Caridad y voluntariado para desenterrar a las víctimas del genocidio franquista

En 2011, el gobierno español dejó de pagar subvenciones para la recuperación de víctimas del genocidio franquista. Hoy, las exhumaciones son solo posibles gracias a la caridad y al voluntariado.

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27 Octubre 2015, 12:55pm

Imagen por Aitor Fernández

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"No hay más fosas comunes por descubrir". Con este argumento, el pasado jueves día 8 de octubre el Partido Popular se negó, por tercer año consecutivo, a dedicar una partida de los presupuestos generales a la recuperación de víctimas del genocidio franquista rechazando las enmiendas interpuestas en este sentido.

Sólo la Asociación por la Recuperación de la Memoria histórica (ARMH), que está atendiendo a los familiares de los desparecidos, tiene más de 1.500 solicitudes de exhumación en cola.

Desde 2006 y hasta 2011, el gobierno español había concedido entre 3 y 5,6 millones de euros para actividades relacionadas con la recuperación de la memoria histórica y el reconocimiento moral a las víctimas, pero el PP las eliminó en cuanto asumió el poder.

Algo que choca frontalmente con las recomendaciones de la ONU. En junio del año pasado, la ONU recordó al Estado español su obligación, por el derecho internacional y la Declaración sobre protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas —que ratificó en 2010—, de atender las solicitudes de los familiares de estos desaparecidos.

La ARMH, que es una entidad sin ánimo de lucro, siguen atendiendo, a contracorriente, las peticiones de exhumación de los familiares de las víctimas de la Dictadura franquista.

Desde que exhumaron la primera fosa de todo el Estado con métodos científicos, hace ahora 15 años, han investigado más de 3.000 muertes por desaparición forzosa, exhumado 162 fosas comunes y rescatado a 1.350 víctimas.

Guerrillero antifranquista enterrado en la tumba familiar 64 años después de su muerte. Leer más aquí.

La entidad, a la que están asociadas más de 500 personas, cuenta con tres trabajadores a tiempo parcial. Sin embargo por ella han pasado más de 1.200 voluntarios, que representan —según la asociación— el 80% de la financiación que ha hecho posible el trabajo realizado.

"A finales del pasado año la situación era muy complicada y estuvimos a punto de cerrar", explica René Pacheco, arqueólogo de la ARMH, a VICE NEWS. Sin financiación, el trabajo se había reducido un 75 por ciento y los tres trabajadores se ocupaban de la entidad de forma voluntaria en su tiempo libre.

"Potenciamos la búsqueda de socios y Elogit, un sindicato noruego de electricistas, donó 6.000 euros con los que llevamos a cabo cinco nuevas búsquedas y exhumaciones que ya estaban investigadas y programadas", añade.

Poco antes de bajar la persiana, en mayo de 2015, la asociación recibió el premio al activismo de los Derechos Humanos de la ALBA Puffin Fundation, dotado con 100.000 dólares (89.700 euros), algo que ha permitido que el proyecto siga adelante.

Crowdfunding para exhumar fosas

El micromecenazgo online fue uno de los métodos que la ARMH se planteó para encontrar financiación, pero al final fue descartado. Al menos, tres iniciativas de crowdfunding han permitido financiar con éxito exhumaciones. Son los casos de Borriol, Valencia, en 2013; en Monte de Estépar, Burgos, en 2014, y en Velilla de Jiloca, Zaragoza, este año.

La ARMH siempre ha sostenido que no deberían ser las propias víctimas, sino la maquinaria del Estado, la que se responsabilice de esta labor.

La exhumación en Monte de Estépar fue dirigida por Francisco Etxeberría, médico forense y director de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. La intervención permitió rescatar un centenar de cuerpos enterrados en cuatro fosas. La recaudación (15.350 euros) cubrió los gastos, pero no la mano de obra, que fue voluntaria.

"Yo no cobré absolutamente nada, colaboramos voluntariamente porque sólo había dinero para el alojamiento y la comida", asegura a VICE News Etxeberría.

Uno de los mayores referentes en medicina legal, este médico forense que ha participado en miles de exhumaciones en España y en el mundo prefiere no utilizar esta fórmula de financiación. "Si yo cuento esta fórmula de financiación en Chile o Argentina se quedarían alucinados", explica.

El 20 de noviembre de 2002 se condenaron de forma unánime en el Congreso los crímenes del Franquismo. En diciembre, el Lehendakari Juan José Ibarretxe hizo una declaración institucional diciendo que se debían apoyar todas las iniciativas en materia de memoria histórica.

Desde 2003, y hasta hoy, los distintos gobiernos de Euskadi, han apoyado aquellas actividades relacionadas con el reconocimiento de los Derechos Humanos y la memoria histórica.

Un Estado irresponsable y descoordinado

"En el País Vasco existe una ventanilla donde se pueden dirigir los ciudadanos, algo único en el Estado español", relata Etxebarría. Las instituciones vascas han atendido y financiado 3.000 solicitudes, que han sido atendidas gracias a los técnicos de Aranzadi y de la Universidad del País Vasco.

"Yo creo que esto debe seguir siendo así, porque el tema es complejo y requiere de gente que sepa: un historiador, un documentalista, un antropólogo… Las instituciones deben tutelar, ofrecer garantías. Y me refiero a todas las instituciones, a todas las administraciones, desde la organización central hasta el ayuntamiento de mi pueblo", considera este experto.

Etxebarría también sostiene que la participación de la Justicia es necesaria, pero que lo prioritario es recopilar información para generar la documentación. "A la causa argentina hay que ir con documentos y somos los técnicos los que los generamos", sostiene Etxebarría.

En Argentina, la jueza María Servini instruye la única causa abierta en el mundo que investiga los crímenes cometidos durante la dictadura franquista. "Yo soy partidario de la propuesta que hizo Amnistía Internacional en 2006: la creación de una Comisión de la Verdad formalmente constituida gracias a la voluntad política e independiente de la Justicia."

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Las Comisiones de la Verdad —entidades oficiales, no judiciales y de vigencia limitada que se constituyen para esclarecer pasadas violaciones de Derechos Humanos— funcionaron en Chile o Argentina, países donde actualmente se encuentran activos decenas de juicios por crímenes de lesa humanidad.

"En el Sáhara encontramos el caso de civiles torturados y asesinados por las fuerzas marroquíes, los técnicos hemos generado unas pruebas y el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz utilizó todas las imágenes e informes para procesar a 11 militares marroquíes por genocidio. Eso es lo normal", concluye Etxebarría.

"En España no existe un archivo central que controle el número de fosas que se han exhumado, ni el número de solicitudes que se han atendido, por eso es tan difícil saber cómo se está haciendo el trabajo", afirma a VICE NEWS Francisco Ferrándiz, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador del proyecto "El pasado bajo tierra".

En "El pasado bajo tierra" científicos de diferentes disciplinas comparan el caso español con otros acecidos en distinto lugares del mundo.

"Hay regiones donde se ha exhumado mucho, como Euskadi o León, y lugares donde no se ha exhumado prácticamente nada, como Catalunya, pero es evidente que ha habido una parón general", considera Ferrándiz.

El científico argumenta que, además de a la ausencia de subvenciones, hay otros factores como "los protocolos que encarecen las exhumaciones" —aquellos que exigen mayor personal técnico y encarecen demasiado su realización— o "la dificultad cada vez mayor para localizar las fosas."

La ardua tarea continua

"Me sorprende lo que duró el debate público de la memoria", sostiene Ferrándiz. Para este científico "se ha hecho mucho trabajo de memoria, pero llega un momento que la empatía pública se agota, la gente se acostumbra a las imágenes y ya no hay tantas cámaras en las exhumaciones, del mismo modo que ya no se habla tanto del tema de los refugiados", sentencia.

Sin embargo, añade, que los que realmente han olvidado son las instituciones: "El presidente del gobierno nunca ha acudido a una exhumación".

Francisco Etxeberría recalca que es importante ver cómo el movimiento de memoria histórica vive más allá de las exhumaciones. "Hoy día hay cantantes que componen canciones, artistas que hacen esculturas, escritores que dan conferencias… Es algo imparable. Estamos rodeados de víctimas y entre ellas se cuentan las víctimas del Franquismo."

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"Lo que sorprende fuera de España es que existan tantos desaparecidos", afirma por su parte René Pacheco. "La falsa imagen de 'Transición exitosa' funciona en el mundo y se ha difundido como modelo en muchas universidades", argumenta Ferrándiz.

"La mayoría de gente en España cree que esta labor [de recuperación] se ha frenado y la sociedad percibe que es un problema menor que afecta a pocas personas", opina el arqueólogo de la ARMH.

"Creo que todos los partidos, independientemente de su ideología, deberían incluir este tema en sus programas, porque cualquier víctima tiene derecho a la memoria ", afirma Etxebarría, quien confía en que así sea.

"La ARMH ha conseguido financiación, Aranzadi nunca ha parado de exhumar y ayudar en lo que ha podido al resto. Vamos a ver lo que pasará en Andalucía y Navarra, donde se intentan aprobar políticas de memoria. Puede que la financiación estatal vuelva, pero debería hacerlo de forma más estructurada. Pero esto va a seguir, sin duda, a otro ritmo, con otro perfil", concluye Ferrándiz.

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