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Sexo

La ciencia del orgasmo femenino

Entiende la teoría, experimenta y una vez que llegues a la hipótesis y conclusión ten orgasmos que te hagan bendecir el día en que fuiste procreada.

por Ahtziri Lagarde
29 Agosto 2014, 3:00pm


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Hace tiempo escribí sobre la eyaculación femenina y gracias a los comentarios pude ver que muchas chavas —y chavos— siguen teniendo dudas acerca del orgasmo femenino. La más constante y por ende, la que más llamó mi atención, era ésa donde se preguntaban si el squirting era el mejor de los orgasmos y si por consecuencia era tan difícil de conseguir. Pues bueno, a pesar de lo apantallante que pueda resultar ver una mujer expulsar galones de fluidos a través de su vagina, la realidad es que no es el orgasmo más intenso que una mujer puede experimentar. De hecho, hay mujeres que experimentan el squirting sin la presencia de un orgasmo. Relacionar la eyaculación femenina con el orgasmo, es como pensar que los gemidos son una garantía de placer y todos sabemos que Santa Claus no existe.

A diferencia del hombre, donde los orgasmos simplemente varían de intensidad dependiendo de qué tan excitado esté o cuánto tiempo lleva sin sexo, el orgasmo femenino es una ciencia años luz más complicada pero al mismo tiempo fascinante. El orgasmo femenino tiene muchas variables: la disposición mental, las zonas estimuladas, la ovulación, la menstruación, el tamaño del pene, el tamaño de la vagina y encima de todo, también hay que considerar que no es lo mismo un orgasmo vía clítoris que uno vaginal o anal, o sea, son totalmente distintos. Es tan complicado que hay muchos hombres que prefieren dar por hecho que satisfacen a su mujer que dedicarse a explorar el cuerpo femenino y su lógica. Al mismo tiempo, hay muchas mujeres que prefieren fingir un orgasmo por vergüenza, miedo y hasta hueva a la dimensión desconocida.

Como todas las ciencias, el orgasmo femenino necesita de experimentación y como todos los experimentos, necesita de una estructura.

Introducción

A los 15 años empecé a leer revistas para mujeres. Naturalmente empiezas con las de adolescentes como Seventeen, luego pasas a cosas tipo Cosmopolitan y luego acabas con las más finas —aunque ni les entiendes o te aburren— como Vogue o Elle, pero todas tenían algo en común: en cierto punto hablaban del secreto de la sexualidad femenina, como si existiera una llave universal y como si todas tuviéramos la misma cerradura. Ese tipo de información va más allá de las propuestas innovadoras del Kamasutra o de artículos escritos por alguna treintona con su bolsita Burberry que nos hable de la posición "Cosmomariposa", tus puntos erógenos más fuertes o de cómo lucirte con él en la cama.

Pero al final de cuentas, ninguna explica qué hacer exactamente para que te vinieras bendiciendo el día que tus padres te procrearon.

Objetivo

Venirte —en todos las maneras e intensidades— bendiciendo el día que tus padres te procrearon.

Desarrollo

Es necesario entender que hay estudios que han comprobado que sexualmente, el hombre es más visual y auditivo, y la mujer es más sensorial y mental. En pocas palabras, a los güeyes les encanta vernos arriba y admirar la oscilación de nuestro cuerpo mientras escuchan cómo y cuánto nos gusta, y las mujeres adoramos sentir a flor de piel qué tan experto es él como amante cuando explora pacientemente todo nuestro cuerpo mientras al mismo tiempo, nuestro cerebro se cuestiona si el candente encuentro estaba escrito en el universo, si sólo es una aventura que nos pone porque transgrede algunos de nuestros límites o si se nos olvidó pagar la luz.

Dicho esto, ustedes mismas deben medir la dificultad o la predisposición de obtener un orgasmo, ya que varía de mujer a mujer. La ecuación es simple: entre más complicada eres, más complicada va a ser tu sexualidad; entre más difícil haya sido tu pasado, menos va a ser la predisposición a bajar la guardia y dejarte llevar; entre más estresada estés, más difícil va a ser concentrarte en disfrutar el momento.

Si no podemos resolver algunas de estas problemáticas —por ejemplo con terapia—, al menos ser conscientes de ellas va a ser de gran ayuda.

En mi opinión, los orgasmos tienen que ser experimentados por primera vez a solas (si ya les pasó y ha sido directamente con un hombre, considérense muy afortunadas). ¿Cómo vas a enseñarle el camino si tu no sabes cómo se llega? Si no eres consciente de esto, es probable que acabes en una experiencia MEH donde tienes que fingir un orgasmo para no quedar mal con el ego del susodicho.

Materiales

· Dildo: Vayan a una sexy shop y compren un dildo hecho a base de silicona suave. Si van a una tienda seria, pueden exigir que les abran las cajas de los juguetes para sentir su textura. Los juguetes de silicona suave son más caros, pero definitivamente te ahorrarán una experiencia cero real, además de alergias o irritaciones causadas por los materiales con los que fue hecho. Yo cometí el error de dejarme llevar por la curiosa apariencia de ese tipo conejito con perlitas, que viene en colores súper femeninos como rosa o morado y gira y vibra para todos lados. Se quedó abandonado muy pronto. Era como coger con Arnold Schwarzenegger: la primera o la segunda vez puede ser una experiencia interesante, las siguientes nada más te vas a lastimar.

· Lubricante: Busca uno de base acuosa que a diferencia del de base mineral oleosa, no irrita las mucosas, no ataca el látex, que es el material con el que están hechos los condones; ya sabes, para cuando estés lista para mostrarle la vía de la felicidad.

Procedimiento

ORGASMO CLITORIANO

Bueno, digamos que todos sabemos dónde está el clítoris de una mujer y eso aumenta el porcentaje de mujeres que han experimentado este tipo de orgasmo y la facilidad para alcanzarlo. Sobre todo en este caso, más que en los otros, tienes que experimentarlo sola. No todas estamos hechas igual, algunos clítoris son más pequeños y otros más pronunciados, el chiste es saber si te gusta suave o fuerte, o primero suave y luego fuerte. Por ejemplo, hay mujeres que tienen más terminaciones nerviosas de un lado del clítoris que del otro y eso, por más porno que él vea no lo va a saber si no es a través de ti. Recuerda que el príncipe azul no existe, tú lo tienes que pervertir. O bueno, crear.

Ponte a pensar en lo que quieras, pero eso sí: disfruta el momento. No te pongas a pensar si está bien o está mal, si estás gorda o en qué cosas te faltan del súper. Cuando digo "piensa en lo que quieras", quiero decir: PIENSA EN LO QUE TE EXCITA. Habrá veces que lo que estás viviendo en ese momento te ponga, pero también habrá otras que para excitarte querrás pensar en otras cosas, recuerda que las dos son igualmente válidas y que las fantasías no deben tener límites.

ORGASMO VAGINAL

Oh, ¡el mítico orgasmo vaginal! Se dice que muy pocas han sido las privilegiadas. ¿Por qué? Bueno, porque ése es más difícil de explorar, especialmente a solas y aquí es donde entra en acción el dildo. Las vaginas están hechas de mil y un formas. Conozco mujeres literalmente enormes que se quejan de que un pene las lastimó y algunas pulgarcitas que tienen de novio un Mandingo. Es una ruleta rusa y eso no te hace ni mejor ni peor, simplemente única.

Mi segunda pareja sexual tenía un pene de 23 centímetros y me acuerdo que la primera vez que tuvimos relaciones me dolió como el día que perdí la virginidad, pero poco a poco me fue gustando más y más, y cuando me di cuenta ya había entendido el Once you go black, you never go back.

Siempre me pregunté por qué me gustaban los penes grandes hasta que supe que el orgasmo vaginal es generalmente producido por la estimulación del punto G —el responsable del squirting— y el punto G, es una especie de colchoncito rugoso que se encuentra dentro de la vagina usualmente paralelo al clítoris. Hay mujeres que lo tienen justo atrás, otras atrás pero más arriba, otras atrás pero más a la izquierda, en fin, tal y como a ellos, a nosotras nos fabrican al azar y en mi caso, mi punto G está muy en profundidad, otras por ejemplo, podrían sentirse satisfechas con un pene de 15 centímetros o hasta con uno de 10. Y no nos perdamos en la sección de la Psicología del Tamaño, porque tal y como ellos, nosotras también tenemos nuestras preferencias.

Para averiguar cómo está hecha tu vagina y dónde se encuentra tu punto G, prueba a insertar el dildo a 90 grados en diversos ángulos, recto, agudo, obtuso; hasta que encuentres un punto particularmente más sensible y placentero. Trata de estimular simultáneamente tu clítoris,o por qué no, también otros sentidos, como la vista. Mírate en un espejo o busca un porno con un tema que te excite. Si eres de las que piensan que el porno es muy sucio o agresivo, prueba con el tipo X Art, es una propuesta de porno visualmente más cuidada y delicada pero sin dejar de lado lo explícito.

ORGASMO ANAL

Si el orgasmo vaginal es mítico, éste es legendario. O sea, las mujeres se dividen en dos categorías: las que al principio odian el sexo anal y las mentirosas. Todas al inicio hemos dicho: "No, no" o el tradicional "Por ahí no es". Luego, con el tiempo, algunas tienen el don de dejarse llevar más fácilmente que otras. Y es que es normal, las primeras veces sientes que te cagas —por desgracia literalmente—. Es totalmente justificado que el sexo anal sea un tabú. Te viene de pensar: "¿Por qué querer entrar por la salida?" Pues bueno, se da el caso que esa salida también está llena de terminaciones nerviosas y que hasta en ciertas posiciones, tu punto G pueda ser estimulado.

Antes de tener una experiencia placentera, tuve algunas parejas con quienes practiqué el sexo anal sin dejar de pensar: "A ver a qué hora va a terminar este cabrón".

La primera vez que lo practiqué, ni siquiera me avisaron. Simplemente, estaba sucediendo y no dije nada porque estaba tan enamorada, que la experiencia más irritante e invasiva de mi vida—al menos hasta ese momento— mientras fuera con él, era lo mejor que me pudiera estar pasando. Afortunadamente, pasaron años sin que me lo pidieran hasta que me topé con un verdadero pervertido, quien a su vez era muy educado y siempre pedía permiso. Siempre era una negociación interminable donde yo terminaba cediendo y tenía que apurarlo o ponerme a pensar en cosas que me distrajeran. Un desastre en toda la extensión de la palabra.

No fue hasta que conocí al Tuxedo Mask del sexo anal, que no sólo fue súper paciente sino que también supo instruirme en todo lo necesario. Primero, me hizo entender que para sentirme cómoda, necesitaba sentirme limpia y relajada.

Para sentirme limpia, tenía que hacer uso de un enema: Un enema, es como una de esas perillas que se usan para extraerles las flemas a los bebés, nada más que, bueno, ustedes entienden la diferencia. Es muy usado en el mundo del porno y en la comunidad gay, y tengo que decir que aunque al inicio me daba un poco de cosa, la verdad es que después efectivamente te sientes muy limpia (y vacía).

Para sentirme relajada, él se ofrecía a darme una chela o un masaje, o una chela y un masaje. Una vez incluso, yo estaba muy cuantiosa en tensión y él muy escaso de chelas, así que me dio un desinflamatorio. No tienen idea lo relajados que estaban mis músculos anales.

Además de estas "técnicas", también abordó bien el aspecto psicológico. Siempre dio sexo anal cuando yo estaba muy excitada. Nunca me rogó patéticamente o fijamos una fecha (un par de cosas que se tienen que evitar a toda costa en el sexo). Al inicio, antes de "conquistar" el sexo anal, él introducía sólo un dedo, después dos, después tres, hasta que prácticamente fui yo la que le terminé pidiendoque me la metiera.

Uno de sus secretos fue que siempre lo hizo sin dejar de complacerme; usualmente me practicaba sexo oral mientras jugaba con sus dedos o cuando finalmente me penetró, lo hizo siempre estimulando también el clítoris, los pezones o besándome.

Otra cosa fundamental: la lubricación. Siempre se preocupó de yo estuviera lubricada y no dejó cada vez todo al destino de su saliva. La saliva es muy romántica, práctica y todo lo que quieran, pero la densidad y la cantidad es muy variable. Depende mucho de qué tan hidratado estés, de qué hayas comido o hasta de qué medicamentos estés tomando. Ese trabajo hay que dejárselo a un buen lubricante, que además de todo, con ayuda del preservativo, nos evita pequeñas lesiones salvándonos el pellejo de varias enfermedades de transmisión sexual, especialmente hablando de un conducto de alto riesgo como lo es el ano.


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Conclusión

La verdad es que yo no alcancé la satisfacción sexual de un día para otro. Fui muy paciente y perseverante (¡pobre de mí!), traté de entender la ciencia del orgasmo antes de frustrarme y resignarme. Entendiendo bien la teoría, emprendí la experimentación y una vez que llegué a la hipótesis y conclusión de mis experimentos, las pude compartir con mi pareja. En el sexo, así como en la ciencia, dos cabezas son mejor que una, ¿no?

Ahtziri es una fotógrafa mexicana que vive en Roma, conoce su trabajo en su cuenta de Instagram: 

@instant_hunter