe a circunstancias domésticas relacionadas con la educación de los niños".

Los niños se encuentran ahora acogidos por un programa de custodia de emergencia. Una comisión local deberá de determinar el mes que viene si habría que remitir a los niños a familias de acogida o si es preferible devolverles al domicilio familiar.

Una protesta apoyando a la familia Bodnariu contra el Barnevernet tuvo lugar el febrero pasado en Oslo.

Ionescu sugiere que los agentes del Barnevernet estarían en desacuerdo con el papel que juega la religión en el hogar familiar. La pareja se ha quejado de que los investigadores les han preguntado insistentemente sobre su fe, sobre si esta afectaría a la educación de sus hijos, y sobre otras cuestiones que en Estados Unidos serían consideradas ofensivas", asegura.

"Noruega es un país bastante secular", explica el reverendo. "Han redactado una nueva versión de la Biblia en la que se han suprimido todos los versos que hablan de cómo disciplinar a la descendencia".

Oylsebo cuestiona ese argumento. El líder del Consejo del Movimiento Pentecostal en Noruega también ha emitido un comunicado en el que asegura que no cree los agentes del Barnevernet estuvieran incurriendo en discriminación alguna por motivos de fe.

"No tenemos ningún motivo para sospechar que estamos siendo tratados de manera distinta a otros en nuestro país por motivos de fe", lee el comunicado.

Sin embargo, los expertos en cuidado infantil noruegos han puesto el grito en el cielo por la existencia del Barnevernet. El año pasado, antes de que los agentes arrebataran a los hijos de los Bodnarius, 170 psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales suscribieron una carta abierta a los agentes de la oficina en la que exigían una reforma de su sistema.

"Los niños están siendo arrebatados de sus hogares con evidencias muy precarias, en situaciones en las que abundan las interpretaciones especulativas", reza la carta. "Nos encontramos demasiado a menudo con padres biológicos que no disponen de los recursos necesarios ni tienen ninguna posibilidad de enfrentarse al aparato público. Y hemos observado que existe una tendencia a tomar decisiones basadas en observaciones incompletas y en interpretaciones tendenciosas".

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La "falta de aptitudes de los padres" es la razón más invocada por los agentes del Barnevernet para justificar sus intervenciones, según relata la BBC, que también ha denunciado que las madres extranjeras tienen cuatro posibilidades más de perder a sus hijos que las noruegas.

Según informan, existirían abundantes denuncias de extranjeros contra el Barnevernet.

El año pasado el presidente de la República Checa, Milos Zeman, comparó a la agencia de protección infantil de Noruega con el programa Lebensborn acuñado por los nazis en Alemania, cuya intención era repartir a los hijos de las mujeres solteras entre los padres de raza aria.

Zeman se refería a un caso acaecido en 2011 en que los agentes del Bernavernet se hicieron con la custodia de dos hermanos después de que estos le dijeran a su maestra del parvulario que su padre les toqueteaba por debajo del pijama. La policía nunca presentó cargo alguno contra el padre, pero los padres siguen sin tener la custodia de los niños. De hecho, la oficina del Barnevernet puso a uno de los niños en adopción el año pasado. Desde entonces Noruega se ha comprometido a informar a Praga puntualmente siempre que el Barnevernet investigue a padres de nacionalidad checa.

Un programa de tertulias radiofónicas lituano también se ha reído de la política del Barnevernet y ha sugerido que los agentes buscan a niños extranjeros para combatir la endogamia del país escandinavo. La brasileña Vitoria Alves salió en busca de la ayuda de la embajada de su país en Oslo después de que los agentes del Barnevernet le hicieran preguntas sobre los hábitos alimenticios de su hija. Por su parte, el investigador privado polaco Krystof Rutkowksi ya ha conseguido infiltrarse en las dependencias del Barevernet en dos ocasiones y rescatar a niños allí custodiados. Los padres de los niños les recibieron de vuelta en Polonia y Rusia respectivamente.

Julie Gilbert Rosicky, directora ejecutiva de la franquicia estadounidense de la organización de defensa de los derechos infantiles International Social Service, ha declarado que le parece inusual que los agentes arrebaten a los niños de manos de sus padres, cuando no existe un peligro real para su bienestar. De otro modo, ha opinado, los agentes noruegos tendrían que haber relatado qué es lo que los Bodnarius estaban haciendo mal antes de arrebatarles a sus hijos.

"La norma en casos de protección infantil es: haz todo lo necesario para mantener al niño con su familia", explica Rosicky. "Solo espero y deseo que Noruega tenga alguna sospecha sobre la legitimidad de lo que está sucediendo".

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