Cultura

Medellín: La (todavía no reconocida) capital mundial de las aves

No hay que irse lejos para estar afuera en Medellín, un reino natural con más de 400 especies de aves. Con solo levantar la mirada en esta ciudad colombiana verás un paisaje aviario inigualable.

por Manuela Saldarriaga; ilustración de @GatoBuho
11 Julio 2019, 5:00pm

Ilustración de @GatoBuho

Este artículo fue hecho en colaboración con Cerveza Corona

Cuando era una niña, Patricia Velásquez percibió siempre con asombro el curioso oficio de su abuelo. Era cazador, pescador y amante de la anatomía animal. Hacía el oficio de un taxidermista. Disecaba especies con cuidadosa y puntiaguda atención: la extraña habilidad de conservar la piel y posición en que se encuentra el animal cuando está con vida.

Su abuelo no solo embalsamó mamíferos; con la misma precisión de artista embalsamó varias especies de aves. Así fue como los alados vertebrados de sangre caliente se convirtieron en el deleite de Velásquez, quien heredó también la pasión de su madre, que había crecido en el mismo ambiente, sobre la cordillera central de los Andes: en Medellín, Colombia.

Velásquez decidió estudiar Biología en la Universidad de Antioquia, donde encontró a un hombre conocido como el Hermano Pájaro, de nombre Marco Antonio Serna. Él estaba a cargo del Museo de Ciencias Naturales de La Salle y dictaba el curso de ornitología al que asistió Velásquez. Con Serna y otros aficionados fundaron, entre el estudio y las clases, la Sociedad Antioqueña de Ornitología.

Hoy, la bióloga se preocupa por estructurar de a poco una divulgación atractiva del conocimiento sobre los alados. Así que conversamos con ella de por qué Colombia, y en especialmente Medellín, que continuamente busca consolidarse como la capital mundial de las aves, es cielo destino para más de 400 especies endémicas (propias del territorio).

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Currucutú por @GatoBuho.

VICE: Medellín se posiciona muy alto en ránking mundial de avistamiento de aves, ¿por qué supera a otros territorios?
Patricia Velázquez: Por las condiciones geográficas. Medellín es un valle ubicado en la Cordillera Central de Colombia. Hay una gran diversidad de especies de aves que desean esta altura: 1500 mts sobre el nivel del mar. Es una confluencia, en muchos casos, de rangos altitudinales: llegan especies de zonas más bajas o de zonas más altas. Esto hace que, de manera natural, haya una alta diversidad de especies altas en esta zona. También hay gran cantidad de especies que han sido liberadas de cautiverio o se escaparon (loras, guacamayas, periquitos) y encuentran con qué alimentarse en Medellín y en el valle en el que se asienta. Por las condiciones climáticas hay gran variedad de plantas y árboles.

Hay otras especies que han ido llegando, que no eran de la zona y que han ido avanzando su colonización al cambiar las condiciones del ambiente en el que se encontraban. Cuando se van talando los bosques, hay unas especies colonas de nuevos espacios muy propias de potreros y pastizales y, cuando se va degradando su sistema, amplían su rango de distribución. Algunas se han quedado en Medellín.

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Garcita por @GatoBuho.

¿Qué tipo de especies son esas que no se han resistido al cielo del valle?
Hace más o menos cuatro años empezó a llegar el Coquito o Ibis. Son aves que se ven volando con frecuencia, parecen como gallinazos porque son especies negras, su coloración es muy oscura, pero tienen un pico delgado, curvo, rojito, y se ven sobre todo en la ciudad y en pareja o bandadas pequeñas. Llegan a las zonas de pastizales, donde hay mangas, unidades residenciales incluso, buscando insectos. También se ven a lo largo del río.

Está el caso de la Garcita de ganado. Es uno extraordinario porque esta ave vino desde el África, llegó al continente americano más o menos en los años 50, entró por Brasil, y comenzó a expandir su rango. Aquí en Colombia, primero se veía en los Llanos orientales y fue subiendo altitudinalmente, surcó montañas y ahora se encuentra en páramos, casi a los 3.000 mts. de altura. Pasa que en la medida en que se van volviendo algunas tierras en potreros y se va transformando su uso para convertirlas en zonas de ganado, el ave también se va expandiendo. Es un caso extraordinario, aunque también hay muchas otras especies que están asociadas a zonas perturbadas y vienen a la ciudad.

¿La ciudad no es también una zona perturbada con las cantidades de cemento?
Curiosamente no han disminuido tanto las zonas verdes en Medellín. Al contrario, hay pulmones urbanos que desde que tengo memoria han estado ahí y con el paso del tiempo se han hecho exuberantes. Son el Jardín Botánico, la Universidad de Antioquia, el Cerro El Volador, el Cerro Nutibara, entre otros. Antes había unos cuantos árboles, pero todos eran pequeñitos, estaban recién sembrados y ahora son ecosistemas verdes extraordinarios. Hubo una disminución en un momento, sí, dado del auge de las construcciones civiles y de vías, sobre todo a nivel de barrios o en el centro de la ciudad, donde hubo una disminución de árboles, pese a que se fortalecieron esas zonas de pulmón. En ellas muchas aves se concentran todavía.

En Medellín y el Valle hay, según reporte, cerca de 400 especies de aves. ¿Con cuántas especies en promedio podría encontrarse alguien que alce la mirada en su paso por la ciudad?
En promedio en la ciudad, se pueden observar entre 20 y 30 especies diferentes. En lugares con mayor cobertura vegetal, se pueden observar muchas más pudiendo llegar hasta 90 o superar ese número.

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Periquito por @GatoBuho.

¿Qué tipo de aves son las más comunes y qué árboles y plantas hay en esos verdores que tanto persiguen?
Para la dieta de las aves: diversidad de plantas. Las loras, y todo el grupo de pericos y guacamayas, se alimentan de semillas. Para ellas están los guayacanes (Handroanthus chrysanthus), los cascos de vaca (Bauhinia variegata), las palmas (Arecaceae). Hay otro grupo, el de las aves frugívoras, que consume frutas como bayas (fruto del bosque), más dulces, o al estilo del fruto de los yarumos (Cecropia peltata), que atrae muchas especies también.

Hay otros árboles, como los laureles nativos, que son especies de ficus, que también producen frutos de casi un centímetro y que quizá también son dulces, que les gusta mucho a las aves.

Hay que considerar las plantas que producen flores porque atraen muchos colibríes, tanto como el abundante árbol urbano del guayacán, que permite conservar especies al florecer y asimismo los visitan colibríes pero al mismo tiempo insectos, abejas, que son alimento para toda una cantidad de aves.

El néctar no es menos dulce. Aprovechan las aves el tulipán africano o miona (Spathodea campanulata) o los cámbulos (Erythrina poeppigiana). Ansían la época seca en que crecen lirios anaranjados que atraen muchas especies, al igual que otros árboles. Los colibríes se alimentan como ‘mieleritos’ en las flores, pero a la vez hay muchas flores que son de plantas como San Joaquines (Hibiscus rosa-sinensis), que también producen néctar y muchos otros ‘mieleritos’ van a beberlo.

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Guacamaya por @GatoBuho.

¿Cuál ha sido la especie de ave más exótica que ha visto en Medellín?
Además de la garcita bueyera, que de verdad ha ampliado su rango porque cuando yo era niña no la veía tanto, hay muchos loritos que venden que son conocidos como los loritos del amor, que no son ni siquiera del continente americano. Estos son utilizados como mascotas y se han escapado logrando reproducirse. Alguna vez un observador de aves vio un quetzal por El Poblado (al sur de Medellín), que se había escapado de algún lugar en cautiverio, porque en la ciudad no prospera. Hay un reporte de un pelícano, que es un ave costera, encontrado en un barrio. Pero también hay que tener presente el tipo de eventos, porque cuando hay vendavales o solo vientos fuertes, se pueden desviar algunas especies y se quedan, o algunos individuos lo aprovechan para tráfico de fauna, aunque no ocurre tanto en esta época.

Después de que se prohibió la tenencia de especies silvestres, ¿qué tanto disminuyó el tráfico ilegal de aves?
Ha disminuido. Un ejemplo muy típico es la Guacharaca, que capturaban sobre todo hace unos diez años –y lo descubrí trabajando con la Universidad de Antioquia, cuando hicimos un proyecto por el área de Santa Elena (corregimiento rural al oriente de Medellín). En esa zona se veía mucho, pero el ave dejó de cantar porque la cazaban. Como las autoridades ambientales están controlando, el comercio ha disminuido a nivel proporcional y en consecuencia la caza.

¿Cualquiera podría identificar las aves migratorias e incluso la diversidad en el cielo?
Para la mayoría hay un referente de la presencia de las aves y de las especies más comunes: se ven con frecuencia a los azulejos índigos, a las tórtolas, a los gallinazos, a los periquitos. Hay una consciencia plena de que nos visitan.

Claro que hay un grupo de observadores de aves más casual que observa por curioso, pero no deja de ser consciente. Y hay otro grupo de observadores especializados, en el que me encuentro, que estudiamos y nos interesamos por la preservación de estos seres. Hay otro grupo que indudablemente no tiene una consciencia de la naturaleza. ¿Será por costumbre? Ahí hay un pajarito que está cantando siempre, pero como no lo escuchan, quizá no existe.

¿En qué lugares de Medellín podría avistar aves un caminante desprevenido?
Tan solo con caminar en el centro, como en el sector de La Playa y la Avenida Oriental o el Parque de Bolívar, permite avistar con suerte. Están también la Avenida El Poblado, las transversales Inferior y Superior, la vía Palmas, el Parque de Belén, la Avenida Ochenta, el sector del aeropuerto y los Parque del Río. Estupendos el Jardín Botánico, el Cerro El Volador, el Cerro Nutibara, el Parque Arví y, si incluimos todo el Valle de Aburrá, está Juan Sebastián La Castellana, entre Envigado y el Retiro; el Alto de San Miguel en Caldas, El Romeral en Sabaneta, arriba del Boquerón y en las zonas veredales, hacia el norte, lugares muy específicos como Girardota, donde el municipio compró unos predios con bosque que tienen una buena biofauna.

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Loro por @GatoBuho.

Ha sido una costumbre campesina en Colombia poner cebaderos para aves, sobre todo en regiones menos costeras, ¿poco a poco es menos necesario el cautiverio o una jaula?
El origen de esa práctica está en el disfrute estético. Inicialmente lo que hacían los hombres era cazar pájaros para tenerlos en jaulas y además de apreciar la belleza del ave por su colorido plumaje, entre otras cualidades, poderse deleitar con su canto. Hubo cazadores de aves conocidos como “los pajareros” y el suyo era un oficio muy frecuente sobre todo en la gente del campo. Pero lo bonito es que, por ejemplo, el cazador que conocí hace doce años en Santa Elena es hoy un guía de avistamiento. Sí, nos comenzamos a dar cuenta que poniendo determinados alimentos se atraen las aves, y lo agradecen con belleza y canto.

¿Alguna receta para un buen cebadero?
Agua con azúcar para atraer colibríes. Papaya y naranjas (o cualquier fruta) para atraer frugívoras. El plátano les encanta. Del mismo modo pasa con el grupo de las semillas. Es importante poner agua en un recipiente más pando que hondo, que son lugares en donde puedan bañarse y tomar agua y las aves disfrutan para acicalarse. Ese es realmente el placer estético al alcance de todos: en el balcón del apartamento, en una ventana, en un parque. Fácil.

Si el paso por la Cordillera de los Andes es casi obligado, ¿podría aterrizar en la ventana una especie nunca antes vista u ofrecer una estación para aves migrantes?
Sí, vienen muchas especies de aves migratorias que salen del norte de los Estados Unidos y pasan más o menos a partir de septiembre por Medellín, hasta mediados de abril. Pueden llegar tanto aves pequeñas como grandes, tratándose de águilas, que se ven en bandadas grandísimas que van de paso y algunas veces tienen rutas de ingreso por el Valle del Cauca o por el Valle del Magdalena. Hay veces en que, por la época climática, también se adelantan y eso es espectacular.

Cada ciudad tiene tesoros escondidos. Detrás de los edificios o arriba de nuestros ojos, que se la pasan mirando la pantalla del celular, se encuentran grandes y pequeños espacios todavía naturales. Esta serie es una invitación de Cerveza Corona y Vice para levantar la mirada en búsqueda de un plan para visitar esos paisajes vecinos que nos aguardan y que comprueban que el afuera no está lejos. El afuera es una forma de vida dentro y fuera de la ciudad: en el parque de la esquina, en las montañas detrás de tu barrio o en el propio balcón de tu apartamento, la naturaleza te está esperando.