opinión y análisis

Los posmachistas o cómo el machismo transforma su mensaje para perpetuar la desigualdad

Los expertos señalan que minimizar la violencia de género acusando a las mujeres de denunciar en falso o términos como “feminazi” o “hembrismo” son ejemplos de los ataques a los avances de los derechos de las mujeres.

por Patricia Rafael
26 Agosto 2015, 10:00am

Imagen por Susana Vera/Reuters

Frases como "una mujer puede ser una mala persona y una sinvergüenza exactamente igual que un hombre. Si se hacen leyes discriminatorias, las sinvergüenzas no dudarán en utilizarlas en su beneficio" o "No a la violencia venga de donde venga. Soy hombre y soy igual q [sic] tu mujer, tanto en obligaciones, como en derechos u oportunidades..." son comentarios de lectores aparecidos en artículos de prensa que tratan sobre violencia de género, feminismo, desigualdad o machismo. Si la autora es una mujer alguno no tarda en llamarla "feminazi". Si el reportaje habla sobre medidas públicas encaminadas a acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres algunos se apresurarán a calificarlas de "ideología de género".

Unos definen estos mensajes como neomachistas, otros los llaman posmachistas pero todas las personas expertas consultadas para este reportaje coinciden en subrayar que a pesar de que van transformando sus mensajes de forma más sutil no dejan de ser las reacciones del machismo que se rebela contra el avance de los derechos de las mujeres.

"El neomachismo tiene un discurso políticamente correcto con la igualdad, se admite que los hombre y mujeres son iguales y se ataca lo que puede poner en peligro la posición tradicional de los hombres", afirma a VICE News Trinidad Donoso, profesora de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Barcelona y delegada del Rector para la Igualdad de Género.

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La profesora lleva dos años investigando estos mensajes en más de 50 espacios virtuales — en redes sociales, foros o comentarios en blogs y diarios — junto a su colega Nieves Prado, y han diferenciado las categorías en las que aparecen unos y otros. "La primera es la negación de la violencia contra las mujeres, donde defienden que la violencia es neutra ["No a la violencia venga de donde venga" es un ejemplo de ello] y por tanto la sumisión a la que se somete a las mujeres queda socavada y con ello obvian el poder estructural del patriarcado; critican que haya leyes como Ley Integral [contra la violencia de género] y la rechazan por la existencia de denuncias falsas o la existencia del Síndrome de Alienación Parental", enumera Donoso, quien subraya que los mensajes referidos a esta negación de la violencia machista "son los más insistentes y los que tienen mayor presencia".

Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, forense y ex delegado del Gobierno para la Violencia de Género, define estas actitudes y comentarios "como la tropa de élite del machismo preparada para saltar en cualquier momento". El experto escribe un artículo semanal en su blog Autopsia  — que también publican varios medios — en los que habla la mayor parte de las veces sobre violencia de género, el machismo que la provoca, sobre igualdad o feminismo.

'Confunden los datos de absoluciones con falsas denuncias cuando lo único que esos datos demuestran es que no existían pruebas suficientes para la condena'.

Son también habituales sus artículos y comentarios en su cuenta de Twiter desmontando las afirmaciones de los que él define como posmachistas. Un ejemplo de ello es la falsa afirmación de la existencia de un elevado número de denuncias referidas a la violencia de género — la última Memoría de la Fiscalía, con datos de 2013, señala que las condenas por denuncia falsa suponen el 0,013 de condenas por violencia machista. 

"Confunden los datos de absoluciones con falsas denuncias cuando lo único que esos datos demuestran es que no existían pruebas suficientes para la condena", señala Lorente a VICE News. Cuando les pone los datos reales delante algunos cambian de tema y otros directamente le insultan.

"El machismo es poder y no está dispuesto a cederlo", continúa el forense, "y la estrategia de los posmachistas es generar confusión, duda, para provocar distancia, pasividad, que la gente no se implique y así conseguir que todo siga igual". En su opinión, en la medida en que en los medios han ido apareciendo artículos que precisamente cuestionan "ese poder", que ponen de manifiesto cómo el feminismo puede replantear todos esos estamentos, que cuentan con ejemplos cotidianos cómo persiste la desigualdad entre hombre y mujeres y cómo la sociedad sigue repitiendo conductas machistas, los mensajes de los posmachistas se han lanzado a descalificar todo "lo que está atacando su modelo".

En la investigación realizada por las profesoras Donoso y Prado colocan estos comentario en la categoría de "Inversión conceptual" y subrayan que "se observa claramente el intento de apropiación del lenguaje feminista desde un uso erróneo y distorsionado con el fin de criminalizar y desvalorizar la lucha de las mujeres". En esta categoría, subraya Donoso, entran afirmaciones como "la discriminación positiva va en contra de la igualdad", o "el discurso, al que se ha apuntado buena parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, de calificar como ideología de género" a todas las leyes que suponen un avance en los derechos de las mujeres, ya sea la Ley de Igualdad o la ley del aborto.

También inventan nuevos términos. "Hembrismo" es uno de ellos, como opuesto al machismo, definido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como "actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres". Otro muy común en las redes sociales, es "feminazi". "Esto viene es a darnos la razón cuando decimos que el machismo persiste y mucho en la sociedad", subraya Lorente.

Barbijaputa es una columnista de Eldiario.es que suele escribir habitualmente sobre machismo, los gestos cotidianos que siguen perpetuando la desigualdad, y que colocan a los lectores ante un espejo, o sobre feminismo. En conversación con VICE News suscribe lo dicho por el forense: "Los comentarios machistas que aparecen en mis columnas justifican todos los artículos que escribo".

Explica que ninguno dice que las mujeres "sean inferiores" ni nada parecido. "Son mucho más sutiles, te dicen que ni machismo ni feminismo, se sienten atacados por las generalizaciones y el problema es que estos comentarios son mucho más peligrosos porque te crean dudas y a veces hasta complejo de histérica", describe la columnista. Muchas veces percibe "una rabia" que para ella solo significa una cosas: "Aunque no se reconozcan como machistas ellos se perciben como que son superiores".

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En la revista online Pikara, que en menos de cuatro años registra cerca de 200.000 visitas al mes y se ha convertido en un referente de las publicación con perspectiva de género, han tenido que abrir un foro de debate al margen de los comentarios a los artículos de su web. "No tenemos tiempo de borrarlos y perdíamos un montón de debate porque ante estos comentarios [machistas] nuestras lectoras no participaban", explica a VICE News Andrea Momoitio, subdirectora de la publicación. Es la revista quien da permiso para participar en el foro y, si bien no pueden evitar la entrada de "trolls", los puntuaciones negativas de los participantes hacen que el sistema los saque del debate.

Explica que los primeros comentarios de los artículos suelen ser más sutiles pero al final muchos acaban insultando a las autoras llamándolas "zorras" o "putas". Una vez descubrieron en un foro donde los comentarios machistas son la norma que alguien realizaba una convocatoria para que a una hora determinara todos "echaran abajo" la página de Píkara. "Hablamos con el servidor y pudimos evitarlo, pero otras veces han conseguido colgar la web", explica Momoitio.

'A las sufragistas que pedían el voto para las mujeres también las descalificaron llamándolas radicales'.

Miguel Lorente advierte de que los posmachistas y sus comentarios "están haciendo mucho daño y son un caldo de cultivo para la violencia porque ahora mismo hay un hombre que está pensando en matar a su mujer". Afirma que en ninguna otra violencia se permitirían los comentarios despectivos a las víctimas que aparecen en las redes o que se minimizara su importancia, como sí se hace con los malos tratos a mujeres. Y pone como ejemplo el terrorismo de ETA o el nazismo, en referencia a la polémica del concejal del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, quien tuvo que dimitir de su cargo al frente del área de Cultura por sus bromas sobre las víctimas del Holocausto.

No obstante, el forense es optimista respecto a los avances en derechos de la mujer a pesar de que, como subraya, el machismo es la desigualdad primigenia porque ya aparece en la Prehistoria. "En una fosa de varios cuerpos que encontraron hace poco solo había dos mujeres, lo que demuestra que cuando atacaban una tribu enemiga se llevaban a las mujeres como trofeos para mantener la especie y su dominio", explica. Y subraya para reforzar su optimismo: "A las sufragistas que pedían el voto para las mujeres también las descalificaron llamándolas radicales".

Barbijaputa también da unos retazos de optimismo al explicar que son muchos los hombres — desde chicos jóvenes a más mayores — que le escriben para decirle que se han reconocido en actitudes que ella ha puesto de manifiesto y que no les gustan. Explica que en su última columna, No estamos solas, dice, escrita tras el asesinato de dos mujeres por parte de la ex pareja de una de ellas, y en la que pone de manifiesto el machismo al que se enfrentan a diario las mujeres, "por primera vez los comentarios mejor valorados eran los de los hombres que criticaban los comentarios más machistas". 

Sigue a Patricia Rafael en Twitter: @prafaellage

Mira el documental de VICE News, Los feminicidios del estado de México — Parte 1: