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Cultura

Por qué el agua embotellada es una locura

Estamos a nada de empezar a pagar por el aire que respiramos.

por Michael Byrne
24 Junio 2013, 1:00pm


Foto: Sean Dreilinger.

Si tiene más de 30 años, seguro recuerdas una época sin agua embotellada.

El agua embotellada como concepto ha sido visible durante largo tiempo, y muchas historias sobre este fenómeno marcan la introducción de Perrier en 1976 como el génesis de la botella de agua moderna. Sin embargo, no fue sino hasta mediados de los noventa que el agua embotellada se volvió algo de todos los días para el público en general. Aquellos de nosotros que recordamos este periodo tuvimos la suerte de presenciar uno de los eventos más insólitos en la historia del consumidor, cuando la industria refresquera entendió cómo vender de forma embotellada algo que la gente ya recibía de modo entubado en sus casas.

Mientras que una botella de agua embotellada en EU cuesta 1.79 dólares (unos 20 pesos), la misma cantidad de agua en el grifo (la cual, al menos en EU, es de la misma calidad que el agua embotellada) cuesta unos $.00063 (un centavo mexicano). Y ese es el límite alto del costo por el agua municipal.

Es difícil conocer el momento preciso cuando el agua potable regular empezó a competir consigo misma, pero algunos dicen que fue con la llegada de Aquafina, el gran debut de PepsiCo en el mundo del agua embotellada, en 1994. Poco tiempo después, llegó Dasani, la competencia de Coca-Cola, y el agua potable pasó de pozo, a reserva, a artículo de lujo, a una comodidad; símbolo cultural, artículo de oficina, restaurador omnipotente de la salud. Después de todo, es el líquido de la vida.

Me detuve en el estacionamiento/tienda la otra noche, en parte para abastecerme de sus ofertas potables. Había una media docena de marcas, y otra media docena de variaciones dentro de esas marcas; desde la omnipresente Aquafina y Dasani hasta Fuji, incluso la vieja Evian. Estas representaban una tercera parte de las bebidas frías en exhibición.

Esa última, Evian, es quizá la única de estas marcas significativamente distinta al agua de grifo. Y esa diferencia está sólo en el sabor, porque esa es la única diferencia real entre la mayoría de esta agua (el sabor proviene de cantidades casi insignificantes de minerales/químicos). El agua (dos partes hidrógeno, una parte oxígeno), no cambia mucho mientras siga siendo agua. El agua es agua. En otras palabras, no hay mejor o peor agua, si de lo que estamos hablando es de agua. A menos que bebas del Gran Lago Salado, la composición del agua no varía mucho en términos de lo que el agua hace por tu cuerpo.

No importa si la tomas en una taza de café, un refresco, directamente de un río, o con todo ese fluoruro y cloro del suministro municipal; tu cuerpo le sacará provecho en todas sus presentaciones. De hecho, un alto porcentaje del agua que necesitas proviene de tu comida. Incluso es probable que consumas más agua de la que necesitas, no menos, suponiendo que tu dieta no consiste de Fritos y carne seca.

En este caso, el MARKETING es igual a un flujo interminable de camiones que se mueven entre una serie de pozos y una planta embotelladora en DENVER, a unas tres horas de distancia.

El agua en tu Coca o el agua del río más virgen de una montaña tiene el mismo efecto fisiológico. Esto ya lo sabes, o deberías, pero la diferencia está en el marketing. Esa es la diferencia en muchas de las cosas que consumimos, pero alcanza niveles realmente absurdos cuando se trata de vender agua. Existe una diferencia de 280 mil por ciento entre tu botellita y el agua del grifo.

También está Nestlé, en el extremo económico del mercado de agua embotellada “100% natural”, y que ayuda a ilustrar lo ridículo del agua embotellada en Colorado. En este caso, el marketing es igual a un flujo interminable de camiones que se mueven entre una serie de pozos y una planta embotelladora en Denver, a unas tres horas de distancia. Un camión llega, carga todo lo que puede, y sigue su camino, remplazado inmediatamente por otro camión vacío, y así constantemente. En el proceso, están drenando uno de los acuíferos que alimenta al río Arkansas.

Nestlé compró los derechos a esta agua del municipio de Aurora, Colorado, un suburbio en Denver. El agua que Nestlé toma del Arkansas es remplazada por el suministro de agua de Aurora, y bombeada hacia el cuerpo de agua, río arriba de los pozos de Nestlé. Entonces, Nestlé toma agua del Arkansas, la transporta, la embotella y la transporta de nuevo a las tiendas. Mientras tanto, devuelve la misma cantidad de agua de un modo menos comercial al río.

Tener tierra en el río Arkansas no le da a Nestlé el derecho a extraer millones y millones de litros de él, aunque la tierra esté repleto de acuíferos. Pero la compañía puede comprar millones y millones de litros para reinsertar en el río desde Aurora, el cual, igual que gran parte de Denver, obtiene su agua de una gigantesco proyecto de desviación en las montañas que recolecta agua que de lo contrario acabaría río abajo en el Colorado, y la envía a la ciudad por medio de un acueducto. ¿Adivina qué alimentar al río Colorado? Lo mismo que llena al Arkansas y a sus acuíferos vecinos, así como tu botella de Arrowhead Springs: nieve derretida de precipitación que se origina en algún lugar del pacífico.


Las aguas del Arkansas. Foto: Wikipedia.

El proceso es éste: la nieve se acumula, se derrite, y cae a través de arroyos y riachuelos; o encuentra un punto suave y permeable, y viaja tierra adentro hasta caer en un acuífero (básicamente una reserva natural subterránea). La opción del acuífero es enorme en un lugar como Colorado, conocido por poder almacenar agua durante la época de sequías. Extraer agua de un acuífero es un poco peor que insertar un tubo en un río, pues es agotar una fuente de agua, posiblemente finita, definitivamente local.

Este, amigos, es el poder del marketing: esa ilusión de un agua mejorada, a costa de un río semiagotado, desviaciones, excavaciones, y, eventualmente, etiquetas que dicen “pura”. No hace falta decir que un gran número de personas que viven alrededor del pozo de Nestlé no están muy contentos con la idea.

Pero la trama se complica. Después de que la ciudad de Aurora remplaza el agua que Nestlé extrae (desviando el agua de otro río que tiene una fuente prácticamente idéntica, sólo que en un punto distinto), esa agua fluye unos 230 kilómetros a través del cañón Bighorn Sheep yel Royal Gorge. Eventualmente, se encuentra con la primera parte del segundo proyecto de desviación más grande del estado, el cual recolecta y envía agua a los centros urbanos al sur de Colorado, como Colorado Springs y Pueblo, junto con las granjas y plantas de engordadoras en las planicies al este del estado. En Colorado Springs pasé buena parte de mi infancia tomando el agua pura de Nestlé por un diminuta fracción del costo actual.

El flujo actual del río, uno de los más importante para la supervivencia del estado, no debería ser perturbado con la extracción del acuífero (al que Nestlé insiste en referirse como manantial, aunque tendría que ser un manantial de proporciones inmensas; hay un manantial involucrado, pero Nestlé recibe mucha ayuda para mover el agua río arriba). Como Sarah Olson, productora del documental “Tapped” señala, Nestlé tiene una historia de bombear más agua de la que sus permisos condonan. “Cada situación es diferente, pero muchas de las cosas en los acuerdos entre Nestlé y cualquier comunidad son difíciles de monitorear para la comunidad”, dijo al Colorado Independent. "Una vez que se firman los acuerdos y Nestlé comienza a bombear agua, es muy fácil que Nestlé se aproveche de la gente y es muy difícil detenerlo”.

Una vocera de Nestlé, Catherine Herter dijo al Independent que la compañía goza de una buena relación con la comunidad del condado de Chaffee. La semana pasada la compañía, la cual aceptó 44 condiciones como parte de su permiso, emitió su reporte 2013 "Crear Valor Compartido", el cual se enfoca en la eficiencia hídrica y “prácticas de manejo sustentable del agua”. Como una compañía de recursos naturales, nuestro negocio depende de nuestro compromiso con la conservación ambiental”, dijo Heidi Paul, vicepresidente ejecutiva de Asuntos Corporativos de Nestlé. 

En enero de 2009, un reporte del condado financiado por Nestlé como parte del proceso para sus permisos, encontró que la afirmación de Nestlé de que el proyecto no tendría “ningún impacto dañino” en los animales y plantas terrestres y acuáticos no estaba respaldada por la ciencia.

En julio de ese año, el autor del reporte, la ecólogo de la Universidad del Estado de Colorado, Delia Malone, escribió una carta pública a la compañía, argumentando que, contrario a lo que decía Nestlé, la extracción de agua durante una sequía podría agotar el acuífero y secar los pozos aledaños. También criticó a la compañía por no considerar las tendencias del cambio climático al estudiar la fauna, los humedales y le ecología de largo plazo del acuífero. Nestlé desestimó el reporte como “no basado en evidencia científica”.

Si la operación de Nestlé en Colorado no te parece completamente absurda, ya puedes dejar de leer. De lo contrario, toma en cuenta que el CEO de Nestlé, Paul Bulcke, es la persona que alguna vez dijera que el agua no es un derecho humano esencial, y que debería ser privatizada. (Para ser justo, esa es una declaración de hace ocho años que Bulcke y Nestlé han refutado fervientemente). Es una idea mucha más extraña y repulsiva que cualquiera de las que Monsanto ha hecho sobre la propiedad de las semillas.


Foto: DJ Waldow.

Dos hidrógenos y un oxígeno. Los embotelladores de agua realmente quieren que pienses que se trata de un compuesto especial, hecho con piedras mágicas, y no el resultado de una red global de ciclos que mueven el agua del mar al cielo al suelo al mar, y así una y otra vez, con algunos puntos de descanso en acuíferos subterráneos y congeladores del 7-eleven. (También quieren hacerte pensar que el agua de tu grifo debe ser asqueroso porque es prácticamente gratis, pero dejemos eso para otro día).

El agua del grifo es tratada usando prácticamente el mismo proceso de filtración que usan las embotelladoras; se agrega cloro para matar las bacterias. A menos que seas una bacteria, este cloro no te hará ningún daño, al menos no en las cantidades usadas en el agua potable, pero si eres súper paranoico y crees que las grandes clorinadoras están coludidas con el gobierno para producirte algún tipo de cáncer, entonces puedes deshacerte de él usando un simple filtro. (No puedo decir lo mismo de aquellos lugares donde el agua está contaminada, y no estoy hablando únicamente de países en desarrollo; incluso al gobernador de Colorado le gusta demostrar lo seguro que es el fracking bebiendo el fluido utilizado en el proceso, pero eso no excusa el hecho de que las compañías que usan este método no están obligadas por ley a revelar qué químicos están bombeando al subsuelo).

La ubicación específica de los acuíferos en las montañas de Colorado no tiene mucho que ver con el método para eliminar las bacterias en tu agua, ya sea con luz ultravioleta o, a la antigua, con un coctel de químicos. Idealmente, no tendríamos porque preocuparnos por las bacterias en nuestra agua, pero hay demasiada caca en el mundo.


Foto: Tom Arthur.

El hecho de que sea uno de los ingredientes clave para la vida en la Tierra me parece razón suficiente para llamar a esos dos hidrógenos y un oxígeno un derecho. Pero Bulcke ni siquiera tiene que argumentar que el agua debería ser privatizada. En cierto modo, los consumidores se han encargado de justificarlo, permitiendo que el agua se convierta en un fenómeno global para una clase consumidora sedienta, con sus mostradores fluorescentes en las tiendas de cualquier lugar.

Mientras tanto, los acuíferos se están secando, rápido; en EU, los niveles del agua subterránea caen más rápido que en cualquier otro momento del último siglo. La contaminación afecta nuestras fuentes naturales. En otros lugares, las peleas por el agua pueden parecer mucho más brutales que un intercambio de palabras altisonantes en el ayuntamiento. Ganar la guerra por el agua, la cual será entre países pero, aún más, contra las ganancias, involucrará empezar desde la simple y absurda suposición de que el agua es algo por lo que debemos pagar, y no sólo con dinero.

michaelb@motherboard.tv

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