Noisey

Boy Pablo y su búsqueda de la casualidad

Previo a su primer show y sold-out en América Latina, hablamos con el nostálgico crooner noruego de origen chileno sobre salud mental, su identidad intercontinental y su breve, pero dilatada carrera artística.

por Juan Carlos Rios
12 Junio 2019, 6:18pm

(Todas las fotos de William Glandberger; cortesía del artista)

Te levantas un domingo. Hay mucho sol y las nubes se esconden. Te sientes afortunado porque vives en una ciudad -Bergen- donde cada año se rompen récords de semanas con lluvias consecutivas. Ese día la racha se rompió. Te pones unos shorts, calcetas altas, hoodie rosa y le hablas a un amigo con cámara. Grabas el video de uno de tus demos en el muelle y lo subes. Quién sabe cómo rompes el algoritmo de YouTube. Quién sabe cómo, con menos de tres minutos, logras conectar con tantos adolescentes de tantos momentos y lugares alrededor del mundo. Quién sabe cómo con 20 años, creciendo y componiendo dentro de su cuarto en una ciudad pequeña y helada de Noruega, se ha convertido en un fenómeno de Internet. Y quién sabe cómo está aquí, por primera vez en Latinoamérica, para presentarse en uno de esos sold-outs inauditos.

“Aún no entiendo cómo jajaja”, confiesa Nicolás Pablo Muñoz con unas de esas risas nerviosas y sinceras. Le dicen Boy Pablo y tiene una banda. Es de Bergen, Noruega, nacido de padres chilenos, y habla español de manera natural. Se ve un poco abrumado y acalorado mientras nos sentamos en el lobby de su hotel en la Ciudad de México un par de semanas atrás. Esa noche, hace una par de semanas en esta ciudad, dio su primer show para un público latino de su breve, pero dilatada historia. Los boletos se agotaron en pocos días, y el evento en Facebook se convirtió en una carnicería de entradas sobrantes que les permitieran ver a quienes habían quedado fuera del boletería ver el debut de Pablo en América Latina, lo cual, para un acto de música independiente tan joven y no perteneciente –de manera integral– a la región, es muchísimo decir.

"Yo como soy hijo de chilenos soy muy expresivo, muy de hacer notar cuando siento amor, y es algo que me ha servido mucho en mi vida personal, pero también al escribir canciones"

En mayo de 2017, cuando todavía estudiaba en el colegio, Pablo subió el video de uno de sus primeros temas, “Everytime”, a YouTube, y desde entonces todo cambió. Lanzó dos exitosos EP’s – Roy Pablo y Soy Pablo–, salió de gira con su banda de amigos por toda Europa, tocó frente a la familia real noruega y cimentó su reputación como uno de los proyectos más serios salidos de esa oleada de crooners juveniles europeos que tienen a la melancolía y la nostalgia lo-fi como banderas líricas, aunque en su caso, logra ponerse en una canasta distinta al resto debido a su emocionalidad abrasadora de letras que salen hirviendo del pecho mientras la almohada se llena de lágrimas.

En el marco de ese momento, otro que parece surgido de su búsqueda de la casualidad, me senté a charlar con Pablo unas horas de su primer show en este hemisferio del mundo, donde se concentran muchas de esas cualidades heredadas que le dan volumen a su identidad artística. Abajo lo que me contó.

NOISEY: Que alguien venga por primera vez, siendo un proyecto tan nuevo desde Europa a México o a cualquier otra ciudad de Latinoamérica y logre llenar un lugar de la manera en la que tú lo hiciste es una cosa bien rara, no sé si alguna otra vez me había tocado ya verlo. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo fue? ¿Cuál fue el truco?
Pablo: Pues de entrada estoy muy feliz de estar acá, me llegaban muchos mensajes de Instagram de gente de México que me decía ven acá a tocar. Y por fin llegó la oportunidad, por fin vamos a poder tocar en México y me da mucho gusto. Ahora, que esté sold out está increíble, me había pasado un par de veces antes pero no así, y la verdad aún no entiendo cómo jajaja, es muy divertido para nosotros.

Jajaja está increíble. Además, supongo que debe haber una clase de emoción en eso de tocar en Latinoamérica por tu contexto personal.
Sí, se siente como estar en casa. He ido varias veces a Chile, y la cultura de entrada se parece, es muy similar, la manera de ser de la gente también un poco.

Y a todo esto, ¿cómo es Noruega? Pregunto porque es un país que geográfica, social y culturalmente está muy alejado de nosotros y es difícil imaginarlo más allá de esas visiones huecas de la gente fría y las fotografías llenas de nieve.
Noruega es… bueno, si no hay mucho que decir, hace frío, todo el tiempo jajaja. En la ciudad de donde vengo yo que es Bergen llueve todo el año, de hecho creo que tenemos un récord de 80 días seguidos con lluvia o algo así. Pero es muy bonito, cuando hay sol es como wow, como si fuera un milagro. Y bueno, es muy tranquilo, muy seguro, sí es muy distinto a Latinoamérica. No hay mucha gente, quizás por eso todo es tan tranquilo, en mi ciudad somos 200 mil personas más o menos. ¿Acá cuántos son? ¿20 millones, no?

Ajá, 21 millones aproximadamente.
Wow. Qué impresionante. Allá por eso es que no es tan difícil encontrarse a alguien o hacer contactos o amigos, porque somos muy pocos.

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Bajo esa idea, volviendo al tema de ser chileno, vivir en Noruega y ser artista, ¿qué clase de importancia ha tenido esa combinación de contextos dentro de tu proyecto?
Pues definitivamente hay algo ahí en relación a mi parte chilena, latina. Cuando yo era pequeño mi papá escuchaba música latina, mi mamá también, mis hermanos que todos son más grandes que yo también. Desde que era chico escuché mucha música latina, y de alguna forma me influenció porque los ritmos me encantan. El tipo de música que hay aquí, en Latinoamérica, es tan diferente a lo que hay en Europa que me encanta. Y bueno, con mi papi también llegué a escuchar mucha música de la nueva ola de los 70, entonces también de alguna manera creo que tengo algo de eso.

A la vez, tienes marcadísima esa cualidad de tacto romántico en la melodía, que justamente creo que es una herencia de la música latina de los 60 y 70.
Sí, puede ser, la forma de expresar amor en Escandinavia es muy distinta, porque la gente es fría, lejana, es un estilo de demostrar sentimientos muy distintos. Yo como soy hijo de chilenos soy muy expresivo, muy de hacer notar cuando siento amor, y es algo que me ha servido mucho en mi vida personal, pero también al escribir canciones, especialmente las que son de amor. Bueno, casi todas mis canciones son de amor jajaja.

Por otra parte, ¿cómo ha sido tu experiencia particular como músico independiente que ha alcanzado dimensiones tan elevadas a los 20 años? Hablo de lo económico, lo creativo, lo personal, donde además no sé si haya algunas implicaciones respecto al sistema educativo noruego, que precisamente permite un desarrollo artístico mucho más pleno y acelerado.
Pues de entrada es increíble, es algo que para mí no es real, porque yo nunca pensé que iba a ser tan rápido. Yo siempre pensé que me iba a dedicar a la música, lo tenía muy claro, no sabía si tocando batería en una banda o con mi propio proyecto, solo sabía que esta es mi pasión, que es lo que iba a hacer a futuro. Pero que fuera así, que pasara justo acabando la high school, fue increíble. He tomado mucha experiencia con mi mánager para seguir haciendo esto por mucho tiempo, tener a mis amigos acompañándome, todo. Es como un cuento de hadas, no lo puedo creer a veces.

¿Entonces saliste de la escuela con algo ya encaminado o fue hasta que te graduaste que empezaste de lleno?
No, hicimos el video para “Everytime” –junto a Gabriel Muñoz, Eric Tryland, Henrik Amdal, Sigmund Vestrheim y su manager, Benjamin Fabio– cuando aún estábamos en la high school en el 2017. Y cuando acabamos en mayo, a los tres o cuatro meses, ya estaba en todos lados en YouTube. Fue muy poco el tiempo para pensar en qué hacer a futuro, en pensar qué estudiar, era algo que no me interesaba tanto hacer, así que cuando encontré esta oportunidad tuve que agarrarla.

En tu música, y no solo en ella, también en esta oleada de rock lo-fi que ha permeado en todo el mundo, desde Mac DeMarco a Connan Mockasin y HOMESHAKE, es muy evidente que hay una aura deprimente, melancólica, un estado mental cada vez más presente y notorio. ¿Cómo es tratar ese tipo de temáticas? ¿Sientes alguna clase de responsabilidad involucrándote de manera tan delicada en cuestiones de salud mental?
Sí, claro. La salud mental es un tema muy importante. Ahora es más común hablar de ello porque hay muchísimas personas que descubren que tienen problemas de salud mental y gracias a ello pueden tratarse. Tengo un par de canciones que no me gustaría explicar porque nacen desde motivos muy personales, y que yo las escribí desde momentos muy difíciles de mi vida. Pero en general a mí me gusta hacer canciones más felices porque como dices, hay hartas bandas de rock o pop lo-fi que tienen una tristeza en su música que hacen que te pongas todavía más triste. Hay canciones que pueden ser tranquilas, hablar de sentirse mal, pero a mí me gusta que sean más alegres, hacer feliz a los demás. Esas son las canciones que a mí me gusta más tocar en vivo, y que creo también disfrutan y ayudan a los chicos.

Y de alguna forma se han normalizado y hasta romantizado los problemas de salud mental en la música, ¿no?
Sí, pasa mucho, tratar de forzar o buscar la depresión. Y no es algo bueno, yo opino que lo mejor es ser feliz, obviamente uno pasa por momentos a veces no tan agradables, pero la alegría debe ser el main focus siempre, sea como persona o como artista.

El otro día leí un reporte de una compañía sueca, Record Union , que estableció como conclusión que 73% de los músicos independientes –que participaron en su estudio– tienen problemas de salud mental. Desde tu óptica y tu experiencia personal, ¿cuál es tu take en el asunto?
Creo que toda, o bueno, casi toda la gente que se relaciona a una profesión creativa, sea la pintura, la música, el cine, la escritura o lo que sea, han pasado por problemas relacionados a su salud mental. Yo también he pasado por sensaciones que no han sido bonitas, definitivamente. Yo no diría que estoy entre el 73%, entremedio a lo mejor, porque puede ser pasajero, un día muy bueno, otro día malo y así siempre. Pero con todo eso creo que hacer música es como terapia, hacer música es mi terapia, especialmente la que a uno le gusta mucho, la que queda tan bien que ya quieres grabar. Y nada, sí me gustaría decirle a todos los chicos que sufren problemas de su salud mental que busquen a un psicólogo, a un profesional que los pueda ayudar.

"La alegría debe ser el main focus siempre, sea como persona o como artista"

A partir del momento en el que te encuentras, del lugar que has alcanzado en el tiempo en que lo has hecho, ¿qué te gustaría construir como siguiente paso? ¿cómo imaginas el siguiente momento de tu vida, de tu “fairy tale”?
Jajaja pues por ahora todo es seguir haciendo música, aunque sí me gustaría mejorar como compositor, que creo que es algo que con cada canción voy mejorando. Es algo bien difícil, a veces hago canciones muy malas, bien malas. Y a futuro me gustaría más bien ser productor de música, ya cuando haya mejorado mucho, trabajar con otros artistas y ayudar a nuevos talentos para hacer música mejor. Por ahora también estoy trabajando en mi nuevo álbum de a poco, muy de a poco, despacito, no quiero apurarlo, que salga algo de lo que esté completamente orgulloso. Todavía no tengo muchas canciones, también porque estoy trabajando con otros artistas, en colaboraciones para este y el siguiente año.

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