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Alemania vuelve a dar la espalda a los refugiados sirios

El gobierno alemán ha confirmado que ha vuelto a aplicar las regulaciones selladas en la convención de Dublín para abordar el imparable flujo de migrantes. Hablamos con un refugiado sirio en Alemania para que nos cuente de qué se trata exactamente.

por Sally Hayden
12 Noviembre 2015, 11:07am

Imagen por Valdrin Xhemaj/EPA

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Después de varios meses de fiestas de bienvenida, "abrazos gratis" y de refugiados alojados en antiguos campos de concentración, los brazos alemanes vuelven a cerrarse y la espalda de la nación vuelve a resplandecer. El país bávaro ha anunciado que no permitirá la entrada en sus fronteras de aquellos migrantes cuyas huellas dactilares hayan sido registradas en otros países europeos.

Kira Gehrman, portavoz de la Oficina Federal Alemana por la Migración y los Refugiados (BAMF) ha confirmado a VICE News, que desde el pasado 21 de octubre el país está siguiendo la política de devolver a los migrantes sirios rumbo a cualesquiera otros países de Europa, excepto Grecia.

"Alemania se está limitando a aplicar la convención de Dublín, que implica a todos los estados miembros y a todos los países de origen, excepto Grecia", explica Gehrman. "Y la medida también está siendo aplicada sobre todos los ciudadanos sirios desde el 21 de octubre. Ello no significa que sean rechazados en la frontera nacional. Significa, puramente, que la Oficina Federal de Inmigración consulta la jurisdicción de otros estados miembros de la Unión Europea durante el proceso de asilo, tal y como estipula la convención de Dublín, para reasentar a los migrantes.

Las regulaciones de la convención de Dublín establecen que cada refugiado debe de ser registrado y fichado en el primer país europeo al que llegue, donde se le tomarán las oportunas huellas dactilares. Cuando el migrante entra por un país y se desplaza luego a un segundo estado, probablemente a aquel en que desea estar realmente, deberá de ser reenviado de nuevo. En agosto, sin embargo, Alemania anunció que la convención de Dublín no sería aplicable a los refugiados sirios que han huido del devastador conflicto que azota a su país con la intención de llegar a Alemania.

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La portavoz ha explicado que ignora cuál es la cantidad de sirios que han sido deportados desde que se hiciera público el anuncio. Lo que sí sabemos es que el total, en lo que va de año, es de 169. Hacia finales de agosto, cuando las convenciones de Dublín dejaron de ser aplicadas, otro portavoz de BAMF reveló a VICE News que, hacia finales de julio, Alemania solo había transferido a 131 refugiados sirios rumbo a otros países.

En agosto de este año, el gobierno alemán estimó que serán, al menos, 800.000 migrantes los que habrán desembarcado en Alemania en todo el año — lo que cuadruplicaría la cifra registrada en 2014. Solo en septiembre Alemania acogió a más de 200.000 sirios.

"La ley de asilo político de Europa procura un marco legislativo para proteger a las personas que necesitan ser protegidas", explica Gehrman. "La convención de Dublín es una parte importante de ese sistema y de la ley aplicable. El ministerio del Interior de Alemania asume que cada estado miembro cumplirá con sus obligaciones humanitarias y legales, en respeto a los valores europeos, tal y como hace Alemania.

'La medida supone un retroceso respecto a la política que Alemania venía adoptando durante los últimos meses'.

Cada estado miembro está obligado a acoger y a facilitar las condiciones de vida necesarias para todas las personas que entren en su país necesitadas de protección. A partir de ahí, llevará a cabo el proceso de suministrar asilo político de acuerdo a sus propia legislación y siempre respetando la ley europea".

Judith Sunderland, que trabaja en el programa de Europa y Asia Central para Human Rights Watch (HRW), considera que el repentino cambio de política alemán "es desafortunado, en la medida en que supone un retroceso respecto a la política iluminada, al ejemplo positivo y político que Alemania venía adoptando durante los últimos meses". 

Para Sunderland la medida está provocada por la presión y el criticismo que les ha llovido a la canciller Angela Merkel y a su gobierno por parte de gran parte de la clase política germana, que ha despreciado "el liderazgo que ha asumido el país en la gestión de la crisis de refugiados". Sunderland está convencida, además, de que la medida constituye un intento por "enviar un mensaje a todos los refugiados para que dejen de contemplar Alemania como su destino predilecto".

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Cualquier intento por manipular los motivos que han llevado a los inmigrantes a esta situación debería de detenerse, explica Sunderland. "Los motivos que obligan a la gente a huir de sus hogares son más relevante que los factores de atracción hacia el nuevo territorio colonizado — la mayoría de los que están llegando este año lo hacen desde países sumidos en guerras, huyendo de gobiernos represivos, intentan huir de situaciones auténticamente desastrosas y si la libertad y la liberación son los factores que les motivan para huir, pues bienvenidos. Lo que no queremos es sacrificar sus sueños solo por cumplir con este llamamiento a la detención del flujo de refugiados".

También añadió que "sospecho que la gente seguirá intentando llegar a Alemania y a países como Suecia".

'Es una ley muy dura y tendrá un impacto muy negativo para las familias que están aquí, en Alemania''

La mayoría de europeos evitan devolver a los refugiados a Grecia. Sunderland considera que el motivo principal es la sentencia de 2011 emitida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que denunciaba el trato que recibían los inmigrantes en el país heleno. Sin embargo, Sunderland considera que Grecia no debería de ser la única excepción en el nuevo programa de devolución alemán. Por ejemplo, "Hungría no debería de ser considerado como un país seguro a la luz de la convención de Dublín", arguye. "Así que espero que los tribunales alemanes bloqueen la posibilidad de hacer regresar a los inmigrantes a Hungría debido a que el trato y las condiciones a las que se enfrentan allí no son los adecuados".

Harle Mar es siria, tiene 20 años y está viviendo en Glessen, en el estado de Hesse. Mar explica a VICE News que haber retomado la convención de Dublín ha sido "muy, muy malo para los refugiados sirios en Alemania".

Muchos sirios que han llegado a lo largo de los últimos meses habían dado sus huellas dactilares en otros países, mientras que otros están de camino desde Siria, advierte Mar, quien asegura haber animado a sus familiares para que emprendan el periplo desde Siria y Turquía y que crucen el Mediterráneo y Europa, hasta llegar a Alemania.

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"Alemania es muy confuso para los refugiados, porque su destino depende de sus leyes", explica. "Yo conozco a gente que ha sido rechazada. Ayer me enteré de que un buen amigo mío y otros dos amigos suyos han sido rechazados. Ahora les han mandado a Italia". Mar sabe que en Italia una familia siria ha emprendido una huelga de hambre después de que se les barrara el acceso a Alemania.

"Es una ley muy dura y será muy muy mala para muchas familias sirias que están en Alemania", añade.

En general, Mar considera que la reacción de los alemanes al desembarco sirio ha sido "muy buena". Los refugiados sirios se sienten bien acogidos aquí, explica. Y reconoce que entiende que los recursos del país estén bajo presión. "Todos los campos están llenos ahora. Yo creo que entendemos los motivos que han provocado que hayan tenido que empezar a decir no".

Mar también explica — que después del imparable flujo veraniego — muchos sirios están siendo advertidos de que no traten de llegar a Europa. "A algunos por lo de las huellas dactilares, otros porque es muy duro integrarse en Europa. Se trata de otra cultura", explica. "Le estamos muy agradecidos a Alemania. Se han portado muy bien con nosotros, pero se nos sigue haciendo difícil. Es un proceso muy largo", concluye.

El estudiante sirio que aconsejaría a sus amigos sirios que han encontrado trabajo en Turquía, que se queden allí y que solo viajen a Europa una vez hayan completado sus estudios. "Si no tienes una buena educación es muy duro". Además, también considera que el choque cultural es importante. "Por ejemplo, aquí, en Alemania, la tradición manda que hay que estrechare la mano cuando te encuentras con alguien. Pero algunos sirios jamás estrecharían la mano de una mujer".

"Si no estás realmente abierto se hace difícil. Hay que respetar las leyes y la cultura de aquí, porque estás viviendo en Alemania y no en Siria".

Sigue a Sally Hayden en Twitter: @sallyhayd

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