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Drogas

Los colombianos podrían estar consumiendo Flakka, o la droga zombie, sin saberlo

En 2018, el colectivo Échele Cabeza encontró Alpha-PVP, también llamado Flakka, en MDMA, 2CB y pastillas de éxtasis.

por Tania Tapia Jáuregui
22 Febrero 2019, 9:33pm

Imagen vía VICE News.

Artículo publicado por VICE Colombia.


En 2012, la noticia de que un hombre en Miami había atacado a otro en la calle y le había arrancado la cara a mordiscos fue la primera vez, y la peor forma, en que empezamos a conocer de una nueva droga que estaba circulando en la Florida. Algo que la policía de esa ciudad y los medios de comunicación llamaban “sales de baño”, y que presuntamente hacía que las personas se comportaran como “zombies”.

De ahí en adelante, las noticias y YouTube se empezaron a llenar de casos de gente con comportamientos erráticos, que supuestamente estaban bajo los efectos de esa nueva droga: personas sin control de sus cuerpos, a veces semidesnudos o haciendo cosas imposibles como soportar la descarga eléctrica de dos tasers sin efecto alguno.

Con el tiempo se empezó a hablar de Flakka, una droga sintética a la que se le atribuían esos comportamientos y que popularmente se empezó a conocer como la “droga zombie”.

Ahora, según Échele Cabeza, un colectivo colombiano que se dedica a informar acerca de drogas y nuevas tendencias de consumo, parece que Flakka es una sustancia que llegó a Colombia y que podría estar siendo consumida sin conocimiento. Según el último informe de esa organización, en varios festivales de música en los que Échele Cabeza tuvo presencia en 2018, se encontró Flakka en muestras de 2CB, MDMA y en pastillas de éxtasis.

Vamos por partes. Flakka es el nombre que se le ha dado popularmente a un estimulante sintético llamado Alpha-PVP que se ha venido usando con fines recreativos más o menos desde 2012. Pertenece al grupo químico de las catinonas —también conocidas como sales de baño— y a la familia de las fenetilaminas, como la mescalina. En esencia es un estimulante que al consumirse aumenta los niveles de dopamina en el cerebro, causando euforia y un estado de alerta intensa. También produce norepinefrina que aumenta la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea. Todo combinado lleva al cuerpo a un estado de excitación en el que la temperatura aumenta.

En dosis altas, el Alpha-PVP puede causar episodios de paranoia, alucinaciones y psicosis, lo que puede llevar a comportamientos violentos y extraños, y en ocasiones a lesiones autoinflingidas. Incluso se han reportado casos de muerte por Alpha-PVP.

No obstante, según Échele Cabeza, el riesgo mayor del Alpha-PVP —más allá de los mitos de la “droga zombie”— es el hecho de que se encuentre combinada con otras sustancias y la gente la consuma sin saber. “Normalmente, la gente no consume solamente el Alpha-PVP. Usualmente, cuando los comprimidos de éxtasis llevan el Alpha-PVP también tienen otro tipo de sustancias, como cafeína. La combinación de todas esas sustancias son las que causan mal viajes: intoxicaciones, sobreestimulación y se generan todas estas cosas en las que a veces se duermen algunas partes del cuerpo o no se pueden mover”, le dijeron a VICE fuentes de Échele Cabeza.

Entre los síntomas que algunos usuarios le han reportados a esa organización también están los ataques de pánico, el insomnio —a veces por días— y la comezón en el cuerpo que muchas veces, por el desespero, puede llevar a querer “arrancarse la piel” y, en últimas, a hacerse daño. En eso juegan un papel fundamental las propiedades alucinógenas de la droga —propias de las fenetilaminas—.

Aunque los comportamientos más erráticos por los que la droga se volvió popular parecen presentarse cuando se consume en altas dosis, es importante tener en cuenta que la Flakka, o Alpha-PVP, hace parte de los Research chemical: sustancias sintéticas relativamente nuevas que por su novedad aún no han sido suficientemente investigadas. Por esa razón, son sustancias que siguen representando un riesgo para los consumidores por no conocerse completamente sus efectos y riesgos.

Así que la próxima vez que compre su mercado de drogas, no está de más tratar de hacerlo con alguien de confianza e intentar testear los productos antes de metérselos por boca o nariz.