La autora usando un dispositivo de monitoreo del sueño
Todas las fotos por Yasmin Nickel 
Salud

Así entrené para volverme una persona funcional en las mañanas

Salir de la cama es el verdadero problema. ¿Acaso puedo cambiar?
14 Mayo 2020, 2:53pm

Artículo publicado originalmente por VICE Alemania.

No es que no quiera levantarme, simplemente no puedo. Las mañanas son en realidad cuando soy más productiva, cuando logro terminar una mayor cantidad de trabajo. En las mañanas puedo sentarme feliz en el sillón con un café y saber que he comenzado bien el día. El único problema es que casi nunca experimento esta sensación, porque generalmente estoy profundamente dormida.

Envidio a las personas que se levantan de la cama al primer sonido de la alarma y estoy dispuesta a dar todo por ser una de ellas. Entonces comenzó mi experimento: ¿puedo aprender a despertar a tiempo?

'Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente'

El sitio web Mind Hack me recomendó mover el despertador fuera del alcance de mi cama. Pero la verdad es que solo me levantaría de la cama medio dormida y lo apagaría. "Deja las cortinas abiertas", sugirió otro sitio. Es lindo pensar que suponen que aún no lo he probado. Lo mismo ocurre con: "Haz planes temprano por la mañana". Mis amigos tienen muchas anécdotas de haberme llamado desde el café antes de llegar media hora tarde, sin haberme lavado los dientes y con el cabello hecho un desorden.

Estos consejos tienen un tema en común: "camarón que se duerme, se lo lleva la corriente". Entonces, calculé cuántas horas de vida he perdido. Una hora al día son 365 horas al año, o nueve semanas de trabajo.

El gurú del crecimiento personal Steve Pavlina afirma que la fuerza de voluntad por sí misma no es suficiente para hacernos salir de la cama; necesitamos entrenarnos a nosotros mismos. Según Pavlina, puedo condicionarme si me voy a la cama durante el día como lo haría por la noche. Entonces, en medio del día, me cepillé los dientes, me puse la pijama, cerré las cortinas y luego cerré los ojos. Mi alarma sonó diez minutos después y entonces seguí el proceso que, según Pavlina, necesita ser automático: tan pronto como sonó, la apagué, me estiré, me senté y me levanté. Lo repetí varias veces.

Entrenarme para hacer algo que los niños pequeños pueden lograr se sintió estúpido, pero lo hice de todos modos. La noche siguiente puse mi despertador a las 6:30 AM y ocurrió un milagro: al día siguiente, conseguí levantarme. En el segundo día incluso salí a correr por la mañana.

La autora en un momento histórico: saliendo a correr en la mañana.

Pero al tercer día me desperté sin alarma. Le pregunté a mi compañero de piso qué había sucedido y me dijo que yo había presionado el botón de pausa tantas veces que simplemente entró a mi habitación y apagó la alarma. El condicionamiento funcionó, pero solo por dos días.

Una app de seguimiento del sueño

No soy la única siguiendo el agotador camino hacia la superación personal y muchas compañías están tratando de sacar provecho. Las apps de seguimiento del sueño rastrean tus patrones de sueño y te despiertan durante una fase "ligera", lo que aparentemente hace que sea más fácil levantarse.

Después de descargar una en mi teléfono, establecí un período de tiempo para recibir la alerta que me haría despertar. Era escéptica de los resultados, y todos las gráficas y números me daban una extraña sensación de estar vigilada. No soy alguien que crea en las conspiraciones cuando se trata de la protección de datos, pero esto podría ser demasiado invasivo.

A la mañana siguiente me desperté con los suaves tonos de la app. Pero no me pude levantar. La pantalla mostraba cuántas veces había pospuesto la alarma: 13. De vuelta a la mesa de dibujo.

Tiempo de acudir con un profesional

El profesor Ingo Fietze es especialista en sueño en el hospital Charité de Berlín. Cuando lo llamé y le expliqué mi problema, me preguntó cuántos años tenía. Le dije que tengo 26 años.

"Entre los 20 y los 30 años, debes dormir entre ocho y nueve horas", dijo. "Lo demás es patológico". Patológico. A menudo duermo diez horas, fácil.

El profesor Fietze me dijo que los hábitos de sueño están en los genes. Luego me despojó de toda esperanza: "Puedes hacer que alguien que se levanta tarde comience a levantarse temprano. Pero nunca puedes convertir a alguien que duerme mucho en alguien que duerme poco, o viceversa".

Me sugirió que midiera la cantidad de sueño que obtengo en casa con un dispositivo portátil y que usara una lámpara médica con 10.000 lux para despertar. "Luz blanca brillante", dijo. "Es como un balde de agua, pero más elegante".

Me coloqué el dispositivo de medición alrededor de la cintura y un tubo de oxígeno en la nariz para medir mi respiración. Parecía una terrorista suicida con soporte vital. Como era de esperarse, no dormí bien. Logré despertarme temprano, pero solo porque el tubo se me escapó de la nariz.

Los resultados no mostraron absolutamente nada. "Sin anomalías", me dijo amablemente una mujer cuando le devolví el dispositivo. No era lo que quería escuchar.

¿El faro de la iluminación?

Puse la lámpara médica en mi mesita de noche y la conecté. "Hasta mañana", le dije suavemente. "Por favor, despiértame".

A la mañana siguiente sonó la alarma. En días recientes había conseguido no volver a dormir justo al despertarme, e incluso había logrado levantarme antes de que sonara la alarma. No tengo idea de por qué exactamente, pero pensé que mi cuerpo se estaba dando cuenta de lo mucho que mi cerebro se había estado esforzando.

Aun así, no pude obligarme a salir de la cama y apagar la lámpara. ¿Lo primero que ves al despertar es una luz brillante justo en los ojos? No, gracias. Otro fracaso.

Utopía: dormir tanto como desee

Un colega sugirió que hablara con su amiga Lisa Steinmetz, una investigadora del sueño que vive en Friburgo. Le pregunté a Steinmetz si era buena para levantarse de la cama. "En realidad, diariamente continúo durmiendo tras despertar", dijo. Si fuera aceptable desde el punto de vista editorial poner aquí el emoji al que explota la cabeza, lo haría.

"Investigamos el sueño, así que todos en mi trabajo saben lo importante que es", explicó. "Cuando me levanto por la mañana y me doy cuenta de que todavía estoy cansada, me vuelvo a dormir".

El miedo a engordar en cuarentena

Realmente no puedo decirle a mi editor que me perdí nuestra reunión de la mañana porque necesitaba dormir más. Sin embargo, podría ir al médico y averiguar si mi necesidad de dormir es realmente una enfermedad. También podría analizar mis ciclos de sueño y cegarme a mí misma con una luz.

Pero tal vez estoy bien y solo necesito dormir más que otras personas. Como diría el profesor Fietze, puedes hacer que alguien que se levanta tarde comience a levantarse temprano, pero no puedes convertir a alguien que duerme mucho en alguien que duerme poco. Sé que soy una perfeccionista, tal vez mi necesidad de dormir es simplemente una barrera incorporada contra mi deseo de superación personal. "No voy a poder lograrlo", me dice mi cuerpo. Traté de aprender a despertarme más temprano, pero terminé por aprender que dormir supera el deseo de superarse.

En un nivel práctico, sé que si quiero levantarme temprano en la mañana, siempre existe la opción de acostarme más temprano. La noche después de que terminara mi experimento, hice exactamente eso: darme el tiempo para dormir esas nueve horas que aparentemente necesito. Cuando sonó el despertador, no salí de la cama de inmediato, pero lo imposible había sucedido: estaba despierta. Eran las 6 AM y no tuve que lidiar con la neblina matutina que generalmente envuelve mi cabeza. Lo había logrado.