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Mitos y verdades sobre el sexo oral con brackets

La higiene es lo más importante.

por Jaime Cancino
27 Febrero 2019, 10:00pm

Olga Miltsova/Getty Images

Artículo publicado por VICE Colombia.


Internet nos ha bendecido (o maldecido) con infinidad de foros comunitarios destinados a resolver las dudas más recónditas, sucias y vergonzosas que pasan por la mente de más de un cibernauta. Hay dudas extrañas sobre la existencia y el mundo, sobre lo paranormal y lo inexplicable, pero sobre todo, hay muchas, pero muchas preguntas sobre sexo. Es un acto natural que causa mucha curiosidad e inquietud, sobre todos en quienes quieren volverse expertos en complacerse a sí mismos y a sus parejas.

Dentro de los miles de juegos sexuales, se encuentra una de las prácticas más comunes y predilectas por muchos amantes. Las caricias orales o el sexo oral es considerado por muchos un arte destinado a activar el potencial sexual previo, posterior, o sustituto al acto de la penetración. Sin embargo, es común que muchas personas tengan tabúes y dudas a la hora de practicar sexo oral, más aún, si son personas que tienen brackets o frenillos.

A pesar de que los brackets son muy comunes, en especial durante la juventud, se cree que son pocos quienes se atreven a practicar sexo oral con ellos. Por eso, para resolver dudas y conocer las mejores maneras de proceder a la hora de dar o recibir sexo oral con frenillo, VICE habló con una odontóloga y una sexóloga que dieron las recomendaciones más importantes para todos los que tienen o planeen ponerse brackets pronto.

La higiene es lo más importante

Quizás uno de los miedos más grandes que tiene alguien con brackets a la hora de practicar sexo oral es que algunas sustancias o residuos indeseables se queden en su boca. Sin embargo, deben tener en cuenta que el cuidado y la limpieza oral son importantes con o sin brackets, y así se planee practicar sexo oral o no. “La boca tiene muchas bacterias y la acumulación de placa bacteriana incrementa con el uso de aparatología fija, es decir de brackets o frenillos”, dijo la doctora Cristina Soto, odontóloga.

Según Soto, tener brackets siempre va a someternos a rutinas de limpieza bucal más estrictas, a usar cepillos especiales, más seda dental y más enjuague bucal que no solo cuidan nuestra salud, sino la de nuestra pareja. Además, es muy común para una persona con brackets tener casi todo momento residuos de comida entre sus dientes que podrían terminar en infecciones si entran en contacto con zonas íntimas, “los aparatos dentales pueden generar heridas o laceraciones internas en quien las usa, por eso al momento de practicar sexo oral pueden usarse profilácticos como el condón, como medida de protección para no contaminar a la pareja ni a uno mismo”, agregó la psicóloga y sexóloga Carolina Guzmán.

Además de la limpieza estricta que exigen los aparatos y del uso del preservativo, se recomienda no comer alimentos demasiado azucarados que dejen residuos pegajosos en la boca, enjuagar bien los dientes, y si existe molestia, usar cera protectora sobre los brackets para no lastimar ni los labios, ni el órgano de la persona que recibe sexo oral. Eso sí, si va a haber penetración posterior, es importante cambiar el preservativo, en caso de que por algún roce la goma se haya perforado.

El placer es el mismo

Aunque parezca incómodo o desagradable, la doctora Soto da un parte de tranquilidad a todos quienes usan frenillo: no es ninguna limitación. “La aparatología va en la parte de adelante de los dientes, que en teoría no tiene que ver con el acto como tal, no debe existir miedo de practicarlo”, dijo Soto. Lo importante es tener en cuenta que los frenillos no entran en contacto directo con los órganos íntimos porque se debe sacar provecho de los labios, cubriendo los dientes completamente y dejando fluir mucha la saliva.

Otro consejo de la sexóloga Guzmán para disfrutar con o sin brackets, es ser consciente de las otras partes del cuerpo que tenemos para hacer del proceso placentero. Cuando se trata del cunnilingus (sexo oral en genitales femeninos) el instrumento principal es la lengua para estimular el clítoris, los labios menores y mayores, chupando, succionando, lamiendo, y evitando el uso de lubricantes o aceites. “Es importante hacer ejercicios en círculo, elongación, e intentar hacer de la lengua el órgano más flexible del cuerpo”, dijo Guzmán.

En cuanto a la felación (sexo oral en genitales masculinos) se debe excitar el pene en áreas sensibles como el frenillo, ubicado debajo del glande en la parte inferior, y también la base del pene que expulsa endorfinas y placer. “El sexo oral es una práctica milenaria y no hay que tener miedo a realizar movimientos de parada y arranque que simulen el movimiento pelviano de la penetración”, agregó Guzmán. “Sea en órganos femeninos o masculinos, el consejo general es que la práctica sea espontánea, es importante escuchar y darse cuenta de lo que funciona, no temer cuando se trata de eyaculación en la boca, acariciar el cuerpo propio, no quedarse como estatua esperando a ‘que me atiendan’, y sobre todo, no perder la concentración”.

La confianza en uno mismo y el consentimiento son obligaciones

Aunque algunas personas consideren que los brackets disminuyen su autoestima o afectan de manera negativa su apariencia, debemos recordar que actualmente existen muchos tipos de brackets de todo precio y características que hacen que su uso sea más llevadero. Si uno mismo no se siente confiado ni seguro con los frenillos, lo más probable es que practicar sexo oral sea inconcebible, por lo que lo mejor sería evitar la práctica.

“Lo más importante en todo acto sexual es que tanto uno como la pareja se sientan cómodos con su apariencia y con lo que van a realizar, es importante tener en cuenta que el sexo oral, con o sin frenillo requiere de práctica, de comodidad, y que con los años va mejorando, es más placentero en la edad adulta”, dijo Guzmán. Además, como con cualquier otro acto sexual, lo fundamental es asegurarse de tener consentimiento, saber que ‘no’ significa ‘no’, más aún si la pareja de uno siente que el sexo oral será incómodo con aparatos dentales.

“Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que cada uno está seguro y a gusto con todo y si son delicados respecto a la limpieza, será una práctica frustrante pues está llena de olores corporales, secreciones y fluidos. Es importante solicitar permiso y aprobación para avanzar en el galanteo”, agregó Guzmán. Sin permiso ni aprobación, lo mejor es olvidarse de siquiera intentarlo.

Hay que perder el miedo y dejarse llevar

Una vez se tengan claros los límites en cuanto al consentimiento y las generalidades de limpieza oral, es importante perder el miedo y simplemente dejarse llevar. Aunque se deben tener en cuenta muchas precauciones, no hay que tener miedo de preguntar a especialistas de salud. “Es una pregunta frecuente que nadie se atreve a hacerme por pena, pero no existe ni limitación ni juicio para quienes quieran practicar sexo oral con aparatos, además, cada persona es diferente y los tratamientos también son diferentes, por lo que lo más importante es garantizar la tranquilidad, no tener miedo de preguntar”, dijo la doctora Soto.

Si en verdad existe mucho temor a la hora del sexo oral por el riesgo de los rasguños o de “quedar enganchado”, es mejor prescindir de realizarlo, de lo contrario, la recomendación es dejar el miedo y disfrutar de una práctica placentera, aprovechando al máximo el uso de la lengua y los labios. También debemos recordar que, como concluyó Guzmán, “actualmente, sin importar la apariencia física o las limitaciones de alguien, el sexo no es un tema oscuro del que nadie habla. La sexualidad puede traer bien las experiencias más gratificantes o las más traumáticas de la vida de uno, pero hay que dejar el miedo, respirar, y no forzar las cosas”.