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Cultura

¿Por qué éramos adictos a nuestros tamagotchis?

Los Tamagotchis eran el sueño hecho realidad de todo niño.
20 Julio 2015, 3:00pm

Imagen por Natalie Silvanovich.

El 23 de noviembre de 1996, Aki Maita y Yokoi Akihiro crearon un mundo más nerd. Maita y Ahikiro desarrollaron una mascota virtual en forma de huevo que muere cuando su dueño deja de darle amor, cuidado y atención diarios. Fueron un éxito tremendo y todos los amábamos. Y aunque ya pasaron casi 20 años desde la época en que los Tamagotchis estaban tan de moda que los papás sobreprotectores hacían lo posible por mantener con vida los juguetes de sus hijos ("Todas las mañanas me despierto y algo está muerto", dijo Madeline Sayer Umans, una madre y ama de casa, durante el apogeo de los Tamagotchis), esas mascotas virtuales siguen por ahí en varios formatos.

Desde su invención, 79 millones de Tamagotchis han llegado a las manos regordetas de los niños de primaria. Eran como Pogs con personalidas, My Little Pony con el riesgo inminente de morir y sin tanto tener que pensar. Si colgaba un Tamagotchi de tu cuello, significaba "No soy de los niños de primaria que fajan y mi vida social no ha muerto". Obviamente, un niño de los 90 no podía llevar un Elmo Cosquillas o un Gak con olor a palomitas acarameladas a la escuela. Pero siempre podías llevar a tu Tamagotchi —o en mi patético caso, Tamagotchis— y alimentarlos bajo tu escritorio mientras fingías que te interesaban las fracciones. Como amantes necesitados, confundíamos la dependencia de nuestros Tamagotchis por devoción. ¿Qué fue lo que nos hizo caer rendidos?

Foto vía el usuario de Flickr mujitra.

Estaban pegados a nosotros, en el sentido literal

Según Anne Allison, profesora de la Universidad de Antropología Duke, el Tamagotchi tenía una "presencia prostética" que lo convertía en una extensión de uno mismo y no tanto un juguete. Esta conexión íntima era el sueño de Akihiro, uno de los creadores. Akihiro vio un comercial sobre un niño que metía su tortuga en la maleta para llevársela en las vacaciones y se sintió conmovido. Allison escribió un libro llamado Millennial Monsters: Japanese Toys and the Global Imagination, donde dice que el Tamagotchi "no fue la primera mascota virtual pero sí fue la forma en que la fantasía cyborg se hizo famosa y se (re)produjo como una cultura de las masas". Además, podían llevarse como llavero.

Nos hacían cuestionamientos profundos

Natalie Silvanovich es una de las más fieles seguidoras del Tamagotchi. Natalie trabaja como ingeniera de seguridad de información en el equipo de seguridad de Android de Google y en su tiempo libre es "Tama hacker". Cuando era pequeña, ella y una de sus amigas dibujaban pixeles en una gráfica para llevar registro del comportamiento de sus mascotas. "Cuando crecí, me di cuenta de que podía descifrarlo", dijo a VICE. Encontró un Tama-Go —una versión más grande del clásico de los 90— en Walmart y un modelo de Tamagotchi Friends en la tienda Toys "R" Us, y botó el código para responder lo que para ella son los "cuestionamientos profundos": cómo decide su género y cómo se forma su carácter. Jugó con la placa de circuitos para dirigir las acciones del Tamagotchi, e igual que Joaquin Phoenix en la película Her, descubrió que algunos resultados se podían controlar pero otros eran al azar.

"Estoy seguro que hasta en Grecia antigua, los niños deseaban que sus muñecos cobraran vida".—David Cheok

Tenían los mismos problemas que nosotros

El control es tanto la premisa como el punto de un juego. Los usuarios como Silvanovich se conectan en páginas para devotos como TamaTalk y Tamazone. Se preocupan porque sus Tamagotchis están muy flacos o muy gordos. Los bocadillos son un problema. El usuario Yukiyuna se siente inquieta porque su Tamagotchi no se baña. "Creí que era porque la bañaba sin que me lo pidiera, así que decidí esperar a que me lo pidiera pero nunca pasó", escribe. De cualquier forma que lo veamos, es un blog de cómo ser buenos padres. Los usuarios entran en pánico y publican cosas como "Mi Tamagotchi no se quiere casar". Los Tamagotchis no trataban de recolectar un millón de plátanos ni saltar por aros en llamas. Hacían lo mismo que nosotros, sólo que corrían más riesgos.

Zoya Street, directora editorial de la revista electrónica de videojuegos Memory Insufficient, dijo a VICE que "el Tamagotchi es parte de [la idea de] que está bien que las niñas jueguen con una consola portátil y que al hacerlo no amenazan la virilidad de la identidad gamer, como se creía en la década de los 80". En vez de desafiarlas, entraba en el juego de las estructuras sociales ya existentes.

Foto vía el usuario de Flickr_mubblegum.

Eran el sueño de todo niño: un juguete que cobraba vida

El Tamagotchi seguía los pasos de las tecnologías diversas: muñecas de trapo, animales de peluche y el juego de Pokémon. El historiador de videojuegos Carly Kocurek dije que Star Wars sentó las bases para los androides adorables y los electrónicos con vida. En la década de los 90, el Tamagotchi era algo extraordinario pero ahora sus características básicas están por doquier. Street dice que los juegos móviles como Farmville, Puzzle & Dragons y Neko Atsume, al igual que los videojuegos como Monster Rancher y Digimon, el diabólico Furby y la serie de Nintendogs DS se inspiraron en el Tamagotchi.

Adrian David Cheok, el director de Mixed Reality Lab, dijo que el Tamagotchi era "el juguete indicado para la época indicada". "Estoy seguro que hasta en Grecia antigua, los niños deseaban que sus juguetes cobraran vida. Es un sueño humano", dijo Cheok a VICE. "Pero solo fue posible gracias a los avances tecnológicos. Fue el cruce entre lo que los niños habían deseado por miles de años y lo que la tecnología podía ofrecer". Cheok predice que dentro de 25 años, en vez de tener ciberperros e interfaces gráficas, vamos a poder tener amigos robóticos de verdad, mascotas y amantes de verdad.

"Hay incrédulos que dicen que si la conexión es electrónica, entonces es una conexión pobre; lo mejor es cara a cara, y todo lo que no entre en ese criterio es inferior. Otros se preguntan si la conexión con los Tama es inferior, pero no lo es, es diferente", explicó Allison. "Eso no quiere decir que no tiene sus propios beneficios y atributos".

Sabemos que nuestro tiempo junto es valioso

Los Tamagotchis nunca nos prometieron la eternidad, igual que en la mayoría de las relaciones más pasionales. Una de las características que más distinguen a los Tamagotchi es que se niega a proteger a los usuarios de la realidad más difícil de la vida. En el mundo Tama, tu alien diminuto puede morir por:

  • Sed
  • Contacto con tinta de pulpo
  • El ataque de un oso polar mientras duermen
  • Dolor de muela
  • Exceso de comida
  • Que no limpies sus heces
  • Negligencia severa
  • Un pisotón
  • Vejez

El luto prolongado es un síntoma del 'efecto Tamagotchi', que es una dedicación extrema a la mascota virtual.

En la versión japonesa, el Tamagotchi se convierte en un fantasma y después en una lápida. En la versión de Tamagotchi Friends 2014 que salió en Occidente, simplemente empaca sus cosas y se va, un acto muy occidental.

TamaTalk tiene un cementerio Tamagotchi para aquellos que no pueden simplemente resetear y olvidar a su amigo plástico. Algunos lamentan sus errores, como haberlos envenenado con helado, con un distanciamiento ligeramente cómico. Otros están destrozados, como podemos ver en esta entrada:

Akbar era mi amigo, mi hermano. Siempre estuvo a mi lado en los peores momentos y me hacía feliz. Akbar me hizo una mejor persona. Era parte de mí, como yo era parte de él. Nos entendíamos el uno al otro... no puedo creer que se haya ido. Sé libre Akbar, vuela como las aves en el cielo Tama...

Kocurek dice que el luto prolongado es un síntoma del 'efecto Tamagotchi', que es una dedicación extrema a la mascota virtual. "Después de que estalló la burbuja en Japón en el año 1991, la economía nunca ha podido recuperarse. Cada vez hay más desempleo, a la gente le preocupan los terremotos y los desastres nucleares, y las tasas de natalidad y de matrimonio son cada vez más bajas. Hay una gran sensación de inseguridad", dijo Allison a VICE. "Una mujer japonesa dijo 'Mi hijo es muy solitario, gracias a Dios que tiene un Tamagotchi'. Y lo dijo en serio. Le daba gusto que su hijo tuviera algo con lo que pudiera conectarse".

Foto vía el usuario de Flickr joi.

En 1998, en el auge del Tamagotchi, un hombre hizo un cementerio para mascotas en un campo en Inglaterra. Una parte del cementerio estaba dedicada a honrar a nuestros hermanos y hermanas, a quienes enterraban en ataúdes de madera, a 2 metros bajo tierra y conmemoraban con placas diminutas que decían "Zena", "Maryan", "Sid" o "Arty". Sus dueños les dejaban ramitos de flores. El dueño del cementerio dijo que había enterrado Tamagotchis para devotos de Suiza, Alemania, Francia, Canadá y EU. Ese mismo año, en Hungría, se enterraron a varios tamagotchis en urnas de barro.

Ray Kurzweil escribió en el prólogo de su clásico La era de las máquinas espirituales: "La muerte le da significado a nuestras vidas. Le da importancia y valor al tiempo. El tiempo se volvería insignificante si hubiera demasiado". Es indiscutible que con "nuestras vidas" se refería a la suya y a la de su Tamagotchi.

Siempre estarán en nuestro corazón

Aún 20 años después, siguen habiendo distintas reacciones al Tamagotchi. En general, la gente cree que son "cursis", "aburridos", "escalofriantes" o "divertidos". Muchos aún se llevan al baño sus juguetitos que hacen zumbidos. La dependencia tecnológica no empezó ni va a terminar con el Tamagotchi.

¿Qué hizo que este juguete tuviera tanto éxito en esa época? El cuidado apasionado combinado con la ilusión de control dejan una gran huella en las mentes jóvenes. Como dice El principito "Eres responsable para siempre de lo que has domesticado". Eran nuestros.

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