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Zimbabue planea cortar los cuernos a sus 800 rinocerontes para prevenir la caza ilegal

De momento, 100 ejemplares de los parques públicos del país perderán su cornamenta, una operación que cuesta alrededor de 1.200 dólares y en la que se prevé morirá el 5 por ciento de los animales anestesiados.

por Sarah Emerson
01 Septiembre 2016, 6:10am

Un rinoceronte negro y su cría en Namibia. (Imagen por Yathin S. Krishnappa/Wikipedia)

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Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

Zimbabue está planeando de cortar de cuajo la principal fuente de abastecimiento de la caza furtiva. Tal que así, literalmente. En un último intento a la desesperada por proteger a su amenazada y menguante población de rinocerontes, el gobierno ha anunciado que cada uno de los rinocerontes que siguen viviendo en sus parques nacionales serán descornados a final de año.

Se estima que alrededor de 800 rinocerontes, tanto blancos como negros, están a cargo de la autoridad gestora de la fauna de los parques nacionales de Zimbabue. Entre 2007 y 2009 una cuarta parte de los rinocerontes del país fueron ilegalmente asesinados por cazadores furtivos, quienes les arrancaron sus preciadas cornamentas para venderlas en el mercado negro. El año pasado los cazadores ilegales mataron a 50 ejemplares más, por mucho que el ministerio de Medioambiente del país africano había anunciado que perseguiría criminal e implacablemente a todos delincuentes que osaran desafiar la ley.

"Nuestra estrategia no es otra que intentar salvar al rinoceronte. Si los cazadores furtivos se enteran de que los rinocerontes de nuestro parque nacional no tienen cornamenta... Entonces sería improbable pensar que se vayan a tomar la molestia de desplazarse hasta aquí para matarles", comenta a Bloomberg Cephas Mudenda, uno de los miembros de la Zimbabwe Parks and Wildlife Management Authority, la autoridad responsable de gestionar la vida salvaje en los parques del país.

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Un rinoceronte blanco sureño en el lago Nakuru, en Kenia. (Imagen por Wikipedia/Ryan Harvey)

Ni qué decir tiene que descornar a los rinocerontes es una de las estrategias contra la caza ilegal más controvertidas que se han escuchado hasta la fecha. Se estima que cuando un veterinario se encarga de amputar el marfil, acostumbra a deshacerse de entre el 90 y el 93 por ciento de la cornamenta del mamífero. Los cuernos del rinoceronte están hechos de queratina, que es la misma sustancia de la que están hechos nuestro pelo y nuestras uñas.

Supuestamente, una vez el incentivo fundamental que desata la caza silvestre ha sido extirpado, entonces la demanda por asesinar a los enormes mamíferos debería de desaparecer. Según cuenta la agencia Reuters, la operación de descornar a un rinoceronte sale a unos 1.200 dólares por ejemplar.

Sin embargo, los detractores de la extirpación, como la organización conservacionista Save the Rhino no están tan seguros de que la medida vaya a detener a los cazadores ilegales. La estrategia de descornar a los rinocerontes ya fue probada por los veterinarios del parque nacional de Hwange, en Zimbabue en la década de los 90, advierte la organización. La mayoría de ellos fueron asesinados un año después En 2011 sendos rinocerontes descornados fueron abatidos mortalmente apenas una semana después de que su cornamenta hubiera sido extirpada.

Sucede que una vez extirpados los cuernos de los rinocerontes crecen a una velocidad media de diez centímetros al año, lo cual significa que la extirpación es solo una medida provisional. Y no precisamente barata. Y tal y como ya ha anunciado el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en sus siglas inglesas), se estima que el 5 por ciento de los rinocerontes no soportan la anestesia y mueren mientras están sedados. El hecho de que sea tan imponderable saber cómo reaccionará cada ejemplar a la anestesia, cada operación supone un riesgo que muchas organizaciones proclaman que sería mejor ahorrarse.

Algunos científicos también consideran que descornar a los rinocerontes puede afectar al comportamiento del animal. Una encuesta auspiciada por el departamento de Asuntos Medioambientales del gobierno de Sudáfrica en 2011 ya advertía que la extirpación de su cornamenta afecta a la vida social del animal. En el caso de los machos negros, por ejemplo, la longitud de la cornamenta es un aspecto que determina su dominio entre su manada. De tal manera, cuando los miembros de una población pequeña de rinocerontes son descornados la jerarquía de la manada puede verse seriamente cuestionada.

Un rinoceronte descornado. (Imagen por Tracy Hammond/Pixelbay)

Sin embargo, incluso los críticos más acérrimos reconocen que en situaciones de extrema adversidad, quizá no quede una mejor alternativa. Descornar podría funcionar, según cuentan desde Save the Rhinos, si se acompaña la estrategia de alguna otra medida preventiva, como por ejemplo redoblar la presencia de las fuerzas de seguridad. En los últimos meses los vigilantes de los parques de Zimbabue han empezado a patrullar provistos de armas de combate, no sea caso que se crucen con algún cazador furtivo.

"El descornamiento no es un problema significativo para los rinocerontes en términos de comportamiento o de salud reproductiva", ha asegurado Raoul du Toit, el director de la fundación zimbabuense Lowveld Rhino Trust, en las páginas de la revista Clear Science. "Las ventajas evolutivas que ofrece la cornamenta existían mucho antes de la invención de los Kalashnikovs. Claro que a día de hoy, ya no suponen la ventaja que suponían antes".

La cornamenta de los rinocerontes fue codiciada en su día por los practicantes de la medicina tradicional, quienes creyeron erróneamente que se trataba de un poderoso afrodisiaco. A día de hoy, poseerlos es más un síntoma de riqueza y de cierto estatus, un estatus completamente relativo. Pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia científica que sugiera que los cuernos del rinoceronte tengan poder curativo alguno. De tal manera, muchos conservacionistas se están concentrando ahora en educar a sus comunidades sobre las amenazas que se ciernen sobre las poblaciones de rinocerontes. Es posible que hacerlo sea la mejor manera de preservar sus cornamentas.

Se estima que la población de los parques nacionales de Zimbabue es de unos 100 rinocerontes aproximadamente, una población a la que el estado se dispone a descornar. Sin embargo, los rinocerontes que se encuentran repartidos en reservas de animales privadas, no serán incluidos en la purga. Así lo ha manifestado Lisa Marabini, directora de operaciones de la organización humanitaria Aware Trust Zimbabue.

"Queremos decirles públicamente a los cazadores furtivos que si vienen a Zimbabue se irán con las manos vacías", sentencia.

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