La guía Noisey a...

La guía Noisey para entrarle a Laurent Garnier

De ser el camarero de la embajada francesa en Londres a convertirse en uno de los artistas más revolucionarios en la historia de la música electrónica. Merci beaucoup, monsieur​ Garnier.

por Cristian Cope
09 Noviembre 2018, 7:07am

Foto por Jacob Khrist.

Para conmemorar su primer cuarto de siglo por todo lo alto, el festival Sónar ha decidido complacer al público latinoamericana con uno de los artistas más revolucionarios de todos los tiempos: Laurent Garnier.

El veterano DJ, productor y pionero francés regresa a México el 15 de noviembre después de casi diez años de ausencia, en una noche que lleva por nombre A Taste Of Sónar, un pequeño abrebocas a la esperada primera edición de Sónar México agendada para 2019. Asimismo, Garnier visitará por primera vez Colombia en la cuarta edición del Sónar Bogotá, festival donde se estará presentando junto a conocidos nombres como Kobosil, Benjamin Damage y Vitalic.

"Los jugadores pasan, las instituciones quedan", dice el famoso dicho futbolero. Tal vez esa sea la mejor analogía para describir al grand seigneur del techno galo, el DJ que logró revolucionar todos los cánones de la música electrónica concebida en territorio francés. Si Jeff Mills y Richie Hawtin lograron encender la chispa del techno en el continente americano, al otro lado del Atlántico, Laurent Garnier se encargó de esparcir la llama por todo Europa, afianzándose como una de las figuras más influyentes del género en toda la región, y convirtiéndose en el padrino indiscutido de la escena techno francesa.

Y es que este título no es en vano: Garnier pasó de ser el joven camarero de la embajada francesa en Londres, a convertirse en uno de los residentes del mítico club de Manchester The Hacienda. Inspirado por la naciente ola del acid y Detroit techno en Inglaterra, decide regresar a París para convencer a Christian Paulet, director del Rex Club, de convertir el lugar de rock –en aquel entonces– en un club de música electrónica. A raíz de dicha decisión, Rex Club se convertiría en la meca por excelencia de la electrónica francesa, albergando en sus paredes noches tan memorables como la primera visita de Underground Resistance al país galo, y nombres emergentes como DJ Deep, Daft Punk y Justice. Así que, si existe alguien a la que gran parte de la industria musical de Francia le deba la vida misma, es –sin duda alguna– monsieur Garnier.

Por historias como estas es que decidimos armar una pequeña guía para todo aquel a quien le es ajeno el valioso legado de Laurent Garnier. A través de sus múltiples facetas, trataremos de explicar brevemente la historia de un humilde DJ francés que logró erigir una de las escenas más fértiles en la historia de la música electrónica contemporánea.

DJ Pedro conquista The Hacienda

Para los no conocedores, la explicación es simple: The Hacienda puede ser el club electrónico más importante en la historia del Reino Unido. Fue allí donde las semillas del acid house y la cultura rave crecieron hasta convertirse en el insumo que hoy en día pone a bailar a millones de personas alrededor del planeta.

Allí, en 1987, el DJ residente Mike Pickering decidió confiar en un joven pero entusiasta francés llamado Laurent Garnier, quien elegiría el seudónimo de DJ Pedro como nombre debutante. Motivado por la creciente ola de acid house que invadió la capital inglesa a finales de los ochenta, además del condimento futurista que de a poco llegaba de la surreal Detroit estadounidense, DJ Pedro rápidamente supo ganarse el aprecio de los ravers londinenses con mezclas impolutas y selecciones musicales propias de un digger de antaño.

"Crispy Bacon" y el inicio de una era

Luego de una próspera travesía por territorio inglés, Garnier decide regresar a su natal Francia al comenzar la década de los noventa, para instaurar una movida local propia que girara en torno a los mismos ingredientes que tanto lo enamoraron en Londres y Manchester. Además de encender la chispa electrónica en Rex Club con sus famosas fiestas Wake Up por más de tres años, Garnier resuelve sumergirse de lleno en el mundo de la producción.

Tras lanzar un álbum en conjunto con Mix Master Doody titulado French Connection en FNAC, sello francés donde también lanzó su primer puñado de EPs, Garnier decide que es hora de cocinar en su propia casa. De esta manera nace F Communications, el sello que fundó junto a su amigo Eric Morand en el año 1994, y que rápidamente se convertiría en la casa matriz de sus trabajos más icónicos.

El primero de ellos, su álbum debut en solitario: Shot in the dark, el primer acercamiento en propiedad de Laurent Garnier al techno. Un par de años después, en un abril de 1997, Garnier revelaría su segundo álbum de estudio, 30, el cual traería consigo uno de los tracks más emblemáticos en la historia del techno: "Crispy Bacon". Para el francés, hubo un antes y un después de este tema. Para la generación electrónica de los noventa, "Crispy Bacon" se convirtió en su droga catalizadora predilecta, capaz de hacerlos sentir como los reyes inmortales del universo. Una nueva era había llegado.

Choice y la torre Eiffel del acid

Un par de años antes del boom mediático causado por "Crispy Bacon", Laurent Garnier ya había anotado su primer gol mundialista como productor. Con la ayuda de Didier Delesalle aka Shazz, y del ingeniero de sonido Ludovic Navarre, Garnier conformó un trío colaborativo que llevaría por nombre Choice. A través de Fragile Records –subsello de Transmat, el sello dirigido por Derrick May–, Choice lanzaría en 1993 el track "Acid Eiffel", una verdadera joya del acid techno sazonado a la 303.

Inspirado por las líneas de bajo acidosas de tracks precursores como "The Final Frontier" de Underground Resistance, Garnier y compañía decidieron usar el monumento más representativo de París como musa para crear uno de los viajes lisérgicos más preciosos que ha parido el techno en todas su historia.

Unreasonable Behaviour y el hombre con la cara roja

Para los seguidores más puristas de Garnier, solo hay una verdad absoluta: Unreasonable Behaviour es su obra magna. Lanzado en el año 2000 y compuesto por doce tracks, este trabajo resume la increíble capacidad de Garnier para tomar matices de distintos géneros y moldearlos a su antojo, logrando nuevas y melancólicas interpretaciones que endulzan los oídos de todo aquel que las escuche.

El ejemplo más claro de esto es "The Man with the Red Face", una especie de neo-jazz electrónico timoneado por un lujurioso saxofón que con el pasar de los años se ha posicionado como uno de los himnos atemporales de fiestas, clubes y festivales a lo largo del planeta. "Communications from the lab", por su parte, se siente como una fórmula química compuesta por componentes del downtempo, el IDM y los breaks, todo sintetizado en una cápsula tan siniestra y tan radiante a la vez. Definitivamente, Monsieur Garnier en su mejor etapa.

The Cloud Making Machine y un nuevo comienzo

La máquina de hacer nubes. Esta es la traducción del nombre del cuarto trabajo en largo de Laurent Garnier, lanzado en 2005 por su propio F Communications. Tras pasar años siendo el exponente por excelencia del techno en Francia, y con la buena recepción que obtuvo su elegante Unreasonable Behaviour, Garnier sintió la necesidad de volver a romper esquemas y liberar de una vez por todas su lado más experimental. Es así como en The Cloud Making Machine se olvida de los esbozos tradicionales del techno y el house para sumergirse en las aguas mansas del jazz y la música clásica.

Compuesto por diez cortes, el trabajo nos muestra a un Garnier mucho más silencioso y crudo, con experimentos sónicos que levitan por los aires más bohemios y enamoradizos. Tracks como "Barbiturik Blues" y "Huis Clos" fácilmente pueden acompañar la cena más romántica junto al amor de tu vida. El grand seigneur del techno también puede enamorar.

Salsa, merengue y música brasileña: Latinoamérica dice presente

Un par de días antes de su esperado debut en el Sónar Bogotá, tuvimos la oportunidad de charlar con Laurent Garnier sobre su conexión con la música oriunda de nuestra América Latina. Esto fue lo que nos dijo:

Siempre he sido una persona bastante curiosa, inclusive antes de que llegara al techno. Así que he estado escuchando música desde que era un simple niño. En Francia, tenemos la fortuna de crecer escuchando muchas clases de músicas: la música brasileña, por ejemplo. En Francia tenemos una comunidad brasileña bastante grande, al igual que la africana, entonces los que crecimos en los suburbios de París crecimos con ese tipo de música. Allí también es fácil encontrar muchos clubes latinos donde ponen salsa todo el tiempo.

Seguro tú lo sabes, pero he estado trabajando en Radio Nova por más de 15 años. Radio Nova siempre se ha caracterizado por su música multicultural. Además del gran amor que le tengo al techno, siempre he estado escuchando, comprando y tocando estilos de música totalmente alejados al techno. Mucha gente no lo sabes, pero por lo menos cinco o seis veces al año toco bajo un alias llamado DJ Jean Bon –que traduce DJ Jamón–, y toco de todo menos techno. Pongo salsa, merengue, reggae brasileño, afrobeat africano… así es que trato de rendir tributo a la linda música de Latinoamérica y Africa. Sin duda alguna, el tema que más me gusta es "El ratón", de Los Invasores de Panamá.

Innervisions, 50 Weapons y un legado que busca no desfallecer

A lo largo de esta última década, luego de años enteros siendo una leyenda viva de la electrónica contemporánea, Laurent Garnier ha tratado de mantener vigente su legado al participar en proyectos ligados a varios de los sellos más relevantes del circuito actual. Innervisions, Crosstown Rebels, 50 Weapons, MCDE y Kompakt han sido algunos de los sellos que han acogido al veterano francés, permitiéndole maniobrar su versatilidad con plena libertad.

Los resultados pueden ser discutibles, más cuando se trata de una figura que le ha aportado positivamente, desde cualquier arista posible, a una música universal como la electrónica. Con más de 50 años vividos, Laurent Garnier sigue haciendo bailar a miles de seguidores alrededor del mundo. Y aunque sus producciones ya no cuentan con el mismo realismo mágico de antes, el solo hecho de verlo en una cabina todavía provoca una vívida veneración por el bello arte de ser DJ.

Merci beaucoup, monsieur Garnier.

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