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ESPAÑA

‘Para el PP o eres del Opus Dei o eres de ETA’. Hablamos con César Strawberry de Def Con Dos

VICE News habla con el vocalista de una banda española de rap metal acusado de enaltecimiento por la fiscalía del tribunal competente en delitos de terrorismo.

por Quique Badía
16 Diciembre 2015, 8:25am

César Strawberry en un directo. Imagen vía Arpha Press.

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Hace hoy casi una semana, la Audiencia Nacional, el tribunal competente para dirimir sobre delitos de terrorismo en España, revocó el archivo de la causa por enaltecimiento del terror contra César Augusto Montaña Lehman, más conocido como César Strawberry, una de las voces al frente de la banda de rap-metal Def Con Dos.

El polémico vocalista fue detenido el pasado 19 de mayo, junto a otras 18 personas, por una serie de tuits en los que se refería, directa e indirectamente, a la organización armada separatista vasca ETA.

"Franco, Serrano Suñer, Arias Navarro, Fraga, Blas Piñar… si no le das lo de Carrero Blanco, la longevidad se pone siempre a su lado", se leía en uno de esos mensajes en la red social del pájaro azul. El almirante Luis Carrero Blanco fue presidente del gobierno español durante los últimos años de la dictadura franquista hasta que ETA puso fin a su mandato con una bomba contra su coche.

El magistrado del tribunal español, José de la Mata, entendió entonces que no cabía concebir estos mensajes "admiración por ninguna organización terrorista o sus miembros, ni tampoco por sus hechos criminales". Pero la sección cuarta de la Audiencia estimó parcialmente el recurso de la Fiscalía: Strawberry deberá sentarse de nuevo en el banquillo. VICE News habla con él sobre su caso y sobre la situación política en el Estado español.

VICE News: ¿Cómo llevas esta nueva fase del proceso, con la revocación de la Audiencia Nacional, cuando parecía que todo iba a quedar en nada?

César Strawberry: No he pensado que fuera a quedar en nada. He tenido muy presente el criterio de la fiscalía, en el que, en general, por casos precedentes uno puede constatar un sesgo claro. Un sesgo hacia la derecha, en el sentido de que hay una discriminación de la gente de izquierdas en cuanto a criterio. Cualquier tipo de delito se persigue con mucho ahínco si eres alguien más proclive a la izquierda, mientras que si eres alguien de derecha o ultraderecha se te deja en paz.

¿Algún ejemplo?
¿Casos concretos? Pues el caso de Pilar Manjón, que denunció recibir insultos y ataques de Federico Jiménez Losantos [un tertuliano español] y la fiscalía no estimó que hubiera comisión de delito; el caso también del concejal de Palencia del PP, que recientemente dijo que con Pablo Iglesias lo que hay que hacer es meterle un tiro en la cabeza y tirarlo en una cuneta, o el caso de Esperanza Aguirre, cuando ha dicho que Podemos es ETA, y no le ha pasado nada

Y muchos otros casos en los que se ve que la fiscalía no es objetiva: que está ideologizada. Yo era consciente de ello. El hecho de que un juez de prestigio, como es el juez De la Mata, no viera delito en ninguno de los supuestos tuits que se me atribuyen no implica que dentro del mundo peculiar de ese tribunal especial pasen estas cosas, que te puedan reabrir un caso. Es algo que no me ha pillado de sorpresa. Evidentemente, ni me divierte, ni me hace gracia, ni me parece que sea bueno para la democracia que pasen estas cosas, que se persiga así la libertad de expresión; pero tampoco me ha sorprendido.

Tú ya habías cantado contra el cuerpo que te detuvo, la Guardia Civil. ¿Crees que toda esta situación denota un punto de ensañamiento hacia tu persona?
Evidentemente. En todo esto veo una persecución a la carta. Una persecución claramente dirigida con mucha saña hacia una persona que representa un tipo de criterio abierto que no interesa al poder. Yo no tengo una adscripción política, nunca he abrazado ningún dogma ideológico ni partidista. A través de mi obra, de mis canciones y de mis libros, he invitado a la gente a pensar por uno mismo, a no creerse las mentiras del sistema, a dudar del poder, a cuestionar el estado de las cosas.

Todo esto, en este país gobernado por un partido tan rancio como el PP, se convierte en algo peligroso. Hay que tener en cuenta que tenemos un ministro del Interior que es numerario del Opus Dei, una secta religiosa muy ultra, que está infiltrada en el mundo empresarial y político español del franquismo, quien recientemente ha llegado a comentar que la mayoría de las decisiones se las dicta el Ángel Marcelo. Dentro de eso, de esa dicotomía en la que está el Partido Popular, o eres del Opus Dei o eres de ETA. Es algo tan absurdo reducir a eso las cosas…

¿Habías percibido esta presión antes?
He tenido constancia de vigilancia policial durante muchos años. Y lo que han hecho es algo que es absolutamente ilegal y anticonstitucional. Vigilarte es algo que hacía la STASI, lo que hemos visto en esa maravillosa película La vida de los otros. Vigilar a la gente a ver qué hace. Cuando hay un delito se persigue, no se mira a ver qué hace. Eso es lo que han hecho conmigo durante años, y claro, no han encontrado nada. Sé que puedo defenderme perfectamente ante la justicia. Es una cuestión de interpretación que quieren dar a unos supuestos tuits de entre 10.000 que yo tengo a los que se atribuye una intencionalidad subjetiva por parte de quien hace la acusación.

¿Puedes desarrollar la cuestión de la vigilancia?
Cuando vivía en el centro, en los 90, noté claramente que me seguían cuando sacaba los perros. A veces les seguía yo con los perros: me divertía, pues se escaqueaban [escapaban]. Es que se les veía. Eran cosas como las del inspector Clouseau, recortando los anuncios de un periódico y ponerse a mirar.

Pero luego no lo había notado, hasta hace aproximadamente unos tres años, cuando en la acera de enfrente del estudio donde trabajo notaba que había una persona observando desde un vado. Y cuando yo me acercaba a la puerta salía a mirar. Uno lo sabe por experiencia: cuando es un ojeador para asaltar pisos, cuando tú miras de una manera un poco inquisidora se da la vuelta y se va. Pero se quedaba ahí mirando. Me sorprendía esa actitud. Y luego incluso tenía una novia que venía a veces a recogerme tarde, de noche, y me decía 'oye, hay un tipo en la puerta'...

Ahora lo reconstruyo y el tipo llevaba una riñonera de esas grandes en las que llevas un arma. Era un Guardia Civil, que estaba pendiente de 'a ver cómo le metemos mano a este'. Eso es todo un montaje contra mi persona, pues soy representativo de un pensamiento que no les interesa.

¿De qué pensamiento estamos hablando?
En toda mi obra existe una ironía y una acidez y un hablar de problemas de los que nadie hablaba que en determinados estamentos consideran que es peligroso. Esto es una persecución como la que sufrió Sam Lowry de la película de Terry Gilliam Brazil, donde de ser un ciudadano el estado te convierte en un terrorista. Este tema lo sacamos en una canción del 93, Ciudadano Terrorista, que habla de esto. El ciudadano al que el poder no entiende lo tacha de terrorista.

'No queremos estas mayorías absolutas que convierten una democracia en una dictadura'.

Antes focalizabas el problema en el PP…
Estos años de peperismo a saco han instaurado una dicotomía que te obliga a elegir entre el Opus Dei y ETA. Es absurdo: reducir a todo esto un paisaje ideológico lleno de matices y alejado de la violencia, del cual participamos muchísima gente. Por eso yo, el hecho de que se me lleve a juicio también lo considero una ocasión magnífica de defenderme de defender mis ideas, de darle una absoluta lógica de una obra que abarca trece discos, giras internacionales, debates públicos, libros… En fin, una letra muy larga que es muy coherente y que está absolutamente alejada del espíritu de estas acusaciones que se me están haciendo.

Yo no soy un terrorista ni he defendido jamás el terrorismo. Pero, sin embargo, esto no quiere decir que comulgue con los preceptos ideológicos que hay en el poder ahora. Es mi derecho a la libertad de expresión y en eso estoy respaldado por las leyes y por la Constitución.

¿Pero qué ganan los populares con tu arresto?
El móvil también es electoralista. Se me detiene un 19 de mayo en una detención espectáculo perfectamente calculada que se filtra al minuto a el diario El País, a El Mundo y al Telediario: se me expone en los medios con el fin de infundir miedo, porque en España no hay terrorismo ya.

Entonces, hay una situación en la que la Audiencia Nacional está diseñada como tribunal especial para juzgar casos de terrorismo: por miedo a su propia desaparición, yo creo que también la fiscalía pone ese empeño en criminalizar las opiniones y en perseguir a la gente de esta manera.

¿Crees que lo que denunciabas en las letras de tus canciones se ha hecho realidad?
De alguna manera lo que estoy viviendo es que se ha hecho realidad la distopía de Ultranemia a la que apuntábamos en el 96, y que muchas de las hipótesis del mundo en qué vivíamos se han realizado. En el momento en el que vienen a detenerme cinco agentes de policía como si fuera Mike Tyson, ves el vídeo de Mundo chungo y es eso, es un tipo que está en Internet y de repente le viene la policía a detener.

Yo lo pensaba a veces: 'tío, tú hablas de muchas cosas pero nunca has tenido ningún problema'. Me preguntaban si había tenido algún problema de persecución y de censura y yo contestaba que no. Llegabas a dudar de si estabas exagerando. La gente nos acusaba de lanzar mensajes mesiánicos y agoreros 'y ese mundo del que habláis no existe'. ¡Pues tate! Me vienen a coger y me demuestran que sí existe. Que me están vigilando durante muchos años esperando en qué momento poder ejemplarizar en mí un delito muy condenable y muy condenado para criminalizar a toda la gente que sigue mi música. Es algo casi surrealista.

¿Vamos también hacia la sociedad reaccionaria que describías en Fin de siglo? ¿Hay esperanza?
Yo creo que estamos empezando a acercarnos a un cambio político importante pero que no va a ser inmediato, tampoco. El hecho de mi detención a cinco días de unas elecciones municipales y el hecho de que se haya archivado porque el juez no vio delito en los supuestos tuits que se me atribuyen, responde al miedo que tiene el poder de perder el control. Yo creo que eso, cuando esta gente tiene miedo a perder su parcela de poder institucional, denota debilidad, denota que está dándose un cambio. Que a lo mejor no va a ser un cambio tan brusco o tan acusado como muchos podíamos desear, sí. No tiene porque.

Pero las encuestas están empezando a dibujar un panorama político muy diferente al que estábamos acostumbrados en esta democracia heredada del franquismo, hija de la transición y que exige una segunda transición. Creo que el hecho de que haya cuatro partidos que van a tener un apoyo en votos muy semejante, yo creo que favorece una democracia participativa en la cual va a haber pactos entre unos y otros, que es lo que todos queremos. No queremos estas mayorías absolutas que convierten una democracia en una dictadura.

¿Pero es solo un problema español?
No es un problema solamente español, pero el problema es que en España nunca hemos disfrutado de una democracia plena, ni de un estado de libertades, ni de un estado de bienestar pleno. Entonces aquí los recortes en libertades, en bienestar y económicos se hacen sobre muy poquito margen, porque, en realidad, es un país que lleva muy poquito tiempo remontando del subdesarrollo. Cuando yo era pequeño España era un país en vías de desarrollo. Hemos salido de eso hace muy poquito. Aquí hemos pasado de la represión del franquismo a creer que íbamos a ser un estado europeo con libertades europeas, y luego en España tiene mucho peso el terrorismo, que se ha utilizado para criminalizarme. Pero hay un clima en el mundo relacionado con el terrorismo islamista.

'Google es la agencia de espionaje más grande del mundo'.

¿Y qué hay del llamado 'Trío Mordaza'? ¿Crees que afectará a los derechos fundamentales?
La Ley Mordaza es una atrocidad legal. En Europa lo ven como algo incomprensible. Todos los partidos menos el PP llevan en su programa derogar esta ley. Yo espero que haya un cambio político y que esta ley se derogue para recuperar las pocas libertades que teníamos, sobretodo para parar esta persecución descarada contra un derecho fundamental que asegura la democracia que es la libertad de expresión.

¿Qué dirías a la nueva generación de músicos que difunden temas con letras combativas?
Toda esta persecución lo que supone es un reto de sutileza a la hora de utilizar el lenguaje y de saber administrar las ideas sabiendo que la STASI te vigila. Que cada paso que das está vigilado por un poder policial al cual se conceden más recursos cada día. El hecho de muchas de las iniciativas musicales tengan su punto de partida en Internet también denota una vulnerabilidad, que es que probablemente Google es la agencia de espionaje más grande del mundo.

A lo que invita es a poner más alto el listón de la sutileza, de aprender manejar un lenguaje que te permita expresar tus ideas sin caer en esas grandes trampas que nos han puesto que se llama ley Mordaza para criminalizar la opinión. La opinión se puede expresar de manera hábil sorteando estas barreras.

¿Pero no tiene esto un punto de autocensura?
Yo no hablo de censurarse, hablo de ser más hábil. A través de la inteligencia y de la capacidad y del ingenio ser capaz de lo que dice nuestra canción, que es Que no te cojan. Es un reto que va a aumentar el nivel del discurso general y, sobretodo, asegurar la supervivencia de ese pilar de la democracia que es la libertad de expresión, porque esto tiene que seguir.

No hay que ceder nunca a la autocensura. Hay que plantar cara a esta represión descarada de estos lobbies que actúan en todo el mundo. Estas persecuciones recuerdan a países del Tercer Mundo como Arabia Saudí, Tailandia o Egipto, donde se encarcela a blogueros. Yo soy de echarle imaginación: ¡la imaginación al poder!

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