El proyecto bitcoin podría fracasar si no se abstiene del mundo real

Resolver los graves problemas del bitcoin implica perjudicar a alguno de sus diversos grupos de interés. Hay mucho en juego para una gran cantidad de personas, y las ideologías y políticas están obstaculizando un adecuado estudio para su subsistencia.

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02 mayo 2016, 8:40am

Imagen vía Westend61/Getty Images

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Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

En abril de 2015, el laboratorio de la Escuela de Arquitectura y Planificación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT Media Lab, lanzó el proyecto Digital Currency Initiative (DCI), la primera incursión oficial de esta escuela en el universo del bitcoin. Hoy, casi un año después, se anunció un nuevo fondo, el Bitcoin Developer Fund, de 900.000 dólares, cuyo objetivo es apoyar el desarrollo del protocolo bitcoin en un entorno abierto y no político.

Este fondo está respaldado — pero sin ninguna atadura — por donaciones de una serie de empresas bitcoin como BitFury e individuos como el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman.

Si bien todos estos donantes tienen sus propias razones para colaborar con financiación para el desarrollo de código abierto del bitcoin, no parece necesario aclarar que esta tecnología se beneficia más y mejor cuando los experimentos son llevados a cabo en un entorno académico más imparcial.

'Internet se incubó en el mundo académico durante más de 20 años. En comparación, la red Bitcoin ha estado en uso desde su invención en 2009'.

El DCI actualmente financia salarios y gastos de tres desarrolladores, quienes son libres para construir cualquier cosa que deseen: el mantenedor principal del Bitcoin Core — el código fuente de Bitcoin y la implementación de referencia de la red Bitcoin —, Wladimir van der Laan; su antecesor en Bitcoin Core, Gavin Andresen; y un desarrollador del Bitcoin Core, Cory Fields. La iniciativa también tiene por objeto patrocinar esfuerzos para la creación de consensos, como los talleres Scaling Bitcoin.

"Los desarrolladores están avanzando en el progreso del bitcoin, ese es esencialmente su trabajo diario", dice la cabeza del DCI, Brian Forde. Pero también tienen acceso informal a través del laboratorio a consultas de una serie de factores económicos, de privacidad y a expertos en sistemas de distribución. El objetivo del nuevo fondo es permitir el desarrollo del protocolo bitcoin sin establecimiento previo de una agenda.

Así que, ¿cuál es la diferencia entre los otros capitales e inversiones institucionales que existen en relación al bitcoin y el DCI? La respuesta yace en un problema: el bitcoin es una imperfecta tecnología que funciona, y una gran cantidad de diferentes actores invierten ideológica o financieramente en él. Para sobrevivir a sus problemas, puede que sea necesario un hábitat donde refundarse sin las limitaciones del mundo real.

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Como describe este blog sobre el DCI, Internet se incubó en el mundo académico durante más de 20 años. En comparación, prácticamente desde su invención en 2009, la red bitcoin ha estado funcionando de forma fiable entre una complicada mezcla de técnicos, vendedores y clientes, hackers y sus víctimas, y emisores de remesas. No ha tenido mucho tiempo de preparación para el mundo laboral.

Como escribió el jefe del proyecto DCI el año pasado, "todavía queda mucho trabajo por hacer antes de que esta tecnología pueda llegar a ser verdaderamente segura, estable, y significativa".

Esto podría resultar un eufemismo. Bitcoin tiene una serie de problemas a resolver; algunos que arrastra desde su diseño, otros que han sido desarrollados por accidente. A continuación, algunos de los más importantes.

La batalla por el tamaño del bloque

La red Bitcoin suele estar repleta de transacciones, correo no deseado y más información. Esta congestión ha provocado una guerra civil de clases, poniendo a los desarrolladores, mineros, usuarios y otras partes interesadas en desacuerdo sobre cómo solucionar el problema. Mientras tanto, a menudo los usuarios realizan costosos pagos ante bloqueos inesperados para dar prioridad a sus transacciones, o esperan durante horas para confirmar que su pago fue realizado.

El exdesarrollador del Bitcoin Core Gavin Andresen, instalado ahora en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), había realizado una propuesta para ampliar en 20 veces el tamaño del bloque de bitcoin — en términos simples, una medida de la capacidad de transacción —, pero fue rechazado por defensores de una visión competitiva, quienes ven el futuro del bitcoin como un medio para realizar pequeñas transacciones de consumo de servicios secundarios.

Resulta alentador que el fondo para el progreso del bitcoin DCI esté apoyando a desarrolladores de diferentes opiniones sobre el debate por el tamaño del bloque. Se supone que son libres de expresar sus pensamientos y proponer soluciones de lo que harían si fueran financiados por fondos privados mediante una startup o un donante.

El misterioso creador de Bitcoin, Satoshi Nakamoto, probablemente no esperaba que el bitcoin creciera tan rápido como lo hizo, por lo que realizó codificaciones de algunos límites para mantener las cosas viables al principio, incluyendo el ahora controversial límite del tamaño del bloque. Como no hay autoridad central para decidir cómo proceder, le toca a la dividida comunidad decidir. Pero, ¿quiénes conforman la comunidad, exactamente?

Centralización de la minería

Irónicamente, como moneda descentralizada que es, el bitcoin tiene un grave problema de centralización: menos de una docena de personas llevan actualmente las minas que controlan la mayor parte de la energía de la red. Esto significa que estas personas proporcionan una cantidad descomunal de seguridad a la red para los otros participantes, pero también significa que tienen una enorme influencia en las decisiones sobre asuntos como el tamaño de bloque.

A pesar que los usuarios de bitcoin se encuentran repartidos por todo el mundo, la mayoría de los mineros más importantes están en China, donde su ancho de banda está limitado por un gran firewall. Si el tamaño del bloque crece demasiado, los mineros chinos podrían ser eliminados en gran número de la minería efectiva, provocando el hundimiento de enormes inversiones, tornando la red insegura y provocando una desaceleración potencialmente perjudicial en la minería de nuevos bloques.

Ineficiencia

Bitcoin es también ineficaz por diseño, cada participante almacena un libro de contabilidad completo de todas las transacciones pasadas y actuales, y la seguridad de la red está fundamentalmente respaldada mediante un gasto masivo de energía que sólo crece a medida que más gente se suma al bitcoin. Al iniciarse, su red actual rinde un máximo, en términos teóricos, de siete transacciones por segundo, aunque la realidad está más cerca de unos 3 por segundo. Eso es muy lento para casi cualquier uso, desde pagos P2P hasta transferencias de valor autónomas en la "Internet de las cosas".

Reputación y delito

Las características pueden ser desventajas, también. Las mismas propiedades anticensura ''que permiten a los usuarios donar a WikiLeaks están permitiendo también a los piratas informáticos hacerse con datos de los hospitales para luego pedir rescate. Y la misma cadena de bloques que oculta transacciones en la red oscura también ayudó a los agentes federales de EEUU en la búsqueda del capo de la red oscura Ross Ulbricht.

Las transacciones son irreversibles, lo que es algo característico o un error, dependiendo de la situación. El dinero en efectivo tiene muchos de los mismos problemas, pero no se puede utilizar para comprar cocaína online.

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Alternativas

Bitcoin también se ve amenazado por una sofisticada competencia. Los grandes bancos han financiado nuevas empresas basadas en la cadena de bloques como R3CEV, Chain y otras que pretenden aprovechar la tecnología del bitcoin en la construcción de bloques, pero sin los problemas de reputación y técnicos de este. Algunos populares rivales descentralizados, pero que aún no están probados, especialmente Ethereum, están atrayendo mucha atención gracias a los contratos inteligentes y la programación encadenada.

Gobernanza

Como moneda de código abierto descentralizada, el bitcoin se enfrenta a desafíos de gobernabilidad únicos que son tanto económicos y políticos como de informática. Algunos de sus partidarios quieren que sea un sistema global de pago para los no bancarizados, otros un papel libertario para eludir monedas inflacionistas, y otros un disruptivo FinTech generador de dinero. Algunos sólo quieren inflar su precio a corto plazo y hacerse ricos rápidamente tras una inversión especulativa. Algunas personas quieren todo lo anterior, o alguna otra cosa. En un mundo de soluciones imperfectas, llegar a un consenso que apoye todos estos usos será un proceso implícitamente político.

Independientemente de apoyar a los tres desarrolladores del Bitcoin Core, esto no va solucionar los múltiples inconvenientes, ya que los usuarios, las nuevas empresas y los mineros todavía tendrán que llegar a un acuerdo — aunque sea parcial — sobre qué código ejecutar. El objetivo declarado del MIT Media Lab para el DCI es fomentar una "diversidad de trabajo y pensamiento sobre las criptomonedas entre estudiantes, investigadores y desarrolladores de código abierto".

Si bien no hay escasez de obra y pensamiento del "espacio bitcoin", este trabajo puede conducir a la experimentación libre de pensamiento al ser financiado por un ente ideológica y políticamente menos interesado que muchos otros existentes.

Tal y como funciona actualmente, pero con miles de millones de dólares invertidos en distintas partes de su ecosistema, es difícil no ser escéptico de que el bitcoin pueda resolver sus grandes problemas sin perjudicar a alguno de sus diversos grupos de interés. Hay mucho en juego para una gran cantidad de personas. Pero si se le trata de forma offline y en un ámbito académico podría darse con el empuje que el bitcoin necesita para avanzar mediante nuevas ideas.

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