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medioambiente

Un negocio de 20 millones de euros: así se trafican los animales africanos a Europa

El comercio ilegal de especies es el cuarto negocio más lucrativo del mundo después del tráfico de droga, de humanos y de armas. Ahora, las autoridades europeas buscan ponerle freno en aquellos países en los que se reportan cifras alarmantes.

por Pierre Longeray
17 Octubre 2016, 4:15pm

VICE News / Flaticon

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El tráfico de especies salvajes es la cuarta actividad ilícita más lucrativa en el mundo, superada solamente por el tráfico de droga, de humanos y de armas. Este negocio reporta ganancias anuales de entre 8 y 20 millones de euros. Y quizá las cosas estén mejorando aún más para los traficantes, ya que hoy en día un cuerno de rinoceronte vale más que un kilo de oro.

Desde 2007, el comercio ilegal de marfil se ha duplicado. La caza furtiva de rinocerontes ha crecido en un 7.000 por ciento en el sur de África entre 2007 y 2013. La población de esturión se ha reducido en un 98 por ciento en la región de los Urales y el Caspio. Estas estadísticas dan una idea de la emergencia que atravesamos.

Desde hace un tiempo, la lucha contra el comercio ilegal se ha vuelto tema principal en la Unión Europea (UE). Aunque muchos de los animales traficados no son endémicos del viejo continente, la UE es uno de los principales consumidores, además de servir como punto de partida hacia otras regiones del mundo.

Apenas el jueves pasado, la Comisión del Medio Ambiente del Parlamento Europeo (ENVI) adopto un reporte de iniciativa —un documento institucional que permite recomendar a la UE un tema específico del cual ocuparse— para luchar contra el tráfico de especies salvajes.

El reporte fue presentado por la diputada británica Catherine Beader y retoma varios puntos de un plan de acción de la UE adoptado en febrero de este año, el cual se centra en tres puntos principales.

En primer lugar, la UE quiere colaborar con las comunidades rurales de los países en donde se trafican animales y que así participen en la conservación de las especies salvajes y "dejen de beneficiarse con el comercio ilegal".

Aunque ya existen numerosas medidas para luchar contra este tipo de tráfico, la manera en que cada país miembro de la UE las lleva a cabo son diferentes, de ahí que la unión quiera "asegurar una aplicación más uniforme de las reglas", así como luchar más eficazmente contra los grupos criminales.

Finalmente, la Unión Europea quiere reforzar la colaboración entre los tres tipos de países implicados en el tráfico: los países de origen de los animales, los países de tránsito y los países de destino. Para lograrlo se planea aumentar el financiamiento destinado a los países en desarrollo para así ayudarlos en la lucha contra el tráfico de especies salvajes, además de reforzar la colaboración para "mantener el tema del tráfico ilegal entre las grandes prioridades mundiales".

La Unión Europea confisca varias especies salvajes o productos fabricados a partir de ellas en varias de sus fronteras. La mayoría de los decomisos implican productos medicinales fabricados a partir de huesos de tigre o cuerno de rinoceronte. En seguida está el marfil, los mamíferos, los corales, los reptiles, además de aves e invertebrados.

Si el tráfico de especies salvajes claramente amenaza la biodiversidad, también representa un peligro para la paz y la seguridad, como todos los crímenes contra el medio ambiente, resalta el reporte adoptado el jueves.

"Alrededor de todo el mundo se cometen crímenes graves contra el medio ambiente por parte de grupos armados, grupos terroristas y demás organizaciones que pueden expandir su poder gracias a la explotación de recursos naturales, ya que éstos son más fáciles de aprovechar que otras actividades ilícitas, como el tráfico de drogas, de cigarros o migrantes", se explica en el reporte.

Son varias las organizaciones criminales o terroristas que se benefician del tráfico de especies salvajes para financiarse, especialmente en Mali. En noviembre del año pasado, expertos de la ONU sospechaban que los grupos armados terroristas del norte de Mali mataron elefantes para vender su marfil.

Otros grupos armados han recurrido a estos métodos, sobre todo el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), un movimiento rebelde que se opone al gobierno de Uganda y que opera desde la frontera entre Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo.

En Asia, Harkat-ul-Jihad-al-Islami y Jama'atul Mujahideen Bangladesh —dos grupos asociados a Al-Qaeda— cazan furtivamente tigres, elefantes y rinocerontes en la región para seguir operando sus organizaciones.

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