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'Gallos': La primera hip-hópera de México

Con invitados de lujo como Mare Advertencia Lírika o Akil Ammar, Rojo Córdova y Gran Om produjeron 'Gallos', un profundo cuestionamiento en once tracks a las batallas de freestyle. Estrenamos en exclusiva el capitulo VI.

por Mixar López
28 Septiembre 2018, 5:41pm

Este artículo forma parte de nuestra Semana del Hip Hop. Reportajes, entrevistas, conteos, tutoriales y más, en un especial sobre el hip hop latinoamericano.


Si las batallas de freestyle son una de las caras más importantes del hip hop en español actualmente, también son la causa de una de sus más grandes polémicas: el hecho de ser un espacio donde se reproducen todo tipo de violencias simbólicas y verbales y en el cual la idea del hip hop se reduce a un intercambio de insultos generados en el momento; o, como lo plantea el boletín de prensa de Gallos, la primera hip-hópera hecha en México (y uno de los pocos intentos por unir teatro con rap en la historia del género en Latinoamérica), "las narrativas hiper heteronormativas generadas alrededor de las batallas de rap".

Aunque esta visión puede ser cuestionable (pues se pueden poner argumentos bien reales sobre la mesa respecto a por qué las batallas han sido un agente de cambio increíblemente positivo en el continente); el hecho es que es una comunidad que ha crecido desaforadamente en un periodo de tiempo muy corto y se ha visto forzada, no a aprender, sino a incorporar un montón de cosas a su realidad. Dicho de otro modo, esta polémica también ha servido para reactivar y replantear debates que son de vital relevancia, como las sencillas preguntas alrededor de las cuáles gira Gallos y que también tomamos de su boletín de prensa: ¿es posible generar otro discurso desde la violencia embebedia de la violencia verbal? ¿es realmente un juego de palabras y ya? ¿qué responsabilidad tienen las redes sociales, los padres, los maestros? ¿y si las batallas fueran un espejo de nuestra realidad [...] actual... qué cosas nos devolvería ese reflejo? ¿es irreversible su efecto? ¿es realmente tan malo lo que se plantea ahí?

Sobre todo en una región como Latinoamérica, donde históricamente una de las facetas más importantes y exploradas del hip hop ha sido el activismo y la idea de ser un agente de cambio para comunidades específicas a través de utilizarlo como un medio para construir una nueva realidad, la iniciativa de Rojo Córdova y el Gran Om, dos viejos conocidos del rap en la Ciudad de México, aunque ninguno de los dos rapero como tal, es realmente imponente y refrescante.

Gallos: Una hip hópera de amor y violencia es una puesta en escena alrededor de las batallas de rap en una secundaria, en donde Plata y Ari son dos chicos que representan respectivamente el rap de las batallas y el de conciencia. Gallos es tremendamente ambiciosa en muchos sentidos: es una puesta en escena y es un disco de once tracks, es una historia original contada con voces nuevas y figuras importantes del rap mexicano (como Menuda Coincidencia, Skool 77 o Ximbo), tiene música original de Yeudiel Infante, pero el ejercicio es decididamente interdisciplinario y, por si fuera poco, todo el diseño gráfico está hecho por el gran Gran Om.

El resultado es uno de los más importantes proyectos para el hip hop alternativo y de conciencia en esta década en México. Y dentro del marco de la Semana del Hip Hop, tenemos el placer de estrenar el capítulo VI, titulado "El reto", donde finalmente Ari y Plata se retan a una batalla y, como dictan los sacrosantos cánones de la secundaria, se verán "a la salida de la escuela el viernes". Pero eso no es todo, en realidad, están a punto de prohibir las batallas en la secundaría de Ari y Plata...

Escúchalo abajo, y lee después la charla que tuvimos con Rojo Córdova, uno de los referentes indispensables de los slams de poesía en México, sobre su proyecto Gallos. También a lo largo de la charla podrás escuchar los otros cinco capítulos que ya estrenaron.

NOISEY: ¿Cómo se presentaría Rojo Córdova en una asamblea de inadaptados?
Opción 1 (a lo Fight Club): Hola, me llamo Rojo, soy poeta, únanse a mí y les daré la gloria.

Opción 2 (sin articular palabra pero pidiendo chamba a gritos en mi cabeza a la próxima Secretaría de cultura): Hola, me llamo Rojo Córdova, me dedico desde hace doce años a generar experiencias expandidas desde las letras. Ya sea en eventos interactivos e interdisciplinarios, cuya finalidad es el juego y la generación de comunidad y nosotridad (micrófonos abiertos, performances, slams de poesía). Es necesario resaltar también que me interesa mucho explorar las posibilidades del aparato fonador desde las técnicas expandidas, área en la que he colaborado con Juan Pablo Villa, Iraida Noriega, Hebe Rosell y en estudios particulares de doblaje. Estos experimentos con la voz los he llevado a la escena en obras de teatro como MonsterTruck y Bozal, dirigidas por Richard Viqueira, o a espectáculos expandidos de danza contemporánea como en el que actualmente colaboro con la Compañía A poc a poc, En Código bolero: la dulce limerencia… Pero hago de todo: produzco, canto, antologo, hago voz de monstruo, gestiono mis propios videos de mis poemas y, por sobre todas las cosas. amo los Boings de mango post coitales.

Temáticamente, ¿cuáles son las obsesiones de Rojo Córdova dentro de un torneo poético?
Rojo Córdova: Ante todo, me interesa ser gasolina y cerillo de una urdimbre interdisciplinaria de sinapsis rizomáticas comunitarias. Esto es, generar un evento con ciertas dinámicas y cierto ambiente que emane la mayor buena onda posible, tanto así que se pueda provocar el nacimiento de ideas, proyectos, fraternidades entre creadores o personas en general que no se conocían pero que, a partir de que fueron a tu evento, se les ocurrió algo loco y lo desarrollen en sus espacios y vayan construyendo sus propias incubadoras de poiesis expandida (creación, creatividad en lo personal o en lo profesional, desde alguna o varias disciplinas transversalizadas). En suma, me obsesiona generar nidos para que sean concebidas y nazcan futuras quimeras que nos hagan gritar de placer.

Rojo Córdova. Foto de Hugo Alegría

¿Te consideras un juglar posmoderno?
Me considero muchas cosas en constante transformación pero definitivamente me hinco ante lo que yo llamo “El Arquetipo del Juglar”. Esto es, la persona que dentro de una comunidad, disciplina, o momento, es la encargada de tomar una foto de un instante específico, pero esa foto se toma con sus palabras, su bagaje y reitero, con su presencia, memoria, manera de sonar propia y una intención determinada. Me inclino y me hundo y me asumo como eterno aprendiz y transmisor del arquetipo del juglar.

¿Qué es una hip-hópera?
Dícese de la obra dramático-musical que por medio del ritmo adaptado a la palabra (y la rima) cuenta un conflicto acaecido dentro de la cultura hip-hop. (La definición es mía, claro, y es una forma que me fascinó de ir descubriendo/explorando y que seguiré utilizando en el futuro).

¿Qué opinas de Carmen, la hip-hópera esterilizada por Beyonce Knowles?
Es incuestionable que Beyonce es la reina del pop actual, con todo lo que eso implica. Y precisamente una de esas implicaciones, como en el caso de Madonna los años nos lo han confirmado, al parecer es tener el nivel de actuación de La Rosa de Guadalupe. Considero que hay ejercicios dramáticos gringos con lírica rapera mucho más interesantes; por supuesto, los musicales de Lin-Manuel Miranda, por ejemplo.

¿Qué recuerdas de los ensayos de MonsterTruck, la “ópera vial” urdida por Richard Viqueira, autor de El Evangelio Según Clark (Ediciones El Milagro / 2009)?
MonsterTruck es la obra que más he disfrutado interpretar en mi ocasional pero constante paso por las tablas. Exploración vocal, experimentación con extraordinarios compañeros actores/cantantes y un director tan loco como genial. Recuerdo la dicha y dificultad de darle mi cuerpo y voz a ese motor que me tocaba interpretar allá en el 2012 y después en la reconstrucción que logramos en el 2016. Recuerdo la adrenalina, los cientos de pinches madrazos reales que nos dábamos en los eslams (de baile metalero en cada función, no de poesía), recuerdo la arquitectura escénico-sonora-coreográfica efímera tan afilada que íbamos logrando ensayo tras ensayo, función tras función. El teatro es un maestro muy severo… pero que ha sido fundamental en mi carrera y en mi vida… definitivamente no volveré a sus tablas en un tiempo considerable… o no de la manera en que lo he hecho hasta el momento.

Gallos es una hip-hópera de “amor y violencia” presentada por el Gran Om & Rojo Córdova, ¿cómo fue montarla?
Desde el 2009 he tenido contacto con actores, directores y gente de teatro en general, gracias a que en la Facultad de Filosofía y Letras en mis años de carrera 2005-2010 estábamos todos en plan hormiguero. Entonces ya desde esos años fui adquiriendo herramientas y experiencia para ir definiendo un texto y su interpretación. El reto fue encontrar en las novísimas generaciones de slamerxs las voces que tuvieran las ganas, la disciplina y cierta capacidad para ir construyendo junto conmigo un personaje, primero solo, a nivel de voz porque esto nace desde el disco de Gallos, que ya está grabado pero que nos llevó algunos meses de ensayo sobre todo para encontrar a los protagonistas, que son los que sostienen dramáticamente toda la historia. En el caso de la co-autoría de la urdimbre escénico-performática en vivo, decidí llamar a alguien que respeto en demasía dentro de la escena expandida: a Ángel Rubio, compañero de la facultad y miembro del heróico colectivo La Comuna: Revolución o Futuro.

Hasta en la pinche secundaria pasan cosas chidas… ¿de repente?
En mi caso no. Todo fue un horrible acontecimiento psicótico-social mientras mi cuerpo me mentaba la madre todos los días con sus putas dosis de hormonas. Gracias a Dios eso ya pasó.

Yeudiel Infante es quien compone la música de Gallos, ¿cómo llegaste a él?
Desde hace tiempo yo quería tomar clases para aprender del lenguaje musical, mis acercamientos y grabaciones y colaboraciones son más bien desde el feeling y desde mi oído mañoso. Quería descubrir qué de los elementos técnicos para crear canciones me podían ayudar en mi chamba. Llegué a tomar clases particulares con él, porque me pareció y todavía me parece que tiene una inteligencia musical exquisitamente amueblada, y todo valió madres cuando al principio de nuestras sesiones me dijo: “a mí me gusta trabajar a partir de proyectos, ¿tienes alguno en mente?”, y zaz, que le comento que tenía las ganas de generar algo así como un musical rapero y que gracias a varios talleres de dramaturgia con varios geniales maestros, ya tenía el argumento listo para irlo vertiendo en rolas.

Gallos es una narración alrededor de las batallas de rap en una secundaria. ¿Cómo tocaste ese tema? ¿es una hip-hópera confesional?
Es confesional porque claro que todo esto parte de la esquizofrenia que vi inherente al asunto rapero desde que comencé a estudiar, vivir y recordar a los personajes que tienen que ver con el rap y la cultura hip hop en mi vida. Gallos es un destilado de todas mis dudas y rabias acumuladas desde la muerte de mi primo Enrique, ex-pandillero amante del rap, desde mi papel como compañero slamero de raperos desde el slam, desde mi papel como organizador de mis eventos de rap y, por supuesto, como productor de una liga de batallas escritas.

¿Qué prefiere Rojo Córdova, el rap de batalla o el rap de conciencia? ¿Cómo simbolizan cada uno de los personajes en Gallos?
Yo no prefiero a uno ni a otro, son inherentes en el nacimiento y desarrollo de la cultura hip hop. Lo que me avasalla es cómo se ha transformado el rap en general en un bastión cuasi infranqueable de la heteronorma en México, un país feminicida, homófobo, racista/clasista y pauperizado hasta en las ganas de soñar e imaginar futuros distintos, narrativas sociales distintas. En Gallos vemos justo a las dos caras de la misma moneda. Vemos a Ari, un chavito nerd pero muy respetado en su escuela que representa al rap consciencia y por otro lado a Plata, el niño problema espejo de su entorno social complicadísimo, que representa al rap de batallas… y sí, estos dos chavalillos se enamoran, naturalmente se atraen, son los dos polos del nacimiento del rap en las calles, la energía de fiesta y batalla, vida y muerte, ying/yang, comunidad/pandilla, amor/violencia: Ari & Plata.

¿Cuál es el contexto y el público de las óperas hip hop en México y en América Latina?
Específicamente el público que buscamos es aquel que no tiene el hábito, ni lo tendrá, de ir a un teatro a ver nada, sino más bien aquel que sigue contenido poniendo play en su teléfono o en cualquier gadget. Gallos es un proyecto a mediano plazo, que incluye eventos en vivo (presentaciones de la obra + fiesta), gráfica, videos, una película, y cuyo corazón es el disco que ya está grabado y que se irá publicando track por track en nuestros perfiles de YouTube, Facebook, Instagram y Spotify.

Al ser nuestro enfoque digital, obviamente le estamos hablando a toda la comunidad hablante de castellano en el mundo, es de las ventajas que nos da ser hablantes de una macro lengua como la nuestra y tener un target tan consumidor de contenidos en línea como el hip hopero.

¿Además de los estímulos, qué es lo que implica realizar una puesta escénica en América Latina utilizando el Hip-Hop?
Se trata, de nuevo, de un diálogo, ojalá no esquizofrénico; se trata de llamar a la tribu a reunirse alrededor del fuego de la palabra/reunión/reflexión en vivo y al mismo tiempo romper la cuarta pared. Estamos más hermanados con la escena expandida que con la típica obra de teatro que vas a ver sentado y de la que no puedes ser parte.

A parte de Menuda Coincidencia, Olinka y Mare Advertencia Lírika, ¿quiénes más participan en Gallos?
Tenemos dos bloques de participantes, los hermosos viejos lobos de mar y las novísimas voces. A los primeros que ya mencionas se unen Akil Ammar, Skool 77, Yeudiel Infante, Van-T, Ximbo, además de tu servilleta que hace de narrador e interprete ocasional. Y por el otro lado están las nuevas voces slameras que oscilan entre sus 15, 16, veintipocos años: Zeus & Hades, Vanna Ciriani, Ale Montes, Alejandro Cisneros, Sigmundflow, Cristobal Andrade, MC Rasgra, Demian Alet.

¿Es Gallos solamente un juego de palabras?
Gallos es un amasijo de preguntas para que cada quien vaya encontrando posibles respuestas en su práctica diaria dentro y fuera del hip hop. La heteropatriarcalidad no es un juego, está matando gente en nuestro país en este momento.

¿Cuál será el resultado de Gallos a nivel material?
Espero que las preguntas y comentarios que surjan de los once tracks de Gallos decanten en un diálogo en vivo (o por lo menos en redes). Para mí, este proyecto es mi manera de armar muy generalmente, muy digitalmente, pero claro, potencialmente, un Círculo de Hombres, esto es, una oportunidad para que entre todos, hablemos de todo ese espectro que conformamos al enriquecer la ya basta gama de masculinidades que nos circundan o que están esperando ser dentro de nosotros si les vamos dando permiso. 'Gallos' pretende materializar la discusión y plantar la semilla de que otras masculinidades no heteropatriarcales son posibles/negociables/deseables.

¿En dónde podremos presenciar esta puesta en escena basada en el Hip-Hop?
El sábado 24 de noviembre a las 19:30 hrs. En el 77, Centro Cultural Autogestivo, ubicado en Abraham González 77, muy cerca del Metro Cuauhtémoc, en la Ciudad de México. Será una experiencia escénica (+ micro abierto + coctel + fiesta) con cupo limitado y que tendrá precios populares. Más info sobre cómo y dónde conseguir los boletos en nuestras redes.

Conéctate con Gallos en Facebook y mantente al tanto sobre su presentación y el resto de los capítulos que estrenarán.