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'Smash Ultimate' fue más que una secuela, fue un regreso a casa

"The World of Light" es parte RPG, parte búsqueda de tesoros, y parte carta de amor a la historia de Nintendo.

por Ricardo Contreras; traducido por Sergio Ávila
12 Diciembre 2018, 9:00pm

Artículo publicado originalmente por Waypoint Estados Unidos.

La serie de pelea para plataformas de Nintendo de Smash Bros. ha significado diferentes cosas para diferentes personas, lo que significa que los desarrolladores necesitan pensar en muchos tipos de audiencias cuando sacan un nuevo título. Para algunos, se trata de pasar un rato divertido con amigos. Para otros, es una puerta para explorar la nostalgia de Nintendo o un juguete con el que puedes quemar el tiempo. Para muchos, es un juego competitivo no apto para cardiacos (y bueno, si tienen curiosidad al respecto, o están escépticos frente al aspecto competitivo de Smash, échenle una mirada a la serie documental de East Point Pictures que habla al respecto). Y me atrevería a apostar que para la mayoría de personas, lo que "es" Smash ha cambiado con los años.

He jugado Smash Bros. intermitentemente desde que tenía diez años, cuando salió el primer juego en 1999. Como tengo tres hermanos, su modo versus para cuatro jugadores era perfecto para mi familia. Me sentaba en frente del televisor con mis hermanas y mi hermano y pasábamos un rato chistoso y divertido juntos, y muchas veces yo terminaba ganando porque yo era el mayor, lo que significaba que podía escoger el control que de verdad servía.

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El encanto de Smash

Los jugamos todos así hasta Super Smash Bros. Brawl de 2008, pero luego me mudé de la casa para empezar mi vida adulta. Desde entonces, he estado siguiendo Smash pero mucho más casualmente, hasta el punto en el que solo lo jugaba cuando volvía a casa de mis padres. De vez en cuando veía torneos de Smash, pero como no tenía un Wii U (y el demo para Smash 4 no se sentía tan bien en los controles del 3DS) no sentí necesidad de tener el juego.

Y acá es donde entra a la historia Super Smash Bros. Ultimate. Tenía el Switch, así que de inmediato me interesó. Tal vez esto valdría la pena así fuera únicamente para revivir esos momentos de infancia cuando estaba en casa. Estaba indeciso, ¿era eso suficiente para comprar el juego, en un año en el que ya estoy atrasado en los juegos que debería estar jugando? ¿Tendría lo suficiente para mí, el jugador que ya no puede simplemente entrar a la sala de la casa y encontrar a alguien con quién jugar?

Fue entonces que Nintendo anunció World of Light, un modo para un solo jugador en el que se deben recolectar y subir de nivel los "Spirits", personajes de toda la historia de Nintendo, incluyendo los licenciados. En resumen, es así: uno lucha contra estos espíritus para poder añadirlos a la colección.

Cada batalla está hecha de un modo único para así capturar la esencia del personaje: el espíritu de Eevee, por ejemplo, te hace luchar con tres Yoshis, cada uno con un item elemental que emula las tres evoluciones de Eevee de los juegos originales de Pokémon. Una vez has ganado la pelea, tienes el espíritu y lo puedes equipar, mejorando a tu luchador con una variedad de stats y habilidades especiales dentro de World of Light (y en multiplayer, donde uno puede decidir si permitirlos o no). Hay incluso una mecánica tipo 'piedra, papel o tijera' donde ciertos espíritus tienen ventajas sobre otros, y estos también pueden subir de nivel al ganar peleas.

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Básicamente todo esto resulta en una serie de peleas divertidas y extrañas que, de hecho, me han puedo a pensar mucho en cómo escoger mis personajes y espíritus. Hay una profundidad inesperada en las que mecánicas que le suma una cierta longevidad que hacía falta en el modo de un jugador en anteriores juegos de Smash. Todo el tiempo me sorprendo con los personajes que han añadido y cómo las peleas van a emular sus habilidades o personalidades.

Una de las primeras batallas que hace esto particularmente bien es la que es contra Celeste de Animal Crossing. Ella es un búho que uno normalmente ve dormido en la franquicia de AC, así que la pelea es contra Jigglypuff, quien usa el movimiento de Descanso; lo que la pone a dormir, pero hace un daño increíble y noquea a quien se encuentre lo suficientemente cerca. Esto en sí mismo ya es divertido, pero además la IA del juego va más allá: Esta Jigglypuff definitivamente quiere ganar, y eso hace que la pelea pase de ser graciosa en un instante a sumamente angustiante para el jugador promedio de Smash, como yo.

Ultimate ha logrado descifrar algo muy especial con World of Light, lo cual le ofrece a los jugadores individuales el tipo de experiencia que ya ofrecía el modo multijugador. El amplio reparto de mundos y personajes de Nintendo enriquece esta experiencia no solo con su enorme elenco, sino con sus múltiples escenarios y música disponibles. La librería es profunda, y están sacando de donde sea que puedan, y todo esto con el lujo y cuidado que uno esperaría de Nintendo. Ser capaz de jugar dentro de esta nostalgia, no solo de Nintendo como entidad, sino del mismo Smash, es un gran pro de este juego para mí.

Es fácil menospreciar los escenarios y tomarlos como simples plataformas; el juego incluso te da la opción de convertir cualquier escenario en una variante de sí mismo al estilo de "Final Destination". Pero hubo un momento en el que uno de estos niveles me transportó a mi infancia, jugando con toda mi familia. Fue en una batalla de espíritu contra Zelda y Young Link, para desbloquear el espíritu de Zelda. Ninguno de estos personajes estaba en el juego original, pero la pelea tuvo lugar en el castillo de Hyrule de la versión del Nintendo 64. El nivel con los grandes polígonos fue una parte tan importante de mi infancia que a pesar de todo lo nuevo de Ultimate, me sentí como si tuviera diez años, viendo algo tan familiar para mí —el castillo de Hyrule— transformado en un campo de batalla multijugador.

Smash Ultimate se apoya fuertemente en esta mezcla de lo viejo con lo nuevo. El sistema de espíritus es único y sorpresivo, pero se basa en el conocimiento de juegos pasados que hasta olvidé que tenía. Los sonidos del juego hacen que mi cabeza se mueva no solo con los temas clásicos, sino con remixes nuevos y emocionantes. Incluso los "echo fighters", que es una variación de otros personajes con los que uno puede jugar, mezclan lo viejo y lo nuevo de formas muy astutas. Es imposible saber si Smash Ultimate va a ser para todo el mundo. Pero con su mezcla estratégica de nostalgia y experimentación, logró hacer algo que no esperé que hiciera: me llevó a casa.