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Ucrania

'Estamos en una guerra, en brigadas que matan' — Hablamos con uno de los españoles que permanecen en el frente prorruso del Donbass en Ucrania

Después de que en febrero España detuviera a ocho españoles a su regreso del Donbass acusados de complicidad en asesinatos y homicidios entrevistamos a Eloy Fontán justo antes de volver al frente proruso.

por Pedro García Campos
09 Abril 2015, 11:45am

Captura de pantalla vía Youtube

"Mañana me voy al frente" dice a VICE News Eloy Fontán Bailo. Es uno de los españoles que permanecen en la región ucraniana del Donbass integrados en unidades del bando prorruso el conflicto ucraniano.

Eloy Fontán, de 37 años y ex profesor, ha viajado tres veces hasta la zona — en verano y otoño de 2014 y esta primavera.

Ha viajado "siempre desde Moscú", dice Eloy Fontán, que ha documentado sus viajes en el canal de Youtube InfoDonbass.

El pasado verano realizó "un curso de medicina de guerra" y en unas horas estará desplazándose como apoyo sanitario junto a compañeros entre los que, según nos cuenta, "hay más españoles".

Eloy Fontán responde a las preguntas de VICE NEWS desde una cafetería en Alchevsk, una pequeña localidad situada a medio camino entre Donetsk y Lugansk, en medio del autoproclamado Estado Federal de Nueva Rusia, un territorio que una vez fue gobernado por el Imperio Ruso, que abarca sectores de la moderna Ucrania.

Después de un año la guerra ha dejado más de 6.000 muertos en Ucrania y cerca de cinco millones de personas desplazadas, según datos de Naciones Unidas, además de un rastro de ciudades devastadas y suministros cortados.

Desde su inicio centenares de civiles europeos han viajado hasta el este del país desde Alemania, Francia, España o Italia para alistarse como milicianos en unidades del bando prorruso. Por el momento, la única operación policial contra ellos tuvo lugar en suelo español durante el pasado febrero.

"No tengo miedo a las represalias del Estado español", dice Eloy Fontán, a raíz de la detención de ocho ciudadanos españoles a su regreso de Donbass en febrero. Después de haber sido interrogados por las autoridades españolas quedaron en libertad con cargos tras acusarles de complicidad en asesinatos y homicidios, atentar contra los intereses de España en el extranjero y, en algún caso, tenencia de armas y explosivos.

'Volveré cuando tenga la oportunidad': Los españoles detenidos por combatir con los rebeldes en Ucrania prometen volver a luchar. Leer más aquí.

VICE NEWS: ¿Cuál ha sido vuestra reacción tras las detenciones?
La verdad es que nos sorprendió un poco y al principio le dimos bastante bombo, pero la verdad es que no nos preocupa: no creemos que hayan violado la leyes españolas. Eso sí, las reformas legales que se han hecho en España recientemente dan que pensar.

¿Qué piensas personalmente?
La verdad, no me lo esperaba ni creo que llegue a nada. Creo que es un intento de asustar a los compañeros que quieren venir. Lo que pasa es que cuando la gente está convencida de venir a jugarse la vida, unos cargos judiciales no les van a parar.

¿Por qué decidiste viajar a Ucrania?
Me quise ir después del asalto [del ejército ucraniano a la Casa de los Sindicatos] de Odessa, en mayo del año pasado. Estaba en Rusia y lo entendí como un acto de represión. Creí que tenía que hacer algo.

¿Cómo y cuándo lograste llegar?
Hasta el 20 de mayo [de 2014] estuve en Rusia estudiando y enseñando yoga. Encontré los contactos en Internet y me ayudaron a entrar. Lo explico en un video sobre cómo venir, desde el visado hasta los pueblos. Es muy sencillo.

¿Qué hiciste al llegar? ¿Te integraste directamente en alguna unidad?
Primero hice entrevistas y grabé vídeos, y recorrí todo el terreno que pude. Hice cosas como las que he hecho hoy, antes de venir a la cafetería: acompañar a dos periodista como traductor a Pervomaisk, porque hablo ruso.

Pero, ¿cómo llegaste hasta la unidad a la que perteneces?
Poco a poco me fui implicando en ayuda humanitaria hasta que acabé integrado en el batallón de comunistas voluntarios, que pertenece a la brigada Prizrak — una de las brigadas internacionales de Donbass.

¿Cuál es tu función?
En estos momentos, la atención médica entre los soldados y los civiles, porque la única autoridad aquí es la militar. Luego también asisto a heridos en el campo de batalla, si llega el caso.

¿Cómo te mantienes? ¿Cobras el sueldo de 350 euros que reciben algunos?
Para mí es una forma de estar aquí y no gastar dinero. Dinero no he recibido: a los internacionalistas en armas que vivimos aquí nos dan comida y un techo, nada más. Es un trabajo voluntario.

¿Te han entrenado militarmente? ¿Has empuñado un arma?
No sé cómo se estarán tomando las acusaciones mis compañeros en España, pero percibo que desde allí se piensa que en esta guerra hay una diferencia muy grande entre lo militar y lo que no es militar, y no es así: estamos todos muy cerca y mezclados. Por cada persona que está disparando, hay tres haciendo otras cosas igual de básicas.

¿Qué quieres decir?
Aquí lo que hay es un pueblo en armas, así que la diferencia entre estar en una unidad militar y una civil, créeme, no es tal. O estás o no estás aquí, y punto. Luego, si tienes problemas morales, puedes elegir no coger armas. Ahora bien, estás participando en la guerra y formas parte de una unidad que mata, y que mata por defenderse, así que supongo que no hay mucha diferencia legal entre llevar o no llevar un arma en estas circunstancias. Si alguien la quiere buscar me parece bien, pero es estúpido. Por supuesto que esto es una unidad militar que mata, por supuesto.

¿Tienes miedo de volver a España?
No. Estoy satisfecho conmigo mismo.

Se han seguido viendo vídeos de brigadistas españoles en Donbass, ¿Cuántos hay en estos momentos?
Hay más españoles, pero no sé cuántos. Con algunos he hablado por teléfono y con otros me he encontrado, pero respeto las medidas de seguridad que tome cada uno. También hay rusos, bielorrusos, de Kyrgyzstan, serbios, italianos, franceses.

¿Cuántas ideologías conviven en Donbass?
Hay gente de carácter conservador e incluso hay grupos fascistas o paneslavos ultranacionalistas, pero hay que entender que lo que se busca aquí es una especie de unidad popular. Hay gente que le molesta, pero a mí no me importa que haya gente aquí que no es de izquierdas: ahora no hay una ideología consolidada alternativa al capitalismo. Aquí somos anticapitalistas, anticonsumistas y anticorporativistas, y luchamos contra el estilo de vida occidental.

Estás desempeñando labores de atención sanitaria. ¿Cuál es la situación en lo referente a medicamentos entre la población y en el frente?
Conforme el frente se va desplazando se restablecen las tiendas con alimentos y con el racionamiento, pero no hay dinero y llevamos muchos meses sin pensiones. La situación más urgente en las ciudades del frente es rehabilitar las casas porque en los sótanos se está generando mucha neumonía. Lo más extendido es la falta de medicamentos para enfermedades crónicas.

¿Te han movido motivos ideológicos?
No tengo motivos de bandera, los míos son morales. Soy comunista pero no es la lucha por el comunismo lo que me ha traído. Eso es una decisión interna de los que viven aquí: si quieren y saben construir el comunismo o prefieren la democracia capitalista.

¿Qué has dejado atrás?
He trabajado en el campo y he sido profesor de español. Tengo padres y hermanos pero no tengo mujer ni hijos, así que no me pesa esa responsabilidad. Lo que te puedo decir es que hay mucha gente, incluidos españoles, que están combinando esta guerra con responsabilidades familiares. A mí la vida me ha cambiado 180 grados. Antes pensaba que para formar una familia necesitaba dinero. Luego me di cuenta de que no quiero volver a ese modo de vida. Estoy muy contento de haber conocido una vida de verdad y no la normal, deseable y satisfactoria que nos venden todos los días.

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