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Hombres cuentan qué creen que sienten las mujeres durante el orgasmo

"Podría ser como escuchar todo el cancionero de Maluma al revés".

por Pol Rodellar
09 Agosto 2017, 4:05pm

Ilustración por Conxita Herrero

Como hombre, siempre he tenido la sensación de que el orgasmo femenino es algo mucho más complejo, intenso y duradero que el masculino —al fin y al cabo nosotros sólo eyaculamos durante dos segundos y luego nos entran ganas de dispararnos en la cabeza—, cosa que, seamos sincero, es algo totalmente deprimente.

No sólo se nos presenta como una montaña alta y dorada por la que se puede subir por muchas rutas distintas sino que se nos dice constantemente que lo que nosotros experimentamos es un ejercicio de mediocridad.

Pese a que el placer de la mujer ha estado enterrado y ha sido ignorado durante siglos, actualmente cada vez hay más hombres y mujeres que son más conscientes de los devenires sexuales del cuerpo femenino —ya nos ha quedado claro a todos de que muy pocas veces un pene dentro de una vagina es un boleto directo al gozo (lo sentimos)— y de cómo alcanzar ese regocijo.

Con todo esto, es lamentable vivir con esta idea de que los hombres nos venimos menos intensamente que las mujeres y que no podremos saber NUNCA con exactitud qué sienten ellas. Un territorio fantástico al que nunca podremos acceder, un mundo repleto de colores nuevos, montañas gelatinosas y plantas que cantan doo-wop mientras cabalgan delfines de cristal transparente. No sé, supongo que venirse como una mujer debe ser algo así, ¿no?.

Esta limitación hace que generemos extrañas fantasías sobre el asunto. Es por esto que decido preguntarle a varios hombres para ver cómo se imaginan ellos el orgasmo femenino.

Néstor, 34

No me atrevería a hacer una estadística confiable de lo que generalmente sienten las mujeres al llegar al orgasmo dado que mi experiencia se limita a mujeres españolas, y Dios sabe que hay muchas maneras diferentes de sentir fuera de nuestras fronteras, tantas como maneras de conectar un USB.

Por lo que se refiere a mis experiencias, el orgasmo femenino me parece un acto muy violento. He oído blasfemar mucho y he recibido a menudo golpes en la espalda, alguna bofetada tanto en las nalgas como en la cara, empujones y arañazos en diferentes momentos del orgasmo, sobretodo en la recta final, cuando parece que te agarran el pene con esos músculos tan poderosos de la vagina, como el pubocoxígeo o el posthipotecario, por lo que deduzco que estamos, sobre todo, ante un acto de extrema violencia.

Estamos, sobre todo, ante un acto de extrema violencia

Creo que el arte y la cultura popular han sabido recoger la naturaleza agresiva del orgasmo femenino, hay muchos ejemplos de cine postapocalíptico donde las mujeres que conquistan el poder ejercen una dominación violenta sobre el hombre en pos del orgasmo, como en América 3000, donde existen esclavos condenados a convertirse en mano de obra o semillas en función de los intereses de la reina del momento. O en algunos capítulos de The Outer Limits donde el futuro está dominado por mujeres que han congelado a todos los hombres y sólo despiertan a alguno para tener sexo mientras le apuntan con un fusil M-16.

Toni, 26

Pues, en lo que a mí concierne, cuando la única mujer con la que tuve el privilegio de practicar sexo a menudo alcanzaba el orgasmo, experimentaba, lo digo sin temor a equivocarme, una sensación de victoria. Porque, decía, no le resultaba fácil tener lo que se llaman orgasmos vaginales, y descubrir que podía tenerlos conmigo la ponía, simplemente, contenta.

Creo que era una felicidad que contenía la expectativa de más instantes de felicidades como ese: si habíamos llegado hasta ahí una vez, volveríamos, más y mejor. Había un momento, si nos estábamos masturbando mutuamente o yo la masturbaba a ella, en el que me tomaba fuerte el brazo para que me detuviera e imagino que era para beber todo lo concebible de aquel manantial o de aquella cascada que, por unos segundos, inundaba todo su ser.


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También podríamos decir que es posible que se experimente algo así como cuando en los videojuegos logras un combo doble o triple, o Sonic engulle muchísimos anillos de una vez y experimentas un júbilo liviano y al mismo tiempo esplendoroso e importante.

En realidad, ahora que lo pienso profundamente, es bastante probable que las sensaciones, en general, no difieran de las que sentimos nosotros, los chicos, cuando alcanzamos el orgasmo. Al fin y al cabo, somos más o menos lo mismo.

Alan, 30

Es posible que sea como mear y cagar a la vez pero en círculos; es posible que sufran una especie de exorcismo interior que les abra nuevas vías de entendimiento; es posible que durante ese largo lapso de tiempo (algo muy diferente a nuestro caso: es como si escupiéramos leche merengada durante unos segundos y adiós) en el que se están a punto de venir, se vienen y pueden volver a hacerlo, sientan que valió la pena lo que era necesario para estar contigo, amor; o incluso puede que dentro suene como una suma entre el grito mudo de Ignatius Farray, un ensayo de movimiento de ojos para un nuevo capítulo de The Walking Dead y todo el cancionero de Maluma al revés.

Guillermo, 34

Uno de los deseables resultados de introducir repetidas veces nuestros sucios penes en las perversas vulvas femeninas es asistir al impagable espectáculo del orgasmo femenino, que a falta de mejor manera yo definiría con el símil de "LA PRESA DE MEQUINENZA". Imaginemos una presa de ochenta metros de altura sujetando un millón quinientos mil litros de aburrida agua estancada que sólo sueña con fluir libremente arrasando todo a su paso.

Es posible que se experimente algo así como cuando en los videojuegos logras un combo doble o triple, o Sonic engulle muchísimos anillos de una vez

De repente, un simpático terrorista medioambiental hace saltar por los aires dicha presa y se arma en grande, resultando en un cataclismo liberador donde la mujer-pantano se derrama monstruosamente en todas las direcciones con una fuerza tal que ni los golpes de los vecinos ni una fractura de pene podrían detener. Y así cada vez.

Albert, 33

Llevo horas dándole vueltas a este asunto. Es un tema plural imagino... Por lo menos tan plural como la cantidad de individuos de ese sexo, y de todo el resto, que han experimentado dicha sensación. Es un viaje individual, ese es mi punto de partida.


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Convulsiones, frenetismo o ritmos acelerados son algunas de las ideas que me han venido a la cabeza como posibles hashtag alrededor del tema, pero tengo todo el rato en mente una posible descripción gráfica que dado el contexto en el que nos encontramos, me puedo tomar la libertad de explicar.

Esa imagen que tengo en la cabeza es uno de esos malditos gif animados que compartimos en nuestras redes sociales, en el que imágenes de espacios siderales y galaxias compuestas por miles de estrellas y fondos con tonos violeta, se funden en movimiento con gatos que sobrevuelan el infinito cósmico con total cotidianidad.

Así es cómo me lo imagino... con una triste imagen en movimiento y baja resolución colgada en internet.