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guerras y conflictos

Este hombre está al frente de una milicia ortodoxa y no se pierde una sola guerra en el Este

Hablamos con Bratislav Zivkovic, líder de una milicia ultranacionalista serbia que ha combatido en Croacia, Bosnia, Kosovo y Ucrania. Explica sus vínculos con la Rusia de Putin y como Macedonia puede ser su próximo destino.

por Quique Badía
12 Julio 2016, 7:50am

Imagen vía Facebook.

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Los Balcanes han sufrido décadas de guerra prácticamente sin interrupciones. Fue en Sarajevo, de hecho, hoy Bosnia y Herzegovina, donde ocurrió el incidente que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Y en la década de los 90, de 1991 a 2001 — desde la secesión de Eslovenia hasta la insurgencia en la zona albanesa de la república de Macedonia — toda una generación se ha moldeado al calor de combates con motivaciones religiosas y nacionalista. Bratislav Zivkovic es parte de esta generación.

"La gente de los Balcanes no hemos conocido otra cosa que la guerra. Los serbios hemos luchado contra todo el mundo. Todas nuestras generaciones han estado en guerra. No hemos vivido una paz de más de 50 años en los Balcanes. Para nosotros es normal", afirma este combatiente cristiano ortodoxo de 40 años a VICE News.

Zivkovic se siente heredero de una antigua tradición de guerreros serbios que lucharon contra la dominación otomana: los hajduk y los uskok. La milicia de quién él toma el nombre, los chetniks, tiene sus orígenes a principios del siglo XX, cuando los serbios armaron a un grupo que daba apoyo a revolucionarios macedonios.

Tuvieron un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial, pero llegan hasta nuestros días en las sucesivas guerras balcánicas, tras sufrir la persecución del socialismo yugoslavo. Después de esas guerras los chetniks dejan de ser una organización armada para devenir un movimiento político ultranacionalista.

Pero en 2014, en la península de Crimea, un grupo capitaneado por Bratislav Zivkovic recupera este nombre para su milicia. Para él fueron y son la primera línea de combate del paneslavismo ortodoxo en los Balcanes, y hoy su mayor enemigo es el Islam.

Mira el documental de VICE News La ruleta rusa (dispatch 5) Veteranos serbios de guerra operando en Crimea — próximamente subtítulos en español:

A sus 16 años, este serbio nacido en una pequeña localidad de la Serbia central se enroló en las llamadas unidades de defensa territorial, que combatieron contra los musulmanes bosnios, según él, sin el apoyo del gobierno yugoslavo. Luego ingresó en la Sexagésima Tercera Brigada de Paracaidistas, un cuerpo de élite del ejército regular de Serbia. Con ellos combatió en Croacia, en Bosnia, y en Kosovo, al que refiere por su nombre de provincia anterior a su declaración unilateral de independencia: Kosovo y Metohija.

Luego vinieron las operaciones militares en las que ejercería en solitario la comandancia de su gente. Zivkovic reconoce a este medio haber estado con sus chetniks, además de en Crimea, en los territorios de la república secesionista de mayoría rusa de Lugansk, en Ucrania, y en varias zonas conflictivas de Rusia, y que hasta estuvo a punto de entrar en el Nagorno Karabaj cuando estallaron las hostilidades a gran escala entre este estado de facto de mayoría armenia y Azerbaiyán el pasado abril.

Él y sus hombres no pierden prácticamente ninguna oportunidad para entrar en combate. Bratislav Zivkovic está tratando de organizar junto al búlgaro Jivko Ivanov una hermandad ortodoxa con vínculos en Rusia, Grecia, Bulgaria, Serbia, Montenegro — que él llama Crno Gore y que se apresura a decir que también es Serbia — y en Armenia.

¿Pero quién paga la fiesta?

"En Ucrania había combatientes chechenos que cobraban una suma diaria muy por encima de la media del sueldo de Rusia", explica a VICE News Marta Ter, investigadora en el Observatorio Eurasia. Se refiere a los hombres de Ramzan Kadyrov que luchan junto a las tropas prorusas, el único presidente de una república en la Federación Rusa que tiene un ejército propio, al que lleva a combatir otras guerras previa remuneración.

La relación de este oligarca con Rusia es compleja: el año pasado emitió una orden que establecía que no podía entrar nadie de los servicios de seguridad rusos sin su permiso, y que si eso pasaba sus tropas tenían derecho a disparar a matar.

"Kadyrov actúa como el brazo armado de Putin. Condiciona su lealtad al pago de honorarios", añade Nicolás de Pedro, investigador del Barcelona Center for International Affairs (CIDOB) en el área post-soviética. Pero tanto Ter como de Pedro coinciden en la dificultad de demostrar que grupos como el de Zivkovic cobren del Kremlin.

Lo que nadie duda es que sin la ayuda del gobierno ruso no habría manera para ellos de entrar en países como Ucrania.

"Cuando entran en Lugansk o en Donetsk tienen luz verde del Kremlin, porque sino no podrían introducir sus efectivos. Entran por Rostov del Don y está todo supervisado y controlado por el Kremlin. Otra cosa es que luego tengan una cierta autonomía", apunta el investigador del CIDOB.

Bratislav Zivkovic, en el centro y ante la bandera, con sus chetniks. (Imagen vía Facebook).

Está de acuerdo con esta hipótesis Abel Riu, Máster en Política y Estudios Internacionales por la Universidad de Uppsala y miembro del Centro Delàs de Estudios para la Paz, quien matiza el carácter permanente de la autonomía de estas organizaciones.

"Que al principio estuviera más descentralizada la acción militar de los diferentes grupos es posible. Sobretodo los del Donbass. Pero ahora mismo me extrañaría que tuvieran algún tipo de autonomía operativa. Se ha centralizado muchísimo y a los que nos se cuadraron ante el nuevo mando o se los echó o se les hizo desaparecer directamente por vía civil o militar. Ha habido algunas ejecuciones sospechosas", sostiene Riu.

Las aportaciones de estos investigadores coinciden con las declaraciones de Bratislav Zivkovic cuando es preguntado por si recibe algún tipo de apoyo foráneo.

"Percibimos apoyo de nuestros hermanos para comprar los billetes para ir. Y cuando vamos a Rusia, nuestros hermanos cosacos nos ayudan a acceder a Ucrania y ahí tomamos armas para nuestras unidades", asegura el líder ultraortodoxo.

Los cosacos son un cuerpo que goza de un estatuto de fuerza auxiliar paramilitar bajo control estatal ruso. En Ucrania los cosacos proclamaron varias repúblicas, hecho que acarreó represalias de los propios separatistas rusos y acabó con su repliegue tras la correspondiente orden del Kremlin.

Aunque cabe decir que las simpatías de Bratislav Zivkovic hacia los Cosacos no son extensibles a los hombres de Kadyrov, hecho que denota que las motivaciones de su lucha son mucho más ideológicas que financieras.

"Yo no quiero a musulmanes cerca de mi. Entiendo a Rusia y que Putin y Kadyrov tengan buenas relaciones, pero yo no tengo buenas relaciones con ellos. Vinieron a Lugansk y un día coincidimos y dije que no les quería ver ahí. Dijeron que éramos hermanos, y contesté: 'No. Nosotros no somos hermanos'. Hay muchas partes para luchar en Ucrania, no hace falta que estemos en la misma", recuerda Zivkovic.

Guarda de seguridad en España, combatiente en el Este y hoy líder de una milicia ortodoxa. Leer más aquí.

Las cosas están cambiando en Rusia, el principal baluarte del cristianismo ortodoxo a nivel mundial. El ejecutivo de Putin ha implementado cambios significativos en toda la estructura organizativa policial y de seguridad, y en eso quiere que los cosacos jueguen un papel más o menos importante.

"Ha suprimido los mandos anteriores y lo ha centrado todo en la llamada guardia nacional, que depende directamente de él. Y ahí están fuerzas de Interior, y Cosacos. Todo el que tenga algún tipo de responsabilidad de seguridad o inteligencia", apunta Abel Riu.

Algo que no parece inquietar a Zivkovic.

"En Rusia todo está bajo control. Lo sé. Estuve ahí, en Yekaterinburg, en Daguestán, en Chechenia... En Rusia tienen a los cosacos. Ellos hacen patrullas con el ejército, con la policía... Ahí todo el mundo controla a todo el mundo. He estado en Rusia con algunos musulmanes. Sólo quieren vivir, trabajar y hacer dinero. Sólo hay algunos pocos idiotas extremistas que quieren hacer daño", opina.

En este juego del gato y el ratón con la OTAN, Rusia puede otorgar un papel cada vez más protagónico a estas organizaciones paramilitares.

Y según él, ¿en que país sí que están en riesgo los ortodoxos?

"Macedonia está en graves apuros. Muy graves. No sé qué puede pasar, pues eso es una colonia americana, como Kosovo y Metohija. Tú hablas con un albanés por la calle y le preguntas, ¿Puede hacer algo Kosovo sin América? Todos te responden que no", concluye Bratislav.

Si sus predicciones son ciertas, quizá veamos a él y a sus chetniks entrando allí en acción. Las guerras en los Balcanes, en el Cáucaso y en Europa del Este siempre son amenazas que conviene tomarse muy en serio.

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