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Cultura

Cómo es estar atrapado en una cueva por 10 días

Doce futbolistas adolescentes y su entrenador han estado atrapados en una cueva en Tailandia desde hace dos semanas. Lothar Emannuel Kaiser entiende lo que deben estar pasando.

por Jan Karon; traducido por Sergio Ávila
06 Julio 2018, 1:00pm

Captura de pantalla via YouTube Video: "Das Drama vom Hölloch 1952" por Luzerner Zeitung. Foto cortesía de Lothar Kaiser

Artículo publicado originalmente por VICE Alemania.

Por casi dos semanas, 12 niños entre los 11 y los 16 años —junto a su entrador de fútbol— han estado atrapados en las cuevas de Tham Luang en Tailandia. El grupo entró a las cuevas el 23 de junio pero quedaron atrapados cuando una inundación relámpago de una milla de alto les bloqueó la salida. El lunes 2 de julio, un grupo de buzos rescatistas británicos los encontró, pero podría tomar días —incluso semanas o meses— lograr sacarlos, conforme los rescatistas intentan bombear suficiente agua fuera de la cueva para sacarlos cargados o nadando.

Obviamente, para mucha gente es imposible imaginar lo que se siente estar atrapado en una cueva oscura durante días, sin muchas probabilidades de supervivencia. Pero alguien que sí se puede dar una idea de lo que están pasando estos chicos es Lothar Emannuel Kaiser. En 1952, el entonces joven de 18 años quedó atrapado en la cueva Hölloch de 200 km en Suiza, junto con su profesor de biología y otros dos estudiantes. El grupo intentaba medir la cueva cuando fueron atacados por una inundación relámpago.

De ahí en adelante vivieron en la oscuridad, sobreviviendo de provisiones racionadas de pan viejo y carne enlatada por 10 días, antes de que el nivel del agua bajara y pudiesen salir ellos mismos. Hablé con Kaiser sobre su experiencia y cómo esta lo cambió.

VICE: ¿Cómo fue cuando te diste cuenta que habías quedado atrapado?
Lothar Kaiser: Inicialmente la adrenalina fue más fuerte que el miedo porque de inmediato tuvimos que enfrentar la realidad de esta situación tan agobiante. Al comienzo, lo único que puedes hacer es correr e ir más adentro y arriba para estar seguro. Cuando te detienes por un momento a pensar y notas la oscuridad es que en realidad sientes el miedo y la desesperanza.

¿Cuáles fueron las cosas más difíciles de afrontar?
En primer lugar, la incertidumbre. ¿Saldré o no de este lugar? ¿Sobreviviré las próximas 24 horas? Luego te empiezas a preocupar por las provisiones. Apenas y comimos en esos 10 días; perdí 10kg en ese momento. También teníamos que lidiar con la oscuridad constante. En un punto, dejé de saber si era de día o de noche. Y no ayudaba que la temperatura se mantuviera a 6º centígrados durante todo nuestro tiempo y que tuviéramos que dormir sobre rocas con ropa empapada y sin cobijas. Por último, uno tiene que lidiar con sus propios pensamientos; de sus padres, sus hermanos, de la vida y la muerte.

¿Cómo era la dinámica de grupo en esa situación?
Nuestro profesor, el profesor Böckli, era nuestro líder. Él nos decía qué hacer y nosotros lo admirábamos. Después de un tiempo recolectamos un poco de arena sobre la cual dormir y encontramos pequeños pozos de los cuales tomar agua. Pero lo más importante era mantenernos ocupados: hablando entre nosotros, recordando viejos tiempos, haciendo cálculos, contando historias y chistes. En esa situación uno tiene que ser imaginativo. Tan pronto estés solo, ahí será cuando los momentos oscuros te invadirán.

¿Perdiste la esperanza en algún momento?
Tuvimos una pequeña crisis en el sexto día. Desde una parte de la cueva podíamos escuchar golpecitos que sonaban cada vez más rápido. Asumimos que había empezado a llover afuera nuevamente. Eso casi nos destruye la esperanza.

¿Qué consejo le darías al equipo de fútbol atrapado en Tailandia?
Mantener fuerte a la comunidad hace que la situación sea más manejable. Tienen que ser valientes y protegerse entre ellos de no perder la esperanza. También es importante que el entrenador los mantenga a todos ocupados y les de alientos cuando estén deprimidos. Por último, deben ser muy ahorrativos con sus provisiones. Por ejemplo, nosotros solo usábamos nuestras linternas cuando necesitábamos explorar una parte nueva de la cueva.

¿Cómo manejó las cosas tu familia mientras estabas atrapado?
Mi padre pasó todos los días y las noches en frente de la cueva con el equipo de rescate, con miedo. En esa época no había redes sociales y nosotros no teníamos televisión, así que la única fuente de información era por radio o periódicos.

¿Piensas sobre tu tiempo en la cueva con frecuencia?
Me persigue un sueño en donde estoy en una cueva, intentando salir. En el sueño, siempre tengo que subir una escalera en espiral que cada vez es más angosta y resbalosa. Al final siempre tengo que saltar al abismo oscuro. Ahí siempre me despierto bañado en sudor.

¿Cómo crees que te cambió esa experiencia?
En cierta medida me volví más serio, pero también creo que desarrollé un mejor sentido del humor. Pero sobre todo, la experiencia me acercó a la fe. Si sobrevives a una experiencia cercana a la muerte de 10 días, seguramente tú también te volverás religioso. Rezábamos juntos en la cueva. Cuando no sabes si sobrevivirás para ver el día siguiente, empiezas a pensar a dónde irás después de la muerte. Ahora sé adonde es ese viaje.

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