¿Será éste el verano del disco?

Si es así, quizá sea una señal de que sólo queremos olvidarnos de lo jodido que está el mundo.

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abr. 16 2013, 3:00pm


Foto por Bruno Bayley.

Sé que la gente ya ha dicho esto, pero en verdad creo que esta vez podría ser cierto. Creo que estamos frente a la posibilidad de un verano disco.

Cuando el mundo está cubierto de esta mierda, la música en general suele reaccionar de dos formas. Lo más común es que actúe como le gusta a Mojo, suelen abordar los problemas sociales de una manera explícitamente encabronada. Sin embargo, en este momento no hay artistas como Public Enemy o Joan Baez que hagan eso, tenemos a iLL Manors, y al público libertario de Frank Turner. Por desgracia, buena parte de la música “socialmente consciente” que se hace hoy en día es tan sutil como una diatriba antisionista.

Nuestra cultura necesita una catarsis para esas pesadillas que son el desempleo, las amenazas bélicas y las deudas fácilmente consolidadas, sin embargo ninguno de nuestros músicos quiere entrar en acción. Esto es entendible. Todo es relativo: el internet ha hecho por su industria lo que Thatcher hizo por las comunidades mineras. Los músicos jóvenes están tan deseosos de mantener sus regalías, el sexo fácil y el flujo de drogas, tanto como tú lo estás por no perder tu conexión a internet.


Foto de los saqueadores de Hackney en 2010, por Henry Langston.

La apatía ha empujado la balanza hacia otra idea: en lugar de dejar que estos bastardos te hagan mierda, ¿por qué no simplemente apagar las luces, cerrar los ojos y escuchar música tan fuerte que olvides que los bastardos existen? El legendario DJ de Manchester, Mike Pickering, promotor y gurú de A&R, me dijo que los dueños de los clubs “siempre dicen que es durante las recesiones que el negocio crece”. Aunque la música dance ha tenido sus momentos políticos en el pasado, por lo general ha existido para ofrecer un escape de las penas diarias. Y eso no es necesariamente una crítica; ofrecer una ruta de escape puede ser tan socialmente responsable como escribir una canción de protesta. 

No son sólo veteranos como Daft Punk canalizando a David Mancuso en lugar de a David Guetta. Estamos escuchando al menos un poco de disco en casi todos lados. Krystal Klear, Medlar, Floating Points y Disclosure han demostrado que hay un mundo más allá de esas voces agudas y los sintetizadores baratos. Incluso se ha escuchado a Skream tocando este tipo de música.

Incluso los aspectos de nuestra cultura que no tienen nada que ver con los viejos clichés del pelo en pecho y los bajos sincopados han empezado a apropiarse del manifiesto disco. Por ejemplo, Spring Breakers. Claro, aparece Gucci Mane y tiene la clase de soundtrack trap-step que esperaría de una película ambientada en Florida en el 2013. Pero también es reminiscente de esta idea de Saturday Night Fever de que una película para jóvenes debe sumergirse en el mundo estúpido y decadente que la rodea en lugar de tomar una posición moralina y objetiva. 


Foto por Holly Lucas.

En la superficie, el disco podrá parecer una estupidez materialista sobre el sexo, ropa cara y un estado de mítica gracia como lo es "Funky Town". Quizá pienses que un regreso a este sonido es básicamente admitir la derrota y subirse a un tren de libre mercado rumbo al neo-Dubai.

Aunque debo admitir que suena mejor con una botella fría de vino blanco que con una lata de cerveza, el disco sigue siendo un sonido rebelde. Culturalmente porque empezó como el sonido de los homosexuales, negros y neoyorquinos latinos que querían escapar de la pesadilla del rock en la que se había sumergido el país, y musicalmente también. Ve a un lugar donde pongan disco al volumen correcto, y escucharás algo nuevo, una especie de ferocidad y hedonismo que no encuentras en otros lados.

No digo que escuchar a Jamie XX tocar una canción de Rose Royce sea un llamado a la revolución, pero definitivamente es algo que sugiere que lo que queremos es olvidar nuestros problemas y pasar un buen rato.

Sigue a Clive en Twitter: @thugclive

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