'No podemos salvarlos por siempre': un día en el Mediterráneo con los rescatistas de MSF

Cada día, decenas de personas salen de su país huyendo de la violencia, pero muchas veces lo que les espera es peor. Cerca de 83.000 migrantes han entrado a Europa por mar este año. VICE News acompañó a Médicos sin Fronteras en un día de trabajo.

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26 junio 2017, 11:43pm

Imagen vía Rossalyn Warren/VICE News

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***Todas las fotografías fueron tomadas por Rossalyn Warren.

Los walkie-talkies comenzaron a sonar cerca de las 4:30 de la madrugada. "Miembros de MSF a cubierta. Miembros de MSF a cubierta".

La mayoría del equipo de Médico Sin Fronteras (MSF) aún estaba durmiendo, y desde 2015 ha estado realizando operaciones de rescate. En cuestión de cinco minutos, los miembros ya estaban en cubierta, usando botas, cascos y chalecos salvavidas, listos para ayudar.

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El mar aún estaba en movimiento y el cielo seguía oscuro durante las primeras horas de este día de junio, pero el equipo de rescatistas se dirigía ya hacia el horizonte, donde habían ubicado algo a la distancia: se trataba de un bote con migrantes. Después de 40 minutos, la nave de MSF había alcanzado una embarcación más pequeña, y uno a uno, los pasajeros fueron rescatados y traídos a bordo. Una mujer embarazada temblorosa, sin aliento y empapada fue envuelta en una manta isotérmica por uno de los médicos.

Se trata de una escena que se ha repetido incontables veces en los últimos años: refugiados y migrantes que se aventuran al mar en botes raquíticos desde África son rescatados por embarcaciones y llevados hasta Europa, si es que son afortunados. Y los números parecen no descender, de acuerdo con la Agencia de Migración de Naciones Unidas, ya que cerca de 83.000 migrantes y refugiados han entrado a Europa por mar este año, de los cuales más de 70.000 entran por Italia.

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Mientras el aumento de la temperatura anima cada vez a más migrantes a llegar hasta Europa a través de botes, grupos como Médicos Sin Fronteras que operan en embarcaciones se ven bajo ataque de diferentes frentes. Rescatistas son acusados de pagar a los traficantes por llevarles a la gente, reciben ataques de la guardia costera libia y son el blanco de algunos europeos de extrema derecha, quienes los atacan cuando intentan ayudar a los migrantes.

La ruta de Libia e Italia sigue siendo traicionera. En internet siguen circulando imágenes de cuerpos sin vida en la costa libia. El mes pasado, un video mostraba el rescate de una lancha que se consumía en llamas mientras cargaba migrantes.

En lo que va del año, al menos 1.990 migrantes y refugiados murieron tratando de cruzar el Mediterráneo, el doble de lo que se registró el año pasado. La directora ejecutiva de MSF en Reino Unido, Vickie Hawkins, se ha referido al Mediterráneo como un "cementerio gigante".

Casi todos los migrantes y refugiados deben llegar a Libia. Después de que logran llegar al país, deben esperar a que haya un bote disponible. Mientras hacen eso, muchos son víctimas de tortura, privados de comida e incluso pueden llegar a ser vendidos como esclavos en subastas.

Un vocero de la agencia de migración de Naciones Unidas dijo recientemente al diario inglés The Guardian que la mayoría de la gente que intenta llegar a Europa son africanos subsaharianos negros. "Hay menos interés y empatía hacia ellos, comparados con los que provienen de Siria".

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Por su parte, Italia y otras ONGs están haciendo la mayor parte de los rescates, mientras que otras autoridades y políticos en ambos lados de la ruta sólo parecen aumentar las hostilidades. Cada vez que organizaciones como Médicos Sin Fronteras se acercan a las costas de Libia para tratar de salvar más vidas, líderes y agencias los acusan de estimular que la gente siga arriesgándose a emprender el viaje, además de animar a los traficantes de personas, un evento clasificado como "tóxico" por algunos investigadores.

A principios de este mes, el alcalde de Roma pidió un bloqueo para la llegada de migrantes a la ciudad, mientras que un fiscal en jefe de Sicilia aseguró que las asociaciones de caridad se estaban aprovechando de la crisis al trabajar con los traficantes.

La extrema derecha en Europa ha transformado su activismo en contra de los refugiados en acciones. En mayo, un grupo intentó bloquear un barco de Médicos Sin Fronteras para que no entrara al puerto en Sicilia. Algunos grupos incluso han logrado reunir 73.000 euros para pagar botes que impidan a las embarcaciones caritativas hacer su trabajo, declarándolos "enemigos de Europa".

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El barco que MSF logró rescatar representa apenas una pequeña parte de los motivos que tiene la gente para dejar su país de origen. La mayoría de quienes viajaban a bordo provenían de países como Nigeria y Costa de Marfil, aunque también había migrantes de Bangladesh, Marruecos y Siria. La mayoría eran hombres, aunque también había mujeres y niños.

Algunos de ellos estaban huyendo de la persecución y la violencia. Otros simplemente esperaban poder encontrar un trabajo en Europa para poder enviar algo de dinero a casa. También dijeron estar aterrados por el viaje que les esperaba, otros simplemente lo aceptaron; sin embargo, todos parecen tener algo en común: todos se habían resignado a la posibilidad de morir.

Alrededor de las 11 de la noche, la tripulación de MSF había estado operando durante 18 horas y ya estaban listos para terminar su día. Pero entonces otra embarcación fue avistada, sólo que con 900 personas a bordo, y aunque el equipo de rescatistas no estaba seguro de contar con todo lo necesario para enfrentar otra operación, siguieron adelante.

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Dos mujeres fueron rescatadas en medio de gritos, ya que la fuga de combustible y la sal del agua había quemado sus piernas.

Eran ya casi las 12 del día siguiente cuando el bote se encaminó a Lampedusa, una pequeña isla que está en ruta a Sicilia, debido a que una mujer estaba inconsciente.

Durante el último día de viaje hacia las costas italianas, enormes olas golpeaban el bote. La gente vomitaba en bolsas, mientras que otros intentaban descansar, cubriéndose el rostro con cobertores para protegerse del sol. Finalmente lograron llegar a Europa, donde les espera un futuro incierto.

'Muchos morirán de forma lenta en Europa'.

Y aunque el equipo de MSF estaba exhausto por las operaciones de rescate, reconocen que su trabajo no es una solución a la crisis actual en la región.

"En este momento, ahora, necesitamos realizar estos rescates", dijo un mediador. "Pero no podemos hacerlo para siempre... Los salvamos por ahora, evitamos que mueran de forma rápida. Pero su miseria no desaparece. La mitad terminará quizá en refugios, la otra mitad en la calle. Muchos morirán de forma lenta en Europa".

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