Este hombre deja bolsas con mortadela y orines en los pórticos del vecindario

"De hecho, [los vecinos], se están mudando porque están cansados de eso".

por River Donaghey; traducido por Álvaro García
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01 febrero 2019, 5:30pm

Captura de pantalla vía KOB 4

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

La mortadela es un producto de carne apenas comestible que los padres dan a sus hijos, principalmente para castigarlos inconscientemente por robarse los mejores años de sus vidas. Es insípida, grasosa y, de alguna manera, siempre está húmeda, como si la propia carne estuviera sudando. No hace falta decirlo, pero hay que hacerlo: que se joda la mortadela.

Nadie en su sano juicio debería comprarla en absoluto, pero una mujer de Albuquerque sigue encontrando cada vez más la extraña carne, le guste o no, porque un extraño se escabulle por la noche y la deja en su pórtico, reportó KOB 4, filial de la NBC.

Sharisha Morrison dice que ha encontrado misteriosas bolsas de plástico en su pórtico durante el último mes, siempre llenas de lo mismo: mortadela y pan blanco. Morrison le dijo a KOB 4 que en un inicio pensó que se trataba de una especie de regalo, pero rápidamente se dio cuenta de que algo estaba muy mal cuando, por alguna razón inexplicable, olfateó en la bolsa de plástico un hedor a orines.

"Él siempre camina hacia acá desde esta dirección, y simplemente se acerca y deja la bolsa en la pequeña manija de la puerta y se va, siempre hace lo mismo en cada ocasión", dijo Morrison a KOB 4. Además, parece que el sujeto no solo tiene como blanco su hogar, ya que también ha hecho lo mismo en los pórticos de sus vecinos.

"De hecho, se están mudando porque están cansados de eso", dijo.

Después de que ocurrieran los primeros incidentes con la mortadela, Morrison captó al hombre en el acto con una cámara de seguridad y alertó a la policía, pero hasta ahora, el tipo sigue en libertad.

"[Estoy] molesta, más que nada", dijo Morrison a KOB 4, lo cual es una reacción relajada si tomamos en cuenta el repetido acoso —con carne empapada en orines— al que está sometida.

No está claro por qué este extraño monstruo sigue realizando sus entregas nocturnas, o dónde, exactamente, está consiguiendo tanta mortadela, pero, por dios amigo, por el amor de todo lo que es santo, detente. Nadie quiere tu misteriosa mortadela bañada en orines. Al menos ten la decencia de dejarle a esta mujer algo de jamón, o unas rodajas de salami o lo que sea. Hay mejores carnes que probar.

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