Utilizarán gas hilarante para curar la depresión en un ensayo médico australiano

Los participantes se sentarán en una silla e inhalarán óxido nitroso durante una hora a la vez mientras "se relajan y escuchan buena música". Las inscripciones ya están abiertas.

por Gavin Butler; traducido por Laura Castro
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22 Abril 2019, 4:00pm

Imagen vía captura de pantalla de YouTube.

Artículo publicado originalmente por VICE Australia.

Los investigadores del Hospital Alfred en Melbourne buscan explorar los beneficios del gas hilarante como tratamiento para la depresión. Actualmente está abierta la invitación para que los participantes se inscriban en un primer ensayo clínico en Australia, en el que se les administrarán dosis múltiples de óxido nitroso en un entorno controlado, con la esperanza de que el medicamento pueda enfocarse en un tipo distinto de vía neural a diferencia del resto de los antidepresivos más comunes, y que ayude a aliviar los síntomas de las personas que sufren un tipo de depresión resistente al tratamiento.

El profesor asociado Paul Myles, quien dirige el estudio, lo describió como "un ensayo realmente emocionante porque ya sabemos que el óxido nitroso es seguro de usar y tiene pocos efectos secundarios". Los participantes inhalarán óxido nitroso durante una hora completa a la vez, una vez a la semana durante un total de cuatro semanas. "Un paciente podrá venir y sentarse en una silla, relajarse, escuchar buena música, respirar el gas y, entonces, comenzará a sentirse, quizás, un poco mareado y su humor mejorará un poco casi de inmediato", le dijo Paul a Fairfax. Una descripción que seguramente resonará con cualquiera que alguna vez haya respirado gas hilarante. "Luego, literalmente, media hora después, podrá irse a casa".

Aunque el óxido nitroso sale del cuerpo bastante rápidamente después de la inhalación, los primeros indicios muestran que los efectos positivos del gas y su influencia en el estado de ánimo de una persona pueden durar hasta una semana. Por esa razón, el esperanzador gas hilarante de Paul podría usarse como un tratamiento de solución rápida para "cerrar la brecha", mientras los pacientes esperan días o semanas a que sus otros medicamentos antidepresivos empiecen a actuar. Para las personas con depresión grave que corren un grave riesgo de suicidio, esto podría marcar una gran diferencia. Además, los investigadores consideran también que el gas de la risa podría ser una alternativa efectiva para las personas que son resistentes a las formas más tradicionales de antidepresivos.

"Los diferentes tipos de depresión afectan distintas áreas del cerebro, por lo que el tratamiento no debe tener un enfoque único", dijo Jayashri Kulkarni, director del Centro de Investigación de Psiquiatría Monash Alfred. "La medicación tradicional no es efectiva para todas las personas".

En entrevista con Fairfax, Paul ahondo en esta idea. "La razón por la que creemos que es muy probable que el gas hilarante sea tan eficaz es que funciona a través de vías del cerebro completamente diferentes a todos los medicamentos antidepresivos normales", dijo. "Todos los antidepresivos que se han utilizado en los últimos 50 años trabajan a través de lo que se conoce como la vía de la serotonina. El gas, en cambio, funciona a través de una ruta diferente a la que llamamos la vía NMDA".

La investigación del Hospital Alfred seguirá los pasos de estudios similares en otros países, en particular, los de un estudio piloto de 2014 en la Universidad de Washington, el cual descubrió que dos tercios de los participantes experimentaron una mejoría en los síntomas de la depresión después de ser tratados con gas hilarante. Siete pacientes informaron una leve mejoría en sus síntomas un día después del tratamiento; otros siete reportaron una mejora significativa; y tres informaron que sus síntomas habían desaparecido casi por completo. Ningún paciente dijo que sus síntomas habían empeorado después de inhalar óxido nitroso.

"Nuestros hallazgos deben replicarse... creemos que la terapia con óxido nitroso podría ayudar a muchas personas con depresión", dijo el investigador principal Peter Nagele, MD, profesor asistente de anestesiología en la Escuela de Medicina. "Es sorprendente que a nadie se le haya ocurrido antes usar un medicamento que hace reír a las personas como tratamiento para los pacientes cuyo síntoma principal es que están muy tristes".

Los participantes en el ensayo deben tener un historial de depresión clínica, estar tomando medicamentos actualmente, ser mayores de 18 años, ser capaces de dar su consentimiento informado y no ser extremadamente suicidas.

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