Publicidad
redes sociales

Es muy fácil fingir que eres rico en Instagram

Fingir ser rico en las redes sociales no es nada nuevo.

por Roisin Kiberd; traducido por Daniela Silva
18 Agosto 2017, 5:30pm

Una foto común del Instagram de bona fide #RKOI @a_george_life 

Yo soy de las pobres en Instagram. Nunca he viajado en un jet privado, ni aspiro a hacerlo, y supongo que a mis amigos les pasa lo mismo. Esas cosas extravagantes mejor se las dejamos a Gucci Mane. Justo por eso, esta semana me sorprendió encontrar en mi Facebook fotos de un conocido –llamémosle Bob– en un avión privado. Salía con los pies sobre un asiento de cuero color crema, y de fondo un piloto preparándose para despegar. El título de la foto era: "a pasar el fin de semana a Roma en mi jet privado".

Niños ricos de Instagram
Bob es de los que presumen su riqueza. Creo que no conozco a nadie cuya ropa casual incluya trajes de terciopelo rojo con tenis Gucci. Sus fotos detallan una vida llena de luz, una sucesión, aparentemente interminable, de mesas con botellas de champagne y güeras oxigenadas.


Relacionados: ¿Estamos abusando de Instagram Stories?


La vida de Bob me parece una mezcla entre terror y asombro. Le gusta lucirse, pero sé que un jet privado cuesta alrededor de 5.000 libras (aproximadamente 114,333 pesos) por vuelo, y dudo mucho que tenga el dinero para pagar eso.

La verdad es un poco más complicada. Resulta que Bob agarró una oferta y le salió muy barato el vuelo de ida y ya de regreso tomó el tren. Así es como funciona: un cliente tiene que pagar mucho dinero para contratar un jet y viajar a algún lado. Pero el cliente no se regresa enseguida a casa, así que el jet va vacío en su trayecto de regreso. Empresas como Victor, Lunajets y Empty Leg Market ofrecen precios con descuento en los viajes privados, siempre y cuando vayas a donde sea su destino final. Los precios son más altos que los de un vuelo normal, pero más baratos que alquilar tu propio jet: cuando revisé las ofertas había una de Avignon a Ginebra por 475 libras (10, 800 pesos) y de Palm Springs a Las Vegas por 250 libras (5,700 pesos).

Después de una hora de que publicó las fotos de su viaje, Bob dice que le escribieron 16 chicas para preguntarle si las llevaba la próxima vez que viajara. Todos estos lujos que se dan en las redes sociales provocan muchas envidias: en Facebook las fotos nos han llevado a crear una especie de benevolencia que no puede ser más que falsa, con comentarios como: "Te lo mereces, trabajas muy duro", "¡Qué suerte tienes!" o un: "Es increíble que tengas tanto dinero y todavía no tengas novia... espero que algún día encuentres a una mujer especial que te ame por lo que eres". (¿No se dan cuenta de que estas personas no tienen "mujeres especiales" que los aman? Tienen chicas a las que le gusta la fiesta en todos los continentes).

Fingir ser rico en las redes sociales no es nada nuevo: es normal, incluso que cachen a las celebridades cuando fotoshopean sus selfies o cuando publican fotos viejas como si fueran "nuevas". Es ridículo que Bob quiera hacer lo mismo, viajar como si fuera rico, mentirle a sus amigos, tomarse selfies como loco en el viaje y todo para tener más likes y el interés de las chicas.

Nadie necesita un jet privado y hasta Bob admite que "para pagar uno necesitas ser millonario". En estos tiempos es muy fácil falsificar tus propias fotos y hay quienes lo llevan más lejos fingiendo una experiencia real. Y esto se normaliza cuando de por sí ya casi todo lo que hay en Instagram es pura pose.

Una foto común del Instagram de bona fide #RKOI @ akinbelfon17

Se podría decir que el truco de Bob no es más falso que comprar un traje cuando hay rebajas, o conseguir una MacBook de segunda mano en eBay. Sin embargo nos lleva a una nueva dimensión de la demanda común "si no tomas fotos no pasó". Cuando le pregunté si la experiencia valió la pena, me respondió: "Es una inversión, el viaje (a Roma) cuesta alrededor de 2.000 libras por un fin de semana, pero las fotos durarán toda la vida y se ven cinco veces más lujosas". Él ya le está dando un buen uso a sus fotos: aparte de ganar seguidores en Facebook, me aseguró que su cuenta de Plenty of Fish está "a todo lo que da" desde que las publicó.


Relacionados: Cómo las historias de Instagram cambiaron las relaciones para siempre


"Lo más importante es que hay un límite en cuanto a lo que se puede falsificar en una foto", me dijo Bob. Me pregunto si un viaje diseñado para ser capturado en fotos es lo que hace la experiencia, o si es lo más cerca que estaremos del estilo de vida de una celebridad, esa vida diseñada sólo para verse bien en las fotos. Bob dice que quiere usar sus fotos para atraer a las chicas que sólo buscan dinero, y luego exponerlas por lo falsas que son. No sé si está mintiendo o no, pero cuando le pregunté que si todo se trataba de una broma para trolear, me dijo: "No sé. Supongo que son life hacks pero con un presupuesto más alto".

@RoisinTheMirror