Salud

Arrepentirse de terminar una relación es una experiencia humana común e importante

Un viejo británico admitió que pensaba en su novia de secundaria todos los días, incluso a pesar de estar casado con otra mujer y tener hijos adultos.
PL
traducido por Paola Llinás
10 Enero 2019, 11:30pm
Hombre en la oscuridad frotando sus ojos de forma solemne.
Simon Josefsson / EyeEm/ Getty Images 

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Cada vez que el ex de Jane sube algo a Facebook —mostrando fotos de su adorable familia y su blanca y reluciente sonrisa que no ha cambiado desde secundaria— ella siente que su estómago se retuerce, como si vislumbrara una mejor vida que pudo haber tenido.

Ambos están en sus cuarenta. Él tiene una esposa, un hijo, hijastros, y una vida doméstica resuelta. Jane (un seudónimo) es una mamá soltera con una hija y sin ningún rato libre. "Trabajo; voy a la escuela", dice. "Ni siquiera tengo tiempo para tomar un café con alguien. Cuando pienso en él, me siento perdida". Los dos crecieron en una pequeña ciudad en Pensilvania y salieron por cuatro años. Él era un jugador de fútbol americano, íntegro, capaz, y comprometido con su familia. "Ellos tenían cenas con espaguetis todos los domingos en la noche", recuerda Jane. "Él sabía cocinar. Él podía cambiar su propio aceite. Él hacía todo DIY".

Él obtuvo una beca en una universidad de prestigio en otro estado, pero ella lo convenció de ir a una universidad cerca de donde planeaba estudiar, para que pudieran permanecer juntos. Jane tenía un antiguo crush por el hermano de un amigo cercano y cuando él estuvo soltero, ella dejó al práctico y apuesto jugador de fútbol para estar con él. Admite que fue una decisión juvenil e impulsiva.

Después de eso, la vida romántica de Jane se desarrolló como una serie de canciones tristes: su novio murió joven a causa del linfoma de Hodgkin. Intentó volver con su ex, pero él ya estaba con alguien nuevo—y estaba algo rancio porque ella lo había abandonado. Se casó dos veces, a los 23 y a los 31. Ambos matrimonios terminaron en divorcio.

"Todas las cosas que no he tenido en una relación, creo que pude haberlas tenido con él", dice Jane. "Conectamos en maneras en las que no he conectado con nadie más. Creo que tendríamos un jardín, una casa, hijos". Se imagina su vida juntos reducida a labores domésticas —las cuales repartirían equitativamente— y piensa en él casi día de por medio, o cada vez que aparece en Facebook.

Según psicólogos, el arrepentimiento por las relaciones que se terminaron es más intenso y más común que otras formas de arrepentimiento. "La mayoría de personas han tenido múltiples relaciones para cuando tienen 30 años", dice Craig Eric Morris, un antropólogo de la Universidad Binghamton quien ha estudiado el dolor del fin de una relación. En promedio, una de esas relaciones "fue lo suficientemente intensa que tuvo un efecto en la habilidad de continuar con la vida normalmente. Todo el mundo ha tenido una ruptura realmente mala".

En uno de los estudios de Morris, más del 90 por ciento de los entrevistados presentaba trauma tanto emocional —como la ira, la depresión, y la ansiedad— como angustia física como náuseas, insomnio y pérdida de peso a causa de una ruptura. En un estudio que incluyó participantes mayores, encontró que la melancolía y nostalgia a largo plazo a causa de romances fallidos no era extraña, sino que era un fenómeno que principalmente se desarrollaba entre los hombres.

La investigación de Morris evidencia que quien inició la ruptura siente menos dolor que quien fue abandonado, pero ambos suelen sentir aflicción y arrepentimiento por la forma en que se desenvolvió la relación, usualmente en cronologías diferentes. "La persona que inicia la ruptura obtiene una ventaja inicial", dice Morris, y puede que se lamente por la relación en silencio durante lo que ambos recordarán como sus últimos días juntos.

De acuerdo con un estudio de 2011, realizado principalmente por investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, las relaciones son el centro del arrepentimiento profundo de una manera más común que otras dificultades de la vida. Los investigadores le preguntaron a una muestra significativa de estadounidenses sobre su arrepentimiento más notable. Más se refirieron a arrepentimientos relacionados con el romance (19 por ciento), que a los relacionados con cualquier otra área de la vida, incluyendo familia (17 por ciento), educación (14 por ciento), y carrera (14 por ciento), y finanzas (10 por ciento).

Amy Summerville es la directora del Regret Lab de la Universidad de Miami, una unidad de estudios sobre los pensamientos de "lo que pudo haber sido" y sus efectos. Estos "qué pasaría si" son conocidos en los estudios psicológicos como "pensamiento contrafactual". "Es cuando uno piensa que las cosas pudieron haber sido mejores y los caminos que pudieron tomar las cosas y los factores relacionados con eso", dice Summerville.

Ella dice que las rupturas tienen tres cualidades de arrepentimientos que son sentidas de manera profunda y sobre las cuales se reflexiona de manera frecuente. En primer lugar, las personas tienden a elaborar sobre las pérdidas de reputación social y aceptación, desde amistades destrozadas hasta pérdidas de trabajo. "Los individuos tienden a arrepentirse de cualquier cosa que será una amenaza a ese sentimiento de pertenencia", dice Summerville. La asociaciones románticas son una fuente clave de esa necesidad básica psico-social.

En segundo lugar, las personas, naturalmente, son más propensas a arrepentirse de circunstancias sobre las cuales tenían algún control. Los accidentes extraños o los resultados del comportamiento de otros no suelen generar tanto remordimiento como las acciones e inacciones propias de uno. En una relación, las partes se comprometen a una larga serie de decisiones. "Tenemos mucha agencia y control", dice Summerville. Y hay consecuencias a esas decisiones, que llevan hasta la ruptura y terminación de la relación. Esto hace que las acciones en una relación romántica sean más lamentables que los patrones de comportamiento similares de una relación familiar. "Mi hermano no va a dejar de ser mi hermano a causa de la manera en que me comporté", agrega Summerville.

Por último, las personas frecuentemente se lamentan por dudas relacionadas con temas y dificultades recurrentes, dice Summerville. Puede que uno se arrepienta de haber sido un malcriado y una fuente de preocupación para sus padres cuando era un adolescente, pero ese arrepentimiento es silenciado una vez uno es un adulto y ha avanzado a un tipo diferente de relación con ellos y a hábitos nuevos y más maduros. Pero para la mayoría de personas, una vida amorosa es un esfuerzo continuo—bien sea para encontrar una pareja o para perdurar y ser feliz con su pareja actual. Cuando uno pasa por una mala racha, puede sentirse tentado a remontar sus circunstancias al "que se escapó"—o a una versión idealizada de esa persona.

Combina los tres factores —pertenencia social, agencia/control, y lucha continua— y obtendrás un caldo de cultivo de pensamiento arrepentido. En 2015, Morris y su colaboradora Emily Roman, de la University College London, publicaron un gran estudio de adultos de todas las edades—con un porcentaje representativo de población de hombres y mujeres gay—y su respuesta al dolor post-relación. Estaba pensado para sobreponerse a una carencia común de investigación sobre rupturas amorosas; los académicos suelen realizar encuestas a estudiantes universitarios, el fruto fácil y al alcance de la academia. Esta encuesta involucró a 5.705 participantes en 96 países con una edad media de 27 años.

De nuevo, el dolor emocional y psicosomático fue universal inmediatamente después de la ruptura. Pero cuando los investigadores discutieron el proceso de sanación y el impacto a largo plazo con los participantes, hubo una diferencia marcada entre los géneros. Las mujeres tendían a reflexionar y avanzar. "Las mujeres reportaron que hablaron con amigos y familia y religiosos", dice Morris. "Muchas dirán, 'Fue hace mucho tiempo' y, 'Esto fue lo que aprendí de ello'".

Añade, "Las mujeres nunca dicen, 'Ese fue el hombre más importante de mi vida y nunca he hecho las paces con eso'". Morris dice que está hablando en generalidades. (Evidentemente nunca habló con Jane—o con la cantante Adele). Pero las mujeres tienden a alejarse del arrepentimiento, eventualmente y luego por completo.

Cuando los investigadores hablaron con hombres, ellos solían estar mucho más arrepentidos y no usaban el mismo lenguaje que las mujeres. "Ningún hombre dijo, 'Ya lo superé. Soy una mejor persona por ello'", dice Morris. Especulaban y mencionaban usualmente a una pareja pasada como la mejor que tuvieron o como el punto donde debieron parar su búsqueda romántica—donde todo hubiera salido bien.

Algunos de los relatos eran extremos: un hombre perdió a su pareja a causa de otro hombre en un triángulo amoroso. Le dijo a Morris que tenía sueños frecuentes en los que era devorado por una sombra negra y especulaba que era una representación subconsciente de su rival romántico, que venía a consumir el resto de él, ya habiendo obtenido su otra mitad proverbial.

Un viejo británico admitió que pensaba en su novia de secundaria todos los días, incluso a pesar de que estaba casado con otra mujer y tenían hijos adultos. Admitió que fantaseaba con ella entrando nuevamente en su vida y dejando a su familia para estar con ella otra vez.

Morris especula que esto se debe a que tradicionalmente se espera de los hombres que inicien las relaciones y su habilidad para retener una pareja femenina ha sido asociada a otras capacidades, como a ser cabeza de familia y una persona de cierto estatus social, la pérdida duele más y es vista como más significante. "Se incrementa cuando tiene tantos significados sociales", dice.

Esta es otra razón por la que los hombres a quienes entrevistó estaban ansiosos por iniciar relaciones por despecho, piensa Morris. Es un regreso rápido al estatus social. Incluso después de observar tanto dolor proveniente de las relaciones, Morris dice que cree que la mayoría de personas superan con éxito sus rupturas amorosas—incluso quienes se aferran a algún tipo de arrepentimiento ¿El hombre británico que pensaba en su novia de la adolescencia? Morris dice que en general era feliz y que ese pensamiento no le causaba sufrimiento. Era de hecho una fantasía placentera.

Keith Markman, un profesor asociado de psicología de la Universidad de Ohio que se especializa en pensamiento contrafactual, dice que existe una distinción entre este y la lamentación, los pensamientos iracundos que "se entrometen en las mentes de las personas". Para el arrepentimiento romántico, las personas suelen tener pensamientos positivos, nostálgicos, que pueden ser parte de una visión saludable del amor. "Las personas suelen tener arrepentimiento falso después de que una relación sucede", dice Markman. "Su tono suele ser más melancólico, sentimental. Tienen un sentimiento distante de anhelo y nostalgia. Puede ser muy funcional".

Además de ayudar a las personas a no repetir los mismos errores en nuevas relaciones, el arrepentimiento romántico tiene el papel positivo de actuar como un recordatorio de lo que una relación puede ofrecer, dice. Las rupturas en sí mismas son "bastante fatales para todos", dice Morris, pero también son tan comunes que "debemos tener alguna forma para superarlas. Si no la tuviéramos no habrían tantas relaciones entre las personas".

El hecho de que las personas no dejan de salir para cuando tienen 30 años —un punto en el cual casi todo el mundo ha vivido una ruptura que devasta la psique, hiere el corazón y evoca a una canción de Morrisey— es prueba para él de que el arrepentimiento de las relaciones, por más significativo, es usualmente superado de alguna manera.