opinión y análisis

Mokhtar Belmokhtar: la clave en la lucha entre Estado Islámico y Al-Qaeda en el Sahel

Mokhtar BelMokhtar se convirtió en el hombre más temido del Sahel con el secuestro de la planta de gas de In Amenas (Argelia) en enero de 2013, en la que murieron 37 rehenes, pero su leyenda viene de lejos.
04 Septiembre 2015, 6:51am
Captura de pantalla vía youtube.

Mokhtar Belmokhtar se convirtió en el hombre más temido del Sahel con el secuestro de la planta de gas de In Amenas (Argelia) en enero de 2013, en la que murieron 37 rehenes, pero su leyenda viene de lejos.

En 2002 los servicios secretos franceses comenzaron a apodarle "el Inasible" y a lo largo de los años ha ido afianzando su destreza hasta convertirse en un maestro del escapismo.

Bel Mokhtar está vivo, escondido en Libia", asegura a VICE News el periodista mauritano Lemine Ould Salem, autor del libro El Bin Laden del Sahel. Mokhtar Belmokhtar, "El Tuerto", "El Inasible", "Mr Marlboro" o "Khaled", el nombre con el que le conocen sus hombres, ha vuelto marcando territorio frente a Estado Islámico.

En 2012, la prensa argelina aseguró que había muerto durante los combates en el norte de Mali. El presidente de Chad, Idris Déby, anunció con orgullo que sus soldados le habían dado muerte en marzo de 2013. En abril del mismo año, los medios de comunicación de Argelia volvieron a "matarle" — esta vez, envenenado — y Libia (el gobierno de Tobruk) aseguró el pasado junio que "el Tuerto" había cerrado para siempre su único ojo durante un ataque aéreo norteamericano. El Pentágono nunca lo confirmó y el pasado 10 de agosto su grupo, Al Morabitoon, asumió el ataque contra un hotel en Sevare (Mali) que dejó 17 víctimas mortales. Tres días más tarde Al Morabitoon se presentaba con nueva marca, Al Qaeda en África Occidental, y reconocía a Belmokhtar como su emir.

'Va a hacer algo grande para demostrar que es el sheriff'.

"Va a hacer algo grande para demostrar que es el sheriff", afirma en conversación con VICE News un antiguo miembro de las fuerzas de seguridad españolas y experto en terrorismo yihadista. Según un informe de la consultoría de inteligencia y seguridad AICS al que ha tenido acceso VICE News, el documento de presentación de Al-Qaeda en África Occidental, fechado el 21 de julio y publicado el 13 de agosto, el principal objetivo de Belmokhtar son los intereses de Francia en la región del Sahel.

En ese documento, según AICS, Al-Qaeda en África Occidental llama a las tribus tuareg a continuar con la expansión de la sharia (ley islámica) "volviendo a la senda de la verdad" y condena a Estado Islámico por haber "roto las filas", aludiendo a los grupos anteriormente vinculados a Al Qaeda que se han pasado a las filas de Estado Islámico.

Esta sería la prueba de que el lugarteniente de Belmokhtar en Al Morabitoon, Abu Qalid al Shahrawi, ha abandonado el grupo para volver a MUJAO, grupo con el que se alió Belmokhtar en el norte de Mali. Al Shahrawi afirmó en mayo pasado que Al Morabitoon había prestado juramento a Estado Islámico, algo que fue desmentido poco después por Belmokhtar, según las informaciones de la agencia de seguimiento de movimientos yihadistas SITE Intelligence Group que recoge The Long War Journal.

Al volver a usar la "marca Al-Qaeda", Belmokhtar parece querer despejar todas las dudas sobre su fidelidad a la organización terrorista fundada por Osama Bin Laden, de quien se declara admirador.

El yihadista más esquivo de todos los tiempos milita desde hace 20 años en una cruzada para extender la sharia y el califato en el Sahel y eliminar gobiernos y fronteras. "El apodo de Mr. Marlboro — por un supuesto pasado como contrabandista de cigarrillos y de estupefacientes — es un invento de los servicios secretos argelinos para desacreditarle, para evitar que las poblaciones locales crean su discurso. Pero es un yihadista convencido que cree tener una misión: destruir los Estados de la región y fundar un califato"— apunta Ouald Salem.

Otras teorías sobre sus verdaderas motivaciones funcionan a la inversa: las que presentan a Belmokhtar como un hombre pragmático, interesado en el dinero y que utiliza la yihad como una excusa para hacerse con el control de las rutas de contrabando, como sostiene el investigador Morten Boas, autor del informe Guns, money and prayers, AQIM´S blueprint for securing control of northern Mali.

Ould Salem lo desmiente aunque el periodista sí cree, en cambio, que su grupo se sirve del tráfico ilícito de productos como alimentos subvencionados en Argelia, carburante y medicamentos para financiar sus operaciones. Por sus convicciones religiosas, nunca cigarrillos o drogas.

Claudia Gazzini, investigadora del International Crisis Group y coautora del informe The Central Sahel: A perfect sandstorm tiene dudas sobre este punto: "Podría haber superposición en algunos casos — de contrabando ligado a grupos extremistas — pero también hay contrabando que no está vinculado a estos grupos. En la región, casi todo el mundo se dedica al tráfico de gasolina, alimentos, cigarrillos, estupefacientes o personas", señala a VICE News.

Belmokhtar nació en Ghardaïa (Argelia) en 1972 y a los 19 años, según las investigaciones de Ould Salem, le marcó profundamente la muerte de Abdallah Azzam, teórico de la yihad moderna. Poco después viaja a Afganistán, donde pierde un ojo, y vuelve a Argelia en 1993, en plena guerra civil, para crear La Brigada de los Mártires, vinculada al GIA (Grupo Islámico Armado).

En 1998 la mayoría de las facciones del GIA pasan a formar el GSPC (Grupo Salafista para la Predicación y el Combate), que se convertirá en AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico) en 2007, dirigido por Abdelmalek Droukdel que, según algunas informaciones, podría haber resultado muerto en el ataque norteamericano en Libia en el que se dio por muerto a Belmokhtar.

Belmokhtar tiene en su currículo el asesinato de cinco cooperantes extranjeros en Argelia en 1995, el ataque contra un cuartel militar en Lemghety (Mauritania) en 2005, con 17 muertos, un doble atentado en Níger en 2013, con 24 víctimas mortales y secuestros como el de los 32 rehenes occidentales en 2003 y el de los tres voluntarios catalanes en 2009, por los que se cree que obtuvo sustanciosos rescates que le permitieron financiar operaciones posteriores y montar su propia red de contrabando.

A principios de la década de 2000 se instala en el norte de Mali, donde afianza sus relaciones con las tribus de la zona — tuaregs y tebus en su mayoría — casándose con cuatro mujeres de la región.

Sus diferencias con la cúpula de AQMI le apartan de la organización en 2012 y entonces crea su propia katiba, 'Los que firman con sangre', que se convierte en Al Morabitoon en 2013. Se cree que se instala en Libia en esa época, poco después de la operación Serval en el norte de Mali, que le dificulta la posibilidad de movimiento por la zona. Ha sido visto en Bengasi y en Derna y todos las pistas conducen a Libia como su nueva base de operaciones.

El país, a las puertas de convertirse en un estado fallido, es el entorno perfecto en el que se mueve Belmokhtar. El caos de Libia es el exponente del caos que gobierna en la región del Sahel, donde Europa está entrenando a 5.000 soldados malienses con mucha voluntad y poco armamento e incapaces de hacerse con el norte del país. En Libia, dos gobiernos distintos se disputan el poder mientras contrabandistas y traficantes se pasean por miles de kilómetros de fronteras sin control.

Hace años que Estados Unidos puso precio a la cabeza de Belmokhtar: 5 millones de dólares; la misma cantidad que ofrece ahora Estado Islámico por llevar su cadáver a los pies de Abu Bakr el Baghdadi.

Bajo la mirada de todos, su capacidad de movimiento está más limitada pero "dispone de conexiones en todo el Sahel y el Magreb y ya tiene vínculos locales en la problemática provincia de Fezzan, en el suroeste de Libia", afirma Ould Salem.

Investigadores y servicios de inteligencia de medio mundo creen que su reaparición, como ya ha hecho en el pasado, a lo grande, podría ser sólo cuestión de tiempo.

Sigue a Elena González en Twitter: @ElenaGlez_