Noisey 2018

Los mejores 25 discos hispanoamericanos del 2018

Estos fueron nuestros discos favoritos del año.

por Noisey en Español
06 Diciembre 2018, 4:32pm

Imagen por @lenny_maya

Una vez más nos encontramos aquí, queridos fans, haters, curiosos, melómanos declarados y demás fauna reunida alrededor del fuego de Internet. Gente que ama y detesta Aleks Syntek y a Sabina. Que idolatra y desprestigia a J Balvin y Bad Bunny. Que no se cansa de Cerati (¿quién se cansa de Cerati?). Ustedes nuestra familia y nosotros sus fieles servidores. Ustedes nuestro caótico idilio musical y nosotros ese refugio que agradece leer sus comentarios en las madrugadas tristes.

Aquí estamos, terminando un año más de dedicar nuestros días enteros a la música, viendo cómo la prensa musical global apresura sus plumas para traer estos listados caprichosos que funcionan como posturas de personas ante sus contextos. Nuestros días recientes han consistido en sentarnos a dar vueltas y tener acaloradas discusiones sobre lo que debería entrar en esta selección. Una que ampliamos a un total de 25, y donde se hermanan territorios de un continente que cada vez es más pequeño, con propuestas que nos entran como medicina en la sangre y se salen de nuestro cuerpo como veneno que nos deja satisfechos.

Aquí estamos amigos, una vez más con nuestras apuestas por los mejores 25 discos del año, donde lo alterno y lo mainstream se ven a la cara, lo emergente y lo global se dan la mano y ustedes podrán guardar otro recuerdo de lo que musicalmente, y para Noisey en Español, pasó este 2018.

Bienvenidos.

25. Mercado de los corotos
Augusto Bracho
(Venezuela)

Augusto Bracho - Mercado de los corotos

El artista venezolano y frecuente colaborador de Natalia Lafourcade, Gustavo Guerrero, editó en mayo sin mucha fanfarria su álbum debut bajo el pseudónimo de Augusto Bracho. Desde su título, Mercado de los Corotos es un desborde idiosincrásico de su país natal. Las 12 canciones ciertamente recuerdan un mercado de segunda mano: son pintorescas y representan un pedacito del pasado readaptado para embellecer el presente y brillar para el futuro. Junto a Nacho Mastretta y un arsenal de músicos, Guerrero dio vida a composiciones que se nutren saludablemente de la paleta de ritmos y colores del folclor venezolano. Se apodera respetuosamente de los tambores afrovenezolanos, el joropo, la gaita –música navideña oriunda del occidente del país– y les inyecta un sentido del humor insólito en la música actual. También resalta la destreza con la que hila palabras para crear rimas ingeniosas, incluso apegándose a reglas formales cuando así lo decide, para luego interpretarlas con su imborrable acento caraqueño. Las piezas más internacionales, como el son cubano “Manos postizas”, las “Coplas oaxaqueñas”, y ese vals de “Valse”, importado de España pero ya tan venezolano como la arepa, se incorporan al repertorio de manera impecable. Este es un disco para sacarle un gran suspiro de nostalgia colectiva a la creciente diáspora venezolana. —Algodón Egipcio

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24. East / West
Sexores
(Ecuador)

Sexores - East /West

Este año fue testigo del regreso de Sexores, uno de los proyectos insignia del synthwave y sus derivados dentro de la potente escena latinoamericana. Con base en Quito, su ciudad de nacimiento, pero con largos recorridos en grandes urbes como Berlín, Nueva York o Barcelona, el dúo conformado por David Yepez y Emilia Bahamonde publicó en marzo East / West, su tercer álbum de estudio producido por Daniel Pasquel y publicado vía Buh Records y Recoop Records.

Regresando a las atmósferas oscuras del shoegaze por las que se hicieron un nombre, pero trabajadas bajo un giro bailable, el inicio del disco presenta una especie de ciudad futurista en cuyas paredes retumban tracks como “Bluish Lovers” y “The City That Sorrow Built” y en las cuales predominan secuencias nostálgicas de synth pop con una percusión incesante detrás. Una tendencia al dream pop y su estética ochentera con líneas de sintes que se quedan en la cabeza y que está presente en los primeros ocho tracks del álbum, donde también se destaca el sonido industrial, como en “Berlín” y la enormidad de “Rigel”, que cierra la primera parte. Los otros ocho tracks ––que no están disponibles en la versión de Spotify–– nos regresan a un Sexores meramente experimental, con canciones más oscuras y cinematográficas como “#nfsk” o “Neon Hearts”. Una obra con dos mitades bien marcadas y de profunda experimentación, para escuchar una noche con los audífonos puestos y los ojos cerrados. ––Eduardo Santos

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23. Prenda
Francisco Victoria
(Chile)

Francisco Victoria - Prenda

Francisco Victoria trabajó cerca de tres años las canciones de Prenda, su disco debut, con Álex Anwandter. Ambos —los bordes son borrosos— intentaron darle forma a través de letras y música a lo que significó para Francisco crecer en un pueblo del sur de Chile donde todos parecían apuntarlo con el dedo. El resultado fue un disco de pop melancólico —camp— colmado de frases directas que hablan de romances imposibles y sintetizadores que celebran a Prince y Bronski Beat. ––Ignacio Molina

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22. Anticlines
Lucrecia Dalt
(Colombia)

Lucrecia Dalt - Anticlines

Entre un mar de música desechable, Lucrecia Dalt nos exige lo que no todos están dispuestos a brindar: nuestra total atención. Esto es aún más cierto en Anticlines, su sexto álbum y debut en el gran sello neoyorquino RVNG Intl., que representa el final de una evolución gradual hacia un estilo tan difícil de clasificar que termina siento absolutamente suyo. Anticlines es, por más paradójico que suene, un álbum sumamente táctil. Apoyada en conceptos provenientes de su anterior carrera como ingeniera geotécnica, Dalt supo cómo construir piezas que nos hacen tocar y ser tocados vívidamente por formas, bordes, texturas, materiales y temperaturas, producto de su hábil manera de generar sonidos y ubicarlos en una compleja red de minimalismo donde el espacio negativo juega un papel importante. Pero la experiencia llega a su cúspide con el uso de su voz, la cual es en sí misma un instrumento multidimensional para la evocación. Sus letras son un espacio poético inclinado hacia la ficción que invita a la reflexión; la cadencia de su voz, con sus aceleraciones y frenadas, con sus pausas y cambios en la respiración, es capaz de mermar las sensaciones como una directora de orquesta; y los efectos que la recubren aportan una capa más a la paleta textural de la instrumentación. Así, cada vez que narra o canta, Dalt es capaz de llevarnos desde la contemplación de vastos fenómenos geológicos a la vulnerabilidad incómoda y excitante de la intimidad y la sensualidad. —Algodón Egipcio

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21. Camas separadas
Daniela Spalla
(Argentina / México)

Daniela Spalla - Camas separadas

La banda sonora de mi infancia no puede entenderse sin "Camas Separadas" de Yolanda del Río sonando en mi sala cada tanto. Una parte esencial de la selección musical que mi mamá solía escuchar junto a otras voces anteriores a mi vida como Rocío Dúrcal, Pimpinela, Gilda, Ana Gabriel, Lupita D’Alessio, entre varias más. Camas Separadas, el segundo disco en forma lanzado por Daniela Spalla, me remitió inmediatamente a ese momento, no necesariamente por el rótulo en la portada, sino por una vuelta a lo básico, a la canción melódica setentera, a la voz y al sentido lírico por encima de cualquier ritmo y/o figura estética.

El rompimiento de una relación significativa para la argentina tuvo su conclusión artística en un monólogo de diez tracks producidos en su totalidad por Adán Jodorowsky a lo largo del último par de años. Y digo monólogo porque eso es exactamente lo que es, en su discurso y en su recurso sonoro. Aflicción y amargura, estómago hueco y ojos secos, negación y esperanza. Todos hemos estado ahí, y todos tenemos un nombre que ––no–– vamos a escribir en la dedicatoria. Sin embargo, como dice la propia Daniela, “las rupturas no matan”, y el disco es también un reflejo de eso. Después de todo, no está elaborado bajo un esquema gris y melancólico; por el contrario, es radiante y proyecta haces de luz entre nubes gracias a una cuidadosa selección de arreglos que llevan a lo extrasensorial, incluyendo bajos que punzan bajo la piel y teclados sumisos en el paladar.

Después de estos 35 minutos vaciando la caja de kleenex, no queda duda que Spalla es una de las caras importantes en el revival del pop alternativo de voces femeninas que habitan otros entes como Javiera Mena, Elsa y Elmar, Ruzzi, Francisca Valenzuela, entre muchas chicas más, y que más temprano que tarde podrían ser las mandonas de la región. ––Juan Carlos Rios

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20. Noiseferatu
Rapiphero
(Colombia)

Noiseferatu

Desde San Antonio de Pereira, a las afueras de Medellín, se forjó un álbum con reflexiones sobre la sociedad (“Papele$” habla sobre el dinero y “Sincretismo” sobre la globalización cultural) y a la vez una profunda introspección (“Cicuta” y “Is Like”). Con rimas densas, llenas de metáforas y referencias literarias, Noiseferatu ––el debut en solitario del artista, quien ya había publicado álbumes colaborativos como Más caras con máscaras más caras con El Jose (2014)–– complació a sus seguidores, a los que ha acostumbrado a un estilo de escritura que necesita a veces ser leído además de escuchado. El color del proyecto ––publicado por el estudio Moebiuz e instrumentado principalmente por beats de Granuggio y Zeta Zeta–– es pesimista, y se ve reflejado en canciones como “Sepia”, en donde pasa de rimar sobre la degradación social a sugerirle a un predicador que se inmole en el Vaticano cuando esté lleno. Sin embargo, Rapiphero muestra su versatilidad con rimas de tintes más competitivos como “¿ Sos mero perro? Sisas, pero estamos en misa. Le rezo al rap no al rapero” en “Sincretismo”) y sucios (“Se vuelven literales las letras, como cuando encontramos setas en heces de vaca. Y al fin qué somos, matas sin maceta, pegados al planeta y con la mente en la mierda” – “Malpensante”), confirmando así su reputación de gamín erudito.

Aunque es global en sus referencias, Noiseferatu no oculta su contexto cultural y geográfico, dialogando con su entorno violento ("En la tierra de la jarana, se prende la vela por el que apaga la bala, corbatas que se amarran, gatillos que se jalan, no basta con tener madera, si se relaja con la talan” – “Malpensante”) y con la condición corrupta del país (“Quieren que crea que nací para nada, quieren que vea su programa. Que gaste en sus modas, decir que sí sin dar cabida a dudas” – “Deus Ex Machina”). Estas líneas configuran un álbum que no ofrece entradas fáciles para un oyente desprevenido, pero que conquista con la fuerza de sus palabras y su habilidad para organizarlas de forma ingeniosa, la base fundamental del rap. Al final, el propósito de Noiseferatu queda claro en “Cicuta”, donde, además de compararse con Sócrates en la forma en que llegarán a la muerte, explicita a quién le dirige el álbum: “ Dedicado a quien la vida no le horma por estar basada en calendarios y alarmas”. ––Santiago Cembrano

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19. Fuego artificial
Las Ligas Menores
(Argentina)

Las Ligas Menores - Fuego Artificial

Lo primero que resalta al escuchar a este quinteto de Buenos Aires es carisma, un factor difícil de cuantificar pero que en menos de lo que te das cuenta te atrapa; no lo puedes razonar, pero cuando te pega es innegable. Un subidón de azúcar a través de baterías propulsoras, guitarras cencerrando acordes mayores y menores y, sobre todo, melodías que no te sacas de la cabeza fácilmente. Este carisma, sumado a un melodismo que emana de los instrumentos ––con bastante entusiasmo detrás––, los hizo llamar la atención de un universo gigante, incluso llegando a grandes escenarios internacionales, como Coachella.

Fuego Artificial es el documento de una banda que ha visto el mundo, que ha tocado hasta sangrar sus manos y que ha regresado para contarlo. Hay una evolución importante que les permite hacer canciones que erizan nervios importantes en sus escuchas; que nos emocionan al mismo tiempo que nos ponen melancólicos, desde que entran los acordes de “Peces en el Mar” y hasta que los últimos de “Fin de Año” se desvanecen, contando una historia espontánea sumamente emotiva a través de viñetas en cada canción. Cada track se anuncia como un futuro clásico tanto de la juventud enamorada como de la juventud desvanecida, conteniendo suficientes guiños a décadas pasadas ––sobre todo a los años 70 y a los 90––, para darle una continuidad histórica. Aunque todos los sonidos se escuchan tan atemporales como una nostalgia recién descubierta. En un año con grandes momentos para el power pop en tu idioma, Las Ligas Menores entregan 13 canciones sin un pero y se sitúan como vanguardia en su género. ––Marcos Hassan

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18. g love mixtape
Gianluca
(Chile)

Gianluca - G love

El trapero Gianluca Abarza salió al mundo en 2017 con la SSR Mixtape, nombre que viene de Super Saiyan Rose (sí, como en Dragon Ball), y la rompió con el hit "Siempre Triste", un himno a la juventud que disfruta la fiesta y también la pena. Ese debut le brindó al santiaguino una amplia exposición en medios especializados y en prensa tradicional y con el paso del tiempo, y gracias a sus presentaciones, logró juntar una fiel fanaticada que exigía nuevo material. Sacó el Vortex EP y anunció este disco; lanzó los singles "Luces Rojas" y "Bart" (hace referencia al episodio de Los Simpsons donde le vende su alma a Milhouse), y finalmente lo estrenó el 6 de mayo. G Love tiene 14 canciones y es su trabajo más complejo. Lo trabajó por dos años y en él se refleja su personalidad y la experiencia que ha ganado como artista. El largo no es trap puro; de hecho, recurre a tantos géneros como a conceptos pop con los que cualquiera puede relacionarse. Las melodías son una amalgama, al igual que los sentimientos que en él expone el joven chileno: amor, nostalgia y choreza (ser matón, según la RAE). Al son de unos dembow reggaetoneros habla de cómo es la experiencia de tener un "Amor platónico" y, con unas bases que te conectan a la naturaleza, habla de cómo “las penas se pasan con Clonazepam”. Además, a lo largo del año, el disco adquirió una base de fans mucho más grande y se convirtió en el soundtrack oficial de muchos adolescentes en el mundo de habla hispana. —Francisco Guerra

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17. Música para el amor y la guerra
Los Nastys
(España)

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Es increíble como una banda minimalista ––por no decir chatarrera–– y reventada, puede sonar al mismo tiempo tan colosalmente compacta. Tan dura, tan aterrizada, tan sincronizada y al mismo tiempo tan garagera, sucia y brutal. Luego de Noche de Fantasmas con Los Nastys (2016), los españoles volvieron este año con un segundo LP, que corta con el mito de que las segundas partes no son tan buenas. Música para el amor y la guerra es un trabajo conceptual e introspectivo donde intentan, como dicen ellos, “darle una especie de banda sonora a nuestras vidas, una mezcla de momentos tiernos y ganas de reventarlo todo dividido en cinco canciones de amor y cinco de guerra mezcladas de la misma manera bipolar en la que estos sentimientos aparecen". Cinco canciones de amor y cinco de guerra conforman un trastorno bipolar que a su vez sirve de soundtrack para caminar por la vida, viendo reflejado nuestro caos en los miedos, en las calles, en nosotros mismos. Un disco que desde su título advierte una descarga esquizofrénica de ironía, una melancolía hermosa y rota, un reflejo tan frágil como contundente de lo que es vivir a veces en esta realidad tan gris, tan dura, que dan ganas de salir a deambular y estrellarse la cabeza contra los postes de la calle; con un sonido mutante que ondula entre la tranquilidad nostálgica en temas como “Así se va”, “Los autos locos”, “Quiero ser otro”, y la violenta visceralidad de “Malditos al nacer”, “Bla Bla Bla”, “Bebé gigante” o “Veneno de serpiente”. 31 minutos de amor por la destrucción, de atracción por esa dualidad de amor y guerra. —Sebastián Narváez Núñez

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16. Trending tropics
Trending Tropics
(Puerto Rico / República Dominicana)

Trending tropics - Trending Tropics

Un delirio ecléctico y distópico, eso es. Sin etiquetas facilistas que encasillen su sonido dentro de algún género. Sin descripciones vacías que no le hagan justicia a su sonido. Sin lecturas superficiales que ignoren un montón de elementos que esconde el proyecto. Es un delirio ecléctico y distópico, inexplicable en su totalidad. Una máquina desenfrenada, cargada de veneno latino y electrónica paisajista en su ADN. La consolidación de un proyecto en el que Eduardo Cabra ‘Visitante’ y Vicente García venían trabajando desde 2016 y que, dos años después, finalmente vio la luz en un mundo caótico, extraño y en constante dependencia de la tecnología. “Nostradamus predijo que hoy veríamos el rostro de Dios en la pantalla de Times Square. Pero ya acabó otro día en la tierra y no lo hemos vuelto a ver”, dice el poeta dominicano Frank Báez en “Otro día en la tierra”, una suerte de interludio que aterriza el concepto del disco: la tecnología vista desde el ahora, desde la genialidad del absurdo, desde la crónica de la evolución, desde el vicio que consumimos en cada pantalla, pero que al final nos está consumiendo a nosotros. Todo esto, contado en trece canciones de melodías disonantes, sintetizadores abstractos, mini universos en los que se derrumban los límites de las fusiones y, entonces, no es solo una bachata rebajada, o un dembow experimental. No es solo un merengue futurista o un dubstep andino.

Es más que eso y es inexplicable. Y aunque una de las frases que motiva su lugar en el mundo sea “música sin rostro en la era del selfie” ––el frontman de la banda es básicamente un robot––, su debut conceptual viene acompañado por artistas de todas las esquinas del continente, lo cual sirve como excusa para hermanar el territorio a través de la música, desde Canalón de Timbiquí y Li Saumet de Colombia, hasta Ana Tijoux de Chile, Ziggy Marley de Jamaica, AcentOh y Frank Báez de República Dominicana, iLe y Wiso G de Puerto Rico. Voces que se unen al retrato de las angustias y miedos, las utopías y distopías, las revelaciones irracionales y las visiones contemplativas del ser humano, su dependencia a la tecnología y lo que esto implica. Háganse un favor y pónganle soundtrack a su sumisión tecnológica. —Sebastián Narváez Núñez

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15. Renace
Mike Díaz
(México)

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Para la gente que consume rap hecho en México, Mike Díaz es un nombre que resbala por la boca con sabor especial al mencionarlo. Un talismán para los iniciados, santito de rappers, el rapero en el que piensas cuando te acuerdas que las barras en 2018 a veces parecen sitiadas por un ejército de zombis empeñados en convertir filtros de Instagram en carreras artísticas. El científico de las sílabas que levita a diez centímetros del suelo estrenó su segundo disco este año, Renace, un recorrido por geometrías de lo sagrado pasadas por el agua pop de Mike, en donde hace un ajuste de cuentas chamánico con su pasado y se despoja de falsas exploraciones creativas.

Si en 2014 Mike lanzó Elephonteasis ––todavía izando en alto el mote de Phontenak––, un disco doble con 45 temas que se convirtió en un clásico del subterráneo mexa (y cimentó su reputación como uno de los más complejos letristas del rap latinoamericano), con Renace los flows de Mike pasaron a ser un tesoro nacional, gracias a canciones como "Corona, "Bendito" junto a Yoga y Fana, "Kintsugi", "Ser Galáctico" o "Misión" junto a Fermín Sánchez, todas con videos increíbles y que funcionan igualmente para una persona que jamás ha escuchado rap en español, como para las más eruditas y exigentes cabezas ahí fuera. Esta colección de canciones hechas en conjunto con Kibou (pionero del rap de Aguascalientes, ciudad de donde es originario Mike), abrieron el paso para una nueva etapa en la que el rap de Mike tiene todo para ser un referente a nivel internacional. ––Feli Dávalos

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14. Aura
Ozuna
(Puerto Rico)

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Cuando me ha tocado hablar de Ozuna siempre digo lo mismo: sin su voz no estaría donde está. Su voz representa muchísimos momentos para las personas latinas. Me lleva a mis abuelas, mis tíos, reuniones en casa. Ozuna me recuerda de dónde soy. Es un cable a tierra que siempre es bueno tener a mano. Por eso su primer disco fue un éxito monumental. Hacer un disco de reggaetón siempre va a ser un tema delicado. El reggaetón es uno de los géneros que ayudó a cambiar la manera en la que consumimos música: single tras single. Es un reflejo exacto de la época en la que vivimos. Las redes sociales y el reggaetón van de la mano y uno no podría existir sin el otro. Ahora, ¿por qué sacar otro disco?


Aura se siente más trabajado. Mejores melodías y también cuenta con hits de millones de plays que Ozuna pareciera hacer con toda facilidad. Aura tiene un hilo conductor, bien leve, claro está. Es un disco que quizás podría vivir entre sencillos. Podrías dividir cada rola y venderla sola. Podrías, claro está. Pero meterlo todo en un paquetito y venderlo unido le da muchísimo más poder y credibilidad a Ozuna como artista. Aura es la evolución natural que necesitaba Juan Carlos Ozuna Rosado. Es un paso necesario en su carrera por ser una de las voces principales del género más importante del planeta. Aura tiene éxito en lograr para lo que probablemente nació: ser una especie de estabilidad y empuje. ––Diego Urdaneta

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13. BACH
Bandalos Chinos
(Argentina)

Bandalos Chinos - BACH

No hay duda que en la Argentina se está cocinando una de las escenas indie más nutridas de todo el continente. Artistas como LOUTA, Perras On The Beach y Usted Señalemelo están marcando el camino a seguir y dentro de ese grupo, por supuesto, también se encuentra Bandalos Chinos, que en agosto dieron el gran golpe con BACH, su segundo larga duración. El álbum, producido por el multifacético Adán Jodorowsky en los estudios Sonic Ranch, ubicados en pleno desierto texano, suena a trabajo consagratorio, a una obra pop latinoamericana con un sello de calidad top. Desde que comienza con la hiper pegajosa y bailable “Vámonos de viaje” se sienten esas vibras setenteras y ochenteras que continúan a lo largo del álbum con la influencia de Bee Gees en los teclados de “Tema de Susana” o “El Club de la Montaña” y la fabulosidad pop de Prince en tracks como “Tu Órbita” o “Súper V”, ambas marcadas por el protagonismo del saxo de Andy Roman. Ese fino sonido retro que va mucho más allá de ser un simple ejercicio de nostalgia, se ve permeado por las agudas vocales de Goyo Degano, tal vez uno de los cantantes más exquisitos de toda esta nueva ola que se lleva todos los reflectores en “Demasiado”, el gran corte emotivo y rompecorazones del disco.

Como su propio nombre lo dice, BACH es una síntesis de la historia de Bandalos Chinos hasta ahora, una banda que, trabajo tras trabajo, ha demostrado la capacidad para dejar hits en el camino y que al mediano plazo tiene el potencial para superar nuestras fronteras y llevar ese sonido popero, enorme y global a nuevas latitudes. ––Eduardo Santos

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12. Avida Dollars
C.Tangana
(España)

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A mediados del siglo pasado, Dalí había dejado de ser Salvador el surrealista para convertirse en Salvador el narcisista. André Bretón, junto a otros artistas de la época, se habían convertido en detractores totales del catalán, quien se presumía hablando inglés en televisión, haciendo logos para Chupa Chups, y retratándose con dólares en los bigotes, convirtiendo los ideales del surrealismo en industria cultural. Ambición desmedida por las mujeres, la pasta y los focos. “Avida Dollars”, lo llamó en su momento Bretón. ¿No es esa historia similar a la de alguien más? ¿No molaba más para los anquilosados bretones de ahora, Dalí cuando era Crema?

Antón Álvarez Alfaro se construyó como Ídolo para ponerse en el peldaño más alto. El año pasado lanzó el material más ambicioso de su carrera, escribiendo sobre un cementerio de críticas, detractores, y acusaciones de autotraición, dejando claro que su única intención es la conquista universal. ¿El arte? "Los buenos negocios son la mejor de las artes", reza Pucho en “Baile de la Lluvia”. Y ahora, ya no es el que firmó el contrato más caro de toda España. No. Ahora es Avida Dollars, el que se ha cansado de contar en ambos sentidos del verbo.

La mixtape ––cuyo nombre está de más explicar–– incluye diez tracks que abordan dos discursos distintos: el fin nihilista de acomodarse la corona mientras llora en la limo ––léase “Cabernet Sauvignon” o “Siempre Quise Todo”––, y el ejercicio autoprobatorio de devolverse legitimidad como uno de los músculos mejor ejercitados del urbano en español ––ejemplificado en “Still Rapping” y “Na de Na”. El sonido circula por dimensiones más seguras que hacer un reggaetón o un bolero ––a los que se aventuró a final de año––, mediante instrumentales elaboradas por instituciones globales del género como Steve Lean, Lost Twin, Sticky M.A., y la firma de la casa: Alizzz.

A punto de acabar el material, el madrileño recita “siempre quise todo, ahora quiero más; antes quería un Rolex, ahora quiero dos”, cerrándose así los 23 minutos de Avida Dollars. Solo una cosa, si ya querías levantarte del asiento a aplaudir el final de la ópera, déjame avisarte que C. Tangana apenas está en su segundo acto. ––Juan Carlos Rios

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11. Flow de Cuyo
Perras on the beach
(Argentina)

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En su momento, Chupalapija, el disco inaugural de Perras On The Beach, fue descrito como “música de joda”, y como parte de un proyecto “para cagarse de risa”. Ambos comentarios salieron de la propia boca de Simón Poxyran, el chavalo que lidera a las Perras, y que le da forma a una de las propuestas con mayor vida de la mentada y nutrida escena del nuevo rock de Mendoza, que comparte con actos como Luca Bocci, Mi Amigo Invencible, Las Cosas Que Pasan, Las Luces Primeras, por mencionar algunos.

Dos años han pasado desde entonces y algunas cosas han cambiado. Tres de sus integrantes, incluido su hermano Juan, dejaron la banda para enfocarse en su proyecto primario, Usted Señalemelo, aprovechando Simón ese momento para canalizar la muerte de su padre en su disco solista ––Saieg––, hasta encontrar una nueva alineación de mendocinos que ayudaron a elaborar Flow De Cuyo, el paso a la categoría sub-23 de Perras On The Beach. Un LP que concentra el sabor de nihilismo adolescente al fondo del cartón de jugo, en un zumo de sonidos que parece eso que hacías cuando pasabas tu vaso por todos los refrescos de la máquina: una orgía de psicodelia, surf, lo-fi, hip hop, progresivo, garage, trap y experimental.

El retrato a la falacia de la madurez a través de bombos que suenan como cartulinas, guitarras sobreexageradas, el saxo que busca su lugar entre temas, y un disfraz retórico escondido en frases viscerales ––“Un perro envenenado debería importarte, si no te importa tanto es porque vos lo envenenaste, igual que tu vida, porque ya la malgastaste”. Diez tracks de sensaciones veinteañeras ––amor que se encuentra como medio porro en las bermudas, y corajes constantes con la fuerza policial–– condensadas en una conexión natural de Cuyo a Australia, donde se encuentran las bases más sólidas del sonido de Perras como Pond, King Gizzard & the Lizard Wizard, e incluso algo de Innerspeaker de Tame Impala. Wos, cabeza de la nueva camada de freestylers argentos y subcampeón internacional de RBBDLG, y Endlrg, alias de Gastón Ramos, quien también forma parte de Usted Señalemelo, terminan por redondear el disco con las únicas colaboraciones incluidas, dándole vida a nuestro sueño más profundo, ese de formar una banda sin sentido que termine siendo catarsis para toda América Latina. ––Juan Carlos Rios

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10. Rhodesia
N. Hardem & Las Hermanas
(Colombia)

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Desde el segundo cero de Rhodesia la oscuridad cubre todo el espectro sonoro, con un intro instrumental que suena a la vez a estampida de búfalos y a lenguas rituales alrededor de una fogata. Con este álbum, ambos artistas ––N.Hardem y Las Hermanas–– confirman su reputación de seres introspectivos, creadores de música que necesita paciencia y atención para llegar más allá de su caparazón. Publicado por el sello bogotano Indio, Rhodesia sintetiza de manera abstracta las experiencias difíciles que el rapero y el productor vivieron para crearlo. Sobre los beats excéntricos y psicodélicos de Las Hermanas, que se alejan de los cuatro compases tradicionales del rap por sus percusiones arrítmicas e impredecibles, Hardem experimenta con nuevos flows, cadencias y formas diferentes de rimar y de agrupar las palabras. Los mensajes tristes y pesimistas que transmiten estas rimas no son lineales, sino en asociación libre, una superposición de imágenes que juntas dan sentido. En esto, hay total coherencia con los beats, que tampoco se ajustan al sentido común de lo que es un beat de rap en Colombia.

Las letras, encriptadas y codificadas, esconden un contenido íntimo, al que se puede acceder solo después de múltiples escuchas. La única canción con una temática clara es la inusualmente sexual “Víspera”; el resto es un juego de sombras confuso. Esto no impide que Hardem llegue a imágenes bellísimas, como en “Afuera bien”, cuando observa todo el panorama desde la cúpula de la Capilla Sixtina; o cuando canalizando sus aprendizajes de aikido, plantea que vence cuando se sintoniza con el silencio en “Ascenso”. No es música fácil, y los eleva a ambos como artistas, con rapeos y beats únicos en su especie. Un proyecto así, en instrumentales y en los flows, no tiene comparación en el rap colombiano y probablemente tampoco en la escena latinoamericana. Rhodesia es un álbum vanguardista, la forma de N. Hardem de mostrar que a pesar de lo gran rapero que es sobre 90 b.p.m, tiene mucho más por ofrecer. Más allá del tono sombrío del álbum, queda amplio espacio para presumir, y en esa nota acaba Hardem el proyecto, resaltando que, aunque lo imiten o lo ataquen, no hay nada que lo pueda traer abajo, ni a él ni a Rhodesia: “ Quieren, buscan, usurpar mi estirpe. Pero no pueden enterrar ni sepultar la esfinge”, rima en “Esfinge”. ––Santiago Cembrano

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9. Hermafrodita
Francisca Y Les Exploradores
(Argentina)

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“En general lo que me inspira son las cosas simples como la lluvia, una comida con amigos, un desamor, una frase, una foto… son cosas muy simples las que disparan todo este quilombo”, le decía Franco Saglietti a Noisey en Español cuando lo entrevistamos hace unos meses con motivo de la publicación de Hermafrodita, el cuarto disco de su proyecto Francisca y Les Exploradores.

Esa misma simpleza de la que Franco habla es una de las claves que hacen de Hermafrodita un LP que tiene todo para ser considerado un gran álbum: un concepto con mensaje de igualdad de género que calza a la perfección con el imaginario de la agrupación; un sonido que es la combinación perfecta entre vanguardia y la tradición del rock argentino; un repertorio donde no hay ningún punto bajo y en el que Saglietti da una muestra de su altísimo nivel como compositor; una muy buena tapa con la autoría de la fotógrafa Nora Lezano; la colaboración estelar de Fito Paéz en la canción "Villa Urquiza" y dos excelentes videoclips para los temas "Tan fuerte" y "El invierno".

Grabado en los estudios Panoram de Ciudad México, el disco contó con la producción del músico rosarino Gonzalo Aloras y le bastan solo ocho canciones para que Francisca y Les Exploradores demuestren por qué son considerados uno de los proyectos más brillantes de la escena actual argentina. “Lo que yo trataba de bajar era la idea de un ente en donde se unen todas estas dualidades con las que tenemos que convivir todo el tiempo: la luz y la sombra, la mentira y la verdad, el bien y el mal… yo sentía que este ser hermafrodita era la unión de todas esas cosas en un equilibrio sublime”, explica Saglietti sobre el concepto detrás de Hermafrodita, uno de los discos argentinos más bellos que salieron en el 2018. ––Ricardo Armas

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8. Espejo
Javiera Mena
(Chile)

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Los sintetizadores típicos de Javiera volvieron a aparecer este 2018, luego de cuatro años de su última placa, Otra Era. Vamos a tener que abrazar el inevitable acto de crecer; tanto Mena como nosotros. Nadie puede vivir para siempre llorando por compartir los audífonos o esperar el romance en la plaza de la cuadra; eventualmente, los intereses mutan y pareciera que la cantante tomó un avión directo al budismo para invitarnos a mirar dentro de nosotros.

De vuelta a la producción, esta vez con Fernando Herrera, Espejo trae una serie de amigos que entregan nuevos aires a las motivaciones de Mena: el ya inseparable El Guincho vuelve a hacerse presente, y se nota en canciones como la pegadisima "Intuición", junto a Li Saument, de Bomba Estéreo. En la otra cara de la moneda ––sin olvidar que es la misma–– está Alizzz, compinche de C. Tangana que deja su huella en tracks como "Espejo", donde los samples vocales están a la orden del día, dispuestos para pensar que estamos en el mismo disco en el que recién sonó "Mala Mujer".

Pareciera que cada paso que dé la productora y compositora va a catalogar dentro de lo mejor de los 365 días que se van. No por nada nos mira desde la cumbre del cerro de la exquisitez del pop, una montaña que subió a punta de guitarra de palo e inspiraciones de italodisco.

Ahora los referentes vienen desde otro continente, y aún cuando hay pasajes débiles dentro del cuarto álbum de Javiera, es innegable que las 10 canciones no son antojadizas, que incluso esa peculiar balada que cierra el viaje, "Cuando no la esperas"’, tiene justificación en el túnel por el que nos ha llevado la chilena. Una obligación a pensarse y bailar. Porque ya lloramos en la pista, ahora vamos a tener que meditar en las aguas más profundas de la consciencia, mientras aguardamos otro par de años. ––Bárbara Carvacho

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7. Enchastre
LOUTA
(Argentina)

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Jaime James tiene 24 años. Está en ese gris que hay entre millennials y centennials. De manera análoga, la música que hace bajo el pseudónimo de LOUTA se ubica en esa zona de tránsito: parece ese zapping rabioso entre estaciones de radio cuando lo que está sonando nos desagrada, o como cuando el random de las plataformas de streaming se mueve de acuerdo a lo que el algoritmo entiende que es nuestro gusto. "Random" no es cualquier cosa (al decir de Charly García) y LOUTA lo aplica en ese sentido dándole forma musical a su leit-motivcrocante por fuera, blandito por dentro”: en poco más de media hora le da para ser tierno, arrogante, cursi o avasallante. Elija y gane: a las texturas agresivas, arrolladoras y un toque industriales de Uacho, le sucede Ayer te vi, una viñeta pop con aires de jingle publicitario. En estas dos canciones están las dos invitadas: Marilina Bertoldi y Zoe Gotusso (de Salvapantallas), respectivamente. Ambas parecen hechas a la medida de sus voces y ahí se evidencia la visión de Jaime como productor: sabe cómo extraer hasta la última gota de esencia de lo que sea para transformarlo en algo más grande.

Las letras también tienen la capacidad de retratar los vaivenes del universo generacional del que es parte. Si Kurt Cobain deseaba poder comerse tu cáncer ("Heart-Shaped Box"), acá se propone una solución más luminosa al decir “yo me como todos tus problemas” ("Palmeras", un proto-trap). “Quiero ver cómo es no escaparme de mí, cómo es no esconder mi sentir y sentir que me muero de amor”, resaltando en el big beat amable de "Puede ser". O también: “Antes tomaba pasti, ahora no pierdo el tiempo” (extracto del rap disonante "Enchastre"). Si bien este segundo álbum es un gran paso adelante respecto a su debut (Louta, 2016), las canciones todavía no logran empatar el impacto sensorial que generan en los shows. Siguen necesitando de su correlato escénico para dilucidar si lo que estamos escuchando no es un chiste; o bien es un chiste que sí, que tiene su correspondiente remate. De todas maneras, LOUTA es inquieto y sigue trabajando en hacer real el sueño imposible de muchos: que aquello que comienza en la intimidad de una habitación, pueda convertirse en un grito universal. ––Ezequiel Ruiz

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6. Pez
Rubio
(Chile)

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Un diario de vida a corazón abierto. Fran Straube, pieza clave de la realización más abstracta de la música chilena, nos regaló Pez, el largo debut que cayó a goteo en formato de cortos titulados R, U, B, I, hasta llegar a la O. Durante octubre llegó este indispensable para la experimentación del cono sur, álbum en el que la elegancia, la honestidad y las texturas invitan a explorar una ruta en la que Fran se toma la libertad de ampliar la búsqueda vocal y compositiva.

Doce canciones como el ensayo y error de la multi-instrumentista, productora, compositora y cantante, que ya hemos visto en proyectos como Fármacos y Miss Garrison; y que ahora toma toda la oscuridad interna para crear una bomba. La explosión de lo íntimo a lo público en un relato que tiene pasajes de trance, introspección, soledad, ilusión. La vida misma, el relato punzante de los rincones que solemos habitar en secreto. De "Ser invisible" y llegar "Hacia el fondo", a salir a la superficie con "Luz", track junto al mítico Carlos Cabeza, en el que el contraste vocal es el puente perfecto para adecuarse a este viaje que suena tan épico como cercano. RUBIO te está cantando al oído mientras recorres los bosques húmedos, y tocas las plantas, y te permites meditar.

La chilena logró una pieza redonda y exquisita, de múltiples propósitos y flexible a estados de ánimo. La dualidad de la luz y la oscuridad en un proyecto que tiene tan clara su línea ––sin ser esto motivo para privarse a otros sonidos––, que huele a lo lejos el riesgo y no duda en embarcarse en él. Es esta misma dualidad la que permite que el Electrodomésticos habite tan bien en el relato, a sólo un paso de Gianluca, el trapstar chileno con quien se luce en "La Llamada".

Pez, con sus pianos clásicos, beats envolventes, bajos bien puestos, y el ritual de explotar la voz, es jugar en el campo, es hundirse en la piscina, mirar ojos con pena, y pedir la muerte a tajo abierto sin perder la decencia y el júbilo de lo humano que tenemos. ––Bárbara Carvacho

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5. Lance
Niños del Cerro
(Chile)

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Un buen disco está marcado por tener canciones sólidas que presentan variedad en una secuencia natural amarradas con un hilo en común entre todas. Bajo esta definición, Lance es un muy buen disco; todas las canciones son campeonas y fluyen de una a otra de manera maravillosa, pero el hilo conductor es exactamente la razón por la que el álbum se vuelve extraordinario: un éxtasis tronando como una estrella estallando en el cielo, como si irradiara un calor acogedor inclusive en su momento más fatalista.

El joven quinteto de Santiago de Chile recoge el folk y la canción popular para darles una dosis generosa de ácido y ondular sus formas sin perder su manera de expresarse. También lo meten al slam de guitarras indie cuando aún estas jugaban un papel importante a la hora de armar el mosh pit. Hay varios guiños y coincidencias a música del pasado inmediato ––el lado acústico de Animal Collective, el pulso de África vía Brooklyn de Vampire Weekend, los coros imparables de Little Jesus––, pero es la pasión que se acerca a manía con la que ejecutan sus canciones: las melodías se cantan con las cuerdas vocales estiradas casi a reventar y las guitarras tienden a tener ataques de pánico, rompiendo con las notas para hacer ruido con mucho feedback solo para regresar a darnos funk andino que refleja soukous del Congo y a su vez nos remite a indie rock de la década pasada.

Desde los ritmos contagiosos que repican en distorsión en “Flores, Labios, Dedos” y “El Sueño Pesa”, entramos a una fiesta desenfrenada en la que por una noche cálida renunciamos al decoro para reír como niños, mientras que en la última parte reflexionamos frente a lo inevitable de la muerte con una sonrisa en la boca. ––Marcos Hassan

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4. Latinoamericana
Alex Anwandter
(Chile)

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En Latinoamericana, su cuarto disco en solitario, Alex Andwanter reafirma por qué es considerado una de las voces esenciales del indie pop latinoamericano en la actualidad. Se trata de un álbum conceptual que, cómo su título anuncia, explora temáticas de identidad latinoamericana sin dejar de lado otros temas habituales en la obra del chileno como el género, la sexualidad y la política.

Con un aire más oscuro que sus anteriores trabajos, pero sin dejar de ser bailable por momentos y romántico en otros, Alex da sus visiones sobre América Latina en un momento en el que una ola de conservadurismo galopa la región, siguiendo con la tendencia de un mundo que se va a la mierda como dice en su canción “Locura”. Sonoramente, las 11 pistas evocan a las décadas del 70 y del 80 pero con una atmósfera futurista a base de elegantes arreglos con cuerdas e instrumentos tradicionales, como la cuica o el charango.

Latinoamericana es un disco sofisticado, maduro, ambicioso y profundo en el que todas las canciones se conectan temáticamente, haciendo un revisionismo histórico de nuestra región pero con los ojos puestos en el presente. Para destacar, está el hecho de haber incluido dos versiones de canciones brasileñas como "Um Girassol da Cor de Seu Cabelo", compuesta por Milton Nascimento y Lo Borgues, y "Olha María", compuesta por Tom Jobim, con lo que redondea el concepto latinoamericanista del disco, además de revisar sus orígenes (el padre de Alex es brasileño).

El álbum fue compuesto y producido por Alex, él interpreta casi todos los instrumentos, lo grabó en Chile, y lo mezcló él mismo en Los Ángeles donde reside desde el 2017. El resultado es una placa maravillosa que ha ampliado su mirada crítica y social hacia todo el continente y en donde cada canción es un eslabón perfecto que ayuda a conformar una obra contundente. ––Ricardo Armas

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3. Vibras
J Balvin
(Colombia / Estados Unidos)

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El quinto álbum de J Balvin, sin ser una respuesta política a lo que pasa en el mundo, agita en sus entrañas las banderas de luchas que fácilmente se leen entre líneas. La sola figura de un latino que canta en español y que en vez de pop hace reggaetón y con eso ha logrado conquistar el #1 del Hot 100 de Billboard (con “I Like It” de Cardi B) y ser el artista más escuchado en Spotify, representa una victoria simbólica, pero igual de importante frente a los latinos migrantes por el mundo que han tenido que adaptarse a otros idiomas y culturas, y no se ven representados en la pasión, la perseverancia y la sangre caliente y llena de sabor que nos corre por las venas. Vibras nos hermana con el mundo en “Mi gente”; juega a romper con la etiqueta básica del reggaetón como ritmo con “Ambiente”, “No es justo”, “Brillo”, “En mi” o “Tu verdad”; experimenta con el sonido antillano, los arreglos minimalistas electrónicos y la deconstrucción del dembow, en una producción impecable de Sky Rompiendo, Tainy y Mosty. Las 14 canciones y 9 colaboraciones hacen de Vibras un disco donde ningún tema pasa desapercibido. Además, la línea lírica nos conecta con un Balvin que ha logrado aprender a juguetear con su voz y plasmar en letras referencias al amor que van desde el antojo y el coqueteo necio en temas como “Ahora” y “Peligrosa”, hasta lo más cursi como “En mi” y finalmente la fragmentación del querer y la nostalgia en “¿Dónde estarás?”. Todo eso sin nombrar, así no tenga mucha relevancia, que fue un merecedor de Grammy a Mejor Disco del Año en la reciente edición de los premios de la academia; fue presentado en el show de Jimmy Kimmel; giró en más de 50 fechas en Latinoamérica, Europa, Asia y Estados Unidos, y que, por si fuera poco, tuvo dos repercusiones importantes en la moda: su colección en GEF y en Guess inspiradas en el disco, un trabajo que en últimas logra unirnos en tiempos donde todo parece separarnos. —Sebastián Narváez Núñez

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2. Isolation
Kali Uchis
(Colombia / Estados Unidos)

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Siempre resultará algo inexplicable que Isolation, el título del álbum debut de Kali Uchis, haga referencia al aislamiento y a la temible soledad. En este año que ya casi acaba, la artista colombo-americana no estuvo tan sola que digamos: llevó su tormenta amorosa al show de Jimmy Fallon, comió arroz con fríjoles y plátano junto a Vogue, amenizó una bodega en Nueva York para el regreso de la icónica colección Línea Rossa de Prada y, como si fuera poco, lanzó uno de los trabajos más honestamente brutales del paisaje musical latinoamericano de 2018. A través de 15 canciones, nuestra filósofa de barrio preferida hace un íntimo recorrido por sus amores, sus despechos, sus luchas internas y su vida en general, tan trajinada como exultante. Fiel a sus raíces, Kali nos lleva de la mano por un cafetal repleto de cosechas de R&B y soul glamuroso, beats tropicales y finas melodías que trascienden la escucha para engranarse en el corazón de toda persona que le dedique un pedacito de su vida a esta diva contemporánea. Durante 46 minutos, Kali logra que cerremos los ojos con total serenidad, convirtiendo el estoicismo en amor puro, en ese sentimiento tan escaso y capaz de aguantar cualquier tormenta. Cada uno de sus temas representa diferentes mandamientos entrañables, preceptos sagrados que llevan a dos almas a pasear por nuestro planeta sin ninguna otra puta preocupación. Isolation conforma un verdadero tratado amoroso concebido junto a una lujosa nómina de colaboradores, la cual destella nombres como Tyler, The Creator, Bootsy Collins, Steve Lacy, Damon Albarn, Jorja Smith y los canadienses BadBadNotGood. Siendo así –sin temor alguno–, nos arriesgamos a decir que nuestra Kali Uchis tiene el camino libre para convertirse en la próxima reina absoluta del pop en el hemisferio occidental. —Cristian Cope

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1. El mal querer
ROSALÍA
(España)

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Está mal pecar de absolutismos, pero aquí lo voy a hacer: Rosalía es la artista más importante que ha salido de España desde Julio Iglesias. El mal querer es el disco más importante del año por varias razones. Rosalía logró que los millennilas volvieran a entender qué diablos es un disco. Y cuando digo disco, hablo de una obra que en cada capítulo va tejiendo y trazando un hilo conductor y que, por separado, no se entenderían, ni es la manera de consumirlo o pierde todo el sentido con que fue creado. Intentar lograr esto en la época del streaming es algo bien absurdo y quizás una locura. El mal querer será recordado como el momento exacto y preciso en que los géneros dejaron de existir. La música tenía que dejarse de catalogar como "rock" "pop" o "reggaetón". La civilización ha tenido muchísimos avances para que sigamos ahí estancados como si aún escucháramos cassettes. No sé qué género es y ni me interesa. La música tiene que empezar a volver a consumirse como lo que es: melodía, armonía y ritmo. Y con El mal querer, volvimos a abrir las puertas de esta tierra prometida que, quizás culpa del rock y los peinados ochenteros, se había cerrado por un momento.

No importa si cuando escuchas El mal querer algo te suena a Camarón o Justin Timberlake. No importa si su voz tiene demasiado Auto-Tune y te recuerda al 808.. de Kanye West. Esta obra es un sinsentido que no persigue caer en el encasillamiento. El mal querer devolvió a la música un lugar que había perdido por culpa de los tiempos modernos. El pop de la segunda década de los dos miles y lo que viene de la tercera, estará absurdamente influenciado por El mal querer. ––Diego Urdaneta

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Para disfrutar en conjunto estos 25 discos, hicimos una playlist con algunas de las mejores canciones incluidas en ellos. Escúchala abajo:

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