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Ahora todos somos latinos y eso es lo único que importa: El Freaky

Charlamos con el trío bogotano embajador del global bass sobre 'Diablo', su debut con una trasnacional próximo a estrenarse.

por Alejandro González Castillo
28 Agosto 2018, 4:54pm

FatSuggar Daddy es puntual a la hora de hablar de su tierra natal, el sitio donde, al lado de Andrés Shaq y Mike Styles, le dio forma a El Freaky: "Bogotá es caótica. Una ciudad sobrepoblada y llena de magia. Se trata de un sitio gris con una vida nocturna riquísima, cuyas calles huelen a lo mismo que las demás de Latinoamérica: a frijoles, carne de cerdo, smog y mariguana”, continúa. El trío recientemente presentó el sencillo “NMF” y tiene casi todo listo para darle luz verde a Diablo, su álbum debut bajo el amparo de un sello trasnacional. La oportunidad que sus creadores estaban buscando para seguir dándole cuerda a ese amasijo donde caben champeta, dembow, dancehall, salsa, rock, hip hop, reggae, cumbia, R&B, xuc y moombahton por igual. La mezcla que los ha llevado a presentarse en Glastonbury, Lollapalooza, EDC y Vive Latino.

La decena de temas que contendrá Diablo tienen un objetivo bien definido, según Styles: "Deshacernos de los complejos. Queremos una fiesta donde la gente la pase bien, nada más. Es válido, ¿no? Pasarla bien una noche, sin prejuicios de por medio. ¿O por qué no podría uno salir a echarse una ranchera, luego bailar algo indie seguido de un dancehall y finalmente disfrutar una de Maná?”. Andrés segunda a su colega: “Y no es que pretendamos apropiarnos de otras culturas. Lo que queremos es generar espacios donde sea posible existir en armonía. Crear brechas entre unos y otros es una actitud muy juvenil, todos pasamos por ahí cuando teníamos 14 años de edad, pero eso debe quedar atrás”. Al final, es FatSuggar Daddy quien remata: “se están rompiendo esquemas, ¿es tan difícil notarlo? Ya no hay géneros. Ya no hay rock, reggae o cumbia, al menos en Latinoamérica. Ahora todos somos latinos, y eso es lo único que importa”.

NOISEY: Cuenten más de Bogotá, ¿qué fue de aquel ambiente violento que caracterizó a la ciudad hace años? ¿Será que justo esa hostilidad hizo que el sonido de J Balvin naciera?
Andrés Shaq: Cualquier ciudad de Latinoamérica es así de peligrosa. De lo que se trata es de no meterse en la calle equivocada a la hora incorrecta. De cualquier manera, en general, la seguridad ha mejorado un montón y sí, traemos un lastre de tres décadas de narcotráfico y violencia que ha creado una imagen un tanto exótica de lo que es Colombia.

FatSuggar Daddy: Y tú lo has dicho. De ahí viene uno de los artistas pop más grandes del momento, J Balvin. Yo pienso que ese proceso de violencia que Colombia vivió hizo que existiera una necesidad muy clara de escapar de la realidad, y eso se consiguió con la música. En realidad renacimos haciendo música. Hoy día hay mucha música marginal apoderándose del gusto masivo, la música de las zonas conflictivas está ganando terreno. Hace veinte años oías a Aterciopelados y a dos bandas más de Colombia. Ahora somos muchos. Cuéntalos: Bomba Estéreo, Systema Solar, ChocQuibTown, J Balvin, Maluma.

¿Qué lugar ocupan ustedes en ese listado?
Mike Styles: Bueno, en realidad hemos operado como un canal de amplificación para la música de todos ellos. Nosotros, como El Freaky, ponemos la música de todos ellos y, lo mejor: esto pasa a lo largo de una sola noche. Luego nos encontramos con esa gente en otras partes del mundo. Es chévere ver a un colombiano triunfando en Asia o Europa. Está cool.

El Freaky apela a la unión de Latinoamérica con la música como pretexto, ¿a qué atribuyen que algunos sectores sigan reticentes a ello?
Andrés Shaq: Hay una época de tu vida donde resulta primordial desarrollar una personalidad, y para lograrlo a veces es necesario reprimirse. Eso ocurre cuando uno es joven. Pero conforme pasa el tiempo se descubre que hay mucha música, hartos sonidos que no se pueden ignorar. Por ejemplo, en nuestras fiestas ponemos hip hop con la misma frecuencia que cumbia porque ambos géneros poseen una carga emocional profunda. Hace poco hicimos un remix de “El pasito perrón”, y cuando fuimos a tocar al EDC en México, en 2017, se lo dimos a los de Major Lazer, justamente una noche antes de que ellos se presentaran ahí mismo. Bueno, pues qué pasó, que terminaron poniéndola. Fue una apropiación chévere, porque finalmente se trata de gozar la música, venga de donde venga. Disfrutar, bailar y cantar.

Mike Styles: Al comienzo uno quiere hacerse el exquisito y se encierra en su mundo, pero conforme ves la big picture te das cuenta de que entre más compartes más lejos llegas. Mucha gente decía “No, ¿cómo es posible que a Major Lazer le guste 'El pasito perrón'?”. Pero, ¿por qué no? Como latinos debemos llegar mucho más lejos que eso. Ahora tienes a J Balvin teniendo presencia mundial, pero ¿qué tal si conseguimos que haya otros diez como él, diez latinos más con ese grado de éxito? Entonces ya podría el mundo hablar de que existe un movimiento. Esto no debe parar. Algo similar a lo de Major Lazer nos pasó con nuestro remix de la cumbia “Festival en Guararé”, un tema que de pronto también han puesto los productores de Diplo.

En ese sentido, ¿qué pasa en Bogotá, la gente está echando a la basura las barreras?
Mike Styles: Hace años comenzó a suceder, cuando de pronto nació un punto de encuentro, un espacio donde podían convivir metaleros, rockeros, hardcoreros y hiphoperos: la rumba reggae. Cuando había una fiesta donde se ponía reggae, todas esa sub culturas se encontraban y la pasaban bien. Paz, reggae, amor y rumba. Era fabuloso, porque mientras esas reuniones duraban se abría un paréntesis para que ya luego cada quien volviera a su rock, a su rap y a su hardcore. Tenemos una canción donde hablamos un poco de eso, ahí mezclamos cumbia con dembow y además le metemos una letra que dice: soy un rockero cucho al que le gusta lo moderno.

Lo moderno. Platiquen de Diablo, ¿cómo viene, a qué suena, por qué ese título?
FatSuggar Daddy: Serán diez canciones producidas por nosotros mismos y se va a tratar de nuestro primer disco con un sello trasnacional. Al dejar la independencia nos volvimos más profesionales, aprendimos a colaborar con más gente. Por ejemplo, “NMF” está hecha con Afro Bros, pero también trabajamos con otros, como Slow Mike y Walshy Fire.

Andrés Shaq: Juanes toca un par de veces la guitarra en el disco y además hay algunos hip hops bien contestatarios, como “Be happy” (con Akapellah, Slow Mike de ChocQuibTown, y Nicolae Fella de LosPetitFellas). Por otro lado hay colaboraciones con Aldo de Los Aldeanos de Cuba y Apache Lee. Esta vez buscamos hacer canciones de apoyo a los latinos, a quienes fuera de su país luchan día a día.

FatSuggar Daddy: Respecto al título del álbum, a la hora de conceptualizar su narración lírica -porque en cuanto géneros musicales era imposible hacer algo parecido-, pensábamos en el carnaval, en la fiesta de la carne, y notamos que la figura del diablo se replica en muchas culturas latinoamericanas. Así que hablamos del diablo como un ser pícaro, un ente que se aburre de pasársela en el infierno escuchando metal y decide subir a la tierra a perrear, hasta donde es perseguido por sus adeptos del infierno.

Mike Styles: ¿Qué es más rocker que una fiesta salvaje? Porque hablábamos de dejar los radicalismos, ¿no? Bueno, pues qué mejor ejemplo que encontrarse con un metalero que decide salir de rumba para mover el esqueleto. Con El Freaky es posible pasar la noche perreando sin complejos y al otro día levantarte bien temprano a seguir escuchando a Rage Against the Machine.

¿Les gusta que se califique a El Freaky como global bass?
FatSuggar Daddy: No nos preocupa si se considera que el global bass no es un género musical, sino una forma de explotar las músicas marginales, las que vienen de los barrios. Una categoría que nos define podría ser esa, porque el global bass genera fiesta. Es más chévere que nos digan que somos eso a que, no sé, nos tachen de alternativos, EDM o indies. De nueve años que llevamos de carrera hemos pasado cinco de gira, conociendo a gente similar a nosotros. Formamos parte de un circuito muy grande donde entra Branko, Toy Selectah, los de NAAFI y muchos otros. Y todos tenemos un punto de común: eso que algunos llaman global bass. El apodo no nos incomoda porque simboliza movimiento, fiesta.

Oigan, y en México ustedes han encontrado alguna “música marginal, de barrio” a la cual explotar?
FatSuggar Daddy: Hay un fenómeno que nos gusta especialmente, el de los sonideros. Es música marginal, pero fíjate, esa gente toca música nuestra, música colombiana que cruzó fronteras y llegó hasta México. Para nosotros, descubrir que los mexicanos se apropiaron de esa música es como cuando uno descuida una novia y al otro día se da cuenta de que el que se la llevó la trata bien. Eso, pues da gusto. Pero así como los mexicanos se llevaron la cumbia colombiana para sus sonideros, nosotros tenemos décadas escuchando música ranchera.

Andrés Shaq: Allá las rancheras son algo serio. Tenemos una calle en Bogotá donde uno va exclusivamente a escuchar mariachis, ¿qué te vas a imaginar?

FatSuggar Daddy: Incluso hay una telenovela colombiana muy popular. Se llama La hija del mariachi.

¿Ah, sí? Y qué, ¿está buena?
FatSuggar Daddy: No, pues para qué miento, la verdad es que nunca le he visto.

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