El número de la Juventud infatigable

Un activista conservador reconcilia sus distintas identidades

"Hay algo seriamente inquietante en la idea de que los izquierdistas asumen que uno apoya un conjunto de nociones preconcebidas basadas en la religión o el color de tu piel".

por Ben Bryant; traducido por Álvaro García
21 Agosto 2017, 5:16pm

Foto de Jonnie Craig.

Este artículo apareció en el número "Juventud infatigable" de la revista VICE. Puedes leerla completa AQUÍ.

Hola a todos. Mi nombre es Danial. Tengo un breve mensaje para ustedes". Danial Mirza miró a la multitud de unos 60 o más activistas de izquierda que esperaban con atención su mensaje. La petición del activista de 20 años de decir unas palabras ocurrió a última hora. La lista de oradores en la protesta anti-Trump del University College de Londres era bastante larga. Mirza respiró hondo, con la certeza de que no tendría una segunda oportunidad.

"Mi mensaje para ustedes es: ¡Hagan grande a Estados Unidos otra vez! ¡Construyan el muro! ¡Prohíban a los refugiados! Gracias". Se hizo el silencio. Mirza, demasiado educado para dejar caer el micrófono, lo devolvió obedientemente a la organizadora. "Wow", dijo ella, mientras la multitud empezaba a abuchearlo. Mirza, volvió a la biblioteca a paso veloz para estudiar la economía de libre mercado austríaca. Antes de que pudiera llegar, un hombre que recaudaba dinero para la caridad lo detuvo. Obviamente se había perdido el discurso. "¿Quiere ayudar a los refugiados, señor?" preguntó el hombre. "No gracias. No apoyo el movimiento de refugiados", respondió Mirza. "Creo que son ilegales".

Danial Mirza es un musulmán británico, hijo de inmigrantes paquistaníes. Lleva una gorra que dice MAKE AMERICA GREAT AGAIN, solía tener una licencia para portar una escopeta, tiene buenas calificaciones y usa bigote. También es el cofundador de la Sociedad Joven del Patrimonio Británico (YBHS, por sus siglas en inglés), una asociación de estudiantes libertarios de derecha. Los activistas que le dieron a Mirza la oportunidad de hablar no esperaban esto. Julia Hashimoto Schaff, la organizadora que le dio el micrófono a Mirza dijo que no esperaba que alguien del UCL con esas opiniones tuviera el valor de compartirlas frente a una multitud, "considerando que se refirió a sí mismo como musulmán".

"Mi petición fue muy superficial. En ningún momento demostré que compartía sus puntos de vista", me dijo Mirza cuando lo conocí en marzo. Los activistas presentes confirmaron su declaración. La protesta interrumpió sus estudios, dijo, así que decidió intervenir. "No voy a usar la carta de la raza. Pero hay algo seriamente inquietante en la idea de que los izquierdistas asumen que uno apoya un conjunto de nociones preconcebidas basadas en la religión o el color de tu piel, y que si no concuerdas con lo que ellos creen que deberías pensar, eres un 'Tío Tom'".

Foto de Jonnie Craig.

Supuestamente, en Gran Bretaña, los estereotipos afectan a las minorías étnicas. En marzo, la Sociedad Henry Jackson, un think-tank de derecha del Reino Unido, publicó un análisis exhaustivo de cada delito terrorista en el país. Se enfocaba en los terroristas, y encontró que los paquistaníes británicos de la edad de Mirza son el grupo demográfico al que más comúnmente condenan por crímenes islamistas. Este es el tipo de perfil racial que pensé que podría afectar a Mirza, incluso ofenderlo. "No puedo recordar ninguna ocasión en que se hayan dirigido a mí de forma despectiva", me dijo.

"Reconozco que mucha gente experimenta la discriminación racial", dijo mientras estábamos sentados en un pub llamado George Tavern, en Stepney, Londres. "Y es algo terrible que no debería existir en nuestra sociedad. Pero creo que parte de la razón por la que existe es porque mucha gente sigue obsesionada con la idea de raza".

El bar comparte su nombre con el santo patrón de Inglaterra, y aunque Mirza no es practicante del noble arte británico de beberse cuatro pintas en el almuerzo un viernes, hay otras tradiciones que le importan. "Estoy hablando de cosas como la libertad de expresión, que son valores fundamentales de la Ilustración, impulsados por los pensadores británicos", dijo mientras bebíamos café negro, "cosas como el estado de derecho, la Carta Magna".

Mirza me dijo que la creación de la YBHS surgió de un viaje a China, cuando se dio cuenta de la falta de "libertad para decir cosas en público" e inmediatamente decidió que quería defender los valores de la Ilustración. Tomé esta declaración moralista como una indicación de que Mirza recibió una educación privada, pero estaba equivocado, obviamente. Era un joven talentoso que había asistido a una escuela pública, cuya familia realmente preferiría que mantuviera la cabeza baja.

"Uno de mis principales objetivos es reconciliar mi fe musulmana con mi conservadurismo".

Mirza quiere que su organización luche por la libertad de expresión en el campus, por vigilar la policía del lenguaje. A medida que crece el potencial de delito —como en Estados Unidos— hay una creciente sensación en la derecha (y en algunos sectores de izquierda) de que el debate está siendo afectado. Algunos de los casos más destacados de libertad de expresión en los campus del Reino Unido en los últimos años incluyen la amenaza de prohibir la presentación de Kate Smurthwaite (finalmente cancelada) en la Universidad Goldsmiths debido a sus puntos de vista sobre la despenalización de la prostitución; una solicitud (fallida) de la Universidad de Cardiff para retirar la invitación a Germaine Greer debido a sus puntos de vista sobre cuestiones transgénero, y la prohibición de varios periódicos de derecha en la universidad. Cada incidente consolida la opinión de que los millennials no pueden lidiar con ideas desafiantes.

Mirza planea crear capítulos de la YBHS en diferentes universidades del Reino Unido, con el objetivo de oponerse a las políticas sin plataforma. Prevé utilizar los capítulos de la YBHS para desafiar a los predicadores islámicos radicales, y dijo que no les negaría una plataforma o el derecho de hablar libremente, siempre y cuando pudieran ser desafiados. Las leyes contra el terrorismo de Gran Bretaña prohíben algunas formas de expresión, como el apoyo a organizaciones como el Estado Islámico.

"Pertenezco a la comunidad musulmana Ahmadía, que tiene una buena reputación en Occidente por ser uno de los frentes más liberales y progresistas del islam, incluso para algunos de mis héroes personales de la derecha", me dijo Mirza.

"Como es de esperarse, somos perseguidos fuertemente por la mayoría musulmana en Pakistán y otros lugares. Cuando los medios de comunicación hablan de que los musulmanes son las principales víctimas del terrorismo islámico, la mayoría de las veces se refieren a los ahmadíes".

"El movimiento ahmadí está asentado en Pakistán, donde el gobierno ha aprobado leyes para discriminarlo activamente. Esto alimenta un fuerte sentimiento antiahmadí y, por extensión, un fuerte odio hacia otros 'no creyentes' en Pakistán, que puede ser uno de los factores que contribuyen a las tendencias terroristas". Los ahmadíes se destacan por ser uno de los movimientos islámicos más progresistas, ya que generalmente rechazan la violencia y fomentan el diálogo con otras culturas. "Yo diría que muchos de los temas del islam son culturales y no fundamentales", dijo Mirza. "Te sorprenderías de lo bien que lo reciben los conservadores cuando realmente escuchan. Uno de mis principales objetivos es reconciliar mi fe musulmana con mi conservadurismo".

Un conservador que claramente no ha recibido el mensaje de Mirza es Milo Yiannopoulos, antes llamado el consentido de la derecha alternativa. Yiannopoulos es un crítico feroz del islam, y ha afirmado que éste es incapaz de integrarse con Occidente. "No es un problema del terror islámico", dijo en entrevistas. "Es un problema del islam".

Mirza invitó a Yiannopoulos a hablar en Gran Bretaña el año pasado —su única conferencia del otro lado del Atlántico. Le pregunté a Mirza cómo se sentía por la línea que había tomado Yiannopoulos. "Para el tema del islam, él toma una línea más severa que la mía, y eso está bien", me dijo. Por primera vez noté un dejo de irritación en su voz. "No estoy completamente de acuerdo con él, pero estoy de acuerdo con muchas de sus críticas al islam, que en mi caso son las mismas".

Mirza es un estuche de contradicciones infaliblemente cortés, y a pesar de su idealismo, es difícil imaginar que no sufriera en Estados Unidos el mismo destino que Yiannopoulos: excluido por un movimiento que en realidad nunca se interesó en la gente como él. Pero estamos en Gran Bretaña, donde la corbata de Mirza, decorada con el logotipo del Instituto Adam Smith —un think-tank neoliberal—, puede ser leída como un signo de lealtad más confiable que su religión o raza. Y donde la ironía de sus políticas es que mientras más cerca esté del mainstream más podrá demostrar que el islam es compatible con la derecha, incluso con la derecha alternativa. Puede que no encaje con el estereotipo, pero se ajusta muy bien.