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Joan Fontcuberta: padre de la fotografía conceptual

El trabajo de Fontcuberta refleja su escepticismo frente a la realidad de la vida cotidiana y documenta un mundo que se encuentra entre lo verdadero y lo falso.

por Clara López
21 Febrero 2018, 8:00pm

Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), cambió el discurso de la fotografía como se conocía, con la práctica del fotomontaje cuestionó las técnicas convencionales, la verdad de los productos finales y su aceptación en la sociedad. Una de las principales fuentes de inspiración la encontró en el neo-dadaísmo, con la que añadió un toque de sensibilidad e imaginación absurda a la fotografía, y en el movimiento underground del cómic español, con la que exploró temáticas e ideas que no pasaban por la mente de los artistas y el público de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.

Con el paso del tiempo fue evolucionando en su discurso y tomó un rumbo más reflexivo y conceptual, ya no le bastaba jugar con lo que se considera real, comenzó a trabajar con un discurso más profundo que lo que se considera real y ficción. Para realizar sus obras no sólo se apoyó en el fotomontaje, incorporó instalaciones con las que se mofaba de su propia experiencia en sus estudios sobre la historia del arte, la veracidad de la naturaleza y cómo en la década de los setenta se consideraba evidencia la fotografía documental. Mientras estudiaba se dio cuenta de la imposición de conocimientos en la mente de los estudiantes, la información oficial que imparten en salones de clase –y en la vida cotidiana– lo hicieron reflexionar sobre la búsqueda de la verdad y las metáforas ocultas en los discursos artísticos y medios de comunicación.

Sus fotografías hacen una fuerte crítica mediante un juego continuo con el espectador, en el que él mostraba su trabajo y la contraparte se lo creía para demostrar cómo esta práctica artística se posiciona como un medio que pone en evidencia lo que es verdadero.

Con sus piezas logró generar dudas en la mente de cualquiera que las veía. Sus trabajos fotográficos lograron engañar a muchos, cómo es el caso del periodista español Iker Jiménez; en su programa “El Cuarto Milenio” exhibió el caso del astronauta Istochnikov y su desaparición en el espacio sin darse cuenta que la mayoría de la trama relatada fue un engaño de Fontcuberta.

Herbarium es uno de sus proyectos más conocidos. En la realización, Fontcuberta elaboró un tratado botánico que reunía y analizaba datos de plantas reales e inventadas que definió como pseudoplantas. Otra de sus series más famosas fue “Fauna”, en ella se hizo una “labor de rescate” del trabajo de un naturalista alemán desconocido llamado Hans Von Kubert, quién había descubierto nuevos animales; en este proyecto muestra fotografías con un aura fantasmal que demuestran como las ciencias naturales tienden a inventar historias y como no hay un conocimiento total sobre la naturaleza.

En su discurso sobre cómo la fotografía convierte la sociedad en una comunidad excesivamente crédula, crea una crónica de una supuesta Fundación Sputnik que buscaba divulgar el programa espacial de la Unión Soviética y narrar la tragedia del astronauta Ivan Istochnikov, quien se había perdido en el espacio. Con la fundación inventada creó una serie fotográfica documental que contenía imágenes del astronauta con su familia y todos los acontecimientos que lo llevaron a desaparecer. Todo el trabajo documental fue elaborado por Fontcuberta como el astronauta perdido y el nombre como la traducción más cercana al ruso de su nombre catalán.

Joan Fontcuberta siempre fue un partícipe activo del juego entre la realidad y la ficción. Con la ayuda de su cámara logró crear un viaje fotográfico para sus diferentes historias. La técnica peculiar de trabajar que mantuvo, logró dar nacimiento a la fotografía conceptual, con la que la mente del público es el papel principal que regala el concepto al fotógrafo y este, con solo unos cuantos objetos e imágenes, crea la obra a partir de esa idea original.

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