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¿Cómo funciona la ayuda psicológica a las víctimas del terremoto de Italia?

Hablamos con una experta en psicología de emergencias que dirige una de las organizaciones que trata a las víctimas de las catástrofes.

por Elena Viale
26 Agosto 2016, 6:30pm

Fotos de Fabricio Di Nucci VICE News/ VICE.

La noche del miércoles, un terremoto de magnitud 6 sacudió el centro de Italia y devastó los municipios de la frontera entre las regiones de Umbria, Lazio, Marche y Molise. Los temblores se sintieron incluso en localidades como Rimini y Nápoles, y han provocado la muerte de 247 personas.

Además del cuerpo de bomberos, la Cruz Roja y los equipos de Protección Civil, al lugar de la catástrofe han acudido también las primeras unidades de asistencia psicológica, entre los que hay voluntarios de SIPEM SoS Federazione, una organización con años de experiencia en la prestación de apoyo psicológico a las víctimas de desastres. Estuvieron presentes en L'Aquila tras el terremoto y en Puglia, donde a principios del verano se produjo un accidente ferroviario en el que perdieron la vida decenas de personas.

Hablamos por teléfono con la presidenta de SIPEM, la doctora Cristiana Dentone, para saber cómo una experiencia trágica como esta afecta a las personas que la viven y qué recursos usan los voluntarios de las diversas organizaciones sociales, todos ellos psicólogos y trabajadores sociales, para ayudar a las víctimas.

Página del sitio web de SIPEM. Captura de pantalla vía Facebook.

VICE: Dos de sus voluntarios ya están trabajando en el lugar del terremoto. ¿Qué tipo de ayuda psicológica prestan en primer lugar a la población?
Doctora Dentone: Ahora estamos en la llamada fase de impacto, en la que ofrecemos asistencia a las personas en los centros médicos avanzados o en los hospitales de campaña y a los heridos que han sido trasladados a otros centros. También es muy importante dedicar tiempo a asistir a los propios servicios de rescate, las llamadas víctimas de tercer nivel, que también son susceptibles de sufrir traumas.

No olvidemos que en circunstancias como esta, los voluntarios de rescate suelen ser civiles de la zona afectada que posiblemente han decidido prestar su ayuda a las víctimas, pese a que ellos mismos también lo son de un modo u otro. Nuestros voluntarios están en las calles para asistir a cualquiera que lo pueda necesitar.


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¿En qué condiciones han encontrado a las víctimas del terremoto? Aunque todavía no has viajado a la zona afectada, por experiencia sabrás qué elementos son propios de este tipo de traumas.
Teniendo en cuenta que es muy reciente, estas personas acaban de vivir algo que nunca habrían imaginado que verían, algo que no sólo las ha asustado y aterrorizado, sino que ha debilitado todo sentimiento de seguridad que pudieran tener. Se ven dominadas por la desesperación, el miedo y la angustia. También es cierto que hay personas que intentan movilizarse a pesar del dolor, para participar en las tareas de rescate.

Eso sucede en la fase inicial. Con el tiempo surgen otro tipo de reacciones emocionales originadas por las experiencias traumáticas, como la rabia, el miedo, el terror, la angustia de tener que regresar a sus hogares, el miedo de no poder recuperarlos. Eso afecta tanto a las víctimas directas como a los que han vivido el acontecimiento de forma indirecta, o incluso a gente que no ha perdido a nadie.

Imagino que cada persona tendrá su historia personal y sus "pérdidas", ya sean seres queridos, hogares o su propia seguridad. ¿Cómo se deberían abordar esas necesidades distintas?
Digamos que en un primer momento hay que actuar según dicte la emergencia, así que lo primero que hay que hacer es ayudar a las víctimas a reunirse y, si ha muerto alguno de sus allegados, ofrecer asistencia para la identificación de los cadáveres.

Cuando la situación se ha estabilizado es el momento de ofrecer asistencia personalizada para garantizar que todo el mundo disponga de las herramientas necesarias para procesar la experiencia traumática y evitar la aparición de otras dolencias derivadas de ésta. En todas las fases, es especialmente importante proporcionarles toda la información necesaria para que puedan contactarnos y gestionar su propia experiencia emocional.

Respecto a las experiencias traumáticas, ¿qué consecuencias a largo plazo podría tener una catástrofe como ésta?
Las más destacables son las asociadas al trastorno de estrés postraumático. De hecho, la psicología de emergencias y desastres surgió a partir de las investigaciones llevadas a cabo tras el bombardeo de Oklahoma City y en los veteranos de la guerra de Vietnam. Allí se descubrió que la incapacidad de procesar determinadas experiencias provoca una situación de desequilibrio emocional constante. Este proceso puede iniciarse muy pronto, por lo que nuestra intervención inmediata se enfoca en evitar que ocurra.


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Han prestado ayuda en gran número de catástrofes, la última de ellas el accidente de tren en Puglia. ¿Cambian su protocolo de actuación dependiendo de la situación?
Las principales diferencias dependen del número y el tipo de personas afectadas y del número de personas pertenecientes a grupos vulnerables, es decir, las que más protección necesitan: ancianos, víctimas, enfermos crónicos y niños que han quedado huérfanos. En un terremoto, estas cifras suelen ser más elevadas que en el caso de un accidente como el de Puglia. Aquí la prioridad es la gestión de recursos, como pasó en L'Aquila.

¿Cuánto tiempo pasan trabajando en una zona catastrófica, como en el caso que mencionabas, de L'Aquila?
La psicología de emergencias se llama así precisamente por eso, porque trabajamos con emergencias. El objetivo principal es normalizar la experiencia y asegurarnos de que todo el mundo vuelva a ser dueño de sus recursos y pueda colaborar en la reactivación de su comunidad. Intervenimos en los momentos más difíciles, porque muchas veces hay voluntarios en nuestra profesión que son a la vez víctimas. La duración de las acciones varía y se decide en colaboración con Protección Civil y los centros de asistencia sanitaria. Depende de la gravedad del desastre y del grado de destrucción.

Una de las particularidades de los terremotos es que las víctimas se enfrentan a un futuro incierto. ¿De qué forma devuelven las organizaciones la esperanza a estas personas?
Mediante hechos y ofreciendo seguridad, por banal que suene. Es lo que la gente espera. Al principio, tener la seguridad de que las ambulancias están en camino y de que no están solos en esto.

Supongo que saber que en catástrofes similares como en L'Aquila las instituciones se han desentendido puede afectar negativamente la mente de las víctimas.
Puede aumentar mucho la sensación de miedo y afectar a la víctima de forma muy negativa. Sobre decir que todos los que trabajan en Protección Civil y en nuestra asociación, todos profesionales voluntarios, procuramos siempre ser de máxima utilidad. Respecto a los demás, sólo nos queda esperar lo mejor, como todo el mundo.