Publicidad
VICE NOTICIAS

Plan de Trump de disuadir a los solicitantes de asilo está creando nueva crisis en la frontera

Los migrantes se verán obligados a regresar a las ciudades fronterizas de México, que pueden tener los mismos problemas de violencia y pobreza de los que huían en primer lugar.

por David Noriega; traducido por Daniela Silva
06 Febrero 2019, 2:00pm

Artículo publicado originalmente por VICE Noticias Estados Unidos.

El martes pasado por la mañana, Catardo Gómez salió de Estados Unidos a México, miró confundido a su alrededor e inmediatamente se vio invadido por micrófonos y cámaras.

Había hecho historia simplemente por cruzar al otro lado de El Chaparral, un cruce peatonal que conecta a San Diego con Tijuana. Gómez fue el primer migrante que tuvo que regresar bajo un nuevo programa de la administración de Trump, llamado Protocolos de Protección a Migrantes, el cual requiere que los solicitantes de asilo esperen a que sus casos se resuelvan en México en lugar de Estados Unidos.

"Voy directamente al lugar donde me voy a quedar", le dijo Gómez a los periodistas antes de que los agentes de inmigración mexicanos lo metieran a una camioneta. "Estoy cansado".

Pronto, más inmigrantes de Centroamérica como Gómez se verán obligados a regresar a la frontera mientras esperan las solicitudes de asilo –que la ley nacional e internacional exige que Estados Unidos escuche en su totalidad antes de informarle a los solicitantes de asilo que regresan a sus países de origen. Si el programa se implementa por completo, las implicaciones podrían ser masivas.

La mayoría de los solicitantes de asilo que entran a EE.UU. a través de la frontera sur, ya sea presentándose en un puerto de entrada o cruzando ilegalmente y burlando a los agentes de la Patrulla Fronteriza, esperan en Estados Unidos mientras sus solicitudes de asilo proceden a través del sistema judicial de inmigración, el cual está muy atrasado. Este proceso puede llevar meses o años.

Pero ahora, cada vez más migrantes se verán obligados a esperar el proceso en las ciudades fronterizas de México, que a menudo pueden tener los mismos problemas de violencia y pobreza de los que huían en primer lugar. Como resultado, es probable que algunos se rindan y vuelvan a casa, y tanto los partidarios como los críticos del programa dicen que este efecto tan disuasivo es parte de su diseño.

Muchos otros migrantes elegirán establecerse en México o buscar formas de entrar a los Estados Unidos sin ser detectados, exponiéndose a peligrosas redes de contrabando. Es probable que el resultado inmediato sea una concentración en aumento de migrantes justo al sur de la frontera, en ciudades que no están preparadas para la afluencia a largo plazo de las poblaciones más necesitadas.

"No hay duda de que la ciudad no está preparada para esto", dijo César Palencia Chávez, quien dirige una oficina municipal en Tijuana dedicada a cuidar a los migrantes. La oficina se creó para los mexicanos deportados de los EE.UU., pero últimamente se ha rediseñado para atender las necesidades de los migrantes del sur. "Es incongruente, legalmente, que los Estados Unidos tengan un sistema de asilo y luego que se atrevan a decir: 'tomaremos en cuenta su solicitud, pero haremos que otro país lo atienda durante el proceso, lo que puede demorar meses o años'".

El nuevo programa solo agrava un problema existente creado por una política de "medición" –o permite solo a un número limitado de solicitantes de asilo a través de puertos de entrada legales en un día determinado– que fue instituida por primera vez el último año de la administración de Obama y se intensificó bajo la administración de Trump.

Los críticos acusan a la administración de Trump de instigar el caos en la frontera que él afirma como justificación para construir el muro. "La administración de Trump está creando otra crisis innecesaria [y] jugando un juego peligroso e innecesario con las vidas de los solicitantes de asilo", dijo Beth Werlin, directora del Consejo de Inmigración de Estados Unidos.

Para muchos centroamericanos, como Edwin Albeña, los nuevos obstáculos no son suficientes para evitar que intente recibir asilo en Estados Unidos. Aunque había escuchado hablar del plan para obligar a los solicitantes de asilo a regresar a México, Albeña no tiene intenciones de volver a casa.

"Mi plan es seguir esperando a que me llamen y ver qué dicen", dijo Albeña, cuya familia huyó de Guatemala luego de recibir amenazas de muerte. "No dejas tu país a menos que tengas un problema".

Este segmento se emitió originalmente el 4 de febrero de 2019, en VICE News Tonight en HBO.

Tagged:
VICE US
Donald Trump
migrantes
Frontera México-EEUU
traducción
seguridad fronteriza