¿Qué tan mainstream se ha vuelto la ayahuasca?

La mezcla psicoactiva de la Amazonía está ganando terreno entre un grupo cada vez mayor de personas.

por Madison Margolin; traducido por Daniela Silva
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dic. 20 2018, 12:30am

Una cabaña en Iquitos, Perú preparada para usar ayahuasca. Foto de Andrew Lichtenstein / Corbis a través de Getty Images

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Para aquellos que nunca han probado la ayahuasca, imagínate estar sentado en un cojín en el piso en una habitación oscura; tus ojos pueden estar abiertos o cerrados, no importa. Es posible que veas patrones caleidoscópicos y sientas una euforia absoluta en todo tu ser o que vomites en una cubeta, rodeado por un grupo de personas que probablemente nunca antes habías visto.

Más allá del llanto, el vómito o la risa, todos permanecen en silencio excepto por el líder del grupo, un chamán, un curandero o como quieras llamarle a esta persona, que canta icaros, melodías tradicionales sudamericanas con un enfoque curativo diseñadas específicamente para acompañar una ceremonia de ayahuasca y guiarte a través del viaje. A diferencia de otros psicodélicos como el LSD o los hongos de psilocibina, la ayahuasca —que también es conocida como "abuela" o "yage"— no se encuentra en una sola sustancia, sino en una mezcla elaborada con la vid de la ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y el arbusto de chacruna (Psycotria viridis), que contiene el poderoso alucinógeno DMT (dimetiltriptamina).

Debido a que la ayahuasca contiene DMT, es ilegal en Estados Unidos y en muchos otros países. Y, sin embargo, eso no ha sido impedimento para que muchas personas prueben el medicamento. Junto con las comunidades en California, Hawái y Nueva York, donde se encuentran los posibles candidatos para las ceremonias de ayahuasca, la medicina está ganando popularidad entre una población en crecimiento en todo Estados Unidos que necesita curarse, incluso en Michigan, partes del medio oeste y Kentucky. Esto ocurre de manera clandestina, ya sea en grupos de amigos muy unidos, de boca en boca o entre comunidades de internet donde los chamanes pueden compartir información.

"Cada ciudad importante en el país tiene algún tipo de escena, realmente ha sido una explosión en los últimos dos años en lugares como Nueva York, San Francisco y Los Ángeles. Todas las noches se consume ayahuasca en algún departamento o estudio de yoga en cualquier lado, "dice el escritor de drogas Lex Pelger, que se enfoca en la bioquímica y la sociología. "En todos los estados hay personas que hacen esto tranquilamente de manera clandestina".

¿Por qué el boom? "[Porque] funciona", dice. "Es una medicina increíble para la salud mental y para la claridad, y puede ser excelente para el cuerpo, creo que debido a la purga que provoca. No se parece a ninguna otra medicina psicoactiva que tengamos".

Con un estimado de 16,2 millones de estadounidenses, o el 6,7 por ciento de la población, que sufre de depresión, la necesidad de curación se extiende más allá de los portadores de la contracultura. Además de todos los testimonios que han generado tanto alboroto acerca de la ayahuasca, existe un creciente cuerpo de evidencia que demuestra que tiene potencial para tratar la adicción y el TEPT.

Aunque está clasificada como psicodélica, la ayahuasca ofrece una experiencia muy diferente a comerte un ácido. Llamarla como algo "divertido" sería simplificarla en exceso, sino es que una completa mentira. Quienes toman la medicina lo hacen en pequeñas "ceremonias" dirigidas por un chamán. Para dirigir una ceremonia, "un chamán necesita años de entrenamiento, y debe ser supervisado por un chamán mayor, además de la inspiración directa de las plantas", dice Bia Labate, directora ejecutiva del Instituto Chacruna para Medicamentos Psicodélicos. Muchos descienden de un legado de chamanes, como familias como los Shipibo o Quechua de Perú, Brasil, etc.

Sin embargo, con la creciente popularidad de la ayahuasca, hemos visto la tendencia en aumento de "chamanes" no calificados, que pueden estar apropiándose de la cultura y la práctica de las tribus indígenas de América del Sur. Las historias de agresión sexual y abuso por parte de estos chamanes falsos socavan el potencial de curación de la infusión y pueden poner a las personas en una posición altamente peligrosa, mientras se encuentran en un estado mental y físico vulnerable.

Para convertirte en chamán, debes tener una relación profunda e íntima con la medicina, y haber experimentado todos los reinos de la mente a causa de ella, dice Pelger. "Un buen chamán ha pasado por esas experiencias y puede tener espacio para que otros lo hagan. Hay muchos chamanes que operan para aprovecharse de la gente en lugares como Nueva York, San Francisco o Seattle".

Mientras que se cree que la "purga" durante la ceremonia ayuda a las personas a lidiar y curarse de lo que les aqueja, la ayahuasca se contextualiza dentro de una práctica espiritual. No es una píldora mágica, o en este caso, un brebaje mágico. En su lugar, ofrece una ventana al trabajo diario que debe hacerse a partir de entonces para mantener la curación.

Los diferentes componentes de la ayahuasca pueden enviarse o contrabandearse a los Estados Unidos, a veces en forma de polvos, o se etiquetan como otras sustancias como el aloe vera. En otros casos, se cultivan en rincones remotos y tropicales dentro del propio país. Luego se elaboran localmente antes de una ceremonia.

A nivel mundial, miles de personas han adoptado la medicina tradicional como una alternativa a las soluciones psicológicas o psiquiátricas occidentales, recurriendo a la ayahuasca para curarse de traumas, depresión, tendencias ansiosas y como una herramienta para el bienestar general. En la región que rodea a Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana, hasta 100 centros ofrecen servicios de ceremonia de ayahuasca para la población local, y ahora atraen a visitantes de todo el mundo.

Como una tradición antigua que experimenta un renacimiento contemporáneo, la espiritualidad de la ayahuasca ha sido reconocida recientemente por el Parlamento de las Religiones del Mundo, una reunión de 10,000 personas de 200 religiones, a la que hasta 2018 nunca asistieron los indígenas amazónicos. Como tales, algunos grupos sí tienen protección, incluidas las iglesias con sede en Brasil Santo Daime y União de Vegetal ("unión de la planta") iglesias (con asentamientos en Portland, Ashland, Bend, Los Ángeles, Seattle y el oeste de Massachusetts) que disfrutan de exención religiosa para consumir el brebaje como sacramento.

Muy pocas personas dentro de Estados Unidos realmente tienen este tipo de protección legal para usar la ayahuasca y, por lo tanto, no pueden anunciarse abiertamente sin ponerse en riesgo. Sin embargo, a pesar de su ilegalidad y la falta de respaldo clínico, la ayahuasca es una medicina psicoactiva que está ganando terreno a medida que la gente busca nuevos caminos, lejos de la corriente principal, para enfrentar lo que es un problema global creciente con trastornos mentales y espirituales.

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