La revolución del pequeño gigante: en 2016 Uruguay será el país con más energía eólica del mundo

En apenas una década la nación sudamericana ha logrado transformar su matriz de energía. Hoy el 95 por ciento de su electricidad proviene de fuentes renovables, y el 60 por ciento de ésta es generada por parques eólicos.

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23 Diciembre 2015, 9:35am

Parque eólico en Uruguay. (Imagen por Iván Franco/EPA)

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A los costados de las carreteras en Uruguay, colosales molinos blancos de hasta 120 metros de altura crecen como setas.

El fenómeno tiene una explicación: en la última década, este pequeño país sudamericano de 3.400.000 de habitantes ha transformado su matriz energética a base de fuentes fósiles como el petróleo y el carbón, en una donde predominan las energías renovables, como la eólica y la solar.

Acostumbrado a las transformaciones progresistas — en los últimos años se ha despenalizado el aborto, se ha aprobado el matrimonio gay y se ha legalizado la marihuana — Uruguay vuelve al primer plano internacional por su política de energías limpias.

"El 95 por ciento de la electricidad que se consume hoy en Uruguay proviene de fuentes renovables", comenta a VICE News Ramón Méndez, director del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, recién llegado de París, donde su delegación aglutinó muchos de los aplausos diplomáticos en la histórica cumbre climática.

En la misma línea, el último informe energético de World Wild Fund (WWF) en América Latina resaltó el liderazgo del país en la producción de energías renovables y en la reducción de emisiones de carbono.

Se trata de una región donde el negacionismo frente al cambio climático persiste: en 2014 se destinaron en total 40.000 millones de dólares para subsidiar a las energías fósiles, el equivalente a tres veces lo que se invirtió en alternativas limpias.

"Los avances de Uruguay son notables y se destacan ampliamente en comparación con otros países de la región y del mundo", distingue en diálogo con VICE News Hernán, portavoz de Greenpeace en América del Sur.

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La hazaña uruguaya es aún más relevante si se considera que su matriz eléctrica se compone en gran parte de fuentes renovables no tradicionales, a diferencia de sus vecinos, quienes se nutren mayormente de energía hidroeléctrica que obtienen construyendo grandes represas. Y pagando sus respectivos costes ambientales.

"En estos momentos tenemos picos de demanda en los cuales más del 60 por ciento de la electricidad proviene de los parques eólicos", agrega Méndez sobre los 500 molinos aerogeneradores de tres palas, que en conjunto ofrecen más de 1.000 megavatios de potencia.

De hecho, según las proyecciones oficiales, en 2016 Uruguay podría llegar a ser el país del mundo con mayor porcentaje de energía eólica en su oferta energética, con un 35 por ciento de promedio, desplazando de la cima del podio a Dinamarca y relegando a España y Alemania.

La segunda fuente no convencional más utilizada por los uruguayos es la de biomasa. Este país de economía agroindustrial con apenas 176.215 km2 de superficie genera toneladas de residuos biológicos, que potencialmente se pueden convertir en energía limpia.

Aquél pasivo ambiental histórico, ahora es un activo energético y representa el 15 por ciento de la electricidad que consume su población.

Claro que en el camino a transformarse en un ejemplo medioambiental internacional, el país debió derribar varios mitos. El primero es uno de los más arraigados a nivel global: que la energía limpia es más cara que la tradicional. "Demostramos precisamente lo contrario: estamos comprando energías renovables a precios más económicos que las fósiles", asegura Méndez.

Otro de los prejuicios que se superó es la creencia de que a los inversores los ahuyenta la presencia estatal a la hora de hacer negocios en los países en desarrollo. "Se comprobó que con un Estado fuerte, transparente y claro, se genera una confianza que atrae la inversión", continua el ex titular de la Dirección Nacional de Energía.

"El factor decisivo no es la calidad del viento ni la tecnología; hemos aprendido que la clave para generar energías renovables a buenos precios tiene que ver con las condiciones de bajo riesgo que ofrece el país", dice Méndez en referencia a la estabilidad política y económica de Uruguay, y a sus bajos índices de corrupción, características inéditas entre sus vecinos, que socarronamente la llaman "la Suiza de América Latina".

Para el argentino Rodrigo Herrera Vegas, consultor y fundador de la consultora de soluciones medioambientales Sustentator, "sin duda, la clave del éxito pasa por la previsibilidad que tienen y la confianza que le inspiran a los inversores".

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Según el especialista, tres años atrás, Argentina intentó licitar contratos de energía eólica con promesas de precios mucho más favorables. Sin embargo, el grueso de los inversores recayó del otro lado del Río de la Plata.

La transformación energética uruguaya implicó una inversión cercana a los 7.000 millones de dólares hasta el momento. Cerca del tres por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) se reinvirtió durante casi una década en ello, unas cinco veces por encima del promedio regional.

"Pero dos terceras partes de las inversiones corresponden a capitales privados", distingue Méndez. Y resume: "Al final del día, el negocio de las energías renovables es un negocio financiero. El viento es gratis, el costo de operación y de mantenimiento es muy bajo, entonces lo que interesa es el repago de la inversión inicial que se hizo."

Reconocido mundialmente por su visión naturalista, el ex presidente José "Pepe" Mujica fue uno de los principales impulsores de la revolución energética uruguaya. Sin embargo, el actual primer mandatario, Tabaré Vázquez, fue quien más claro expresó lo que, a todas luces, ya es un pacto de Estado: "El desarrollo será sostenible o no será desarrollo".

Existe otro dato que refleja la dimensión del cambio verde charrúa: histórico importador de energía, el país pasó de depender energéticamente de sus hermanos mayores, Argentina y Brasil, a convertirse en exportador en la región, en particular a la Argentina.

¿Es replicable este modelo energético sustentable en otros países? Desde Montevideo, la capital del país, aseguran que sí: "La gran mayoría de los países del mundo tienen por lo menos las mismas condiciones geográficas y climáticas que nosotros", invita Méndez.

"Dentro de los planes de Uruguay, la energía solar también será un elemento importantísimo y esta fuente, junto a la eólica son, a nuestro modo de ver, los dos caminos principales que debe seguir América Latina en los próximos años", concluye Nadal, de Greenpeace.

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