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Un año después, la muerte de Alberto Nisman es todavía un preocupante misterio para Argentina

Hace un año apareció muerto el fiscal Alberto Nisman, quien investigaba el peor ataque terrorista de Argentina, y quien denunció a la entonces presidenta de encubrir a los culpables. Un suceso del que se habló en todo el mundo y del que se sabe casi...

por Gaston Cavanagh
19 Enero 2016, 11:04am

Imagen por John Taggart/EPA

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Pasaron doce meses de la muerte del fiscal federal argentino Alberto Nisman. Un suceso del que se habló en todo el mundo y del que se sabe casi nada. La Justicia no pudo determinar ni siquiera si se trató de un suicidio o de un homicidio. 

Nisman era el fiscal que investigaba el atentado a la sede de la mutual judía AMIA en Buenos Aires de 1994 y que cuatro días antes de aparecer muerto en su departamento había denunciado a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner de presunto encubrimiento de ese acto terrorista.

A un año de su muerte, la causa que investiga qué pasó con el fiscal sigue empantanada en una red de intrigas que involucra agentes de inteligencia nacionales e internacionales y es funcionarios de gobierno.

A Nisman lo encontraron muerto, con un disparo en la cabeza y sobre un charco de sangre, en el baño de su departamento en Buenos Aires el domingo 18 de enero de 2015.

Aparece muerto el fiscal argentino que denunció a la presidenta. Leer más aquí.

No había rastros de pólvora en sus manos y su teléfono estaba vacío. Un peritaje tecnológico determinó que el celular del fiscal tenía un virus. El lunes 19, tal como le había adelantado a VICE News el viernes 16, en la última entrevista que diera a un medio internacional, tenía previsto ir al Congreso Nacional a defender su denuncia contra Cristina Fernández.

En esa demanda, el fiscal señaló a la ahora ex mandataria y a otros miembros de su Gobierno, a quienes denunció de "decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes con el propósito de fabricar la inocencia de Irán" en la investigación por el atentado perpetrado en Buenos Aires en 1994 a cambio de hacer negocios con petróleo y granos.

Cronología: la muerte del fiscal que investigó el atentado de 1994 a la AMIA. Leer más aquí.

También había solicitado la declaración indagatoria de la entonces presidente y un embargo de 20 millones de dólares.

Según Nisman existía una negociación secreta entre ambos países, un blackchannel, y las órdenes partían de la propia presidenta, quien supuestamente instruía a gente de su confianza, que a su vez le daba indicaciones a nexos locales de Irán. 

Por el lado del país persa, siempre según Nisman, el vínculo en la Argentina era Jorge Alejandro "Yussuf" Khalil, un representante iraní sin cargo diplomático, información que fue sistemáticamente negada por la república islámica.

Por entonces, el gobierno advertía a través de su canciller, Héctor Timerman también acusado por el fiscal: "Nisman debería aclarar si la denuncia contra la Presidenta tiene alguna relación con la reciente decisión de separar al jefe de los Servicios de Inteligencia Antonio Stiuso. Estoy seguro de que todas estas idas y venidas serán una nueva frustración para quienes buscamos la verdad y el castigo en la causa AMIA, pero tal vez sirvan para que el fiscal Nisman baje el dedo acusador y presente las pruebas y los testigos", aseguraba el funcionario.

Antonio Stiuso, y Nisman se reunían prácticamente a diario. Guillermo O´Donnell, periodista que publicó el libro Argenleaks con todos los wikileaks referenciados a la Argentina, aseguró que Nisman le dijo que el agente "Stiusso era quien tenía contacto directo con los servicios secretos de Estados Unidos y de Israel", la CIA y el Mossad.

Timmerman, denunciado también por Nisman de participar del entramado secreto, repudiaba públicamente la investigación de Nisman sobre la causa AMIA. Sin embargo, hace unos días se conocieron audios en los que el ex canciller reconoce que la investigación de Nisman al frente de la causa AMIA era buena. 

Jorge Capitanich, el entonces jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, calificó la denuncia como "absurda ilógica, irracional, ridícula y violatoria de artículos esenciales de la Constitución Nacional". Otros acusaron al fiscal directamente de responder a Estados Unidos, de ser parte de un plan de desestabilización, y de ser manejado como un títere por parte de los servicios de inteligencia

Eran las vacaciones de verano en Argentina y el país se dividía entre los que apoyaban al fiscal y los que creían en la mandataria. Nadie esperaba un desenlace como el que sucedió. "Encontraron al fiscal Alberto Nisman en el baño de su casa de Puerto Madero sobre un charco de sangre. No respiraba. Los médicos están allí", alertó el periodista Damián Pachter en Twitter. 

A partir de ese momento, el país cambió. Todos, en Argentina, recuerdan que estaban haciendo ese día a esa hora. Aunque en el expediente todavía no está definido, mucha gente coincide con lo que la familia afirma desde un primer momento: a Nisman lo mataron.

La primera semana de diciembre pasado los abogados de la madre de Nisman, Sara Garfunkel, y de la ex esposa del fallecido fiscal, Sandra Arroyo Salgado, plantearon que a Nisman lo mataron no por cuestiones personales sino por su trabajo como Fiscal Federal de la Nación.  Y que por ello, su muerte debía ser investigada en la justicia federal. 

Al pedido del cambio de juez, se sumó una semana más tarde, la asunción de Mauricio Macri como nuevo presidente argentino. El cambio de gobierno dio a la causa Nisman un nuevo impulso. Mientras fue referente de la oposición, Macri apoyó la hipótesis de la familia y sostuvo en reiteradas oportunidades que no habría justicia en Argentina hasta tanto no se supiera qué pasó con Nisman.

Macri recibió el domingo en su residencia de descanso a Iara y Kala Nisman en el primer aniversario de la muerte de su padre.  El presidente les prometió "hacer justicia con la memoria de su padre".

"Sentí que el asesinato de mi papá tuvo el mensaje de infundir miedo", escribió ayer Iara Nisman en una carta publicada en Clarín, el diario argentino de mayor tirada. 

Un día después de la muerte de Nisman, Cristina Kirchner escribió en su página y sugirió la hipótesis del suicidio. Tres días después de aquella carta, la entonces presidente planteó que Nisman había sido víctima de un crimen que tenía como objeto perjudicar a su gobierno.

La muerte de un fiscal: Fernández de Kirchner vincula a Nisman con los fondos buitre

Desde el 17 de diciembre quien conduce la investigación por la muerte de Nisman es la jueza Fabiana Palmaghini, quien reorientó el caso. 

"Tengo las mejores expectativas sobre la causa. Fundamentalmente porque se ha desclasificado y remitido toda la información que hay sobre Nisman en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y en todas las fuerzas de seguridad que tengan servicios de inteligencia. Esas personas van a ser convocadas al expediente", aseguró a Vice News Manuel Romero Victorica, abogada de las hijas de Nisman.

En los últimos días, a través de un decreto, Mauricio Macri pidió la desclasificación de la totalidad de la documentación, archivo e información que, en cualquier soporte, tenga o registre la Agencia Federal de inteligencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la Dirección Nacional de Migraciones, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad y cualquier otra dependencia respecto del fiscal general Nisman desde el mes de septiembre de 2012 hasta el presente.

Además, instruyó a los organismos para que dentro de los 30 días de publicado el decreto, remitan la totalidad de la documentación a la jueza Fabiana Palmaghini. 

Una medida que condice con la tomada apenas unos días antes cuando relevó de secreto a todos los agentes de inteligencia que supieran algo de la muerte de Nisman. Todo aquel que haya accedido al conocimiento de información clasificada relacionada con la muerte del fiscal Nisman puede colaborar con la causa que investiga su muerte.

Cuatro meses después de que Nisman fuera encontrado muerto en su departamento un programa de televisión mostró imágenes sobre cómo fue el procedimiento. En ese video, grabado por la propia Policía Federal Argentina, se advierten varias irregularidades como por ejemplo, peritos levantando huellas sin guantes, o peritos limpiando la sangre del arma que mató a Nisman con papel higiénico. También se los ve trabajar en sectores del departamento en los que podrían haberse buscado rastros y no llevar protección en los pies ni la cabeza para evitar "contaminar la escena" y un sinfín de pruebas modificadas u olvidadas.

Un vídeo muestra la negligente investigación posterior a la muerte del fiscal Nisman. Ver aquí.

Esa noche del 18 de enero, quien comandaba el procedimiento fue la fiscal Fein. También fue ella quien estuviera luego al frente de la investigación por once meses sin demasiados avances. Según ella, "no se contaminó la escena del hecho" y el trabajo pericial fue "brillante".  En algunas fotos de la pericia se advierte en detalle que, por ejemplo, hubo restos de cabello y saliva que no fueron recolectados como prueba.  Hay registros de la fiscal pisando la sangre de Nisman en el baño.

La última persona que vio con vida al fiscal fue Diego Lagomarsino, un técnico informático, que trabajaba junto a Nisman en la fiscalía. 

Lagomarsino está imputado en la causa por haberle facilitado el arma, según sus propios dichos ante Viviana Fein. En su descargo, también aclaró que compartía una cuenta en un banco en Estados Unidos con Nisman y que el fiscal le pedía la mitad de su sueldo. 

Se difundieron fotos de la vida personal del fiscal en fiestas y viajes y fue denunciada su madre por lavado de dinero.

Desde la Asociación de Fiscales, algunos colegas de Nisman repudiaron "los evidentes intentos que se hicieron a lo largo de este año por ensuciar su imagen pretendiendo distraer la atención de lo único importante, que es dilucidar cóomo murió Nisman, el cual no sólo se encontraba a cargo de la investigación del peor atentado terrorista sufrido por nuestro país, sino que acababa de formular una gravísima denuncia que nunca fue investigada y que involucraba entre otros a la entonces presidente".

"Estoy tranquilo, no soy un improvisado. Yo sé que estoy acusando a la presidenta Cristina Kirchner, y eso no es una cuestión menor. Yo ya hablé, ahora es tiempo de que hablen las pruebas", afirmaba Nisman a VICE News dos días antes de morir. Sin embargo, después de que apareció muerto, su denuncia fue desestimada por el juez federal Daniel Rafecas. El magistrado sentenció que no había pruebas suficientes de delito.

Aquel blackchannel, según Nisman, tenía como objetivo pautar la impunidad con Irán y lograr el cese de las circulares rojas de Interpol que pesan sobre cinco iraníes, a quienes la justicia argentina señala como responsables del atentado.

El juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, desestimó por completo la denuncia de Nisman desde el primer momento en que el fiscal presentó su denuncia, expresando que Nisman no tenía pruebas ni en la denuncia por encubrimiento contra Cristina Kirchner, ni en su investigación por el atentado a la AMIA. 

Sobre la deniuncia de Nisman contra la ex presidenta y sus funcionarios, las opiniones han estado profundamente divididas. Mientras que los opositores al gobierno de Fernández siempre la dieron por verídica, muchos otros, afines a sus políticas y algunos juristas, aseguraron que la denuncia carecía totalmente de pruebas.

En ese sentido, el ex fiscal de la Corte Penal Internacional de La Haya, Luis Moreno Ocampo había opinado que "la denuncia de Nisman no muestra ninguna intención de la presidenta o del ministro de darle impunidad a los acusados". "Yo me tomé el trabajo de leer y la verdad que no hay pruebas en la denuncia" agregó. Desde su punto de vista "los medios publicaron que Nisman estaba acusando a la Presidenta, pero en realidad él presentó una denuncia, no una acusación. La diferencia básica es que la denuncia intenta iniciar una investigación judicial, mientras que la acusación es la culminación de la misma una vez que se ha reunido la prueba. Para hacer una denuncia, basta presentar una hipótesis. El error de Nisman es plantearlo como algo que ya está probado cuando es una hipótesis a investigar".

El juez que lleva la denuncia contra la Presidenta argentina desestimó la denuncia del fallecido fiscal Nisman. Leer más aquí.

Lo que ocurrió un año atrás ya es historia. La pelea política quedó atrás y estos doce meses de interrogantes en los que la sociedad se preguntó qué pasó realmente con Alberto Nisman, aún no tienen respuestas. Quien intentará responder esas preguntas es la jueza de la causa, Fabiana Palmaghini.

La magistrada quiere saber qué hicieron el entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni y otros presentes en el departamento de Nisman antes de que llegaran la propia juez y la fiscal.

También busca determinar si todos los restos de plomo extraídos de su cerebro son de la bala hallada.

"Me juego mucho en esto", había avisado Nisman a sus conocidos. Solo el tiempo dirá si habrá justicia por la muerte del fiscal o si Argentina se acostumbrará a un nuevo caso de impunidad.

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